jueves, 19 de diciembre de 2013

¿Dominio propio con los hijos?




 
En definitiva tener hijos con hiperactividad no es sencillo, y menos cuando no hemos tenido orientación oportuna. Sucede que las personas que no han tenido una experiencia así dan consejos desde su punto de vista, la cual es aceptable pero no siempre es la ideal.
 
 
En mi caso recibí consejos muy buenos, algunos me resultaron y otros de plano fueron contraproducentes, pasó mucho tiempo para que pudiera entender que es lo que realmente estaba pasando en mi hogar.
 
Primero, como comenté días atrás me di cuenta que debía cambiar mi actitud primero yo; es un proceso que lleva tiempo y definitivamente se necesita mucha paciencia, perseverancia y dominio propio.
 
"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía,
sino de poder, de amor y de dominio propio."
 
2Tim 1:7
 
Gracias a Dios por eso, ahora solo falta que lo ejercitemos y lo implementemos en algunas áreas. Te compartiré en cuales son las que yo estoy trabajando y orando.
 
 
  1. En las palabras que les hablamos. La Biblia es el mejor manual para vivir, y en ella he encontrado muchos versículos que mencionan el poder de las palabras, se nos muestra que el poder de la vida y la muerte están en la lengua (Prov. 18:21). Analicemos que es lo que estamos diciéndole a nuestros hijos, no necesariamente con gritos, también como es que los etiquetamos, comparamos o que es lo que les decimos para levantar su ánimo.
  2.  
  3. En las acciones. Creo mucho en el ejemplo, y aunque no siempre hemos sido los mejores en ello, cada día es una nueva oportunidad para mejorar. La Palabra de Dios nos muestra que si instruimos a nuestros hijos desde niños ellos nunca se apartarán de su camino (Prov. 22:6). ¿Cómo les enseñaremos eso? Con el ejemplo.
  4.  
  5. Nuestra reacción al enojo. ¿Te has visto cuándo estás enojada? ¿Has visto lo que tus ojos dicen? ¿Escuchas lo que hablas cuando te enojas? El enojo no es pecado en si, de hecho Efesios 4:26 dice: "Airaos más no pequéis..." lo que no está bien es que descarguemos nuestro enojo sobre los que no tienen la culpa, mientras nos enojamos podemos lastimar incluso herir a nuestros pequeños, lo más recomendable en este caso es tranquilizarnos y después hablar.
  1. Orar por nuestros hijos. Este es el más importante, sin duda hay muchas áreas más por las cuales orar y cambiar actitudes, pero la oración es fundamental en nuestro hogar, con la oración podemos confiar en que nuestros hijos podrán mejorar en todo. Visitamos psicólogos, amigos, parientes, documentales, etc. para saber cómo actuar y llegamos a la conclusión de que nuestra oración como padres fue más efectiva que todos los "remedios" que oportunamente nos dieron. Nuestra responsabilidad como sus guías espirituales es orar e interceder por ellos, NADIE orará más por nuestros hijos que nosotros como padres.
No te desanimes si no ves un cambio rápido, esto como te dije al principio es cuestión de tiempo, paciencia, perseverancia pero sobre todo mucha oración. Te animo a que sigas creyendo en que Dios moldeará su carácter y tú serás fortalecida en el Señor y verás en su tiempo el fruto de tu oración.

Con Cariño.

Karla

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