domingo, 21 de septiembre de 2014

¡Soy una mamá mariscal de campo!






            Hace unos días fue cumpleaños de mi hijo menor, le pedimos a nuestros hijos mayores que orara cada uno bendiciendo y agradeciendo a Dios por la vida de su hermanito; el ver en su rostro la alegría de festejar su cumpleaños me hizo estremecer, entendí cuando María “guardaba” todas las cosas que hacía Jesús, en su corazón.


La verdad es que nadie nos enseña a ser mamás, nadie nos instruye en qué hacer y qué no cuando somos solteras y sin hijos; así que cuando nos casamos vamos sin preparación para la maternidad y seamos honestas, todas creemos que nos embarazaremos el día que pensamos y todo saldrá de acuerdo a nuestros planes pero de pronto nos damos cuenta que seremos mamá y desde ahí la vida cambia por completo.


            En la espera del bebé nuestro cuerpo sufre una revolución hormonal, todos esos “achaques” los soportamos por amor y ¿por qué no? hasta los disfrutamos porque son parte de la bendición de ser madre.


            Recuerdo que cuando estaba en mi primer embarazo todo era miel sobre hojuelas, no tuve ninguna complicación, antojos o alguna molestia típica de ese estado; todo era romántico, tierno y de pronto… nació mi primer varón.


            ¡increíble mezcla de carácter entre los dos! no puede ser, pensé que no saldría triunfante de ello, siempre pensé en ser mamá de una niña y de ponerle chonguitos y pintarle las uñas y ¡oh por Dios! Llegó a mis brazos un hermoso niño pero ¡no sabía qué hacer!


Hoy a la distancia me doy cuenta que Dios sabe perfectamente nuestra capacidad y hasta nuestra disposición para ser mamás de varones, te confieso que lloré mucho porque yo anhelaba tener un espíritu afable y apacible como lo menciona la Biblia:


En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece,
la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios.

1 Pedro 3:4


Oh como lloré por ser ruda y no tierna, lloré mucho porque anhelaba ser amable y serena… ¡no lo soy! Traté de serlo y me frustré tanto por no lograrlo, veía de lejos a las mujeres que cantan canciones de cuna antes de dormir y nada, no soy así y me frustraba, pero todo tiene un motivo correcto en los planes perfectos de Dios.


            Nos convertimos en mariscales de campo al tener varones porque somos aguerridas, visualizamos hacia delante, buscamos de entre todos alrededor y reconocemos cuál es la amenaza a nuestros hijos, analizamos el territorio y reconocemos qué rumbo les conviene más, lanzamos nuestras enseñanzas a lo largo para que ellos las “atrapen en el aire”, corran la carrera por sí solos, lleguen a la meta que se han fijado, por supuesto gritamos desde atrás en afán de apoyo y celebramos su triunfo casi como si fuera nuestro.


            Si eres mamá de varones o si aún estás en espera de ellos, te compartiré algunas de las cosas que nos delatan como mamá mariscal de campo, o sea… mamá sólo de varones.


1.      Dejas de usar tacones cuando estás con ellos, admiro tanto a las mujeres que corren tras sus hijos en tacones de 12 cm, sinceramente yo los cambié por zapatillas de deporte desde hace años.

2.      Tu maquillaje puede ser usado para pintarse la máscara de su súper héroe favorito y dejarlo regado en las paredes de tu habitación.

3.      Las faldas pasan a segundo término, por lo regular unos buenos jeans son los adecuados cuando sales a la calle con tus hijos.

4.      Tu auto parece guardería, te das cuenta que pasa de ser el medio en el cual te transportas para ser la segunda habitación de tus hijos, encontrarás juguetes, prendas de vestir, biberones, sándwiches debajo de los asientos, toallas húmedas en el asiento trasero, envolturas de caramelos y por supuesto música infantil.

5.      Las paredes de tu hogar están decoradas con lápices de colores, manos con chocolate y los dibujos que han hecho.

6.      Cambias las reuniones sociales con amigas por reuniones infantiles.

7.      Dejas de pensar en las noches de diversión por noches de paz al lado de tu amado mientras los niños duermen.

8.      ¿Ir de compras? Al parecer todo es más rápido.

9.      Las visitas a la sala de urgencias son una parada probable.

10. Antes de sentarte en la taza del baño revisas que no esté mojada y la limpias por si acaso.

11.  Una de las ventajas es que los vistes en 3 minutos, los peinas y ¡listo!

12.  Cuando no tienes ganas de guisar, la pizza siempre es bienvenida.

13. Andar descalza en casa es un desafío, siempre encontrarás lego’s, carritos, canicas y piezas de rompecabezas tiradas por doquier.

14. El silencio es preciado en casa, pero cuando es demasiado, es tiempo de correr hacia dónde ellos están.

15. Tu carácter cambia sin duda, no es que te vuelvas áspera, pero si más dura.

16. Comienzas a ver y amar el fut bol, ya sea soccer o americano.

17. Ellos tienen pila incluida y sobre cargada ¿de dónde se apagan?

18. Serás la mujer más hermosa a sus ojos hasta que conozcan a su maestra de preescolar

19. Otra ventaja es que pueden hacer pipí en cualquier parte (y sin pena de hacerlo)

20. Dejas de asustarte de los golpes, caídas, raspones pues se vuelve normal y hasta rutinario.


Y bueno, a decir verdad tiene su encanto el ser la única mujer en el hogar, siempre se preocupan por ti, están al pendiente de qué se te ofrece, siempre tienen abrazos y besos de sobra para ti, ya no sólo es uno quien te defiende sino dos o más, las cosas duras del hogar ellos las solucionan con su fuerza, en fin; eres la reina del hogar y eso es de agradecerse y ¡disfrutarse!


      Pero la mejor parte de todo (y la más importante) es que estamos formando varones que algún día serán la voz del Dios que habla, estamos formando el carácter de unos hombres que en algún momento de la vida serán independientes de nosotras, serán padres de familia, empresarios, maestros, individuos que harán una diferencia en este mundo, esposos y todo ese debería ser nuestra motivación para agradecer a Dios por ser mamás de varones ¡uau!



Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Proverbios 22:6



      Cuando veo todo eso y lo increíblemente afortunadas que somos al tener varones, no puedo dejar de agradecer a Dios por su confianza depositada en nosotras ¿te das cuenta? ¡somos afortunadas y bendecidas! Ardua tarea tenemos mujer, pero con Cristo todo, absolutamente todo lo podemos así que, manos a la obra y hagamos de nuestros hijos unos varones de honor y de virtud, guiémoslos por el camino correcto y pongamos bases firmes en su vida basándonos en la Palabra de Dios.



Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;
Y su marido también la alaba

Proverbios 31:28


Algún día con el favor de Dios veremos el fruto de nuestro trabajo como madres de familia, y recordaremos con alegría los momentos “rudos” al lado de nuestros hijos, esos momentos irrepetibles y que duran tan poco tiempo; disfrutemos día a día de ellos, nuestros hijos, nuestros retoños de olivo.



Dios te bendiga mujer.



En Su Gracia



Karla

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Blogging tips