viernes, 15 de agosto de 2014

¡Te lo dije!







Seguramente más de una vez hemos visto la cara de desesperación de nuestro esposo cuando le hemos dicho una palabra que para ellos es taladrante en sus oídos y más aún en su hombría…


¡Te lo dije!


Créeme que te escribo con una gran sonrisa y de pronto una que otra risita cómplice porque la he dicho más de una vez a mi esposo y aunque ahora se me hace simpática, me causó muchos problemas.


Las mujeres fuimos creadas complejamente maravillosas ¿cierto? Me maravilla ver cómo es que nuestro Dios tuvo cuidado al hacernos, para empezar de la vida nos dio vida, tal vez por eso es que somos más cálidas que el hombre quien fue formado de la tierra, nos planeo para ser complemento del hombre.


Me gusta pensar e imaginar lo que pudo pasar en esos renglones no escritos en la Biblia, y por ejemplo, me imagino a nuestro amoroso Dios viendo las características del  varón… fuerte, rudo, independiente, amoroso, servicial, tierno, varonil, capaz , valiente, esforzado… pero aún con todo eso no estaba completo (aquí sonrío más jejeje) necesitaba de las características de una sola mujer que lo complementara y lo ayudara a ser el hombre que Dios planificó que fuera, y con eso cumplir con el propósito para los dos como pareja.


Así que creó a una mujer con todo aquello que le hacía falta al varón… el varón tiene su rol muy bien definido y lo hace de manera excepcional, sin embargo la mujer hace lo que le corresponde como mujer y también es capaz de hacer el papel del varón ¿estás de acuerdo? Hemos visto en la sociedad a mujeres que se han quedado sin esposo y como es que ellas han sacado adelante no solo su trabajo, sino el hogar, los hijos y muchas de ellas ayudan a sus padres también, así que nuestro amoroso Dios nos ha hecho unas mujeres capaces en grandes cosas para salir adelante.


Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; 
mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.  Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, 
y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.  
Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre,
hizo una mujer, y la trajo al hombre

Génesis 2:20-22 ntv


Y bueno, tú como yo sabemos que somos capaces de hacer tantas cosas al mismo tiempo y hasta hay cuentos que relatan el “súper poder de la mujer” cuando se trata de hacer diferentes cosas y habilidades que el hombre no puede hacer tan sencillamente como nosotras.


Platicando con mi esposo, me decía que hay palabras que como hombres no es muy grato escuchar y mucho menos de la mujer que es su ayuda idónea y en la que depositan su confianza, por ejemplo:


¡te lo dije!

Más de una vez la hemos dicho ¿o no?, le damos un “consejo” para hacer las cosas como creemos que saldrán mejor y ellos deciden hacerlo a su manera y ¡pum! las cosas no salieron como esperaban… “¡Te lo dije! Si lo hubieras hecho como te dije, todo habría salido perfecto.” ¿cierto? me encantaría hablar con varios esposos para preguntarles si ellos se sienten tan mal como mi esposo cuando usaba esa frase.

Mi esposo dice, no importa si no me lo mencionas… tus ojos me dicen ¡te lo dije! Así que hasta en ello debo ser diligente, pedir perdón a él y a Dios por creerme superior a mi esposo en determinada habilidad y ser humilde y aceptar que no siempre tengo la razón, y aunque la tenga no debo decir ¡te lo dije! Por respeto a mi esposo. ¿estás de acuerdo?


Yo lo hago… como si no pudiera

Uff! Esa frase la usaba sin afán de lastimar o molestar, sólo que pensaba “cómo si no pudiera poner mis cortinas” “yo pongo el gas, como si no pudiera…” etc. mi esposo me quería ayudar a algo y le contestaba así… “Yo lo hago, como si no pudiera” y un día me dijo: “No es porque NO puedas hacerlo, es porque quiero ayudarte y ser parte de ello”


Tal vez te pasó como a mí, me crié con varones, y me enseñaron a hacer las cosas por mí misma, sin necesidad de depender de ningún varón (o por lo menos mínimamente) pensando en que si me quedaba sola o me casaba con un hombre que no “supiera” hacer las cosas, yo podría solucionarlas; se quedó tan grabado en mi mente que cuando mi esposo hacía “su labor” yo tomaba su lugar ¿me explico?

Hoy sinceramente descanso en ello, mi esposo toma su papel, yo le hecho porras desde atrás y los dos felices ¿cierto?


Así que la próxima vez que de mi boca intenten salir esas dos frases que se que no edifican mi matrimonio me “morderé la lengua” y como esas frases hay muchas más, esas que no construyen sino destruyen, esas que no hacen más que dañar el autoestima de las personas y que no benefician en nada a quienes las escuchan.


Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación,
a fin de dar gracia a los oyentes.

Efesios 4:29



¿Qué otras palabras crees conveniente que cambiemos o dejemos de lado en nuestro matrimonio? Cuéntanos de ti y extendamos la bendición a quienes nos leen aquí y en la página de Facebook. ¿Te animas?



Te bendigo Mujer.



Dedicada a Servir al Rey


Karla



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