miércoles, 12 de febrero de 2014

Los "NO" del amor...



En el amor no todo es miel sobre hojuelas, a decir verdad ¿Cuántas de nosotras desearíamos tener el esposo perfecto? ¿El matrimonio perfecto? ¿Una historia que pudiéramos anotarla o escribirla para motivar a otros a enamorarse y casarse? todas nosotras, me imagino.

A las mujeres de mi generación nos mostraron un amor de telenovela y a las nuevas generaciones un amor al estilo Disney, con luchas para estar con el amor ideal pero después de la boda se les olvidó mencionar que las pruebas reales recién comenzarían.

No se si estés de acuerdo conmigo que el primer año de matrimonio todo es hermoso, es una extensión de la luna de miel y sigues tan enamorada que los errores de la pareja apenas comienzan a aparecer; pero en el segundo año, todo es diferente, ya hay mucha más confianza y la estabilidad emocional de ambos se ve afectada. ¿por qué?

Tengo 9 años de casada y haciendo una retrospección, recuerdo el segundo año de mi matrimonio ¡fue un caos! con mi primer hijo pequeñito, la escasez económica, las largas jornadas laborales de mi esposo, las voces externas que querían separarnos y hacernos pelear y nuestra lejanía de Dios, todo eso hizo que estuviéramos a punto de estallar, sólo era cuestión de tiempo para que lo que habíamos construído se viniera abajo.

Nadie nos dijo que el amor NO es sólo recibir y recibir... Es dar principalmente, buscar el bienestar del otro, anhelar su felicidad; pero tal parecía que esa parte de la historia se había dejado en blanco y vuelvo a preguntar ¿por qué? ¿Por qué hay tantos desacuerdos y fricciones algunas veces en los matrimonios? 

"...el amor NO tiene envidia, el amor NO es jactancioso, NO se envanece"

1 Cor 13:4

Es una cuestión de independencia, estamos acostumbradas a hacer las cosas por nosotras mismas que cuando nos unimos con alguien y nos hacemos uno, dejamos de buscar nuestros propios intereses para tomarlos en pareja, dejamos de pensar sólo en uno mismo para pensar en los dos, en nosotros... y es complicado al principio, es un cambio de hábitos, de mentalidad y de costumbres de manera independiente para comenzar una vida de la mano de alguien más.

Lo difícil del tema es que al no estar acostumbrados a esa integración con otra persona, comienza una lucha de poder.

  • ¿Quién tomará las decisiones?
  • ¿Quién aporta más?
  • ¿Quién sabe más en cosas del hogar?
  • ¿Quién empezó a lastimar?
  • ¿Por qué he de pedir perdón?
  • ¿Cuándo cambió?
  • ¿Por qué tengo que hacer siempre lo que él dice?
  • ¿Y dónde quedo yo?
  • Que me mantenga él
  • Siempre he sido más inteligente que ella...

y la lista podría continuar, pero el punto aquí mi querida amiga, creo que es aprender a amar a la manera que describe Pablo en 1 Corintios 13, es difícil porque estamos tan acostumbradas a solo recibir amor, que cuando el varón cambia un poco de actitud pensamos que se ha acabado el amor y comienza la lucha por el poder y podemos caer en los errores que precisamente Pablo nos advierte en ese versículo de Corintios.


Pablo dijo: "El amor NO es envidioso..."

¿Cuántos cónyuges compiten por ser mejores que el otro? La envidia separa, llena de sentimientos negativos el corazón del hombre. Anhela ser mejor que el otro, desea que le vaya mal secretamente, cuando en realidad el amor en pareja debería buscar el crecimiento y la prosperidad del otro en todas las áreas y ayudarle y alentarlo a ser mejor, no lo contrario.


"El amor NO es jactancioso..." (no se cree más que nadie)

  • El hombre no es mejor que la mujer, ni la mujer que el hombre, ambos tenemos capacidades y propósitos distintos para complementarnos.
  • Un título en la pared no te hace mejor que tu cónyuge
  • Un puesto en el empleo tampoco
  • Mayor sueldo tampoco.

Somos hijos de Dios, consideremos a los demás como mayores que nosotros con humildad.


"El amor NO se envanece..." (no es orgulloso)

El orgullo busca venganza, endurece el corazón y nos aleja de las personas que amamos, y esto puede entrar por una pequeña herida que tengamos sin sanar; pueden pasar años y sigue ahí, dañando silenciosamente hasta que un buen día sale en todo su esplendor.

  • Me la hizo, me la paga
  • No me habla, no le hablo
  • Ahora no lo abrazo para dormir
  • Lo más común, nos negamos a ellos en la intimidad.

Siempre es buen tiempo para mejorar, cada mañana es una nueva oportunidad, un nuevo comenzar, podemos partir de ahí y reflexionar en que nuestro matrimonio NO es una lucha de poder para ver quien es el mayor, es un complemento mutuo para hacer un matrimonio poderoso, un matrimonio con el amor de Dios, para guiarnos y guiar a otros a encontrar el amor al estilo de Dios: "El amor que se da sin esperar nada a cambio, el amor que busca la felicidad del otro, el amor que nos complementa y nos hace sentir que vale la pena orar y velar por él todos los días."


Recibe bendiciones mujer de valor.


Agradecida con Dios






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