martes, 11 de marzo de 2014

Orando los salmos en mi matrimonio





El libro de los salmos me encanta, es un libro profético más que poético y encuentro unas joyas incalculables cada que los leo; procuro leer diario por lo menos uno o dos, sin embargo ahora los quiero leer aplicándolos a mi matrimonio, se que será de Bendición y ¡a adorar a Dios por nuestro matrimonio de acuerdo a los Salmos! ¿Te unes?


“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace prosperará.”



Salmo 1




¿Cómo lo puedo aplicar a mi matrimonio?



No anduvo en consejo de malos…


Cuando tenemos alguna duda o inquietud en nuestro matrimonio comúnmente buscamos a una amiga para que nos oriente, nos aconseje qué es mejor en tal caso; eso está muy bien siempre y cuando nuestra amiga sea temerosa de Dios y busque el consejo de Jehová para su propio matrimonio, pues podemos acercarnos a ella para orar juntas y compartir experiencias de cómo es que Dios ayudó en alguna situación y buscar juntas la dirección de Dios.

Caso contrario cuando nos acercamos a buscar el consejo de una amiga que no tiene una relación con Dios, porque muy probablemente nos aconseje de acuerdo a sus sentir y no a lo que el Señor esté hablando.

Busca el consejo de Jehová por encima de cualquier otro y solicita apoyo en oración a una amiga en la que confíes para recibir orientación divina juntas.



No andan con pecadores ni escarnecedores…


En pareja es bueno y saludable que ambos tengan amistad con otras parejas y de manera individual también; lo que es muy importante es que dichas amistades sean aquellas que nos edifican y nos instan a buscar más de Dios; no estoy diciendo que exclusivamente tengamos amigos creyentes, lo que digo (por experiencia propia) es que es más fácil mantenernos firmes cuando compartimos el mismo sentir y hablamos de una misma cosa y nos alentamos unos a los otros en el camino de Dios; es incómodo en ocasiones el tener que dejar una amistad porque esa persona no decide dejar de pecar, no es su deseo por ejemplo dejar de adulterar; hemos sido llamados a misericordia y a compartir con ellos la verdad de Cristo, pero cuando ellos no desean dejar de pecar lo más sano es alejarnos y seguir intercediendo por ellos en oración. ¿Por qué? Porque pecar es más fácil que el vivir en Santidad y si tenemos amistad con personas que nos inciten a buscar de Dios más que a lugares o pláticas que no glorifican a Dios, para nosotros será de mayor ayuda en nuestro caminar cristiano; busquemos y seamos personas que ayuden a otros a encontrarse con Dios.



Deleitarnos en la ley del Señor meditando día y noche…


Personalmente es un gozo y un privilegio el buscar a Dios en oración y en la lectura de su palabra, tal vez sea el mejor tiempo que tenemos durante el día. Pero el deleitarnos en la ley de Dios junto a tu esposo ¡es maravilloso! No es una regla común, pero la mayoría de las veces es la mujer la que tiene más comunión con Dios; qué maravilla que podamos hacerlo al lado del hombre que amamos con todo nuestro corazón.
Aprender juntos, buscar el rostro de Dios juntos, estar en comunión con Dios los dos juntos y recibir bendición en pareja; te confieso que es algo que mi corazón anhela; ver los matrimonios (comenzando con el mío) en búsqueda diaria de Dios y que podamos hablar todo el tiempo de una misma cosa, un mismo sentir; que al despertar nuestro primer pensamiento sea encontrarnos con Dios y al acostarnos el último pensamiento sea de agradecimiento por haber estado en la presencia del Señor.



Un árbol plantado a la orilla de un río…


¿Te imaginas? recién así podríamos decir que nuestro matrimonio es como un árbol plantado a la orilla del río que siempre da fruto a su tiempo, no nos marchitamos y prosperamos en todo lo que hacemos.

Una bendición que nuestro matrimonio esté siempre lleno de vida, hidratado con la presencia de Nuestro Señor Jesucristo, alimentándonos con su agua de vida y dándonos precisamente eso… ¡vida! Vida a nuestro matrimonio, donde había sequedad, soledad, lejanía comenzará a nutrirse, a llenarse con la vida y restauración que sólo Jesucristo da, dejará de estar marchito, obteniendo el fruto de ello justo en el momento indicado, eso por lo que comenzamos buscándolo tendrá respuesta y fruto en abundancia.

Nuestro matrimonio prosperará y todo aquello que emprendamos juntos entre marido y mujer prosperará… prosperará el amor, el buen trato, prosperará el romance y seremos un matrimonio conforme Dios lo estableció en un principio… Para toda la vida…




Dedicada a Servirle
 


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