miércoles, 16 de julio de 2014

Pornografía {un gigante en la habitación.}





Un tema oculto pero público…

Recuerdo la primera vez que vi una imagen sexual, fue cuando niña en una revista que encontré en mi hogar y eran dibujos de personas teniendo relaciones sexuales, recuerdo la sensación en mi estómago similar a cuando bajas la montaña rusa, pero era muy pequeña y el tema era perturbador así que nadie me explicó el asunto y me mandaron a dormir.


Después de 30 años recuerdo perfecto la imagen en ese papel y como me hizo sentir, gracias a Dios no hubieron más “sorpresas” de ese tipo en mi vida sino hasta los casi 30 años, donde la pornografía ya era tan común y tan pública en internet que aún al estar navegando en un sitio para niños, aparecían ventanas emergentes donde promocionaban la pornografía con un solo click de mouse.


La pornografía había dejado de ser oculta y sólo para hombres, ahora con esa herramienta más y más mujeres se adentraron en eso y no sólo ellas, niños y niñas también.


La Biblia menciona en Proverbios 27:20 que:


El Seol y el Abadón nunca se sacian;
Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.


Hay etapas para ser una persona “adicta” a la pornografía:

1.      Una mirada
2.      Excitación física
3.      Sin satisfacción
4.      Llevarlo a la práctica

Todo comienza con una mirada a algo que no debíamos ver, dónde por lo regular es a muy temprana edad y alguien más por descuido o con alevosía te hace llegar algún material porno, y si no hay una correcta orientación en el tema, buscaremos más y más imágenes que lleguen a saciar esa curiosidad.



Desgraciadamente en la pornografía no hay un momento en el que los ojos queden saciados de ver, al principio podría causar repulsión y asco, sin embargo al seguir consumiendo esas imágenes con el tiempo logran causar excitación física y trae placer el verlas, por lo que es más difícil dejar esa práctica.


Después de esa etapa de excitación se entra a una más donde ya no es suficiente el verla, ya no satisface las necesidades visuales de la persona, incluso si hay depravación ya no es suficiente, llega un punto donde ya nada es suficiente.


Y  la última fase… el llevarlo a la práctica… violaciones se han dado por no controlar la adicción a la pornografía, y eso no sólo ocurre en personas solteras sino en el lecho matrimonial también, donde el que está atado a esa práctica “necesita” esa adrenalina que antes le causaba el mirar pornografía, después de ello es tan fuerte que necesitan sentirlo a flor de piel y dejan las imágenes de lado para recrearlo en el mundo real. 


Esta práctica ha dejado de ser oculta, es increíble la forma en que se muestra en internet, en las redes sociales, a través de correos electrónicos y de videos en diversas plataformas donde antes la prohibían.


Pero ¿Qué sucede? ¿Por qué alguien que está atado a esa práctica le cuesta tanto salir de ella? Cómo menciono arriba, todo comienza sutilmente hasta que llega al punto de no retorno, nosotras como esposas y como madres de familia tenemos la responsabilidad de alertar a nuestros hijos e hijas acerca de los peligros que hay en la red y de las consecuencias de consumir pornografía de cualquier tipo.


Escuché alguna vez el testimonio de un joven que era adicto a ver revistas sexuales, que su obsesión por ellas fue a partir de haber encontrado un catálogo de lencería en su casa, de alguna forma actuó negativamente en su mente y logró desviar su atención. Nosotras como mamás y como esposas debemos estar alerta a cualquiera de esas situaciones que pudieran poner en riesgo a nuestros hijos y nuestro esposo, y por supuesto a nosotras mismas porque nadie es inmune a ello.


Asegúrate de saber cómo están tus rebaños;
    cuida mucho de tus ovejas

Proverbios 27:23 NVI



Algunas de nosotras podemos haber sido parte de esa práctica, pudimos haber comenzado a desarrollar una adicción a la pornografía, o tal vez alguno de nuestros hijos o nuestro esposo también.


¿Reconoces alguna de las etapas de adicción en tu vida, o en la de alguien de tu familia? Estamos a tiempo de cambiar eso, la pornografía es como un gigante en la habitación, ahí estará esperando a que estés vulnerable y atacará hasta hacerte caer, no sirve de mucho el solo “decidirte” a dejar la práctica, sino a ¡actuar!


Podemos dar algunas formas de vencer a ese gigante llamado pornografía, así que dedicaremos 2 temas más adelante para orientarte si acaso eres una mujer que consume pornografía sepas como salir de ella y uno más para que si tu esposo es quien es adicto, sepas como ayudarle a superarlo y que no destruya tu matrimonio.


No te olvides de David que venció a Goliat “haciéndole frente” no intimidándose ni dejándose vencer, sino con determinación, con confianza en sí mismo y por supuesto el poder de Dios.


Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo
y a las bestias del campo.  Entonces dijo David al filisteo:
Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina;
 mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos,
el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.  
Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré,
y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos
 a las aves del cielo y a las bestias de la tierra;
y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.

1 Samuel 17:44-46



No te desanimes mujer, estemos alerta en oración y cuidemos a nuestro esposo e hijos también.


Te comparto un video que me pareció de lo más real y sorprendente acerca de este tema.





Dedicada a Servirle



Karla

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