miércoles, 30 de abril de 2014

¡Niños!




¿Hace cuánto dejamos de ser niñas? Seguramente recuerdas aquellas mañanas en las que encendías la televisión y sólo habían franjas de colores, no habían caricaturas hasta después de la 1 de la tarde, y ni hablar… tenías que salir a correr o imaginarte en un bosque siendo perseguida por un lobo feroz y siendo rescatada por tu príncipe azul, o tal vez jugabas a la comidita con lodo y plantas silvestres… o tal vez eras más melancólica que el resto y te gustaba soñar despierta tumbada en el césped viendo las nubes pasar frente a tus ojos…


¿En qué momento dejamos de ser niñas? ¿Cuándo fue que decidimos que las preocupaciones y el estrés del día es más importante que una carcajada al mojarte con globos llenos de agua?


Si bien es cierto que conforme pasa el tiempo, nuestras responsabilidades cambian y nuestra vida deja de lado lo que hacíamos cuando niños, pero ¿y si nos diéramos la oportunidad una vez más de disfrutar como cuando pequeños? ¿por qué no hacer una carrera bajo la lluvia? ¿por qué no cantar canciones a todo pulmón en la banqueta? 


Nuestro amado Cristo dijo que el reino de los cielos pertenece a los niños:


Cuando Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él»

Marcos 10:14-15 ntv



·         Seamos como niños todo el tiempo en nuestro corazón, que cada cosa que nuestro Dios haga nos cause esa impresión tan grande nos maraville siempre, no nos acostumbremos a los milagros, que no se nos hagan comunes, cada día es un milagro más por el cual estar agradecido y feliz! Todos los días recibimos el regalo de su amor y misericordia maravillémonos por ello.

·         Seamos como niños que aunque nos sepamos la Biblia de memoria y sepamos de que habla nos maravillemos como si fuera la primera vez que lo leemos, tengamos un corazón de niño para recibir el mensaje de parte de Dios para estar convencidos que nada más importa sólo creer y actuar en fe.

·         Seamos como niños al escuchar su voz, como un niño que espera por su Padre al salir del colegio.

·         Seamos como niños al compartir de su evangelio, sin prejuicios, sin motivos equivocados, solo por querer que los demás tengan ese mismo amor del Padre que tenemos nosotros.

·         Seamos como niños que al leer su Palabra encontremos gemas preciosas como si buscáramos el tesoro perdido

·         Seamos como niños al hablar de Cristo, sin pena, sin guardarnos nada, sin egoísmo y sin sentido de exclusividad, todos tenemos acceso a Él si tan solo lo compartimos más.

·         Seamos como niños al estar con otros, sin juzgar, sin ver los errores del otro, sin hacer distinción, seamos como niños al saber que es más grande el amor que la competencia por ser mejor.

·         Seamos como niños al sentarnos a los pies de Cristo sólo para dejarnos amar por él, escuchar su voz y con entusiasmo escuchar las mejores historias jamás contadas.

·         Seamos como niños una y otra vez hasta reconocer que somos sus hijos, amados, elegidos y que pase lo que pase siempre seremos sus pequeños así tengamos 90 años seremos sus hijos y cuidará de nosotros como si tuviésemos 2 años de edad…








¡Feliz día del niño!



Dedicada a Servirle



Karla





lunes, 28 de abril de 2014

Guardar su Espalda




¿Guardar su espalda? Cuando escuché eso por primera vez me sorprendí, la verdad es que nunca pensé en la importancia de guardar el testimonio de mi esposo, eso va de la mano o es sinónimo de respeto.


El respeto es un valor que permite que podamos reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los individuos y de la sociedad.


Cuando hablo de “guardar la espalda” de tu esposo quiero decir que lo cubramos en oración y físicamente, ellos como varones confían plenamente en nosotras y si no tenemos el cuidado necesario podríamos lastimarlos o dejarlos en mal con las personas que nos rodean y con quienes tenemos contacto.



Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo;
y la mujer respete a su marido.

Efesios 5:33



Podemos respetar a nuestro esposo en todas las áreas, no nos dice “si él se lo merece” dice que la mujer respete a su marido, y podemos comenzar desde hoy si acaso no lo hemos hecho antes.



