lunes, 31 de marzo de 2014

Guardando mi santidad



…Dios no busca personas santas. Él santifica y usa a quienes le buscan.

  
“Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, 
justificación, santificación y redención”


1 Corintios 1:30



Jesucristo mismo nos ha dado la santificación por medio del sacrificio en la cruz, es una santidad que recibimos a través de la fe, el pastor Roberto Scataglini dice en su libro “El fuego de su Santidad”:


“Nos hacemos puros cuando nos arrojamos a los
pies de Cristo y Él nos imparte Su santidad. La pureza no
es la auto disciplina (aunque sí incluye auto disciplina), sino
que es un milagro del cielo: somos cambiados cuando la
mirada de Cristo se posa en nuestros ojos y corazones,
y comienza a remover todo el pecado que haya allí.
Jesucristo te impartirá más y más de Su pureza al mismo
tiempo que recibes más y más de Él!



Por amor y por gracia de Dios somos santificados, nuestra alma, nuestro espíritu y nuestro cuerpo son hechos santos por medio de la sangre de Cristo, de nuestra cuenta corre que siempre esté así, como menciona el pastor en su libro, es un milagro del cielo, somos cambiados y remueve el pecado que había ahí, y estoy de acuerdo que cuanto más tiempo estás en la presencia de Dios, menos deseos de pecar tenemos, cuando nos alejamos de Él puede ser peligroso puesto que bajamos la guardia y el deseo de pecar pudiera ser más fuerte y en un descuido podríamos pecar sin problema.



Leyendo el libro del profeta Hageo vi que lo que hagamos puede contaminar nuestra santidad, y lo mismo nuestro hogar:



“Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa,
y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida,
¿será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.
 Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas,
 ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.

Hageo 2:12-13



¿Cómo vivimos en la semana? ¿Dónde nadie nos ve? Podríamos caer en el error de pensar que lo que hacemos nos hace santos… Podríamos pensar que si leo mi Biblia todos los días soy más santa, todos los días canto un coro, eso no  nos hace más santos… “Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ¿será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No. No podemos vivir una doble vida, no vivamos en inmundicia toda la semana y los domingos queramos ser santificados por cantar 2 horas de alabanza. La santidad la recibimos por medio de la fe en Jesucristo, sin embargo nuestras acciones pueden contaminarnos, podemos “ensuciar” lo que ya había sido limpiado.



Esto no es para que te sientas condenada o culpable de algo, créeme que antes de hablarte de algo Dios primero trata conmigo en el área, y tengo que ir con Él y pedir perdón y cambiar áreas de mi vida que pensé que estaban bien hasta que a la luz de su Palabra me doy cuenta que no era la manera correcta. Cuidemos y guardemos la santidad que nos da Jesucristo y todos los días acerquémonos a Él para recibir más y más de Él para recibir cada día más de su pureza.



¿En nuestro hogar hay cosas que pudieran manchar nuestra santidad?




Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas,
 ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.

Hageo 2:13



Tal vez tengamos cosas en casa que no deberían estar ahí, se me quedó tan grabado en la mente el hecho de cuando compro algo (lo que sea) que vaya a estar en mi hogar hago un análisis de si eso glorifica a Dios o si acaso pudiera ofenderlo;  en familia  anhelamos contar con la presencia de Dios en nuestro hogar pero no me gustaría invitarlo cuando está lleno de objetos que pudieran incomodarlo o hasta negar nuestro amor por Él.



Nosotras como mujeres del hogar podemos hacer la diferencia en ello, te invito a que hagas un análisis de que es lo que hay en tu hogar que pudiera estar afectando la santidad.



