miércoles, 24 de septiembre de 2014

Imitando la actitud de Ana






¿Cuántas veces hemos sentido que alguien más tiene las cosas que nosotros necesitamos?  ya sea en el hogar, en el trabajo, en la iglesia, en el matrimonio, con nuestros hijos o en nosotras mismas? ¿En qué momento es cuando dices ¡no puede ser! qué necesito hacer para tener eso que anhelo?



·         Un buen puesto

·         Un matrimonio estable

·         Estabilidad en tu hogar

·         Mejores relaciones con tu familia y la de tu esposo…



Como esposas, sabemos la importancia del papel de nuestro esposo en la vida espiritual; veamos el ejemplo de Elcaná en el primer capítulo de Samuel dice:
  

“Todos los años aquél varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos…”

 1Samuel 1:3

Un pilar importante en cualquier hogar es el esposo como cabeza de familia, como sacerdote del hogar, como ejemplo para seguir a Dios en su camino. Nuestro esposo, nos da lo mejor, porque nos ama aunque, a veces eso no “suple” las necesidades que tenemos como mujeres y podemos ver en el versículo 6 y 7 que dice:



“Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová la irritaba así, por lo cual Ana lloraba, y no comía”.



Creo que pasó mucho tiempo para que Ana saliera de su “conformismo” porque según en el versículo 4 Elcana tenía hijos e hijas con Penina, así que quiero pensar que Ana duró bastante tiempo llorando por ese hijo que no tenía.



Hasta que decidió hacer algo por su vida y por sus sueños, en el versículo 8 dice:



“Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? 
¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?”



Yo me imagino a Ana sentada con la cabeza en sus rodillas y los brazos cubriendo su rostro llorando amargamente, cuando se acerco su esposo y en todo su amor le formuló esas preguntas, sin afán de ofender o de hacerla sentir mal, pero a veces las mujeres necesitamos más, no que los varones no nos “llenen” sino que las mujeres tenemos sueños e ilusiones así como metas personales.


“Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Siló…”

1 Samuel 1:9




Supo que era el momento de actuar…

Supo que era el tiempo exacto, el tiempo preciso para ver un milagro en su vida…

El momento justo en el que Dios la escucharía…




No tenía absolutamente nada que perder, y todo para ganar…



Así que “Mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, 
ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” 


1 Samuel 1:9b-10


Sabía lo que estaría por pasar, Dios es así, nos hace saber cuándo actuar, y nos muestra el papel importante que tienen nuestras autoridades espirituales,  Elí estaba presente mientras que Ana estaba decidida a actuar.



Es una parte importante y que me encantaría hacer un paréntesis, porque es necesario una buena comunicación con nuestras autoridades espirituales, esto porque ellos son los que están pendientes de nuestro crecimiento y andar con Dios, ellos oran e interceden a Dios por nosotros,  se preocupan y velan, es por eso que la comunicación con ellos es primordial porque así  sabrán cómo apoyarnos en oración; creo que por eso hace mención ese versículo de que el sacerdote Elí estaba ahí cuando Ana llegó a orar y desahogarse con Dios.



En el versículo 11 podemos ver como Ana realmente estaba desesperada por su situación. Dice:



“E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, 
y te acordares de mí y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón,
 yo le dedicaré a Jehová todos los días de su vida y no pasará navaja sobre su cabeza”…



Creo que Ana realmente SABÍA que es lo que quería para su vida y para suplir su necesidad en ese momento, tanto que en su oración pidió EXACTAMENTE lo que deseaba, un hijo varón  pidió con exactitud lo que deseaba ver y tener, en su oración puedo ver que también estaba segura que lo tendría (Activó su Fe) pues hace mención de que no pasará navaja sobre su cabeza; hizo un voto pero ella sabía que Dios vería su amor, su deseo, su necesidad, su corazón, pero sobre todo SU FE…



Versículo 12: “Mientras ella oraba largamente  delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios y su voz no se oía, y Elí la tuvo por ebria”



No fue una oración de unas cuantas palabras, dice este versículo que ella oraba largamente, lo que me hace pensar que ella realmente tenía:



1.        Una relación intensa con Dios

2.        Un deseo por ver su sueño hecho realidad

3.        Un agradecimiento enorme por lo que vería realizado



Derramaba su corazón, no necesitaba hacer grandes aspavientos ni mostrarle a nadie lo “espiritual” que  era, ella sabía con quién tenía que ir, y a quien mostrarle cuánto había crecido, con Dios, sólo con Él.



Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. Y Ana le respondió diciendo: No Señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas he hablado hasta ahora.”

1Samuel 1:14-16



 Después que Ana se sincero con Elí este le respondió:



“Elí respondió: y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. 
Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, 
y comió y no estuvo más triste”

1Sam 1:17-18




"Ve en paz y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho" ¿Se imaginan a Ana? Yo creo que abrió los ojos grandemente, sintió mariposas en el estómago, sonrió y supo que eso que tanto había estado esperando y soñando estaría por llegar, esa bendición que había estado “guardada” llegaría pronto…



Por eso es que mas delante dice: “Y se fue la mujer por su camino, y comió y no estuvo más triste” supo que llegaría el tiempo adecuado, confió, tuvo fe y tuvo paciencia también.  Así es Dios, nos da esperanza, aliento, da la seguridad que lo tendremos   y nos hace sentir confiados tanto que no hay más tristeza, más desesperanza…





Y ya para finalizar dice el versículo 19:

Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. 
Y Elcana se llegó a su mujer, y Jehová se acordó de ella”…





Ser agradecidos con Dios no importa que aun no veamos las cosas realizadas, no importa que parezca que no llegan aún… no importa, seamos agradecidos con Dios y tengamos la confianza que Él lo hará, en el momento preciso, pero es ahora el tiempo en el que debemos pararnos de ese llanto, de esa autocompasión y salir caminando victoriosos hacia el lugar santo; ahí donde esta nuestra razón de vida y nuestro refugio, caminemos con los ojos viendolo a Él y con la seguridad de que él escuchará nuestra oración…



“porque todas las promesas de Dios son en el sí, y en el amén,
por medio de nosotros para la gloria de Dios”



2 Cor. 1:20



Renovada en Su Gracia




Karla

4 comentarios:

  1. Amen amen. Me han llegado en el momento exacto tus palabras. Mi Dios ya no quiere más llanto ni más autocompasion para mi. Quiere que camine por fe y que le tenga confianza. Gracias Karla por compartirnos.

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    Respuestas
    1. ameeen Anayeli!!! Dios te bendiga y guarde, es tiempo de levantarnos :) un abrazo y bendiciones!

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  2. Que lindo puedo compartirlo con el grupo de mujeres?

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    Respuestas
    1. claro que sí!!! que sea de mucha bendición, saludos y gracias!!! =)

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