jueves, 28 de agosto de 2014

Reconstruyendo el altar







 Es triste para mí el ver que algunas personas no se interesan en las cosas de Dios, lastimosamente cuando publico acerca de algo relacionado con la oración o con el buscar a Dios, bajan las visitas al blog.


Veía un video de un hombre que estaba anunciando las buenas nuevas entre una multitud de jóvenes que aguardaban la entrada a un concierto y ellos se burlaron de él, le arrojaron lo que traían, lo humillaron y bueno se burlaron hasta que se cansaron. Un comentario que hicieron fue que “no era el tiempo ni el lugar” la verdad, no estoy de acuerdo; siempre es buen tiempo y lugar para hablar de la salvación en Cristo, debemos buscar a Dios cuando pueda ser hallado, cuando estemos lúcidos y bien, no cuando estemos postrados en una cama o al borde de la muerte, enseñémosle a la gente que a Dios lo encontramos en cualquier momento, en una oración, al leer nuestra Biblia, al adorar y no sólo los días que acudimos a la iglesia.



En nuestro hogar era común orar cada quien “en su rincón” –ya sabes- mi esposo oraba en su auto antes de entrar a la oficina, yo en las mañanas después de dejar a los niños en el colegio y por las noches orábamos con nuestros hijos antes de dormir para bendecirles, sin embargo, necesitábamos algo más.



Un altar familiar


¿Qué no sirve el que oremos unos por otros en nuestro tiempo personal con Dios? Si sirve, por supuesto! Las oraciones tienen poder y aunque no veamos la respuesta inmediata a nuestras peticiones, confiamos en que Dios nos escucha y que no tienen fecha de caducidad, lo que es bueno porque eso significa que Dios trabaja con y en nosotros todo el tiempo.


Les responderé antes que me llamen.
    Cuando aún estén hablando de lo que necesiten,
    ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones!

Isaías 65:24 ntv


¿Te das cuenta? Con esa confianza deberíamos orar…


Leo el libro de Esdras en mi tiempo devocional y no pude dejar de compartirte lo que aprendí en el primer capítulo y que tiene que ver con la construcción de nuestro altar familiar.


Desde el inicio de la humanidad han existido los altares de oración a Dios, Caín y Abel, Set, Noé, Abraham, Isaac; Jacob, Moisés, Josué, Gedeón, Samuel, David, Salomón, Elías, Josafat, Ezequiel, Daniel, Nehemías, Esdras… en fin, todos ellos grandes patriarcas, profetas y reyes de la antigüedad tuvieron algo en común “La adoración a Dios en un altar” ¿por qué no seguir su ejemplo?


Estoy convencida de que nuestra adoración es con nuestra vida, en todo lugar,  si, pero es bueno estar reunidos en casa con nuestros hijos levantando adoración a Dios, al final del día ellos aprenderán más por nuestro ejemplo y por lo que les inculquemos desde pequeños.


Ciro rey de Persia, un rey pagano que su espíritu fue despertado para promulgar la construcción de “la casa de Jehová” ¿acaso no somos nosotros mismos ese lugar donde el Espíritu Santo mora? ¿Por qué tendría que usar a un rey pagano para instruirnos en la construcción de su casa? Creo que fue por el conocimiento de gobierno, y de la increíble muestra de que Dios cambia la mente y el corazón del hombre.

Dice Esdras 1:2-4:

«Esto dice Ciro, rey de Persia:

»“El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra. Me encargó que le construya un templo en Jerusalén, que está en Judá. Cualquiera que pertenezca a su pueblo puede ir a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, quien vive en Jerusalén, ¡y que su Dios esté con ustedes! En el lugar que se encuentre este remanente judío, que sus vecinos los ayuden con los gastos, dándoles plata y oro, provisiones para el viaje y animales, como también una ofrenda voluntaria para el templo de Dios en Jerusalén”»


Edifiquemos casa, levantemos para Él un lugar de adoración en nuestro hogar, un tiempo específico donde estemos con nuestro esposo y nuestros hijos para adorar a Dios, agradecerle por su misericordia y darle el lugar que le corresponde en nuestro hogar.


Me llama mucho la atención que dice que nos ayudemos entre vecinos, con oro, plata, etc. entonces ayudemos a otros, enseñémosles como levantar un altar de oración y adoración en su hogar.