Hace años cuando recién me casé, mi esposo tenía muchas películas que no glorificaban a Dios, no era pornografía pero si eran películas violentas y muchas tenían un trasfondo de ocultismo, magia y fantasía; en realidad me incomodaban porque en mi búsqueda de Dios continua sentía que no deberían estar ahí, pero no dije nada, sino que comencé a orar a Dios para que fuera Él quien le mostrara a mi esposo si eso era lo correcto; no sé cuantos días pasaron pero una noche llegó de trabajar y después de cenar me pidió mi Biblia, nunca supe que fue lo que leyó (y tal vez él no recuerde la cita tampoco) pero después de un rato cerró mi Biblia, caminó a nuestra habitación y sacó una a una las películas que no tenían que estar ahí, las tiró a la basura y se deshizo de todo aquello que no estaba glorificando a Dios en mi hogar, Dios lo hace, él nos limpia y nos muestra que es lo que le desagrada, sólo debemos estar atentas a ello, ser sabias y por supuesto obedecer a su voz.



Anhelo que cuando Dios visite mi hogar encuentre un lugar santificado, dedicado a Él, que no haya nada contrario a lo que Él es… Él es Santo, es la única cualidad que la repite 3 veces… Él es santo, santo, santo…



“Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo,
Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

Isaías 6:3



¿Y qué decir de nuestro corazón? No guardemos cosas inmundas que pudieran dañar nuestra santidad, todo rencor, enojo, toda falta de perdón y ofensas, desechemos pues todo aquello que nos aleja de la presencia de Dios y recibamos la santificación por medio de la fe en Jesucristo.




No lo dejes para otro día, hoy es el día de cambiar y recibir más de Cristo…



Esta semana pide dirección a Dios para saber si acaso hay algo en tu hogar o en ti que no está glorificándolo, se vale pedir perdón a Dios por haberlo hecho sin saber que estaba mal y a partir de ahí comenzar una nueva historia con Dios donde sólo él tiene el primer lugar en nuestro corazón, en nuestro hogar y con nuestra familia.


{ORACIÓN}
Padre en nombre de Jesús, perdónanos por tal vez tener sentimientos, actitudes y objetos que no te dan la gloria sino que pueden ofenderte, hoy anhelo estar más en tu presencia, recibir más de ti y seguir agradecida por la santidad que recibí por medio de Cristo, muéstrame que debo cambiar y que debo sacar de mi hogar para que cuando tú y yo nos encontremos todos los días estemos en un ambiente santo, así como tú eres santo, escucha mi oración, amén.



{RECUERDA} nuestro propósito de vivir en santidad es para estar en su presencia… “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”  Heb 12:14



Dedicada a Servirle


Karla

martes, 25 de marzo de 2014

Reedificando el Altar





La oración es al cristiano como la respiración a cualquier humano ¿has tratado de contener la respiración? Es mucho más difícil aguantarse que respirar. Pasa lo mismo con la oración, es muy fácil dejar de orar, pero podría ser mortal el dejar de hacerlo porque dejaríamos de comunicarnos con Dios y por ende nuestro espíritu se “enfriaría” y dejaríamos de escuchar la voz de Dios.



Hoy en mi tiempo devocional, le decía a Dios que en ocasiones siento como si no fluyera como debería fluir en la oración; oro por otros, intercedo por mis amigos, la iglesia, el ministerio, familia, etc. Sin embargo no siento que eso me conecte al 100% con Dios, y creo saber por qué.



Por ejemplo; comparo mi relación con Dios con mi matrimonio, y he pensado  que puedo estar todo el día con mi esposo, puedo platicarle acerca de lo que hicieron los niños, le diría acerca de la enfermedad que aflige a nuestro familiar, tal vez le mencionaría que cada vez está peor la situación en el país y que me encantaría que todo eso cambiara, podría hablarle todo el día sin parar y hasta le cantaría una canción para que me prestara más atención… pero sin duda nada de eso es  comparable con tener intimidad con él, nada de eso puede suplir sus caricias, sus besos, su mirada fija en mi, sus manos tocando mi rostro y por supuesto… nada de eso puede suplantar el escuchar su armoniosa voz cuando me dice “nena, te amo”.



