domingo, 2 de febrero de 2014

Día 24 "Prosperando la obra de sus manos"



¡Que mi hijo no sufra lo que yo sufrí! ¡Que nunca le falte nada de lo que me faltó a mi! ¡Por eso le doy juguetes y todo lo que me pide para que no desee cosas materiales"


¿Has escuchado esas frases? Son comunes y hasta cierto punto aceptables pues ¿Cuántas de nosotras deseamos que nuestros hijos tengan siempre lo mejor? yo creo que todas, pues ellos muchas veces son nuestro motor, nuestra motivación para salir adelante y es bueno, pues  le damos ejemplo de perseverancia.


¿Pero sería que con ello pudiéramos dañarlo? El darle todo no es tan recomendable porque puede acostumbrarlo a tener siempre lo que quiere sin necesidad de esforzarse por conseguirlo, y por ende estaríamos criando un niño consentido.


"La vara y la corrección dan sabiduría;
mas el muchacho consentido avergonzará a su madre"
Proverbios 29:15


¿Te ha pasado? A mi no solo me ha pasado con mis hijos, sino que recuerdo los berrinches que hacía cuando era niña para obtener algo. Con Dios no es así; nuestra desesperación por tener las cosas no mueven la mano de Dios, nuestras lágrimas tampoco y nuestro berrinche o enojo por obtener las bendiciones que nos ha prometido tampoco mueven su mano.


Lo que si mueve la mano de Dios es tu fe, tu oración y el dar pasos de fe.

"Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 
Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte:
Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino que 
creyere que será hecho lo que dice,
lo que diga, le será hecho."
Marcos 11:22-23


Antes de darle a mis hijos todo lo que esté a mi alcance (y a veces fuera de) prefiero enseñarle a ganarse las cosas, a trabajar para conseguirlas ¿y por qué no? hasta negarle algo de eso que quiere para sembrar en ellos el deseo de tenerlas, pero a su vez darle las herramientas para conseguirlas.




Así que hoy oremos para bendecir toda obra de sus manos, mientras que nosotras les enseñamos a trabajar, a anhelar y desear ser mejores (sin importar la edad que tengan) oremos para que nuestro Señor les bendiga y prospere todo cuanto ellos hagan y con eso den gloria y honra a Dios al desarrollar sus talentos.




ACTO DE AMOR:
Toma las manos de tus hijos y bendícelas, que ellos escuchen como oras.


PARA RECORDAR:
Dios bendice la obra de mis manos y yo puedo bendecir a mis hijos.


Agradecida Sirviendo

2 comentarios:

  1. Esta reflexion es una bendicion. Graciasssssss Karla

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    Respuestas
    1. Gracias Pastor! Dios es bueno, gracias por leerme, un abrazo!

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