Oremos por cada varón que es cabeza de familia para que su espíritu sea despertado para edificar dicho altar.



Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, 
y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios 
para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén.

Esdras 1:5



Y por último, recuperemos para nuestro corazón, nuestro hogar, todo aquello que le corresponde a Dios y que se lo hemos dado a otros; ¿qué es lo que ha ocupado o quitado de el lugar donde sólo Dios debe estar en mi vida? ¿a quién le he dado lo mejor de mi? Es tiempo de regresarlo al lugar que le corresponde y darle lo mejor a Dios, sólo a Él.


Recuperemos tiempo, amor, alabanza, adoración, sujeción, dependencia, todo lo mejor para nuestro amado Dios.


Y el rey Ciro sacó los utensilios de la casa de Jehová, 
que Nabucodonosor había sacado de Jerusalén, 
y los había puesto en la casa de sus dioses.

Esdras 1:7


Te cuento como es que llevamos a cabo nuestro altar de oración en casa:

·         Estamos juntos
·         Cantamos una alabanza
·         Uno de nosotros leemos una porción de la Biblia, ya sea un versículo, un Salmo o un pasaje en específico.
·         Compartimos entre todos que es lo que entendimos o aprendimos
·         Oramos por esa enseñanza
·         Oramos por las peticiones personales
·         Damos gracias a Dios cada uno
·         Terminamos en adoración a Dios.


Ha sido de bendición tener esos tiempos entre familia, te animo a que si no lo acostumbras, reedifiques hoy ese altar.



Recibe bendiciones mujer, cuéntame si acaso tienes un altar de oración familiar y cómo es que lo haces.



Dedicada a Servir al Rey



Karla


Escrito originalmente para Unidos Radio 


miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Noviazgo Cristiano?






Las semanas anteriores hemos estado hablando acerca de todo lo relacionado con el noviazgo y de cómo es que debemos prepararnos para cuando por fin, llegue esa persona con la que compartiremos momentos amorosos y por fin pensemos en casarnos.



Pero… ¿cómo es un noviazgo cristiano?


 Todos buscamos un noviazgo perfecto y que sea la voluntad de Dios para llegar al matrimonio, este tema está escrito también y desde el principio.


Después, el Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo.
Haré una ayuda ideal para él».

Génesis 2:18



En este sentido estamos de acuerdo que el noviazgo es la antesala del matrimonio, no hay más, si tú intención definitivamente no es el casarte pronto… pues guárdate y guarda el corazón de la otra persona pues no está padre el que andemos por el mundo rompiendo corazones o ilusionando a otros sin la finalidad de casarse ¿me explico?


“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
 Porque de él mana la vida”

 Proverbios 4:23




¿En verdad hay una persona elegida para mí?


Pues sinceramente yo si lo creo, por el hecho de que Dios hizo una ayuda idónea para el varón, sin embargo creo también en el hecho de que tú tienes que salir a buscarle, trabajar para conquistarle y prepararte para esa persona en la Palabra de Dios, Teniendo Paz y Paciencia.



Quisiera decirte que mi noviazgo fue meramente cristiano… no, no fue así, y por eso es que me atrevo a comentarte que es lo que deberías evitar o en su caso aconsejar a tus hijos e hijas para cuando están de novios.



Lo ideal sería que todos viviéramos en un mundo color de rosa, donde todos vivimos de acuerdo a lo que Dios establece y ordena que hagamos, lastimosamente no es así, uno trata de tener a sus hijos siempre resguardados del mal y de las malas compañías y con Dios y con nuestro esfuerzo es posible, sin  embargo en algún momento de su vida se encontrarán con personas que no sólo no crean en Dios sino que intentarán convencerlos de seguirlos.



Cuando estaba en la preparatoria mi papá me decía: “no seas como la mayoría de la gente es, que ellos quieran ser como tú” sinceramente no fue así, es por eso que ahora mi anhelo es que mis hijos aprendan de los principios de Dios para que eviten lo más posible esas rupturas de corazón, esos malos ratos y esas desilusiones que pudieran llevarse por no estar en sintonía con Dios.