Si  eso pasa en mi matrimonio, me hace pensar que en mi relación con Dios es lo mismo; puedo hablarle todo el día intercediendo por otros, hablándole de las cosas que afligen a mi país, etc., sin embargo nada es comparable con mi dependencia de Él totalmente, con ese tiempo dónde nada más importa que estar con Él… solos, los dos, para conversar de Él, de sus planes, de lo que anhela que haga y también de lo que yo personalmente anhelo de Él; no sé si me explico, todas las oraciones tienen poder y hemos sido llamados a orar los unos por los otros, eso es intercesión, sin embargo el estar con Dios para adorarle es incomparable.



Pero, ¿cómo saber si debo orar más o estoy bien?


Recuerdo que cuando recién me convertí me dijeron que orara por lo menos 15 minutos diarios, la verdad ni siquiera sabía cómo hacerlo y mi oración en ocasiones duraba sólo 3 minutos y terminaba frustrada y hasta me sentía un poco culpable porque no podía decir nada más en mis oraciones.



Con el tiempo y la práctica me di cuenta que no se trata sólo de hablar y hablar y hablar para cubrir un tiempo específico, pues cuando reconoces que sólo dependes de Dios y no tienes a nadie más que Él para todo lo que conlleva tu día  es cuando comienzas a experimentar la necesidad de estar con Él a solas y experimentas también que eres beneficiario de grandes bendiciones por parte de Dios, por eso Pablo nos insta en 1 Tes 5:16-18 a “estar siempre gozosos y “dar gracias a Dios en todo” porque mientras oramos por otros, mientras derramamos nuestro corazón a Él, sabemos que Dios nos bendice todos los días y eso es motivo de alegría y agradecimiento.



Reedificando el altar en casa…


Leyendo al profeta Hageo supe que debemos ser diligentes en ello, mira lo que dice:



Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice:
No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.
Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:
¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas,
 y esta casa está desierta?

Hageo 1: 2-4



¿Acaso hemos descuidado la casa de Jehová? Ese lugar dónde nos podemos encontrar con Él, el lugar donde escuchamos su voz y conocemos sus planes para nosotros. ¿Hemos descuidado el estar en su presencia? Tal vez nos hemos preocupado más por estar bien nosotros mismas, por sacar por nuestra cuenta las cosas a flote, tal vez confiamos demasiado en nuestras capacidades y hemos dejado a un lado la oración y a su vez nuestra total dependencia en manos de Dios ya no es la misma de antes, puede ser que sencillamente la rutina, el cansancio y el estrés han logrado tomar el primer lugar en nuestro día y no tenemos tiempo para orar.



Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.
Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

Hageo 1:5-6



Hagamos un análisis y seamos honestas, si acaso hay algo que esté tomando el lugar que corresponde a nuestra comunión con Dios, es tiempo de reorganizar nuestro horario y nuestras prioridades para encontrarnos con nuestro creador y reedificar su casa, al final del día las beneficiadas seremos nosotras, las cosas comenzarán a cambiar de acuerdo a su voluntad en cada una de nosotras; es visto en toda la Biblia, cuando había un distanciamiento del hombre con Dios, las cosas comenzaban a fallar.



Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.
Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.

Hageo 1:7-8



Hagámoslo hoy, reedifiquemos su hogar en nuestro corazón, en nuestra casa, en nuestra familia, levantemos su morada y démosle el lugar que le corresponde. Nada tan peligroso como alejarnos de Él, nada tan dañino como pensar que podemos solas, nada tan ingenuo como pensar que no pasa nada si hoy no oro…



¿Vale la pena? Mucho, léelo por ti misma…


Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante,
 desde el día veinticuatro del noveno mes,
desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová;
meditad, pues, en vuestro corazón.
¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera,
ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía;
mas desde este día os bendeciré.

Hageo 2:18-19



Recibimos bendiciones a través de edificar su templo en nuestro corazón, siendo el primer lugar en todo lo que somos y lo que hacemos, hagámoslo, confiemos, esperemos y dejemos que nuestro Dios actúe en nosotras.




Dedicada a Servirle


Karla


domingo, 23 de marzo de 2014

¿Hasta cuándo?




Cuando estamos en pruebas durante mucho tiempo podemos llegar a pensar que es demasiado por parte de Dios y que tal vez se ha olvidado de nosotras. Hoy quiero tocar este tema no sólo para nuestro matrimonio sino para diferentes áreas que vivimos día a día.


