miércoles, 1 de enero de 2014

Mamá aprendiz



No quería dejar de escribirte en este inicio de año 2014, pues quiero compartirte acerca de uno de los planes que tengo para este maravilloso año que comenzó de lo mejor, pero antes déjame te cuento algo que me sucedió años atrás.

Resulta que soy la novena hija de un matrimonio que siempre tuvieron demasiada confianza en todo lo referente a sus hijos, tanto que mi infancia la viví llena de lodo, descalza y en la calle. Por gracia y amor de Dios jamás me sucedió nada extraño o malo, ahora recuerdo las aventuras que viví cuando niña y créeme que se me eriza la piel; pude haberme caído a un pozo a unas 7 hectáreas de mi casa y jamás me habrían encontrado, pude ahogarme en otro pozo donde caminaba en su orilla, me pudieron haber secuestrado a unos 2 km lejos de mi hogar porque me daban ganas de caminar y salía y volvía hasta que me cansaba... Claro que esos tiempos hace unos 28 años atrás no eran los mismos que ahora, la gente se cuidaba entre si y había un poco más de seguridad y tranquilidad entre los humanos. 

Cuándo era más joven tenía tanto temor de convertirme en madre y no estar para ellos cuando me necesitaran que cuando pensaba en la maternidad una crisis de nervios alteraba mi estado normal de ánimo. La Biblia dice:

"Habrá tanta maldad, que la mayoría 
dejará de tener amor hacia los demás"

Mateo 24:12 DHH

Y eso no sabes como me daba temor; hoy soy madre y ese sentir cambió hasta la llegada de mi segundo hijo, siempre fui una madre sumamente exagerada con el primero, y el temor seguía existiendo, sin embargo, un buen día Dios me mostró que no debía temer, primeramente porque el temor del hombre pone lazo, como dirían comúnmente, "el miedo llama la calamidad" así que decidí no temer, pero eso no era suficiente, necesitaba más, no encontré nada más efectivo que la oración, en primera porque soy su mamá y nadie más orará tanto por ellos como yo y en segunda, porque habrá momentos en los que sólo Dios estará con ellos y el control de todo lo tiene Él, me ha dado tantas promesas de confianza, protección y seguridad en Él, que el temor que me atormentaba ha dejado de existir, sigo orando por mis hijos se que Dios tiene cuidado de ellos y jamás duerme.

"Él no permitirá que tropieces;
    el que te cuida no se dormirá.
En efecto, el que cuida a Israel   
 nunca duerme ni se adormece."

Salmo 121 NTV

Dios tiene cuidado de nosotros, cuidado de nuestros hijos, yo te animo a que no dejes de orar por tus hijos, bendícelos, ámalos, ayuna y vela por ellos todo el tiempo. Pronto te compartiré un devocional para estar orando por los niños. Nadie mejor que tú como mamá para cubrirlos en oración. 

"En aquel día, canten acerca del viñedo fértil.
Yo, el Señor, lo vigilaré, y lo regaré con cuidado.
Día y noche lo vigilaré para que nadie pueda hacerle daño."

Isaías 27:2-3 NTV

Iniciemos el año orando.

Agradecida y feliz



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