domingo, 12 de octubre de 2014

No soy la mujer maravilla






Continuamente le pido a mi esposo que me muestre mis errores y en su momento se lo pedí a mi padre también, ambos en su amor por mí decían que no tenía errores, cosa que jamás creí, sin embargo me acostumbré a vivir así, pensando que todo cuanto hacía no era tan malo.



Hace unos días que estuve en casa de mis padres durante una semana, me di cuenta de muchos de mis errores como mujer, como amiga, como esposa, madre, hermana, hija y persona. ¡no puedo creer que mi esposo y mi padre me hayan visto como una súper mujer!



Analizaba cada una de las actitudes que tuve, esas que no son fáciles de sacar de la mente y créeme, no me gusta mucho lo que veo.



Mi error sin duda fue pedir consejo al hombre, cada vez que le preguntaba a mi esposo o a mi padre cuales eran mis errores, hubiera sido preferible, recomendable y necesario preguntárselo a nuestro amoroso Dios.



Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.

Salmo 139:23-24



Creo que no he aprendido lo suficiente, creo que he dejado de lado aquello que tendría que ser prioritario en mi vida y sin duda me sumergí en todo aquello que logró quitarme la paz y en cierto modo, logró colarse en mi vida una falsa dependencia a las cosas que no tienen sentido.



Me sentía muy mal conmigo misma porque veía como es que todo aquello que parecía ser perfecto en mi hogar, fuera de él es un caos, me sentía culpable por creer que había estado educando a mis hijos de manera correcta y al verlos comportarse mal sentí que fracasé. Me sentía muy mal por saber que estaba en un lugar donde había amigos que visitar a quienes no avisé que estaba allá, cuando yo necesitaba una palabra de aliento. Me sentí muy mal porque las relaciones con mis hermanos no estuvieron del todo perfectas y fracasé una vez más, me sentí muy mal porque la convivencia con la familia de mi esposo es cada vez menos frecuente y me sentí mal por ello también.



No es sencillo para mí confiarte esto, no es sencillo para mí aceptar que las cosas que hago están mal, me avergüenza decirlo y confesar que no soy la mujer maravilla como mi esposo cree.



Pero bueno, no sé si tú pases por lo mismo y si es así creo que entiendes lo que trato de decirte, y tal vez hasta entiendas que llega a ser cansado el tener que estar diciendo a todo mundo que las cosas están bien cuando no es así.



Y estos 3 días en los que he descansado mucho en compañía de mis hijos pude darme cuenta que siempre hay una nueva oportunidad, de que cada día que nos levantamos es un día en el cual podemos (y debemos) sacar la casta de lo que somos y enmendar el camino; de nada sirve lamentarse por lo que no somos o lo que dejamos de ser, lo mejor es sacar fuerza del cielo y mejorar lo que somos.


Los sucesos del presente ya ocurrieron en el pasado,
y lo que sucederá en el futuro ya ocurrió antes,
porque Dios hace que las mismas cosas
se repitan una y otra vez.

Eclesiastés 3:15


Sin duda los días en los que más fallo son aquellos en los que mi vida devocional es menor, es en esos días en los que abro la Biblia sin poner atención o la cierro después que alguno de mis hijos despierta. Mi tiempo de oración se ve afectado por los momentos en los que me duermo, las noches en las que el internet absorbe mi atención y las mañanas en las que los quehaceres del hogar parecieran interminables, son esos días en los que mi mal humor es notorio, las malas contestaciones a mi esposo y a mis hijos también.



No soy la mujer maravilla, necesito de Dios, necesitamos de Dios tú y yo… necesitamos depender sólo de Él y dejar de sentir condenación por los errores cometidos, centrarnos en Dios y su misericordia y derribar esos argumentos que nos impiden acercarnos a Él en oración.


derribando argumentos y toda altivez que se levanta
contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo
todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

2 Cor 10:5


…hoy derribo todo eso que me aleja de la presencia de Dios
…hoy derribo esos momentos de afán
…hoy derribo los argumentos que me condenan
…hoy llevo cautivo cada pensamiento negativo
…hoy llevo cautiva cada actitud negativa
…hoy llevo cautivo todo desánimo
…hoy llevo cautiva toda ofensa
…hoy llevo cautivo todo aquello que pudiera alejarme de Dios y los llevo a la obediencia a Cristo.



          …Dios te ama…así como eres, así como estás.

        

Cuéntame si acaso te has sentido igual o si la rutina en tu hogar ha hecho que tu vida devocional sea interrumpida.



Dios nos ama mujer… y nos bendice 








Renovada en Su Gracia



Karla

5 comentarios:

  1. Reiteradas veces me he sentido asi...y creo que he llegado a un punto en que me he abstraido a mi misma para complacer a los demas y me siento agotada...y no soy conscienre de mus defectos sin embargo doy gracias a Dios porque ya estoy identificando que me hace falta y cuanto necesito aferrarme a el. Mil bendiciones y gracias por tu blog

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    Respuestas
    1. así es.... nuestra dependencia a Él debe ser mayor, un abrazo y bendiciones Carolina, gracias por leerme y por comentar =)

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  2. apenas llevo una semana que te encontre en la red y tus publicaciones han sido de gran ayuda...Que el señor te siga usando cada dia mas

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  3. apenas llevo una semana que te encontre en la red y tus publicaciones han sido de gran ayuda...Que el señor te siga usando cada dia mas

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    Respuestas
    1. gracias a Dios Yulimar! espero leerte pronto, te mando un abrazo grande! bendiciones

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