lunes, 8 de septiembre de 2014

¡Sé la porrista de tu esposo!





Siempre acostumbrada a ver a un varón enorme, de hermoso corazón y a su vez fuerte, decidido y tenaz…

De pronto se volvió vulnerable y un tanto melancólico, ¿no se supone que los varones no temen? ¿acaso no son ellos quienes nos dan seguridad y nos hacen sentir protegidas en todo? ¿qué se supone que debía hacer?

Habían pasado noches en las que mi amado esposo no dormía bien, “supuse” que era por el dolor lumbar del que se había estado quejando tiempo atrás, me detenía a darle masaje y sugerirle que acudiera al médico, jamás pensé que esas noches en vela tuvieran una razón distinta al dolor físico.

La carga del alma es diferente a la física… en realidad como mujer y esposa de un varón sabes cuando ellos están mal, sientes ese dolor que ellos tienen, sabes que algo no anda bien aunque ellos traten de ocultarlo y lo nieguen rotundamente. ¿Intuición femenina? Más bien creo que al ser esposos el alma se conecta con la de él,  “sus” cosas ahora son “tus” cosas también puesto que, ya son una sola carne.

…y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.

Marcos 10:8


Veía su rostro triste, angustiado, temeroso y un tanto gris… me preocupé por él y sabía que necesitaba hacer algo, las palabras de aliento tal vez no siempre son suficientes, algunas personas necesitan más que eso para salir adelante así que, cuando lo terrenal no funciona del todo, siempre lo espiritual es mucho mejor.


¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? 
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío

Salmo 42:5


La vida de mi esposo no fue color de rosa, hubo mucha tristeza y soledad en él y aunque estuvo rodeado de mucha gente, esa soledad o vacío no fue llenado; tú y yo sabemos que cada corazón vacío sólo puede ser sanado y lleno con el amor de Dios.



Por esa razón anhelaba llenarlo del amor que tanto le faltó, con la comprensión que pocas veces tuvo y con la dulzura que no muy a menudo experimentó; es papel fundamental como esposa el levantarle y apoyarle, si bien no somos la mamá de ellos y no podemos inculcar o sembrar en su vida lo que sólo corresponde a la madre hacer, si podemos interceder por ellos y pedir a Dios que sea Él quien llene vacíos que pudieran existir en su corazón, además recuerda que al casarse contigo ahora se pertenecen uno a otro.



Hay algo que “turba” su alma, lo sabía y sabía que tal vez él ni siquiera lo había asimilado así, en ocasiones como éstas agradezco tanto la oportunidad que tengo de conocer de la soberanía de Dios y del poder de la oración, así sabemos que las cosas son sino más sencillas si saldremos victoriosos.


El día que clamé, me respondiste;
Me fortaleciste con vigor en mi alma.

Salmo 138:3

¿Qué podemos hacer para alentarlos?

1.      Escúchalo. Y en realidad el escucharle no es sólo lo que dice con palabras, sino lo que dice sin ellas, sus movimientos, su rostro, su forma de caminar, la forma en la que se recuesta, el lenguaje corporal dice más que el habla. Se atenta a la voz de tu esposo, pon atención a todas esas horas en las que solo mira el techo, o divaga en sus pensamientos, ellos no son tan abiertos como nosotras las mujeres y les cuesta horrores el abrir su corazón con alguien. Antes de casarse quiero pensar que eran los mejores amigos y podían hablar de cualquier cosa sin temor a ser juzgados o ridiculizados, ¿por qué en el matrimonio permitimos que el silencio sea parte de nuestro día? ¿por qué permitir que esas conversaciones que antes eran motivo para una buena taza de café a la luz de la luna hoy sean sólo internas? Escuchemos las “palabras indecibles” de nuestro varón.



Por esto, mis amados hermanos,
todo hombre sea pronto para oír,
tardo para hablar, tardo para airarse

Santiago 1:19



2.      No pienses por él. Dime si acaso no has pensado por él en múltiples ocasiones, es decir, lo ves ahí sentado hundido de hombros, pensativo, con los ojos perdidos en el horizonte y en lugar de acercarte a saber qué es lo que le sucede, piensas por él… “seguramente piensa… tal vez esté recordando que… ni le pregunto porque ya sé lo que va a decir…”  cuando mi esposo hace algún comentario y yo le termino la frase (errónea por cierto) veo su frustración de manera inmediata… y dice… ¡No pienses por mi! Es verdad, esa mala costumbre de querer tener el control de todo “aún de los pensamientos de otro” es algo con lo que personalmente debo trabajar y por supuesto si estás en la misma situación que yo, te invito a que lo mejores. ¿te animas? Es mostrarle respeto.


Por lo demás, cada uno de vosotros
 ame también a su mujer como a sí mismo;
y la mujer respete a su marido.

Efesios 5:33


3.      No minimices sus problemas comparándolos con los tuyos. ¿Te ha pasado que cuando él te platica por lo que está pasando piensas que tú tienes problemas más grandes que él y que no por eso andas llorando por los rincones? Bueno, aunque así fuera no tendríamos porque hacérselos saber y menos porque es una muestra enorme de egoísmo,  el querer siempre ser el centro de atención no es bueno, en ocasiones (constantemente) debemos recordar que estamos aquí para servir y no ser servido, y en este caso en particular lo ideal es que tu amado esposo “descargue” sus problemas contigo quien es su ayuda idónea, la mujer que ora por él más que nadie en el mundo, la mujer con la que duerme, despierta y sueña. Así que, cuando él se acerque a ti para hablarte de sus problemas o inquietudes jamás lo compares con nadie, ni contigo misma.