Alguien me dijo alguna vez, que ellos deberían vivir su propia vida y que yo no puedo prohibirles o evitar que sufran… tal vez tenga razón, sin embargo, se que si caminan con Dios, andan en sus caminos, guardan sus mandamientos y los ponen por obra ellos sabrán cómo salir victoriosos de cualquier situación Dios les respaldará y por supuesto que sabrán que todas las cosas cooperan a bien a los que amamos a Dios.



El que tiene mis mandamientos, y los guarda,
ése es el que me ama; y el que me ama,
 será amado por mi Padre, y yo le amaré,
y me manifestaré a él.

Juan 14:21




Así que me aseguraré de haberles hablado acerca del noviazgo y de la bendición que es esperar por aquella persona que será su compañera de toda su vida y para ello les daré las siguientes recomendaciones:


·         Por sobre todo, ama a Dios, Él es el mejor maestro en cuestiones de amor porque Él es amor. (1 Juan 4:8)

·         Ten una relación primeramente con Dios.

·         Ora por la persona que esperas, guárdala en oración aún antes de que la conozcas para que nuestro Padre la proteja y la guarde para ti.

·         Se paciente, esa persona llegará, pero vela por ella. (Cantares 5:2)

·         Guarda tu corazón (Prov 4:23) no le entregues tu amor y tu corazón a cualquier persona.

·         Mantente puro (1 Cor 6:18-20) en cuerpo, en mente, aléjate de esas pasiones momentáneas que al final del día te quitarán la paz y tu comunión con Dios.

·         Respétala, físicamente y hasta en tu trato hacia ella. (Efesios 5:5)

·         No hables cosas que no edificarán tu noviazgo, se sabio y prudente. (Efesios 4:29)

·         Piensa antes de hablar y aprende a escuchar. (Santiago 1:9)

·         Recuerda a quien representas en ésta tierra.

·         No te limites al hablar la verdad, es decir, habrán cosas en las que no estés de acuerdo, no te sientas presionado ni obligado a permanecer con alguien que tal vez no era lo que esperabas, el estar de novios es un tiempo para conocerse y ser amigos uno del otro, por eso es bueno que si no te da paz o las cosas cambian de repente, es bueno decir adiós antes de que las cosas pudieran ya no ser de bendición.

·         Una buena relación es aquella en la que buscan a Dios juntos.  Si la persona con la que estás de novio no te inspira a buscar más de Dios sino por el contrario te aleja de Él ¡huye! No te quedes ahí, mejor es un día en su presencia que mil fuera de ella, y cuando estás con la persona que amas en SU presencia, el noviazgo, el matrimonio, la paternidad y todo es mucho mejor…



No te desanimes ni creas los comentarios que dicen que el noviazgo es para conocer a muchas personas, divertirte y pasar el rato hasta que el elegido llegue. No sé tú, pero a mí me habría gustado llegar completa a mi matrimonio, es decir, cada beso que di a alguien equivocado, cada te amo, cada frase de amor, cada mirada, cada caricia, cada suspiro, cada mariposa que sentí en mi estómago y cada sueño despierta que tuve, me habría gustado que sólo hubiera sido para mí amado esposo y obviamente me habría gustado ser lo mismo para él. Dios es bueno y restaura tooooodo, pero ¿no crees que esperar por alguien y darle lo mejor sería increíble? No quemes etapas, el noviazgo es la antesala del matrimonio, en la medida que disfrutes tu soltería también disfrutarás el matrimonio.





Estamos por finalizar ésta serie, espero te sea de mucha bendición y Dios hable a tu corazón, te recuerdo que visites a mi amiga Jéssica Jiménez en su blog ConVisión de Hogar para que leas éste mismo tema pero con un enfoque distinto.





oro por ti.




Dedicada a Servir al Rey



Karla



Artículo anterior:
  

viernes, 22 de agosto de 2014

¿Princesa o langosta? ¿Quién eres tú?




“Cómo te ves te tratan” oí tantas veces esa frase que dejé de prestarle atención y cerré mis oídos a ella durante años, pensaba que se trataba de apariencia pero me equivoqué.


Podríamos pensar que se trata acerca de la apariencia externa, y eso es erróneo porque podemos pasarnos la vida entera buscando ser como alguien más dicta que debiéramos ser para tener un estatus mejor, para conseguir el mejor empleo, para conquistar al mejor varón y para ser más feliz.


