viernes, 4 de julio de 2014

Me tomo un café a tu regreso







Recibí un mensaje de mi esposo en el que me decía la hora en la que llegaría a comer; le respondí: 
“me tomo un café a tu regreso” 
y pensé, ¿cuántas mujeres esperan la llegada o el regreso del amor de su vida?


Más de una vez escuché en voz de mujeres que habían sido traicionadas sentimentalmente “ojalá ahora si Dios me envíe al hombre de mis sueños” y la verdad pensaba que tal vez ese hombre que tenían era realmente el hombre de sus sueños y no lo supieron ver así.


No me lo tomes a mal, yo también llegué a pensar que tal vez me equivoqué y mi amado en realidad no era el hombre de mis sueños, cerraba los ojos y me arrepentía para mis adentros de tan solo pensarlo; pero a decir verdad es que he sido muy bendecida con el varón que tengo como esposo, pero ¿qué pasa con las mujeres que desean más de su varón? ¿qué pasa con aquellas mujeres que sus expectativas no son cumplidas por parte de su esposo?


Podría parecer egoísta al pensar sólo en ellas, pero en realidad creo que es más un tema de unidad y de complemento entre los dos dejando de lado lo que deseo y buscando más de lo que puedo dar para así con el tiempo recibir.


No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos,
si no desmayamos.  Así que, según tengamos oportunidad,
hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Gálatas 6:9-19


Piensa en 10 cosas que desearías ver en tu “príncipe azul” te comparto las mías:

1.      Fiel
2.      Amoroso
3.      Servicial
4.      Cariñoso
5.      Proveedor
6.      Caballeroso
7.      Respetuoso
8.      Trabajador
9.      Seductor
10. Que me ame


Esas son 10 de las muchas cualidades que quería encontrar en el hombre que estaría a mi lado toda la vida, cuando era soltera y oraba por él.


Nunca me puse a pensar, ni a orar ni a preparar para darle lo mismo o más de lo que  esa persona estaría esperando de mi ¿me explico? Siempre pensé en lo que quería que tuviera ese hombre (casi irreal) para compartirlo conmigo.


Hoy a la distancia y con 9 años de casada, me doy cuenta que lo más importante es dar… más que recibir.

Hubo una ocasión que llegó de visita a la iglesia donde nos congregamos una niña de la edad de mi hijo mayor, hermosa, rubia, muy educada, una niña de oración, hija de pastores y con buenos valores y principios; cuando la vi le dije a mi esposo: “así me gustaría que fuesen mis nueras” y nos volteamos a ver a los ojos y sabíamos que estábamos pensando lo mismo: “¿Estamos haciendo de nuestros hijos a unos varones dignos de mujeres como ellas?”  Es fácil pedir y pedir pero, ¿qué tan dispuestos estamos en dar?


Una mujer que estaba en proceso de divorcio me dijo: “estoy orando para encontrar a mi hombre ideal” y le contesté: “¿qué tal si oramos para que tu esposo sea ese hombre ideal que buscas en otro?” no le agradó la idea a decir verdad, pero es cierto, y se lo dije en serio, aún no alcanzamos a comprender el poder de la oración de una esposa, es por eso que no oramos por nuestro varón de la manera adecuada.


Te comento, cuando me casé pensé que mi esposo tenía más virtudes de las que yo pude haber imaginado, con el paso del tiempo me di cuenta que también tiene errores y que a veces pesaban más que las virtudes. Casi me cuesta el divorcio, de no ser que aprendimos a vernos de manera diferente y a hacer de la oración un estilo de vida marital. Antes de decirle qué no me gusta de él o qué es lo que me pone de mal humor, oro a Dios y le pido primero que me tranquilice mis impulsos por decirle que está equivocado, porque siendo sincera, cuando estamos en esos momentos incómodos, lo último que hacemos es ser prudentes. Así que primero respiro, oro y entrego todo eso a Dios (aunque él esté frente a mí, oro en mi interior) ya que estoy tranquila y muchas veces confrontada por Dios hablo con él y le expongo mi punto de vista, gracias a Dios él tiene un espíritu afable y me entiende y no sólo trata de corregir las cosas sino que lo hace.


Así que pedía un hombre casi irreal, pero para ello, tenía que ser la mujer irreal que él esperaba, trabajar en ello de la mano de Dios y ser una mujer real para mi esposo real.


Añoro ser la esposa que él desea que sea, le he preguntado más de una vez que más desea ver en mi y sé que por caballerosidad no me las dirá, pero insisto en preguntar para poder mejorar, sin embargo sigo sin obtener una respuesta de su parte, a lo que le aconsejé: “todo eso que deseas ver en mi, óralo a Dios” claro, yo hago lo mismo, hay cosas que anhelo ver en él y para ello oro todos los días por él y por mi también, para poder darle a él lo que anhela y que sin duda algún día obtendré de vuelta.


No os engañéis; Dios no puede ser burlado:
pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Gálatas 6:7



Y hoy…

…me tomo un café a tu regreso, mientras tanto aliento a la mujer que tanto soñaste.
…me tomo un café a tu regreso, y cuido en mi aquello que añoras tanto…
…me tomo un café a tu regreso, mientras mis ojos se fijan en lo que está por delante nuestro.
…me tomo un café a tu regreso, y preparo el lugar donde estaremos juntos al despertar.
…me tomo un café a tu regreso y peino el cabello que enredarás en tus dedos.
…me tomo un café a tu regreso y enciendo la lámpara que nos guiará en la senda de la vida.
…me tomo un café a tu regreso y busco la forma de ser lo que anhelas que sea, sin perder de vista mi esencia.
…me tomo un café a tu regreso y nutro mi espíritu con el pan y el agua de vida.
…me tomo un café a tu regreso para que cuando llegues nuevamente a nuestro hogar, los dos podamos disfrutar de momentos en los cuales nuestro Padre Celestial se complace entregar a aquellos que hacemos su voluntad.



Dedicada a Servirle



Karla

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