viernes, 26 de septiembre de 2014

Perdón y olvido {Salmo 32}








Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.

Salmo 32:1-2 RV60




¡Oh, qué alegría para aquellos
    a quienes se les perdona la desobediencia,
    a quienes se les cubre su pecado!
Sí, ¡qué alegría para aquellos
    a quienes el Señor les borró la culpa de su cuenta,
    los que llevan una vida de total transparencia!

Salmo 32:1-2 NTV



¡Sí, que alegría!  Tú como yo, hemos experimentado ese perdón de Dios y conocemos la alegría que provoca saber que todos nuestros errores fueron no sólo perdonados sino, olvidados, tirados al fondo del mar.


         ¿Recuerdas cuándo fue que recibiste por primera vez el perdón de Dios por tus pecados? Yo no podía dejar de llorar al saber que nuestro increíble Dios es misericordioso y que todo aquello que hice contra sus ordenanzas fueron perdonadas en una cruz, lloraba porque había tantas cosas que jamás pensé que lo ofenderían, y mucho menos pensé que todo eso que estaba haciendo mal me alejaba de algún día estar en su presencia.


         Ciertamente todos hemos pecado, todos hemos sido destituidos de la gloria de Dios hasta que nos acercamos al trono de la gracia e imploramos misericordia, lo más espectacular es que no somos nosotros quienes decidimos amar a Dios y por consiguiente seguirlo, sino que Él nos amó primero y de ahí viene el recibir su misericordia y su perdón.


         Cuando recién nos convertimos a Cristo, ésta es la enseñanza que recibimos “El perdón de nuestros pecados”  pero aún para los que tenemos ya tiempo en el evangelio es una enseñanza que debemos aplicar todos los días, porque pareciera que, es más sencillo convencer a una persona que jamás ha experimentado de la gracia de Dios a una que ya la conoció.


         Y es que, los que ya hemos conocido del perdón de Dios y llegamos a cometer alguna falta o pecado nos sentimos culpables y hasta condenados, sin embargo la vida del cristiano no es perfecta, nos está perfeccionando día a día hasta el día que regrese.



Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes,
la continuará hasta que quede completamente terminada
 el día que Cristo Jesús vuelva.


Filipenses 1:6 ntv




El peor error que un cristiano puede cometer después de haber pecado, es alejarse por completo de Dios, entiendo que eso nos aleja de su presencia, pero no debe ser escusa para no regresar arrepentidos a pedir perdón por pena o por sentirnos condenados por ello; esto no es una apología al pecado sino que anhelo entendamos todos que la gracia de Dios es para los que se arrepienten y buscan el perdón.


         Imagina a un enfermo en fase terminal que decide no ir al hospital hasta estar mejor de salud, es similar lo que trato de expresar, no podemos decir que acudiremos a la presencia de Dios hasta que dejemos de pecar porque entonces eso tardará mucho en llegar o de plano no llegará ese día; el momento adecuado para acudir en busca del perdón de Dios es todos los días, todo el tiempo pues, podemos cometer errores y no es sabio decidir buscar ese perdón cuando ya no estemos errando.


         Dios sigue interesado en cada uno de nosotros, tanto que siendo Él el juez supremo de la humanidad, nos dejó al mejor abogado… Su hijo.



Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen;
 pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. 
Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo.       


1 Juan 2:1






Alégrate hoy mujer, porque tu pecado ha sido perdonado, alégrate hoy porque nuestro amoroso Dios ha tenido cuidado de ti y escucha tu oración cuando de corazón te acercas a pedir perdón, no te angusties más, búscale en la intimidad en oración, busca encontrarte con Él hoy mismo, que no pase un momento más, un día más sin que te pongas a cuentas con Él para obtener de su gracia y su perdón y puedas gritar a viva voz ¡Que alegría para mí que se me ha perdonado mi desobediencia, a mi que se me encubrió mi pecado, qué alegría para mí que Dios borró la culpa de mi vida y desde ahora llevaré una vida de total transparencia!



Pero si confesamos nuestros pecados a Dios,
él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados
y limpiarnos de toda maldad.

1 Juan 1:9



Te bendigo, mujer.


Renovada en Su Gracia



Karla




No te pierdas ésta serie que se estará publicando los días viernes, estaremos escudriñando el Salmo 32 para entender un poco más de la libertad que recibimos de parte de Dios. ¡Gracias por estar aquí!



No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡únete a la comunidad instagram!

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¡Suscríbete a mi canal!

Blogging tips