Todo varón necesita sentirse respetado, y la mujer puede y debe hacerlo honrando el liderazgo y la autoridad de su esposo porque él ha sido puesto en ese sitio por Dios, no porque sea superior a la mujer sino por la autoridad que Dios le dio.



Guarda su espalda


Sinceramente ¿cómo te expresas de tu esposo con otros? ¿Hablas de sus errores más que sus virtudes? ¿Te burlas de él a su espalda o peor aún, frente a él? ¿Haces chistes de sus defectos? ¿Cuándo tienen problemas lo exhibes ante sus amigos o familiares? ¿Realmente lo apoyas en las decisiones que toma con tus hijos?


Nuestro papel como mujer es distinto al del varón, eso lo hemos estudiado antes y en el hogar ellos son la cabeza, la autoridad y les ha sido delegado un liderazgo que a nosotras no nos corresponde llevar, y a veces decimos que lo sabemos y que lo llevamos a cabo pero no es así, porque en cuanto al varón se le ocurre dar su punto de vista en cualquier cosa del hogar o de los hijos, respingamos o definitivamente no lo acatamos.


Recuerda que los hijos observan y escuchan todo, no importa si estás en una habitación diferente, ellos saben cuando la mujer no respeta esa autoridad del marido y por consiguiente ellos no respetarán a su papá.


Pero eso no es para condenarnos, sino para mejorar y madurar en pareja.



¿Qué podemos hacer para mejorar eso?


·         Ama a tu marido, con defectos, virtudes, errores, carencias… ¡con todo ello! Tú lo elegiste y te enamoraste de él, honralo, respetalo, guarda su espalda al no hablar mal de él. (1 Pe 4:8)


·         No lo critiques, de verdad no lo critiques… podrá superar una crítica de cualquiera, pero no de ti, háblale cosas que lo edifiquen dale consejos sin afán de crítica. (Ef 4:29)


·         Escúchalo, y escúchalo con atención… deja de hacer lo que estás haciendo cuando te hable y míralo a los ojos, apaga el celular cuando estés con él y hablen.


·         Respalda su autoridad con acciones, con palabras, con oración. (Rom 13:1)



·         Realza y valora sus virtudes, sus capacidades, sus talentos ¡Conviértete en su mejor porrista! (Cant 1:16)



·         Apoya sus decisiones, siempre y cuando estén de acuerdo a la Palabra de Dios (Sal 119:105)



·         Sé romántica, dulce y a la vez seductora con él, atiéndelo en el área sexual se su novia, su esposa, su amante; sé lo mejor de ti para él.  (Cant 6:3; 7:10)



·         Interésate en sus sueños, en sus metas, en sus proyectos; se tú su mejor socio para emprenderlos (Ecl 4:9-12)



·         Apapáchalo  en los momentos en los que flaquea, ora por él, anímalo, ellos son fuertes pero también se quebrantan y necesitan de ti para levantarse.



·         Perdónalo, de todo corazón perdónalo… olvida sus fallas ámalo de manera tal que las faltas sean cubiertas.  (1 Pe 4:8)



·         Ora por él,  todo el tiempo, ¿quién mejor que tú para cubrirlo en oración? A nadie le interesa que se levante como ese gran varón que anhelas ver, sólo a ti… Nadie orará más por él que tú, así que ¡pon manos a la obra y a interceder!  (Ef 6:18)



·         ¡Admíralo! ¡Díselo, celebra sus triunfos, llénate de orgullo por las cosas que logre hacer, sé su mejor porrista, su mejor amiga, que él sepa que es tu héroe!



Construyamos un mejor matrimonio, trabajemos de la mano de Dios en compañía de nuestro esposo, hónralo, es tu compañero para toda tu vida, es quien despierta a tu lado todos los días, quien te ve reír, quien celebra tus triunfos, quien ríe de tus chistes, quien llora cuando sufres, quien vela cuando enfermas, quien trabaja para darte lo mejor, quien se esfuerza por hacerte feliz, con errores, tropiezos y fracasos pero es tu regalo del cielo… tu compañero en este viaje que tiene un final feliz… la eternidad.