¿Cuánto tiempo tienes orando por una causa? ¿Has desfallecido en alguna? ¿Qué es eso que te hace llorar y que aún no ves la respuesta?



En tiempo de prueba experimentamos 3 tipos de oración:

Etapa 1: La oración de Fe.
Es cuando sabes que Dios te dará la victoria y puedes recitar versículos llenos de fe, te sientes con fuerza para hacerle frente a la adversidad y la prueba recién comienza.


Etapa 2: La oración de súplica
Oras tratando de conmover a Dios con tu oración, la fe comienza a menguar y puedes sentir que tu oración no llega al cielo, hay un leve descorazonamiento y tristeza por ver pasar el tiempo y no encontrar salida al laberinto.


Etapa 3: La oración desesperada
¿Hasta cuándo? Esta etapa es cuando ha pasado mucho tiempo y no ves la respuesta, podrías pensar que Dios no te escucha o que se olvidó de ti, muchas veces podrás enojarte contra Dios y orar con desesperación por escuchar su voz y obtener la respuesta a lo que estás orando.



Las 3 oraciones son válidas, porque van dirigidas a Dios y es en situaciones o momentos con el ánimo diferente; si bien no debemos guiar nuestra oración de acuerdo a nuestras emociones, el estado de nuestro corazón es el que habla a través de nuestra oración a Dios.



¿Qué es aquello que te aflige desde hace tiempo?


¿Una enfermedad?
¿Un hijo rebelde?
¿Una traición?
¿Tu autoestima?
¿Tu economía?
¿Soledad?
¿Empleo?
¿Malas relaciones familiares?
¿Rechazo?
¿Rencor?
¿Esterilidad?



Las pruebas siempre nos hacen crecer, siempre nos llevan a buscar consejo divino; a veces pienso que tal vez Dios permite diversas pruebas porque de otra manera nos alejaríamos de Él, no lo sé, sólo es un pensamiento que acude a mí y agradezco por no soltarme en medio de las pruebas y cuando no las hay.



Jehová, no me reprendas en tu enojo,
    Ni me castigues con tu ira.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo;
Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma también está muy turbada;
Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?


Salmo 6:1-3



No es contra ti, no es “Tu cruz” no es algo personal… ¿hasta cuándo? La respuesta la tiene Él, mientras llega la respuesta adoremos, demos gracias a Dios por cada una de las pruebas porque maduramos, nos acercamos a Dios ¿hasta cuándo?


Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma;
Sálvame por tu misericordia.
Porque en la muerte no hay memoria de ti;
En el Seol, ¿quién te alabará?


Salmo 6:4-5


Aunque sientas que la prueba pareciera no tener fin… Adora a Dios.


Me he consumido a fuerza de gemir;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Riego mi cama con mis lágrimas.
Mis ojos están gastados de sufrir;
Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

Salmo 6:6-7


¿Cuánto tiempo has llorado? ¿Es tan pesada esa carga que te quita el sueño?  ¿Has perdido la esperanza?


Querida amiga… no desmayes tu oración no tiene fecha de caducidad, el Señor NO tarda su respuesta, aunque pareciera que es demasiado tarde, no es así… recuerda a Lázaro “Señor te tardaste… tiene 4 días de muerto” No tardó, era un plan perfecto para demostrar que ni la muerte puede frenar el que muestre su gloria.

Sé que no ha sido fácil y que tal vez todo podría ser diferente si tan sólo escucharas algo de parte de Dios, un rayo de esperanza, un mínimo ápice de que está ahí. Él siempre ha estado ahí, Él prometió que no nos dejaría ni nos desampararía, que su presencia estaría siempre con nosotras, así lo creo. ¿Entonces por qué no hay respuesta? Creo que el Señor sabe hasta dónde podemos aguantar, forja nuestro carácter y tú podrás darte cuenta cuán fuerte eres, cómo maduras y cómo las cosas comienzan a cambiar a partir de que decides esperar la respuesta de Dios y confías en que la tendrás, ¿cuándo? el tiempo necesario para manifestar su gloria.



Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad;
Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
Jehová ha oído mi ruego;
Ha recibido Jehová mi oración.

Salmo 6:8-9


Levántate una vez más mujer, levántate y saca de tu vida eso que te aflige tanto, entrégalo a Dios en oración, confía en que Dios ha escuchado tu clamor, ha recibido tu oración ¿Cuánto tiempo? El necesario para mostrar su gloria tal vez a través de esa prueba tu familia que no conoce de Dios conocerá; tus hijos que no se sujetan, se sujetarán; tu esposo que no cree, creerá.


Dios y sus planes perfectos a tu vida sea lo que esperas o no, Él mostrará su gloria y poder en ti…


·         Detente y haz un análisis de que está afectando tu vida.
·         Escribe esas cosas que te quiten la paz y el sueño.
·         Entrégalas a Cristo, cada carga dásela a Él
·         Libérate de todo eso que te hace sufrir.



ORACIÓN







Recuerda que todas las cosas cooperan a bien a los que amamos a Dios, (Romanos 8:28) apréndete ese versículo ésta semana, escríbelo, pégalo en tu espejo y cada que mires tu reflejo en él recuerda que esa prueba que estás pasando tiene un propósito con Dios y Él te sostiene.




Dedicada a Servirle


Karla




Articulo anterior



miércoles, 19 de marzo de 2014

Hogar mi refugio seguro




Desde que te casaste, ¿cuántas veces has dado gracias a Dios por tu matrimonio? Cuando todo marcha bien es más fácil ser agradecidos, pero tenemos que agradecer a Dios siempre, en lo bueno y en lo malo que suceda.



¿Cuántas veces oras por tu matrimonio? No por tu esposo, no por ti, sino por su unión.



Hagamos de la oración un estilo de vida.


“Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir.
Está atento a la voz de mi clamor, rey mío y Dios mío
porque a ti oraré oh Jehová, de mañana oirás mi voz;
de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.”

Salmo 5:1-3




Porque a ti oraré…


Hagamos algo tú y yo... desde hoy antes de ir y contarle nuestro sentir a nuestra mejor amiga o a alguien en quien confiemos, vayamos directamente con Dios; seamos sinceras, nos pasa algo y corremos donde la amiga, o al teléfono; está bien, las amistades nos ayudan y nos hacen crecer, pero sería mejor si primero acudimos a nuestro Dios, dejemos cargas ante Él y seamos agradecidas.



Si vas con una amiga está bien, pero a medida que nos presentamos ante Dios en oración específica por nuestro matrimonio, las pláticas con terceras personas serán más de edificación que de quejas, aprendamos a guardar la espalda de nuestro esposo, se que habrán ocasiones en las que vamos a querer gritar lo que nos disgusta de él; créeme, eso no ayuda en nada a tu relación, lo mejor será orar y hablar con él y ver en pareja que están dispuestos a modificar y hacerlo.



Terceras personas no convienen cuando es algo que sólo se vive en el lecho nupcial, la única tercera persona involucrada en tu unión debe ser Dios; sólo Dios, ni tu mamá, ni tu suegra, ni tus hijos o amigos deben estar inmiscuidos en temas conyugales; podrán dar opiniones cuando se las soliciten, sin embargo los que toman decisiones y arreglan situaciones son tu esposo, tú y por supuesto el consejo de Dios; si es necesario busca apoyo en tu iglesia con hermanos maduros en la fe quienes puedan apoyarte en oración a buscar consejo divino.



“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz;
de mañana me presentaré delante de ti y esperaré”


Salmo 5:3



Oremos por nuestro matrimonio mujer, oremos antes de que sucedan cosas de las cuales nos arrepintamos por no haber orado a tiempo, oremos para prevenir y no sólo solucionar.