“Como te ves te tratan”


¿Cómo te ves tú? ¿Cómo la mujer que anhelas ser? ¿la mujer que eres? o ¿la mujer que Dios dice que eres? Léelo nuevamente por favor… muchas veces nos encontramos en esa disyuntiva, tal vez podríamos pensar que es un tema que solo afecta a las jovencitas, pero no.


 Por favor haz un análisis de ti misma, se realista y objetiva; esto no es para sentirnos mal sino para mejorar y florecer.


Muchas de nosotras nos casamos con una expectativa de lo que el matrimonio es, muchas otras elegimos una carrera que pensamos era nuestra vocación, otras más decidimos vivir una vida que nos sugirieron sería la ideal para vivir.


¿En realidad estamos viviendo como la mujer que anhelamos ser?


Fallamos constantemente por poner nuestras expectativas en cosas o personas que no deberíamos, fijamos nuestros ojos en aquellos que nos fallarán y por si fuera poco, dejamos que sean otros quienes decidan y prácticamente vivan por nosotros. ¿por qué? porque dejamos de fijar nuestros ojos y nuestra confianza en Dios y comenzamos a vivir una vida que otros “dicen o creen” que es la correcta.



Mejor es confiar en Jehová
Que confiar en el hombre.

Salmo 118:8


¿Qué anhelas ver en tu vida y que no lo has logrado por confiar más en las opiniones de los demás?



La mujer que soy


Toma una hoja de papel y escribe ¿quién soy yo? y haz una lista de quien eres… mejor aún, imagina que tendrás que presentarte de forma escrita delante de un empresario exitoso… ¿qué escribirías? ¿y si la carta fuera para presentarte ante Dios? ¿quién eres?


Eres la profesionista, la ama de casa, la ministro, la maestra, la esposa, la hija, la nuera, la amiga, la mujer… olvídate por un momento de lo que has escuchado toda tu vida respecto a quién eres y céntrate en ti y escribe realmente quien eres.


El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,
    pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre.
    No me abandones, porque tú me creaste.


Salmo 138:8 ntv



La mujer que Dios dice que soy


El título de este artículo es ¿Princesa o langosta? ¿Quién eres tú? La gente podrá decir infinidad de cosas para definirte, tú tendrás un concepto objetivo o no, erróneo o no de quien eres en realidad, pero todo va de acuerdo a tu actitud.


Tu altitud depende de
Tu actitud y no de
Tu aptitud



La Biblia lo deja mucho más claro en Números 13:33


También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes,
y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas;
y así les parecíamos a ellos.



¿Cómo te ves realmente? ¿Cómo vives todos los días? ¿Cómo la gente dice que eres? ¿Cómo tú crees que eres? ¿o realmente vives como Dios dice que eres?



Joyce Meyer compartió una lista hace tiempo llamada “conociendo quien soy en Cristo” te la comparto para que a partir de hoy mismo conozcas quién dice Dios que eres y vivas de acuerdo a ello. ¡Te bendigo mujer!



·       Yo estoy completo en Él que es la cabeza de todo principado y potestad.  (Colosenses2:10)
·       Yo estoy vivo juntamente con Cristo. (Efesios 2:5)
·       Yo soy libre de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8:2)
·       Yo estoy lejos de la opresión y el temor no se acerca a mí. (Isaías 54:14)
·       Yo soy nacido de Dios y el maligno no me toca. (1Juan 5:18)
·       Yo soy santo y sin mancha delante de Él en amor. (1Pedro 1:16; Efesios 1:4)
·       Yo tengo la mente de Cristo. (Filipenses 2:5; 1Corintios 2:16)
·       Yo tengo la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. (Filipenses 4:7)
·       Yo tengo al “Grande” viviendo en mí; porque mayor es el que está en mí, que el que está en el mundo. (1Juan 4:4)
·       Yo he recibido el don de la justicia y reino en vida por Cristo Jesús como un rey.  (Romanos 5:17)
·       Yo he recibido el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él,  alumbrando los ojos de mi entendimiento. (Efesios 1:17-18)
·       Yo he recibido el poder del Espíritu Santo de poner manos sobre los enfermos y verlos sanar, para echar fuera demonios, y hablar en nuevas lenguas. Yo tengo potestad sobre el  enemigo y nada me dañará. (Marcos 16:17,18; Lucas 10:17, 19)
·       Yo me he despojado del viejo hombre y he sido revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que me creó se va renovando hasta el conocimiento pleno. (Colosenses 3:9,10)
·       Yo he dado y se me a sido dado; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán a mi regazo. (Lucas 6:38).
·       No me falta nada pues mi Dios suple todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo. (Filipenses 4:19)
·       Yo puedo apagar los dardos de fuego del maligno con mí escudo de la fe. (Efesios 6:16)
·       Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)




Dedicada a servir al Rey



Karla





jueves, 21 de agosto de 2014

¿Hijo o nieto de Dios?