{ORACIÓN}

Padre en el nombre de Jesús, mil gracias por el maravilloso hombre que tengo a mi lado, gracias amado Dios porque me has dado la oportunidad de ser su esposa, gracias porque me has mostrado que debo guardar su espalda, no porque lo tenga que hacer, sino porque lo respeto, lo honro como mi esposo y mi autoridad delegada por ti; perdóname mi amado Dios por las veces que lo critiqué, esos días que no lo escuché, las horas en las que me distancié y las ocasiones en las que hablé mal de él, hoy con el corazón en la mano te pido que restaures esa área en mi matrimonio y nos llenes más y más de ti, de tu amor, permite que ese mismo amor fluya entre nosotros para que todas las faltas que hubieron sean quitadas de forma permanente y comencemos a partir de ahí, cambiando nuestra vieja manera de pensar y de vivir para ser de bendición no sólo a nosotros sino a nuestros hijos también; a partir de hoy guardaré la espalda de mi esposo y antes de hablar con alguien acerca de lo que me molesta o me lastima de él iré directamente contigo, en el nombre de Jesús, amén.



¿Qué te parece si ésta semana planeas una cita con él, donde le demuestres como en tu noviazgo cuán grande es tu amor por él?



Recibe bendiciones mujer…



Dedicada a Servirle

Karla



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sábado, 26 de abril de 2014

Siendo agradecida





Cada día es una nueva oportunidad para mejorar, para cambiar, para vivir, para agradecer…

Hoy cómo cada mañana desperté cerca de las 5 a.m., de un salto me incorporé pues tenía un dolor lumbar bastante incómodo, al grado de tener que sentarme para evitar el dolor.

Mi recámara completamente a obscuras, sólo escuchaba la respiración de mi amado esposo y el canto alegre de las aves en mi ventana… comencé a agradecer a Dios por esa mañana, por el dolor lumbar que me había hecho despertar para escuchar el canto de los pajarillos, agradecí por una nueva misericordia extendida a mi familia, por su amor…

He pasado dos semanas en las que en mi búsqueda de Dios me cuesta expresarme como quisiera, lloro muy a menudo porque siento que no fluyo, así que agradezco, canto, alabo, dejo que mi espíritu sea quien hable por mí. Para mi es triste el no poder hablar como quisiera con Dios, pero ésta semana he entendido que debo seguir orando aunque no sienta que lo haga correctamente… ¿te ha pasado?

Así que hoy me di a la tarea de agradecer de forma gráfica a Dios, te comparto las cosas por las cuales agradecí hoy.




Por el privilegio de leer Su Palabra con libertad.





Porque nunca nos ha faltado su provisión.





Por tener un esposo amoroso y detallista





Porque siempre ha provisto el vestido


Por el amor de mis hijos demostrado en papel




Por las promesas de Dios




Por mi café cuando escribo




Por las conversaciones con amigos y familiares foráneos







Por ser mamá de 3 varones



Porque mis hijos agradecen también.



¿Cómo no agradecer? Teniendo todo y teniendo nada lo bueno es agradecer, Dios es bueno, soberano y siempre tiene cuidado de cada uno de sus hijos, agradezcamos a Él todo el tiempo y por todo.


Para el abatido, cada día acarrea dificultades;
    para el de corazón feliz, la vida es un banquete continuo
Prov 15:15 ntv


Dedicada a Servirle

Karla



miércoles, 23 de abril de 2014

Vuelvo a Confiar





“La confianza no se gana, la confianza se pierde”



CONFIANZA:
Es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones.



Todos damos la confianza a las personas con las que convivimos, esperamos que actúen de manera que no nos haga sentir incómodos o creemos saber cómo actuarán o se comportarán; cuando alguien hace lo contrario nuestra confianza se verá traicionada y por ende nuestro comportamiento cambiará.


En el matrimonio es un tema o un área clave, puesto que sin confianza el uno con el otro la unión podría fracturarse.



¿Por qué se pierde la confianza en el matrimonio?


