viernes, 14 de marzo de 2014

Él es mi escudo...




“¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
 Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí.
No hay para él salvación en Dios”


Salmo 3:1-2



Mencióname 1 o 2 situaciones que ataquen a tu matrimonio hoy… ¿Te das cuenta? Siempre hay algo que hace que nuestro matrimonio esté en constante lucha, y es de suma importancia que hagamos un análisis de ello para sacarlo cuanto antes a flote.


¿Qué adversarios puede haber en tu hogar?



Lucha de poder.

            Desgraciadamente en muchos matrimonios hay una constante lucha por ser el número 1 en todo, cosa que no debería ser así, puesto que somos uno sólo, hay decisiones que se toman entre los dos y otras que tendrán que decidir individualmente, pero siempre en comunión con Dios y de acuerdo a lo que Él establece.



Adulterio.

            ¿Has pasado por algo así? Es una situación que ninguno está preparado para hacerle frente pues cuando nos casamos lo hacemos con el pensamiento y convicción de serle fiel a nuestro cónyuge; pero desgraciadamente existe y es doloroso, triste y puede acabar con un matrimonio si acaso no estamos dispuestos a luchar por él.



Desconfianza/Celos

            “Donde hay celos y contención allí hay perturbación y toda obra perversa” Santiago 3:16 ¿Te imaginas? Esos celillos que parecieran inofensivos realmente pueden hacer mucho daño, la desconfianza al cónyuge también. ¿Eres de las mujeres que revisan el celular del marido? ¿Sus correos? ¿Sus documentos? ¿Con quién habla? Confía mujer, el amor todo lo cree… pon a tu esposo en las manos de Dios, ora por él y descansa en el Señor.



Falta de perdón.

            70 veces 7 dijo nuestro Señor (Mateo 18:22) “Pero es que me ha herido tanto” ¿debo perdonarlo? Si… una vez, y otra, y otra más y las que sean necesarias, comparemos el perdón que recibimos diariamente de parte de Dios con las veces que perdonamos a quienes nos dañan.


Aparte mujer, el perdón NO lo libera a él, te libera a ti, él dará cuentas ante Dios por sus actos, tu deber es perdonarlo, ora por él, pídele a Dios que tenga piedad y misericordia con tu esposo y perdónalo, sé libre, deshazte de esa piedra que traes a cuestas y que no permite que seas completamente feliz.



Economía

            Pero que dolor de cabeza con ese tema ¿cierto? Pareciera ser que es un constante problema en los matrimonios que hace que haya pleito y hasta divorcios.

He escuchado tanto el dicho que dice: “Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana” y lo han hecho como algo tan real que la gente se lo cree y no debe ser así pues cuando el hambre entra por la puerta entre los dos debemos luchar por sacarla lo más pronto posible del hogar; el matrimonio no es 50% y 50% es un 100% para estar completos y fuertes ante cualquier situación, unirse en oración y clamar a Dios por la restauración económica, Él lo puede hacer, pero unámonos y ¡cerremos la ventana! Tu pacto dice: “En lo próspero y en lo adverso” estemos unidos siempre.


Y como estos ejemplos que te menciono hay mucho más que se levantan en contra de nuestro matrimonio, ¿has identificado alguno? “Muchos son los que dicen de mí. No hay para él salvación en Dios”


·         Orgullo
·         Humillación
·         Desamor
·         Abandono, etc.

¿Qué argumento te “dice” que no hay salida?



Oremos mujer, nadie más que nosotras orará por nuestro matrimonio y su bienestar, a nadie más le importa que pueda salir a flote por completo como a nosotras.


Dios nos  unió con un propósito, oremos, adoremos y demos gracias por el esposo que nos ha sido dado, con defectos o No pero es Nuestro esposo nos enamoramos de él, luchemos por él, clamemos a Dios por nuestro matrimonio y confesemos:



“Más tú, Jehová, eres escudo alrededor de mi; (de mi matrimonio)
 mi gloria y el que levanta mi cabeza. (A mi esposo)
Con mi voz clamé a Jehová (en oración)
y Él me respondió desde su monte santo.


Salmo 3:3-4



Dios escucha nuestra oración, el tiempo de respuesta está en sus manos, no desmayemos, fiel es quien nos escucha si oramos; por eso podremos decir:


“Yo me acosté y dormí. Y desperté porque Jehová me sustentaba”


Salmo 3:5



Descansemos en Él, es como si después de los ataques y nuestra oración, Él en su infinita misericordia y amor nos recostara en su regazo y nos dijera: “Tranquila, todo estará bien, yo sé muy bien los pensamientos que tengo acerca de ti, pensamientos de bien y no de mal para darte el fin que esperas” y sabiendo eso mi amiga, podemos descansar en Él.


“No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí. 
Levántate Jehová, sálvame Dios mío porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla”


Salmo 3:6-7



No sé si te pase a ti, pero hay personas que quieren verte fracasar en el matrimonio, muchas logran su objetivo, otras te incitan a pecar, a adulterar, te hablan mal de tu esposo, siembran intriga y te quitan la paz. ¿Te ha pasado? Bueno, Dios puede cambiar todo eso también, así como cambia los celos por confianza, cambiará la murmuración por edificación.


Lo importante es que fundemos nuestro matrimonio en la roca que es Jesucristo y en la Palabra de Dios; nosotros no podemos en nuestras propias fuerzas, si bien se puede llevar un matrimonio próspero en personas que no conocen de Dios, imagina tu matrimonio dónde Dios es el centro y donde tu hogar es su habitación. ¿Te gustaría? ¡Es posible mujer! Muchos no lo tienen porque no lo creen posible, pero nosotras hemos creído; no importan las circunstancias, las adversidades, los que desean verte fracasar… Dios es nuestro escudo y todo aquello que quiere dañarnos no tiene efecto porque nuestro Dios hoy tiene cuidado de nosotros:



“La salvación es de Jehová, sobre tu pueblo sea tu bendición.”


Salmo 3:8


¿Lo crees? Él es escudo alrededor de tu matrimonio; te bendigo mujer, que nuestro Dios restaure cada situación que esté acechando tu matrimonio, cada problema sea resuelto conforme a sus planes y propósitos para ustedes, Dios que es bueno termine la obra que comenzó en ustedes al unirlos en matrimonio, en Cristo Jesús, amén.


Dios es tu escudo… No lo olvides.




Dedicada a Servirle 





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