  
Hablaba con una amiga acerca de lo que le hemos inculcado a nuestros hijos o de lo que nuestros padres nos han inculcado acerca de Dios, platicábamos de la tremenda influencia que tenemos como mamás y como esposas en cuestión espiritual.


La Biblia nos menciona acerca de inculcarles a nuestros hijos los mandatos y estatutos de Dios desde pequeños, eso hará que ellos no se separen de Él cuando sean mayores,  por el conocimiento y el amor sembrado en sus corazones desde niños.


Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla;  para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.  Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.  Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas


Deuteronomio 6:1-9


Haz una retrospectiva a tu vida espiritual y dime, ¿cuándo es que conociste a Dios de manera personal? Hemos visto y experimentado que no fue cuando nuestros padres nos hablaban de Dios (si es que acaso lo hacían).




Nuestro encuentro es PERSONAL, y Dios tiene el tiempo para cada uno de nosotros y de manera diferente a veces pensamos o esperamos que se manifieste en la vida de nuestros hijos como se manifestó en la nuestra y eso es egoísta de nuestra parte pues ellos experimentarán el amor de Dios en el momento y en la forma que Dios decida hacerlo.




Cuando leo acerca de cómo es que le llamaban los grandes patriarcas de la antigüedad, veo que Dios es el Dios de cada uno en particular, mira a lo que me refiero:


Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre,
 Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
Entonces Moisés cubrió su rostro,
porque tuvo miedo de mirar a Dios.


Éxodo 3:6


No que sean diferentes, sino que son diferentes las formas en las que se presenta a cada uno, diferente forma de hablar, de manifestarse y de encontrarse con cada uno, así mismo sucede ahora contigo y conmigo, con tus hijos y con los míos, no te mentiré anhelo que mis hijos vean al Dios guerrero que veo yo, pero quiero que ellos conozcan a Dios de la manera que se les presente, no de la forma que yo quiero que ellos lo vean.


Cumplamos el mandato que nos deja en Deuteronomio 6 y mostrémosle a cada uno de nuestros hijos el poder de Dios, enseñémosles a amar la Palabra de Dios y que se aferren a sus promesas, guiémosles en oración para que cada día ellos conozcan más de su corazón y por supuesto seamos ejemplo a seguir para ellos.



¿Hijos o nietos de Dios?

No quiero que mis hijos tengan una relación con el Dios del que les habla su papá o su mamá y que pudieran verlo lejano, sino que anhelo que ellos experimenten el gozo de su propia salvación no la mía, anhelo que ellos se gocen en la alabanza en su corazón y no en la mía, anhelo que ellos amen el tiempo de oración porque es el lugar donde se encuentran con Dios y no que sea un tiempo donde sus papás están conversando con su propio Dios. ¿Me explico?



Hijos y no nietos de Dios. Se que tú como su hija entiendes a lo que me refiero, la pregunta es ¿Cómo le enseñamos eso a nuestros hijos?



...Orando por y con ellos
...Explicándoles que Dios es SU Dios también, su Padre,
...Guiándolos en oración
...Estudiando la Biblia con ellos
...Alabando a la par de ellos
...Siendo testimonio para su vida
...Nada mejor que el que ellos vean que tu relación con Dios es genuina
...Ama a Dios y enséñale a tus hijos a amarlo también
...Siendo agradecidos
...Orando para que su encuentro sea personal con Dios.




Ardua tarea la que tenemos como madres de familia, pero sin duda somos privilegiadas al obtener la oportunidad de guiar a nuestros hijos al conocimiento de Dios, y que ellos sean hijos y no solo "Hijos de los hijos de Dios" no es fácil pero con Dios todo es posible.




Seamos ejemplo para ellos.


trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti,
la cual habitó primero en tu abuela Loida,
y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

         2 Timoteo 2:5




En Su Gracia



Karla


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