Es raro que las parejas no confíen uno en el otro cuando recién se casan, hay casos que desde el noviazgo no hay confianza y en ese momento se puede trabajar para no “arrastrarlo” al matrimonio, sin embargo hoy hablaremos de la desconfianza ya dentro del lecho nupcial y cómo recuperarla.



Tocaremos 3 temas que creemos que son los más comunes en cuanto a perder la confianza:


·         Mala comunicación
·         Ocultar cosas
·         Traición



Mala comunicación


Hemos hablado acerca de la comunicación en la pareja y de cómo es que sin ella los problemas crecen, no aprendemos a decirle a nuestra pareja lo que nos gusta o lo que no nos gusta y preferimos guardarlo hasta que la bola de nieve es tan grande que nos aplasta.



Si no nos comunicamos lo suficiente podemos comenzar a desconfiar de nuestra pareja. Desgraciadamente la desconfianza trae como consecuencia un corazón endurecido, producen frustración, enojo, rabia, tristeza, indiferencia, etc.



Cuando no hay una buena comunicación podríamos dejar volar la imaginación y comenzar a pensar por el otro, nada tan dañino como eso… dime si acaso has visualizado en tu mente una discusión con tu esposo en la que tú por supuesto hablas por los dos y en las que sin lugar a dudas sales “ganando”.  Una de las soluciones a este tipo de situaciones es no permitir que los pensamientos de desconfianza nos dominen o intenten llegar a nuestro corazón porque comenzaríamos a tomar una actitud diferente con nuestra pareja y créeme, a veces ellos ni siquiera saben el por qué de tu actitud.



Sigamos el consejo que nos da Pablo en la escritura:


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre;
 si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza,
 en esto pensad.

Fil 4:8



Pensemos en ello, quitemos de nuestra mente todo aquello que nos haga dudar de nuestro cónyuge, todo aquello que tal vez nos provoca desconfianza sin ninguna razón sustentable y olvidemos las veces que otros hicieron que perdiéramos la confianza, pues en ocasiones nuestro esposo termina pagando platos que él no rompió.



Ocultar las cosas


Definitivamente la mitad de una mentira no es la verdad, el decir verdades a medias puede considerarse una mentira.


La confianza se pierde cuando descubrimos que lo que creíamos real o verdadero no lo es, ¿cuántos corazones se han roto por descubrir la verdad? Y es que en definitiva nos casamos confiando plenamente en nuestra pareja, jamás imaginaríamos que nos ocultarían cosas, y mucho menos que nos lastimarían.


Lo ideal sería que hablaramos siempre con la verdad sin temor a que nuestra pareja se enoje, creo que es preferible hablarlo a tiempo y mejorar ambos que dejar que pase tiempo y logremos decepcionarnos.


Cuando nos casamos somos uno, cada quien con su individualidad pero perteneciéndonos mutuamente, aunque cada uno tenga amistades diferentes, actividades de manera individual lo recomendable es que estemos conscientes de que somos uno y que siendo uno no habría nada que esconderse; leía alguna vez un rótulo que decía: “El que nada debe, deje su celular sin contraseña con su esposa” ¿qué opinas de ello? En lo personal estoy de acuerdo, cuando hay confianza plena no tienes NADA, de verdad nada que ocultar, habrán cosas que en verdad no serán necesarias que conozcas porque no tienen que ver contigo o con tu matrimonio, el hecho de que tengan acceso ambos a sus cuentas o llamadas etc. No quiere decir que todo el tiempo debes saber con quien habla, que escribe, que ve, que escucha, que mensaje envía… porque entonces la confianza no es verdadera, es como si dijeras “Si confío en ti, muéstrame lo que haces a ver si no estás fallando”  ¿Tú qué opinas?



¿Qué hacer si nos han mentido? ¿Puedo volver a confiar?


Cuando descubrimos que nos han mentido realmente la confianza se pierde, desgraciadamente aunque nuestra pareja se arrepienta y nos prometa nunca más volver hacerlo (y de verdad lo haga) dudamos que eso sea verdad, nos quedamos con la creencia de que haga lo que haga tal vez nos esté mintiendo una vez más.


