lunes, 15 de septiembre de 2014

Un toque de autoestima ¡ámate a ti misma!





  

Gran parte de mi vida sufrí con sobrepeso, para mí no era raro el que en la escuela o en la calle me llamaran “gorda” porque lo escuché desde muy pequeña en mi hogar.
  
Dudo mucho que mis padres y mis hermanos lo hayan hecho con el fin de molestarme o de lastimarme, creo más bien que lo hacían con cariño, pues todos en casa teníamos un apodo, y aún hoy en día al estar en casa de mis padres se nos llama así.
  
Sin embargo,  aunque un apodo no te define si influye mucho en cómo te ve la sociedad y peor aún… cómo te ves a ti misma.
  
De entre tantos versículos que se encuentran en la Biblia, uno que me costó mucho trabajo decírmelo a mí misma fue el siguiente:


Porque tú formaste mis entrañas;
me hiciste en el vientre de mi madre.
 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.
 No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
 Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.

Salmo 139:13-16


Lo leo y mis ojos se llenan de lágrimas, aún con el paso del tiempo y el aprender a verme de otra manera, ese pasaje Bíblico me hace estremecer, sólo pensar que en ese pequeño embrión dentro del vientre de mi madre ya tenía la forma que Dios había decidido que tuviera, ya estaban los cromosomas que Dios había decidido darme, la herencia genética, mi color de piel, mis ojos, el tamaño de mis dientes, la textura de mi piel, el tono de mi voz, el sentido del humor, mi gusto por el café, el tamaño de mis senos, lo largo de mis piernas, las pecas en mi rostro y lo increíblemente llorona que soy… ¡uau! Ya estaba todo planeado, todo escrito para que yo sea quien soy hoy.


No se si has escuchado el dicho que dice: “la mujer nunca está conforme con lo que tiene” en todas áreas lo he escuchado, siempre hay algo que hace falta o está incompleto, está mal o simplemente no nos gusta del todo.
  

Mi amado esposo vivió y padeció conmigo una de las etapas más duras de mi vida al no aceptarme ni amar mi cuerpo como se supone que debería hacerlo, y es que si tú has sufrido sobrepeso sabes a lo que me refiero; para las personas sin ese problema es muy sencillo “aconsejarte” para que cambies hábitos, que reduzcas determinados alimentos o simplemente que te ejercites, pero no es solo eso, va mucho más allá de sólo hacer o dejar de hacer determinadas cosas.
   
Ama a tu prójimo como a ti mismo” dice la Palabra que en ese sólo mandato la ley se resume (Gálatas 5:14) y venían a mi mente pensamientos de derrota y hasta de condenación porque para mí era incomprensible cómo es que podía amar a alguien más sin sentir amor por mi cuerpo, y más aún… sintiendo vergüenza y rechazo por la forma del mismo.
  
Fue un tiempo muy duro, fueron momentos de mucho llanto y hasta enojo por no ser como alguien más, por tener un cuerpo que no se acerca en absoluto al prototipo de mujer hermosa y la que parece ser el sueño de todos.


Espejos desaparecieron de mi casa, por supuesto la ropa femenina dejó de estar a la vista, maquillajes y hasta accesorios dejaron de existir en mi vida ¿todo por sentirme diferente? Si, llegó un momento en mi desesperación que ya no quería ni siquiera salir ¿y sabes qué? el enemigo de nuestra alma ataca también en los pensamientos y mientras más fea me sentía, menos tiempo dedicaba a Dios, a mi esposo, a mis hijos y obviamente al ministerio; nadie lo sabe pero, dejé de salir de mi hogar y me recluí en las 4 paredes deprimida.
  
Sin duda esos tiempos de crisis es donde nuestra dependencia de Dios debería ser mayor ¿cierto? Bueno pues en mi caso fue distinto porque me sentía enojada con Dios por haberme dado la silueta que me dio y que no me gustaba ¿te imaginas? A ese grado de depresión llegué, sin embargo Dios tuvo misericordia de mí y entre tanto llanto y tanta desesperanza vi una luz y fue a través de mis hijos; sabía que necesitaba hacer algo porque ellos ya comenzaban a hablar del sobrepeso en ellos y de que cuando fueran grandes bajarían de peso. ¡horror! Supe que debía cambiar mi mentalidad y comenzar a verme como Dios me ve y si… verme en los espejos otra vez.
  
Es un proceso largo si así lo deseamos, o puede ser tan corto como queramos así que… ¡manos a la obra! lo primero que debemos hacer es:


Tener paciencia… me repito una y otra vez, paciencia Karlita… has tenido 35 años viéndote a través de tus ojos terrenales, hoy mis ojos verán como Dios me ve.


