domingo, 9 de marzo de 2014

CARTA A MI ESPOSA




El día internacional de la mujer me la pasé cuidando a mis niños que estaban con malestares físicos, toda la noche fue un caos entre la fiebre del bebé, la gripe de mi hijo mayor y la diarrea del mediano, aunado a eso mi malestar físico y el de mi esposo fue en verdad agotador, sólo quería dormir y dormir por la mañana; sin embargo no fue así, tú sabes que como mamá las obligaciones no se detienen por la enfermedad de nadie, ¡ni la propia! Estuve 6 horas en urgencias con mis varones y llegamos cerca de la media noche… santa paz -me dije a mi misma-, estos momentos me hacen recordar que soy importante en mi hogar… y recibí el mejor de los regalos, una carta de mi amado esposo… te la comparto. ¡Feliz día mujer!




CARTA A MI ESPOSA



Hoy desperté, di gracias a Dios por otro nuevo día y pensé de inmediato: ahh!!!! Tengo demasiado trabajo, los niños a la escuela, muchas presiones, nadie entiende lo que quiero, necesito mandar papeles, el banco, en fin… empecé a programar mi ya de por sí ajetreado despertar; de pronto giré mi rostro y te vi, recostada…, me quedé observándote por algunos minutos y comencé a imaginar tu día, pensando: ¿por qué se queja tanto, mi trabajo es más pesado?


Después de dejar a los niños en el cole, empezará por tender la cama, ¡uyyy! Que difícil, pensé, jalar unas cuantas telas… mmm, bueno pero después de hacerlo por tanto tiempo debe de llegar a ser muy tedioso, -me dije-.  Luego sacará la ropa sucia…, me pregunté: ¿qué tan complicado puede ser eso? Es sólo levantarla de los cuartos y bajarla 1 piso… ok, -me dije- somos 5 personas en la casa, considerando que el mayor de mis hijos aún no llega ni a los 10 años, pueden ser varias mudas de ropa al día, pero bueno… después querrá barrer toda la casa, no comprendo esa bendita obsesión por hacerlo diario, a veces me molesta, pero la verdad… Se siente rico andar descalzo y no sentir esas molestas moronas de galletas o pan que dejan los niños, ahh!! Pero que no se me olvide la también “trapeadita”, que molesto es ver el piso de la casa siempre húmedo, claro que refresca la casa y el olor, muy rico, pero ¿diario? -pensé-.



Después como siempre querrá lavar el baño, y empezará a quejarse de lo sucios que somos los hombres y la falta de consideración, y bla, bla, bla... aunque… pues no cuesta nada levantar la tapa, ni pesa.  ¡Qué caray! aún ni se levanta a hacer todo esto y yo ya me canse de pensarlo. Para cuando está terminando todo esto, ya lleva 3 cargas de ropa la lavadora, bueno aunque eso lo hace la maquina, ¿qué tanto se puede cansar? por cierto, aún no pongo el tendedero que me pidió desde hace 8 días, “quesque” porque no le alcanza para tender tanta ropa, “luego lo pongo” -me dije-.



Decía que, seguiría por hacer la comida y lavar los trastes del desayuno, esa interminable fila de platos y vasos y cubiertos, que por lo regular quedan aventados en la mesa por la mañana, me pregunto porque se queja, solo uso un vaso para mi leche, uno para mi juguito de naranja, mi taza de café, un vaso para el agua, digo porque no puedo usar el mismo de la leche, sabría mal ¿no?   Después de eso, se pasará 2 hrs (o a veces más, aclaro) preparando algo delicioso para cuando lleguemos a comer mis hijos y yo,  y que en menos de 30 min devoremos (literalmente) lo que tanto tiempo y amor le llevo preparar, y claro, terminando… A correrrrrrr!!!! ¿Por qué a quién le gusta levantar platos sucios de la mesa y lavarlos? A nadie más que a ella, -me dije-, y lo vuelve a hacer (por segunda vez en el día).



Ya en la tarde, tiene tiempecito para ella, -me decía yo-, no sé por qué me dice que se cansa, si ya sólo lleva a los chicos al parque a que se diviertan y saquen un poco el tedio del cole, y si, en el calor abrumador y agotante de la tarde. Posteriormente bañará a los niños, preparará la merienda, lavara los trastes (ooootra vezzzzz) y sacara la ropa sucia de la noche (otra vez ropa), arropara a los niños en su cama (con esas telitas de las que hable al principio) y después se sentará a tomarse un cafecito y estirar la pierna un poco; ya para esta hora (8 u 9 de la noche) yo estaré próximo a mi arribo a casa, cansado de la jornada laboral tan “INTENSA” , estar SENTADO entregando papeles, la fila de un día entero (1 hr) en el banco, la junta (comida) con el jefe, uff!!! Pesadísima tarea la mía, ojala ella “hiciera la mitad de lo que yo hago”, y se queja cuando le pido que me atienda cuando llego, a veces creo que te quejas demasiado, -me comenté-.



Pero ¿sabes? Me he dado cuenta, que TÚ eres la que siempre sostiene este hogar, y por eso te bendigo y le doy gracias a Dios por permitirme tenerte de compañera, en mi tan “laboriosa vida”, tus “quejas” me hacen ver lo difícil y hermoso que es ser madre, mujer, esposa, hija, etc.



Te amo, te admiro, te valoro y te respeto por ser quien eres, y por quien soy cuando estoy contigo, por estar en mi vida y ser una mujer luchadora, entusiasta, alegre, una mujer valiente, una “MUJER DE VALOR”.



TE AMA.


TU OCUPADO ESPOSO.



YO./ 

   

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