martes, 12 de agosto de 2014

Examinando al susodicho







Cada que escribo acerca del noviazgo pienso en mis tres hijos y por supuesto… en mis 3 nueras.


Me encanta la idea de ésta serie porque podemos darnos una idea de lo que esperamos para nuestros hijos y podemos empezar a orar por ellos y por su pareja, no importa si están muy pequeños o si ya están en edad casadera, lo importante es la oración de los padres, el sembrar en ellos valores que los harán crecer como personas y que sin duda los harán no solo buenas personas sino buenos cónyuges.



Mi padre me dijo: “Enamórate de aquél que esté más enamorado de ti, porque te hará muy feliz” hoy a la distancia y con conocimiento de Dios he cambiado su frase por:


 


Dicen que el varón elige a la mujer de sus sueños para casarse con ella ¿estás de acuerdo con ello? yo no… yo creo que es de ambos, es un proceso en el que hay atracción física, enamoramiento, amor verdadero y es un camino que desde un inicio tendríamos que vivirlo los dos  pensando en ser uno sólo; así el siguiente paso es la boda, y dejamos la novela para comenzar a escribir nuestra historia.



Semanas anteriores hablamos acerca de que debemos ser objetivas en el proceso de enamoramiento y no estar cegadas por el amor ¿recuerdas? Bueno, de entre tantas cosas que hacemos cuando nos enamoramos, una de las principales sería precisamente “examinar al susodicho” y ¿sabes por qué? porque la Palabra de Dios nos instruye:


No se asocien íntimamente con los que son incrédulos.
¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad?
¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas?

2 Corintios 6:14 ntv


Hoy en día los jóvenes viven de acuerdo a lo que el mundo dice que es correcto, los jóvenes sin temor de Dios se encuentran entre la disyuntiva de seguir o no las corrientes del mundo y muchas veces ceden ante ellas. Nuestra labor como madres de familia es instruirles en la verdad de Cristo y mostrarles que las corrientes pasan, las modas pasan, las pasiones del mundo pasan pero la palabra de Dios permanece para siempre y mientras vivamos conforme a lo que está establecido en ella, viviremos en victoria y seremos bendecidos.



Cuando una persona temerosa de Dios se une con alguien que no tiene los mismos valores, las mismas creencias, los mismos sueños, visiones, metas, etc. difícilmente prosperan como matrimonio. Lo hemos visto y muchos lo hemos vivido.


Te presento las recomendaciones que le daremos a cada uno de nuestros hijos cuando ellos se encuentren con la mujer que anhelan casarse:




·        ¿Comparte tus sueños?
·        ¿son afines en sus gustos?
·        ¿tienen el mismo llamado de Dios?
·        ¿es buena embajadora de Cristo?
·        ¿es prudente?
·        ¿Guarda el corazón de la gente?
·        ¿ama a su prójimo?
·        ¿es congruente con lo que predica y hace?
·        ¿honra a sus padres?
·        ¿vive de acuerdo a los mandamientos de Dios?
·        ¿tiene buen testimonio dentro y fuera de casa e iglesia?
·        ¿tiene una vida devocional?
·        y la principal… ¿ama a Dios y cree en Cristo como su Salvador? 



Podrían parecer preguntas muy extremas, pero te contaré el por qué hemos decidido “guiarlos” de esa forma. Mi esposo llegó al conocimiento de Cristo 6 años después de tener a nuestro primer hijo. ¿sabes cuántas cosas pudimos habernos evitado si tan sólo los dos hubiéramos creído y tenido las mismas visiones desde un principio? Creemos y confiamos en la soberanía de Dios, es por eso que ahora que los dos tenemos conocimiento de sus mandatos y de la vida que se tiene al seguirlos, anhelamos que nuestros hijos tengan una visión clara y objetiva de lo que implica tener un matrimonio con alguien que profesa lo mismo que ellos y de igual forma de alguien que se casa con una persona que no tiene sus mismas creencias.



No es sencillo un matrimonio desigual, tal vez tú lo hayas experimentado y sepas a lo que me refiero, o tal vez tu matrimonio siempre ha sido guiado por Dios pero conoces de las consecuencias de vivir con una persona que no es afín a lo que profesas, y no nos vayamos tan lejos, el matrimonio va mucho más allá de solo estar juntos y procrear hijos; el matrimonio es para toda la vida y que mejor que vivir plenos y felices, haciendo del hogar una extensión del mismo cielo, instruyamos bien a nuestros hijos ¿cómo? dándoles el mejor ejemplo con nuestro propio matrimonio.



Con sabiduría se edificará la casa,
Y con prudencia se afirmará;
Y con ciencia se llenarán las cámaras
De todo bien preciado y agradable.


Proverbios 24:3-4



Cuida de enseñarles a tus hijos todo aquello que el Señor nos ha mandado, para que así ellos tengan un futuro claro y siempre les vaya bien.



Por eso solteras:

Antes de decir "sí, lo acepto" piensa con claridad, mira cuando nos enamoramos resulta muy difícil pensar claramente y ser objetivas en cuanto a la voluntad de Dios para nuestra vida; así que antes de que te llegue el amor busca su guía en oración para mantenerte en el camino correcto y que te permita elegir con serenidad al que será tu compañero para toda la vida. No basta con que sea un galán alto de cabello oscuro, llegará el día que esos rasgos cambien y ese hombre apuesto pueda convertirse en pelota playera, pero su relación con Dios, su amor y fidelidad hacia Él hará que siempre sea el hombre de tus sueños…





No olvides visitar el blog Con Visión de Hogar de mi amiga Jéssica Jiménez donde encontrarás ésta misma serie pero con un punto de vista diferente.


Dedicada a Servir al Rey



Karla




Artículo anterior



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Blogging tips