jueves, 23 de enero de 2014

Día 18: "Buena conciencia"




Hoy desperté con una inquietud en mi corazón, y supe que era Dios quien me pedía orará por algo específico para mis hijos.


Podrías pensar que tengo una vida color de rosa y que tal vez no tengo fallas al ser mamá, pero en realidad es que tengo luchas todos los días, tal vez menores a las tuyas o tal vez mayores; no lo sé, pero es por eso que comparto contigo acerca de lo que aprendo día a día, hay cosas que me cuestan mucho trabajo asimilar y hay otras en las que tengo habilidad para sacarlas a flote.


Como madre de 3 niños pequeños he aprendido que todos somos diferentes y que no puedo educar, corregir ni mostrar amor a los niños de la misma manera; aunque los 3 son mis hijos son tan diferentes uno del otro y es gratificante verlos crecer y aprender con ellos.


Mi padre decía que con el primer hijo hacemos todo mal, muchos son los errores que cometemos con ellos, siendo padres inexpertos comúnmente dañamos a nuestro primogénito, no creo que sea por falta de amor, sino lo contrario y tampoco creo que sea una regla general, pero analizando ese dicho de mi papá, en mi caso creo que ni mi esposo ni yo supimos como manejar nuestra paternidad desde un principio y consentimos mucho a mi hijo el mayor, tratamos de que estuviera siempre feliz que lo dejábamos hacer lo que quería y le dimos todo cuanto quiso (en la medida de nuestras posibilidades). Mientras crecía feliz y sin reglas claras en el hogar también crecía junto con él una falta de sujeción a sus autoridades (nosotros) y en su caso a las maestras del colegio; nuestro error fue pensar que ellas tenían algo en contra de nuestro hijo y que era normal que el niño no obedeciera porque era un niño al final de cuentas; pero pasaba el tiempo y su actitud no mejoró y Dios trajo a mi memoria:


"La necedad está ligada en el corazón del muchacho;
mas la vara de corrección la alejará de él."
Proverbio 22:15


Y sufrí al saber que debía corregirlo y no entendía por qué su carácter era así, tan diferente, tan criticado y rechazado por los demás. Y en mi desesperación por verlo feliz comencé a orar.


Hoy sigo orando por esa área en él, veo cambios a través de la oración, veo su cara diferente y aunque se que Dios podría hacer un cambio radical en él, agradezco que lo haga paulatinamente porque moldea su carácter, el mío y el de mi esposo también; y eso con ayuda de Dios me da la oportunidad de compartirlo con mujeres que pasan por la misma situación.


El deseo de mi corazón es que no dejemos de orar por nuestros hijos, nadie orará por ellos más que nosotras, nadie anhela verlos bien, felices y plenos más que nosotras, así que si oramos por nuestras necesidades personales, oremos por la de nuestros hijos también.




Hoy oremos por cada uno de nuestros hijos sean chicos o grandes, para que ellos aprendan a discernir entre el bien y el mal y que tengan buena conciencia delante de Dios.




ACTO DE AMOR:

Observa, escucha y entiende la forma de pensar de cada uno de tus hijos y ámales.


PARA RECORDAR:

Cada uno de mis hijos es diferente, debo aprender a educarlos de acuerdo al carácter de cada uno y respetar su individualidad.



Agradecida Sirviendo

1 comentario:

  1. Me encanta tu block, que Dios siga derramando bendiciones en tu vida y la de tu familia.

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