No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie.
Sean humildes, es decir, considerando a los demás
como mejores que ustedes.

Filipenses 2:3 ntv.



4.      Admíralo, y haz que él lo sepa. ¿por qué será que a los varones les anima tanto el ser admirados? Supongo que está en su naturaleza, he visto incluso en mis hijos pequeños, que al ser admirados o valorados por lo que son su desempeño en cualquier área es mayor, por eso es bueno que admiremos a nuestro esposo en toda cosa que ellos hagan. Estamos continuamente siendo bombardeadas por la mercadotecnia en cuanto al hombre o el esposo ideal que es peligroso compararlos con nuestro esposo terrenal, de carne  y hueso, imperfecto y podemos perder la admiración por ellos, así que mi consejo es que hagamos la admiración a ellos un hábito, porque ten en cuenta una cosa; tú serás la última persona a la que ellos besarán por el resto de su vida, sólo se tienen uno al otro hasta que nuestro Dios llame a uno de los dos a su presencia, por lo pronto, ese hombre imperfecto, puede ser perfeccionado por medio de Cristo y en tu boca hay un milagro, comienza hoy a admirar todo cuanto hace y díselo, que él sienta ese estímulo de parte de la mujer que ama y con la que comparte los momentos más agradables, bochornosos y graciosos de su día. Las palabras que decimos se pueden comparar con SEMILLAS. Las palabras NEGATIVAS pueden hacer que esas semillas se conviertan en CIZAÑA en la auto-estima de una persona, mientras que las palabras POSITIVAS producen buen FRUTO.


La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

Prov 15:4



5.      Ámalo, ámalo, ámalo. Recién hablé con mi madre quien me contaba cómo es que está su relación con mi padre hoy después de 60 años de matrimonio y hablábamos precisamente de que no podrías vivir tanto tiempo con alguien a quien no amas, y que lo mejor de la vida es terminarla al lado del hombre o mujer de tu sueños. Al final de los días tu cónyuge termina por conocer esas pequeñas cosas que no te gustan y hasta terminan amándolas solo porque te pertenecen a ti. Ámalo mujer, ámalo tal cual en la etapa del enmaoramiento ¿quién dijo que después de cierto tiempo eso debería terminar? ¿quién dijo que al madurar la relación, las muestras de amor deberían ser menos rimbombantes? ¿en qué manual del amor dice que después de la boda nuestro amor no debe mostrarse en las calles como cuando novios? Es tiempo de amar, amar y amar a nuestro esposo como si hoy fuese el último día que estaremos en la tierra, porque la vida es así… hoy estamos, mañana quien sabe… cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. Santiago 4:14


Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua,
sino de hecho y en verdad.

1 Juan 3:18


6.      Clama a Dios por él. ¿Quién orará por el más que tú? ¿A quién le importará más su bienestar que a ti? Al momento de casarte con el hombre de tus sueños se pertenecen uno a otro y dejamos de depender de nuestros padres y por ende nuestra oración es más poderosa por ellos que la de sus progenitores. Con más razón nostras debemos clamar e interceder por ellos ante Dios, y en todo momento mujer, cuando ellos estén bien y cuando no lo estén también, nosotras somos uno solo con ellos así que todo cuanto les afecte o les beneficie nosotras lo pasaremos también. Anhelo ver a mi esposo cumpliendo el propósito de Dios en su vida ¿te imaginas? Así que amiga mía, es tiempo de levantar nuestra oración por el esposo, cuando ellos se encuentren en situaciones que no puedan controlar, o como mencionaba al inicio, cuando ellos estén agobiados es momento perfecto para abrazarlo y orar por él, no importa si él no ora al mismo tiempo que tú, levántalo en oración pide a Dios por su vida, su favor en él y que sea hecha su voluntad en la vida de tu esposo y que él se sienta respaldado por ti y cubierto en oración. Verás que será de grande bendición.


“Los ojos del Señor recorren toda la tierra
Para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente
Comprometido con Él.”

2Crónicas 16:9 NTV








Así que seamos esa esposa que anime al varón en todo momento ¡seamos sus mejores porristas!


Dios te bendiga mujer.


En Su Gracia


Karla



2 comentarios:

  1. Que difícil es reconocer que tenemos problemas, y que parte de ese problema es mio. Muchas veces queremos dar apariencia de perfección, de que todo está bien, pero la gran realidad es que en muchas parejas, de las que no me excluyo, hay distanciamiento.

    El día a día, los problemas, el trabajo, el estrés nos llena e impide que dediquemos tiempo a lo que verdaderamente importa.

    Me impacta mucho pensar en si él me faltara hoy ¿habría yo hecho lo suficiente por él? ¿Le he demostrado a mi esposo suficientemente cuanto le amo, he sido su apoyo, le he animado, le he amado suficientemente? Como tu bien dices, estoy acostumbrada a ser su centro, a que me abra la puerta al salir, a que me ceda el mejor sitio, el mejor plato. No quiero despertarme un día dándome cuenta que no le he correspondido igual.

    Necesitaba estas palabras, me han inspirado mucho!!

    Muchas gracias Karla! Que el Señor te bendiga grandemente!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. gracias Ruth por comentar, me encantan tus preguntas y me haces reflexionar nuevamente, te envío un abrazo con todo mi cariño y mi gratitud también, Dios te bendiga abundantemente!!!

      Eliminar

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