Ser constante... sólo hacen falta 21 días de repetir lo mismo y se hará un hábito para nosotras, así que durante 21 días maravíllate de ti misma frente al espejo.


Céntrate en lo mejorpor lo regular nos centramos en aquello que nos disgusta y muchas veces nadie nota aquellas “imperfecciones” si no es porque nosotras las hacemos notorias, nadie se daría cuenta de los rollitos de grasa si es que nosotras no nos obsesionáramos en cubrirlos, así que a partir de ahora mismo haz una lista de todo aquello que te gusta de tu cuerpo, de tu forma de ser, verás que tienes muchísimas cosas hermosas por dentro y por fuera. ¡eres una creación de Dios!


Deja de hablar de ello... si te das cuenta, cuando algo nos quita la paz o nos tiene deprimidas o enojadas es de lo que más hablamos ¡con todo mundo! Yo me di cuenta que siempre hablaba de mi peso y de mi obsesión por adelgazar, y me dio pena con mis hermanas porque siempre sacaba a tema lo mismo; créeme hay cosas mejores en las que nos centraremos y dejaremos de lado todo aquello que nos lastima.


No te juzgues¿Por qué juzgarte a ti misma? ¿Por qué dañarte a ti? Mucho hicieron otros al lastimarte por la apariencia ¿por qué permitir que nuestra propia boca hable mal de nosotras mismas? Es hora de dejar de proferir palabras hirientes hacia nuestro cuerpo, nuestra esencia, nuestro yo.

Dejemos de poner atención a los estándares de belleza que muestran los medios de comunicación y centrémonos en lo que Dios dice que somos, al final del día nuestro amoroso Dios fue quien nos hizo con un diseño divino así que, seamos agradecidas con Él por todo cuanto nos ha dado, si alguien más no entiende que nuestro cuerpo ha sido delineado por Dios, perfectamente planeado por Él y nos ataca, recordemos que hechura suya somos… no hay más.


         Ámate a ti misma... recuerda que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu, cuidémoslo por ser la morada de Él, donde Él habita y no por seguir las tendencias que el mundo nos muestra, busquemos la santidad en nuestro cuerpo y no lo castiguemos con prácticas insanas como el dejar de comer o comer en exceso, busquemos darle lo mejor a Él; es válido el cambiar nuestra alimentación sanamente, hacer ejercicio, buscar ayuda nutricional por salud y por cuidar el templo del dulce Espíritu. Recuerda quién te creó, quién te diseñó y que la belleza es temporal, lo que permanece para siempre es desde nuestro corazón.



Olvidemos el juicio que la gente hace, recuerda que a través de la gracia de Cristo podemos vivir fuera del juicio de ellos, aún del juicio propio…


En cuanto a mí, me importa muy poco cómo me califiquen ustedes o cualquier autoridad humana. 
Ni siquiera confío en mi propio juicio en este sentido. Tengo la conciencia limpia, pero eso no demuestra que yo tenga razón. 
Es el Señor mismo quien me evaluará y tomará la decisión.

1 Corintios 4:3-4



Vive con intención, vive con la motivación de agradarle a nuestro amoroso Dios, vive con la convicción de que eres perfecta a sus ojos y lo serás a los tuyos en la medida que comiences a verte a través de los ojos de Dios. Olvida esos comentarios que desde niña escuchaste, esos comentarios que se hicieron carne en tu corazón deséchalos y llénate de todo aquello que Dios te dice, no hagas más caso de lo que otros pudieran decirte ya no permitas que alguien dañe tu estima, nadie… ni tú misma…



Renovada en Su Gracia


Karla


8 comentarios:

  1. Gracias amiga ....me encanto y lo pondré en práctica.....(no permitire que alguien dañe mi estima, nadie… ni yo misma…) Amén!!! =)

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    1. amén amiga! te mando un abrazote bella mujer! =*

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  2. pero si tu eres hermosísima!! ;) la belleza la descargas en cada una de tus palabras!! Dios te siga bendiciendo tu vida y tu familia grandemente!! estas preciosa!! ;) y me encanto este articulo..!! gracias gracias :) Jess Morgan

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  3. graciaaaaaaaaaaasss Jess!!! =* Dios te bendiga mucho, gracias por tus palabras, un abrazo!

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  4. Que lindo no la había visto !! Te bendigo , has alegrado mi vida con este post :-)

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    1. Dios te bendiga amiga =) te quiero muchooooooo!!!

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