miércoles, 9 de abril de 2014

MATRIMONIO CON PROPÓSITO 2




Definitivamente el matrimonio es fascinante, desde el primer día de casados las cosas son increíbles, cuando estás de novia ni te imaginas como es que será todo,  los comentarios de otras mujeres no son nada comparados con la realidad diaria y mucho depende (como decimos en México) de “cómo es que le haya ido en la feria a esa mujer” porque si tiene un matrimonio perfecto te hablará de perfección, si su matrimonio es disfuncional te hablará de la pésima idea de casarse. Pero la realidad es diferente porque tú eres otra persona, tu esposo es distinto a los esposos de tus amigas y son situaciones completamente diferentes, por eso es mejor (creo yo) el vivir tu propia historia con tu esposo, recibir guianza del Espíritu Santo y ¿por qué no? Recibir orientación de personas que como tú y yo hemos tenido el gran privilegio de vivir un matrimonio “normal” con altas y bajas pero sin duda donde Dios ha sido quien nos ha sacado a flote todo el tiempo, donde sin su ayuda estaríamos perdidos.



Todos los días debiéramos proponernos ser un matrimonio dirigido por Dios, dónde juntos busquemos de su presencia en oración y lectura de la Biblia; tal vez no sea una costumbre aún en tu hogar, pero oremos para que sea Dios quien dé un hambre de su presencia y una sed de su Palabra.



Uno de los propósitos del matrimonio sin duda es el procrear.


{Descendencia para Dios}



El sólo pensar que Dios nos unió para darle una descendencia a Él, nos hace sentir amados y especiales por ser el instrumento para dar vida a sus hijos y mejor aún si esos hijos le sirven ¿te imaginas?



¿No te hizo uno el Señor tu esposa? En cuerpo y espíritu ustedes son de él
¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios.
Por eso, guarda tu corazón y permanece fiel a la esposa de tu juventud.

Malaquías 2:15 NTV



Increíble y hermoso el saber lo especiales que somos como matrimonio para Dios, Él tiene planes perfectos para nosotros de manera individual y por supuesto como esposos. Nos regala la bendición de ser padres y de tener hijos dedicados a servirle, sólo nos pide que guardemos nuestro corazón y que permanezcamos fieles a nuestro cónyuge.



Nos gusta pensar que pide que guardemos nuestro corazón siendo matrimonio y que seamos fieles por el ejemplo que le damos a nuestros hijos, ellos aprenden observando, podemos decirles mil palabras para explicar algo, sin embargo si se lo mostramos lo aprenden mucho más fácil y es difícil de olvidar.



Somos los encargados de darle una descendencia ¿qué estamos haciendo para guiar a nuestros hijos a su conocimiento y servicio a Él? Como cónyuges no termina sólo procreándolos, sino que debemos encaminarlos a Dios, está escrito:


Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Proverbios 22:6



Que mejor camino que el camino de Dios, y como te decíamos anteriormente la mejor enseñanza es el ejemplo, oremos con ellos, leamos la Biblia con ellos, hagamos devocionales para niños y estemos al pendiente de sus necesidades espirituales, que ellos crezcan con la confianza que Dios les escucha y que no crean que Dios sólo es Dios de sus padres, sino de ellos también.



{Estableciendo el orden divino}



Así es, tal cual lo lees amiga mía; cuando supe que había un orden específico para el matrimonio establecido por Dios, no sabía si llorar o reír porque es  difícil el pensar que no tendrás “ni voz, ni voto” en tu hogar; pero a medida que conocí la Palabra de Dios supe que eso no tiene nada de verdad, puesto que cada quien tiene su lugar específico pero sin denigrar ni humillar a nadie. En nuestro México hay “machismo” o “matriarcado” en los hogares, es muy común ver a varones sometiendo a sus esposas muy por encima del valor de la mujer, hemos conocido de mujeres que no tienen una atención médica adecuada por miedo a que si las toca el Doctor su esposo las golpee o las deje; está el otro extremo donde la mujer ha tomado el lugar del varón y las decisiones en casa sólo las dicta ella, el varón está minimizado.



Sin duda ninguno de los dos matrimonios fructifica como debe ser por la sencilla razón de que no está bajo el diseño divino.



Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón,
 y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo

1 Corintios 11:3



El orden es:

1.      Dios
2.      Cristo
3.      Varón
4.      Esposa



Antes de que dejes de leer te cuento que eso no significa que la mujer sea sobajada o humillada, no… el orden divino de Dios establece primero, que en el hogar el principal en todo es sin duda Dios, nos toca a nosotros darle el lugar que le corresponde, cederle el control de nuestro matrimonio para que sea Él quien se glorifique, nos dirija y nos lleve por el camino correcto, de Él recibimos bendiciones, sustento, santidad, amor, etc.



Segundo, Cristo es la cabeza del varón, pensaba que el orden era “Dios-Varón-Mujer” cuando leí y releí el versículo anterior y pidiendo guianza del Espíritu Santo caí en cuenta de que Cristo es la cabeza del varón porque es Él el mejor ejemplo que tienen como esposos, como varones, Jesucristo es Dios mismo hecho carne y nos ha dejado un sinfín de ejemplos de vida y los varones deberán imitarlo en muchas de las funciones que tienen para con la esposa; ellos (al igual que nosotras) buscamos parecernos más y más a Él para así cumplir algún día con la escritura que dice:




Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,
a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo

Efesios 4:13



Ellos como varones y cabeza de nosotras deberán tomar de Cristo el ejemplo de cubrirnos en oración, de levantarse para “rescatar” su matrimonio, a su esposa, el ser manso y humilde, el darle valor a la mujer, el ser prudentes con nosotras etc, el ser cabeza de la mujer le da el privilegio de autoridad, sin embargo el mandamiento que dice:



Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia,
y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla,
habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra

Efesios 4:25-26


los insta a ser delicados con nosotras y también a darnos protección para seguir conservándonos puras, santas para ellos.