Gracias a Dios todos tenemos una nueva oportunidad, todos necesitamos ser escuchados y que se nos vuelva a brindar la confianza que teníamos en un inicio. Pongámonos en el lugar del que falló, ¿acaso no estarías tú dispuesta a hacer todo lo posible por recibir una nueva oportunidad y que vuelvan a creer en ti? Bueno, actuemos de manera tal que crezcamos juntos, que la confianza sea restaurada nuevamente. Y como te mencioné antes, lo que te hayan hecho en el pasado otras personas nada tiene que ver con tu esposo.


En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; 
porque somos miembros los unos de los otros.

Ef 4:22-25





Traición


¿Has sido traicionada alguna vez? Yo creo que todos, y todos hemos traicionado a alguien; la traición es hacer lo contrario a lo que alguien espera que hagamos.


¿Recuerdas cómo te sentiste aquella vez que tu amiga en la que confiabas habló lo que no tenía que haber hablado? O tal vez esperabas recibir ayuda de alguien que te había brindado su confianza y cuando necesitabas de él no estuvo o te ignoró. Tal vez sufriste de un adulterio y pensaste que eso ya no tendría solución.


Una traición duele, y duele mucho… porque nunca esperamos que las personas que amamos defrauden esa confianza, podríamos esperarlo de gente que no tiene una conexión con nosotros, pero no de alguien a quien amamos.


Un pastor alguna vez me dijo que “todos los humanos somos capaces de hacer cualquier cosa” y si, lo mejor sería que no depositáramos nuestra confianza sólo en el hombre sino en Dios; no me mal interpretes, a lo que me refiero es que deberíamos confiar en que Dios guarda a nuestro esposo para no pecar, confiar en que Él le habla a su espíritu para mostrarle que no debe mentir, confiar en Dios de que el habita en nuestro hogar y es partícipe de nuestro matrimonio. ¿Si me explico? Confiemos, démosle a Dios el control de nuestro matrimonio para que no nos decepcionemos, las cosas serán diferentes, no te  estoy diciendo que serán fáciles pero si podremos obtener respuestas favorables si tan solo lo ponemos en las manos de Dios.



Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Jer 17:7-8



La buena noticia mi querida amiga es que si se puede recuperar la confianza si estamos dispuestas a hacerlo, debe existir la disposición de cambiar actitudes, de creer, de estar en comunicación continua, de no mentir, de PERDONAR totalmente y sobre todo de depositar nuestra confianza en Dios, recuerda:



Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
    Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,
Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.
Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
Me ocultará en lo reservado de su morada;
Sobre una roca me pondrá en alto.
Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,
Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;
Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

Salmo 27:1-6




Te compartimos unos pasos que nos funcionaron a nosotros después de haber perdido la confianza por completo.

1.      Perdona
2.      Olvida
3.      Enfócate en el futuro juntos
4.      Valora el trabajo a partir del arrepentimiento
5.      Hablen soluciones, no problemas 
6.      Trabajen juntos
7.      Decide confiar



{ORACIÓN}

Padre en el Nombre de Jesús, hoy levanto mi voz a ti dándote gracias por la oportunidad que me has dado después de fallar, gracias amado Dios porque a pesar de mi infidelidad a ti tú sigues siendo fiel, gracias porque sigues confiando en mi, tan así que sigo con vida buscando agradarte y hacer tu voluntad, te bendigo y bendigo éste día en el que me he dado cuenta que puedo volver a confiar en las personas, sobre todo en mi esposo, decido perdonar todo aquello que quebrantó mi confianza, buscaré reconstruir nuevamente mi matrimonio fundado en la roca que es Cristo y tu Palabra, para así no poner mis ojos en lo que hace o dice mi esposo sino sólo en ti. Gracias porque has puesto en mi el querer como el hacer para restaurar nuestra confianza, te pido no te alejes de mi matrimonio y que seas tú quien termine la obra que comenzaste en nosotros, en Cristo Jesús, amén.



Confía mujer… nada pierdes con intentarlo, hagamos que el corazón de nuestro marido confíe en nosotras…



Recibe bendiciones




Siendo uno con Él

Carlos y Karla


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