viernes, 14 de noviembre de 2014

Derribando los muros en el matrimonio {Sexualidad}





Las historias de amor que exhibe Hollywood son basadas en sexualidad, pareciera que después del matrimonio las parejas se dedicaran día y noche a satisfacerse sexualmente y no es así, una sexualidad mal encausada puede ser un gran muro en el matrimonio.


¿Es posible que las relaciones sexuales me alejen de mi cónyuge? La respuesta es sí, y no porque sean malas, sino por la mala información que se tiene de ello antes de casarse.


Yo recuerdo que cuando soltera, las relaciones sexuales era de los temas principales en las reuniones con amigas y amigos, imaginábamos que todo el día estaríamos corriendo por la casa jugueteando y así sería por siempre. Una mala orientación sexual puede ser frustrante y devastadora para la pareja, pero veamos cómo es que se puede superarlo y encontrar esa paz que sólo Dios da en cada área.



El esposo debe satisfacer las necesidades sexuales de su esposa,
y la esposa debe satisfacer las necesidades sexuales de su marido. 
La esposa le da la autoridad sobre su cuerpo a su marido,
y el esposo le da la autoridad sobre su cuerpo a su esposa.
No se priven el uno al otro de tener relaciones sexuales,
a menos que los dos estén de acuerdo en abstenerse
de la intimidad sexual por un tiempo limitado
para entregarse más de lleno a la oración.


1 Corintios 7:3-5


Imagina a unos recién casados y su vida sexual… ahora a un matrimonio después de 30 años y con hijos, nietos, casa llena y miles de pendientes por hacer… ¿crees que sería lo mismo? En realidad no debería haber cambio a menos que sea por cuestión biológica, pero no por el nuevo estilo de vida.


Sin embargo, la realidad es otra porque con el paso del tiempo pareciera que las relaciones sexuales se van enfriando, se va haciendo todo muy monótono y a veces llega a ser más por necesidad y obligación que por deseo y amor. Tú y yo somos esposas y muchas de nosotras tenemos hijos, la vida sexual por supuesto que cambia; hay cambios en el humor cuando estamos por llegar a nuestro periodo menstrual, cuando estamos embarazadas cambia nuestro deseo también, después de dar a luz, por estrés, por rutina, por cansancio… cambia.


Y si es algo tan hermoso, placentero y lleno de amor con nuestro cónyuge  ¿por qué lo dejamos de lado o no le damos la importancia que tiene? Sabes, he llegado a pensar que es por falta de atención a uno mismo, y herimos sin pensar a nuestro cónyuge porque tal vez él ni siquiera sabe que es lo que pasa con nosotras y puede tomarlo personal.


¿Y si comenzamos a tratar a nuestro cónyuge en el dormitorio cómo tratamos a otros?


¿Por qué si amamos tanto a nuestra pareja nos negamos en la intimidad? Dejemos de lado las excusas y miles de pretextos que pueden existir y comencemos a ver a nuestra pareja como al principio de nuestro matrimonio porque si lo pensamos bien, estaremos con ellos toda la vida… toda, así que mejor será que disfrutemos a su lado cada momento (ésta es mi parte favorita jeje)


Leía 3 versículos Bíblicos que nos muestran cómo debemos comportarnos con las personas en general, ¿qué tal si las aplicamos en el lecho nupcial?


No mientas


No se mientan unos a otros, porque ustedes
ya se han quitado la vieja naturaleza pecaminosa y todos sus actos perversos.  
Vístanse con la nueva naturaleza
y se renovarán a medida que aprendan a conocer a
su Creador y se parezcan más a él.

Colosenses 3:9-10 ntv


Hay diversas mentiras que se viven en el lecho matrimonial, desde fingir un dolor de cabeza para no tener relaciones sexuales, hasta un orgasmo… no es necesario mentir, ya hemos quitado de nuestra vida esa vieja naturaleza, créeme que nuestro esposo estará más agradecido por decirle la verdad y el por qué no queremos tener en ese momento intimidad; en la cuestión orgásmica es lo mismo pues, aunque ellos se sienten bien sabiendo que son buenos amantes con su esposa, el mentirles no les hará mejor hombre, de hecho podría haber algún problema con la libido y ni siquiera saberlo; sería bueno hablarlo en pareja sincerarse y buscar ayuda juntos; no lo lastimemos reclamándole por una mala experiencia sexual, Dios quiere lo mejor para cada uno de nosotros y hasta en eso Él tiene el control pues fue quien lo creó.



Perdona su pasado y a ti misma


Sean comprensivos con las faltas de los demás
y perdonen a todo el que los ofenda.
Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes,
así que ustedes deben perdonar a otros.

Colosenses 3:13



Este tema es un tanto doloroso si no sabemos perdonar y no podemos superar el pasado de nuestro esposo; en México el 37% de las personas llegan vírgenes al matrimonio, el 63% restante pierde su virginidad en promedio a los 16 años y solo 1 de cada 10 varones tiene relaciones por primera vez con su esposa. Triste, pero cierto, la virginidad no es un tema que sea tan preciado como en el tiempo de mis padres, así que seguramente nuestro esposo y aún nosotras pudimos haber llegado al matrimonio teniendo ya alguna experiencia sexual con otra persona. ¿Ya lo perdonamos? ¿Nos hemos perdonado por eso? Todas esas experiencias en nuestra vida antes del matrimonio, pueden manchar nuestra sexualidad si no lo superamos, es necesario hablarlo con nuestro esposo, verse a los ojos y decirse qué es lo que está alejándolos uno de otro, lo mejor sería que olvidáramos todos esos agravios del pasado y comenzáramos el día (o la noche) con una nueva mentalidad, con un nuevo corazón y con la confianza de que el amor cubre todas las faltas.



Fuera egoísmo


No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie.
Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. 
No se ocupen solo de sus propios intereses,
sino también procuren interesarse en los demás.

Filipenses 2:3-4




Piensa 3 razones por las cuáles no haces el amor con tu esposo… ¿Te das cuenta? No tienen que ver con ellos porque imagino que nos casamos por amor y con un hombre que ama a Dios y si no es creyente aún, creo que nos casamos con él por amor y las razones que podamos decir son más por egoísmo y por estar tranquilas nosotras. Pero ¿qué de ellos? ¿qué hay de ser fieles al pacto matrimonial? Creo que es tiempo de dejar de ver tanto por nuestros intereses sexuales y comenzar a ver por los de nuestro esposo. Mira, al final del día saldremos ganando, un esposo pleno en el área sexual es el mejor esposo en todas las otras áreas.



¿Viste que sencillo es derribar ese muro que nos puede separar como matrimonio? Nos han inculcado que la mujer es la que debe ser deseada, pero nuestro esposo quiere saber cuánto lo deseamos también, sentirse admirado, esperado y que lo disfrutamos físicamente. Hagamos de nuestro lecho matrimonial un refugio de dos, un lugar donde no exista nadie más, si necesitas inspiración para ello, te recomiendo leas el cantar de los cantares, un bello libro en el que nos muestra como la mujer edifica a su marido a través de las palabras de aliento y de su deseo por él.




Vive tu matrimonio al máximo, ama y disfruta a tu pareja, gózate con él pues es el último hombre a quien besarás y harás el amor hasta que la muerte los separe.





Bendigo tu matrimonio, mujer.



Renovada en Su Gracia





Karla

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