lunes, 17 de marzo de 2014

Él me hace inocente




¿De qué te acusan mujer?


En un matrimonio hay áreas que nos corresponde a cada uno, y si hay hijos las tareas podrían dividirse, sin embargo ¿Te ha pasado que como mujer te sientes improductiva? Son tantas las tareas destinadas a la mujer que podemos llegar a sentir o pensar que no somos lo suficientemente buenas en lo que nos ha sido encomendado.



Es un tema extenso, pero seré lo más breve posible; como mujer, esposa, madre, ama de casa, profesionista, mujer, amiga, servidora, etc. Nuestras tareas son interminables y si no hacemos un balance y ponemos en orden nuestras prioridades, lo más seguro es que terminemos frustradas, tristes y con un sentimiento de improductividad, pero antes de que eso pase oremos como oró David:



“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia.
Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar;
ten misericordia de mí, y oye mi oración.”

Salmo 4:1



Escucha Señor mi oración cuando a ti clamo, tú que me has hecho inocente oye mi voz.



Te contaré qué me sucedía a mi (aún batallo en algunas áreas, Dios sigue trabajando en mi).


Como esposa siempre quise ser la mejor, siempre tenía su ropa limpia y planchada, le guisaba lo que a él le gusta, me arreglaba para él, vestía para él, jugaba con él, etc., llegó un momento en el que comencé a trabajar y todo eso cambió por completo, me esforzaba por seguir haciendo mi parte en el hogar pero terminaba frustrada porque no podía con mis horarios y con un hijo pequeño era mucho más complicado, había días que lavaba a las 2 ó 3 de la madrugada para aprovechar el día siguiente libre con mi esposo, y todo se comenzó a enfriar. Lloré mucho porque estaba fallando en lo que más me gusta: “ser esposa”, mi trabajo estaba bien, pero mi hogar se estaba desmoronando; y la voz acusadora me decía: “fallaste… no eres buena como esposa, ni como profesionista, ni como madre”. ¿Te has sentido así?



Como hija... mis padres son ancianos, y hace un tiempo vivieron muchas carencias, no podía ayudarles económicamente porque no tenía empleo ¿sabes lo que es sentirse mal hija? Y aunque en mis oraciones pedía perdón a Dios y a mis padres por no poder darles lo que necesitaban, no dejaba de sentirme la peor de las hijas, sentía que no los estaba honrando y la voz acusadora hacía su aparición: “eres la peor hija”, “mal agradecida”, “vive lo que predicas”, “incongruente” oh, eso lastimó mi corazón, sin embargo Dios tenía otros planes; pensamientos de bien tengo para ti dice el Señor y Él suplió cada necesidad de mis padres a través de mis hermanas y a través de mi papá.



Como madre me pasó lo mismo, Dios sabe cuánto tiempo me sentí muy mal, tengo un hijo hiperactivo y me culpé mucho tiempo por ello; pensé que había sido mi culpa por haberlo consentido tanto, por darle todo lo que quería, por ser madre primeriza y por sobreprotegerlo, por aislarlo para que no lo dañaran y cuando tenía problemas en el colegio, la culpable era yo… Gracias a Dios Él ha hecho en la vida de mi hijo cosas sorprendentes y su corazón ha sido cambiado, restaurado, hoy es un niño con el carácter apacible y con mucha paz, yo he aprendido a descansar en el Señor en oración por mis hijos y es lo que quiero transmitirte hoy.



La Nueva Traducción Viviente dice en el Salmo 4:2-3:


“¿Hasta cuándo señores, arruinarán mi reputación? ¿Hasta cuándo harán acusaciones infundadas contra mí? ¿Hasta cuándo seguirán con sus mentiras? De algo pueden estar seguros: el Señor ha separado para sí a los justos; el Señor me responderá cuando lo llame”.



Hoy hagamos un alto… y analicemos en qué es lo que nos siguen acusando, NO eres la peor esposa, NO eres la peor mujer, ni la peor hija, ni la peor madre. Dios ha separado para sí a los justos; hoy oremos a Él, que sea quien nos ilumine y nos guíe a ser mejores en todo, oremos al Señor, que Él nos responderá cuando lo llamemos y cedámosle el control de cada responsabilidad o área que tenemos como mujeres. Porque de NADA ayuda el que nos “martiricemos” sin hacer algo para cambiar la situación, de nada ayuda el que te frustres pues es una forma de paralizarte y no avanzar.



¡Detente mujer! Guarda silencio, no sigas acusándote, ni permitas que alguien más lo haga, entrega todo eso a Dios y confía en que cambiará, restaurará tu corazón y tu forma de percibir las cosas; si lo hizo conmigo lo podrá hacer contigo también.



“Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.”

Salmo 4:6-7




Sólo nuestro Señor nos hace victoriosas, todo tiene un propósito; recuerda que todas las cosas cooperan a bien a los que amamos a Dios, y sabiendo eso querida amiga. Podrás sonreír, puesto que tal vez las circunstancias indiquen lo contrario, pero todo es parte de un plan perfecto donde Dios tiene cuidado de ti.



Descansa en el Señor, entrega hoy tus cargas a Él, dáselas por completo y descansa...


“En Paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque sólo tú Jehová me haces vivir confiado.”

Salmo 4:8



Descansa mujer… No permitas que esas acusaciones te quiten el sueño, entrégalas a Dios, ora las veces que sea necesario para librarte de esa carga, descansa y confía en Dios…



Dedicada a Servirle





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