Tercero, como mujeres tenemos nuestro lugar en el hogar, un lugar privilegiado (digo yo) porque obtenemos lo mejor de nuestro esposo quien ya ha sido instruido por Dios, recibido el ejemplo de Cristo y dándonos el lugar que nos corresponde como la mujer, el corazón del hogar.



Nuestro papel no es sencillo tampoco, pero con determinación, carácter, obediencia a Dios y mucho amor podemos dar lo mejor de nosotras para hacer de nuestro hogar un pedacito de cielo; en el orden divino estamos debajo del varón y te confieso que para mí al principio como que me incomodaba pero a medida que fui sintiéndome protegida, amada y cuidada por mi esposo, agradecí por ese lugar, sé que mi esposo daría lo mejor de sí para que yo estuviera bien en cualquier momento de nuestro matrimonio, y esto lo hemos logrado gracias a que Dios ha sido bueno con nosotros, nos ha restaurado de manera individual y ha restaurado nuestro matrimonio que estuvo a punto de disolverse. Entonces echando un vistazo a ese lugar que Dios nos ha dado, sin duda ha sido para recibir el cuidado no sólo de nuestro esposo sino de Dios mismo y de Cristo a través del varón. ¿Lo puedes ver? No tiene nada que ver con ser humillada o sobajada sino de ser cuidada y respetada, la gloria es de Dios.



{Dios como primer lugar}


Nos hemos dado cuenta a través de los años que lo más importante para un matrimonio que no tiene a Dios como prioridad, es lo material, conseguir una buena casa, un buen empleo, tener un buen auto o dos, salir de vacaciones, ropa en abundancia, incluso compiten con los demás por ver quien tiene las mejores cosas; pero cuando mencionamos a Dios nadie quiere tocar el tema, es como si lo dejaran fuera del hogar y cumplieran sus objetivos de manera personal.



Durante estos años en nuestro matrimonio nos hemos percatado que esto de las cuestiones materiales no tienen valor alguno, podemos adquirir todo lo mencionado anteriormente y aún así tener una vida vacía y un matrimonio disfuncional, así mismo hemos visto que cuando tomamos la mano de Dios y lo ponemos como primer lugar en nuestra vida, todo alrededor de nosotros se transforma, comienza a tomar sentido y recién entendemos el valor que debe tener para nosotros su presencia en nuestro hogar.



Visualizo un puente colgante por donde Él ya cruzó y me espera del otro lado, si yo no sigo sus consejos puedo llegar a caer del puente, Él sabe donde pisar, dónde debemos sujetarnos, en dónde tenemos que hacer pausas, cuáles son las maderas más sensibles, el lugar exacto donde podría romperse la soga, en fin… un sinnúmero de pruebas que puede tener el puente. Esto mismo podemos aplicarlo a nuestro matrimonio puesto que Él nos ha dejado el ejemplo de cómo debemos vivir, si nosotros seguimos su ejemplo de manera individual podremos complementarnos con nuestra pareja y vivir un matrimonio dedicado y santificado por Él. Este puente que menciono puede ser una metáfora de nuestra vida, aprendamos a cruzarlo tomando siempre como base sus consejos, siendo Él nuestro ejemplo y a su vez como varones seamos ejemplo a nuestra pareja donde la guiemos a cruzar el puente de una manera segura, cuidando que no caiga, ya que ella seguirá nuestros pasos como nosotros seguimos los de Cristo.



Definitivamente… sin Dios el matrimonio podría ser un caos, y desgraciadamente afectaríamos a nuestros hijos y nuestro entorno, lo mejor que podemos hacer como pareja es cederle el control a Dios ¿cómo? Pidiendo su guía en oración, dejándolo ser partícipe de nuestros sueños, nuestros planes, nuestros anhelos como pareja y tomando de Él lo mejor a través de su Palabra; en conclusión que sea Dios quién construya nuestro hogar…



Si Jehová no edificare la casa,
    En vano trabajan los que la edifican;
    Si Jehová no guardare la ciudad,
    En vano vela la guardia.

Salmo 127:1




{APLICACIÓN}


El día de hoy hagamos un análisis a nuestro matrimonio, veamos el orden que tenemos y si acaso Dios no es el primer lugar en nuestro hogar pidamos perdón a Él, pidámosle que sea Él quien tome su lugar primeramente en nuestro corazón y a su vez en nuestro hogar, sabemos que siendo Él quien está al mando de nuestra unión las cosas serán diferentes, podemos descansar en que tiene planes de bien y no de mal para nosotros para darnos esperanza.  Oremos y demos gracias a Dios por cada propósito que ha establecido en los matrimonios.



{ORACIÓN}


Padre, en nombre de Jesús, gracias por nuestro matrimonio, no había entendido el lugar que tú destinaste para cada uno de nosotros, pero hoy lo acepto y tomo parte en ello, haré lo mejor para que podamos crecer en unidad contigo, pues anhelo cumplir el propósito por el cual nos has unido en matrimonio, tomo mi lugar y te agradezco por el amor y el cuidado con el cual me has levantado como pieza fundamental en mi hogar, gracias amado Padre, amén.




Siendo uno con Él

Carlos y Karla


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