De mañana me presentaré a ti y esperaré…


Cuando leo que David oraba de mañana, imagino que lo hacía “para sacar ventaja” de sus enemigos, imagino al rey caminando de un lado hacia el otro en su palacio mientras oraba y adoraba a Dios solicitando su consejo para así obtener la victoria contra aquello que se avecinaba, y me hace reflexionar en la importancia de orar –antes- no porque vaya a suceder sino para –evitar- que sucedan, o si acaso Dios permite que pasen entonces vayamos con la confianza de que hemos orado antes y que saldremos victoriosos



“Más yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa;
adoraré hacia tu santo templo en tu temor.
Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos;
endereza delante de mi tu camino.”

Salmo 5:7-8



Entremos en su casa todos los días, presentemonos ante Él y adoremos, demos gracias a Dios y bendice:


·         Tu matrimonio
·         Tu pacto con Dios
·         El día de tu boda
·         El día que supiste que amabas a tu esposo
·         El día que concebiste a cada uno de tus hijos
·         El día que tal vez tu esposo te falló
·      Bendice este día, hoy, bendice tu día porque sigues aquí, sigues creyendo en que tu matrimonio no será perfecto pero será mucho mejor.



Adora, agradece a Dios en todo y por todo, levántate nuevamente y sigue confiando que algún día Dios te dará la respuesta qye necesitas.



Guíame, Jehová…


Señor, ¿en qué debo mejorar? ¿Qué enemigos son los que tengo que derrotar?


·         Indiferencia
·         Desamor
·         Adulterio
·         Rencor
·         Lucha de poder
·         Finanzas


¿Cómo puedo ser mejor esposa? ¿Qué necesito para que mi matrimonio sea como tú lo estableces? Guíame Señor, endereza delante de mi tu camino, por amor de tu nombre.



Resguardemos nuestro matrimonio ¿Cómo?


Mujer, hagamos de nuestro hogar un refugio seguro, que sea un lugar donde esté la presencia de Dios, santifiquemos nuestro hogar en oración, invitemos al Espíritu Santo a morar en nuestra casa.


Te diré que cuando oro por mi hogar pongo ángeles alrededor de ella, cubro las puertas con la sangre de Cristo y pido a Dios que su presencia no se vaya nunca de mi hogar, confío en que estoy junto con mi esposo y mi familia en un refugio cubiertos por la gloria de Dios y en ello incluyo mi matrimonio.



Dicen que la actitud define tu altitud. Y estoy convencida de ello, la actitud que tomemos en nuestro matrimonio hará grandes cambios, podemos hacer la prueba durante un tiempo, cambiemos nosotras, hagamos de nuestro hogar un pedacito de cielo, un lugar donde se antoje estar, te daré un ejemplo: viví un tiempo en casa de mi hermana y su familia, estábamos recién convertidos a Cristo y de pronto mi cuñado se alteraba por cuestiones de su empleo y alzaba la voz, mi hermana sonreía y le hablaba dulcemente, él cambiaba su actitud y todo se tranquilizaba y era un hogar dónde me gustaba vivir. Yo le decía a mi hermana “no inventes, yo le habría aventado el sartén” jajaja y ella me decía: “No, tranquila nosotras como mujeres marcamos la diferencia”… Seamos agradecidas, estemos felices aún cuando la situación no sea la mejor.



“Pero alégrense todos los que en ti confían;
Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes;
En ti se regocijen los que aman tu nombre.”

Salmo 5:11



Sólo por el hecho de estar en el refugio de Dios es motivo de estar alegres y eso se debe reflejar primeramente con nuestra familia y por consiguiente afuera, dando testimonio de lo que Cristo hace en nosotras.


Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo;
Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Salmo 5:12



Nuestro Señor nos ha justificado, somos justos a sus ojos por medio de Jesucristo, recibamos sus bendiciones, créelo mujer, cree que tus oraciones tienen poder y que tu matrimonio está resguardado de todo aquello que planea desintegrarlo, dañarlo o acabarlo… El Señor nos rodea con su escudo de amor, nuestro matrimonio es un regalo de Él, una bendición de Dios y Él tiene cuidado de nosotras.




Dedicada a Servirle


Karla


Artículo anterior 

¡únete a la comunidad instagram!

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¡Suscríbete a mi canal!

Blogging tips