martes, 9 de diciembre de 2014

Mi prioridad lo importante {no lo urgente}





         Acostumbro a conversar con mi esposo por las noches mientras bebemos café, siempre es bueno encontrar momentos o espacios en el día para conversar; él es un varón diferente, muy diferente a mí, Dios ha sido muy bueno conmigo al enviarme un esposo cariñoso, fiel, servicial, afable, amoroso y mediador de situaciones, he sido bendecida con él, es como mi freno y muchas veces mi acelerador también.


         En enero cumpliremos 10 años de casados y a decir verdad, ha sido una aventura que sólo la pude haber vivido con él; recientemente platicábamos (yo hablaba más, de hecho) de cómo es que mi vida ha cambiado por completo en un par de años y cómo es que mis prioridades ahora son tan diferentes a las que tenía el año pasado cuando recién comencé con el blog.


         Por lo regular me sentía abrumada por todas las cosas que deseaba hacer y no podía realizar por falta de tiempo, o por falta de dinero o porque la casa y los niños no lo permitían… excusa tras excusa, y terminaba el día frustrada, triste y por supuesto con un sentimiento nada sano de improductividad, así que comencé a afanarme en casa para dejar de sentirme así.


         Mi amoroso esposo me decía todos los días “No barras, no pasa nada si no haces limpieza” o “No hace falta que laves toda la ropa el mismo día que limpias a conciencia la casa y están los niños” lejos de sentirme apapachada y amada por él, me sentía furiosa porque no era posible que fuera tan incomprensivo conmigo y no entendiera mi “necesidad” de ser productiva. Y si…. Terminaba exhausta, hecha una piltrafa, enojada, estresada y frustrada porque 3 horas después de dejar todo impecable, los niños habían tirado los mismos juguetes que horas atrás había sacado con la escoba de debajo de la cama, en ese recóndito lugar donde curiosamente se pierde uno que otro calcetín.


¿Qué provecho tiene el que trabaja,
de aquello en que se afana?


Eclesiastés 3:9


         Ningún provecho obtenía, porque si lo veo fríamente no disfrutaba nada de lo que hacía, todo era para cumplir una expectativa (irreal) mía, era para sentirme productiva en algo que no me producía ningún fruto o por lo menos no en ese momento, puesto que terminaba tan cansada que no disfrutaba el tiempo restante con mis hijos ni con mi esposo; llegó un momento en el que pospuse mi tiempo devocional  “después del desayuno, después de lavar, después de limpiar o ya por la noche cuando todos duerman” y así se me iba el día que terminaba tan cansada que oraba raquíticamente y tener devocionales cada día era menos común.


         Así que después de una cuarentena por maternidad, depresión post-parto y una nueva actitud, tuve que ceder al cambio y dejar el afán, o por lo menos priorizar lo importante en lugar de lo urgente.


         Preguntaba en la página de Facebook las prioridades como mamá-esposa-ama de casa para saber si soy la única con afanes, y cómo podemos sino cambiar por completo la rutina si mejorarla y dejar de afanarnos.


         Te mencionaba el comentario que me hacía mi esposo de que dejara de afanarme, mucho tiempo después comprendí, que era lo más sabio; necesitaba aprovechar el tiempo y mucho más por los 3 pequeños que todos los días aprenden de mi.


Andad sabiamente
Para con los de afuera
Redimiendo el tiempo

Colosenses 4:5


         Te cuento que lo primordial ahora es mi tiempo devocional, no importa so no está limpio el piso, si las camas no están hechas o si la ropa no está lavada aún, mi tiempo de oración y mi devocional es antes de cualquier actividad, no por religiosidad o por cumplir una rutina sino porque creo que es la mejor manera de comenzar el día. 


         Mis prioridades estaban al revés, quería tener todo en orden porque así me gusta, pero descuidaba lo importante, hoy te cuento qué es lo que estamos haciendo en casa para mantener un orden y equilibrio.

  

1.        La limpieza del hogar NO sólo es tarea de mamá


Aunque me costó admitirlo porque quería hacer todo “a mi gusto y en mi tiempo” tuve que aprender a delegar responsabilidades y tareas, así descanso, me relajo y mis hijos cooperan en casa también. Cada uno tiene una tarea específica y acorde a su edad, y que van desde acomodar los zapatos, sacar la basura, acomodar juguetes y vaciar el cesto de la ropa sucia.


2.        Esposo servicial = esposa feliz

Sip… un hombre que lava los trastos es más atractivo que uno que sólo ve televisión (por lo menos para mi) y aunque no todos tienen la costumbre de hacer quehaceres domésticos, es bueno que lo pidamos de vez en cuando,  muy seguido si es necesario. Alguna vez mi esposo mencionó “si no me dices las cosas, no sabré nunca lo que deseasasunto arreglado, comencé a pedir ayuda. Inténtalo, tal vez la próxima cena tu esposo sea quien cocine, y también lave los platos y quizá acomode la despensa.


3.       Ropa sucia por doquier y a montones

Cuando dije a mis hijos: “la próxima vez que encuentre un calcetín o lo que sea en el piso, se va a la basura” tuvieron más cuidado de guardarla, todavía encuentro alguna prenda o juguete en el piso y al barrer solo menciono “todo lo que esté en el piso a la basura” es suficiente para que dejen de hacer lo que están haciendo y comiencen a guardar todo lo que esté fuera de su lugar. Si, lo disfruto… ¡soy una mamá mariscal de campo!



         Y la lista puede seguir y seguir en muchos puntos, sin embargo una de las prioridades que me he propuesto junto con mi esposo es encaminar a nuestros hijos a Cristo y que su carácter cada día sea formado en ellos, fallamos muchas veces en el intento, pero siempre hay una luz de esperanza en Cristo, siempre un motivo más para agradarle, siempre a Él.


         Nos frustrábamos buscando darles el mejor espacio para vivir en armonía, pero si en nosotros no reinaba esa paz que da Dios, si no teníamos la presencia de Dios, nada sería suficiente.


         Así que los quehaceres y todo el afán del mundo pasa a segundo o tercer plano cuando buscas primeramente agradar a Dios en todo y buscas su reino antes que cualquier otra cosa.


         Te diré lo que le declaré a mi esposo más por escucharme a mí misma y convencerme totalmente más que por otra cosa:


         “He dejado de preocuparme por si todo está impecable, he entendido que tengo 3 niños pequeños que experimentan y tiran todo… no me afanaré por la ropa que hay que lavar en un solo día, lo haré en 2 o 3. No me preocuparé por cambiar diario de menú, la comida la disfrutaré todo el tiempo porque es una bendición y más si la compartimos en familia, dejaré de preocuparme porque mi hogar parezca perfecto y me dedicaré a deleitarme en Dios, a encaminar a mis hijos a Cristo más que cualquier otra cosa, porque al final de mis días daré cuenta del tiempo invertido en Dios, en mi, en mi esposo y en mis hijos así que… ¡adiós afán!”


         Con esto no quiero decir que dejé de atender mi hogar, para nada, sino que mis prioridades han cambiado y dejé lo urgente por dedicarme a lo importante…


         Despreocúpate mujer… el quehacer siempre estará ahí, nuestros hijos crecerán y se irán, más vale construirles buenos cimientos antes de que sea demasiado tarde…


echando toda vuestra ansiedad sobre él, 
porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Pedro 5:7




Siendo mamá mariscal de campo




 Karla


10 comentarios:

  1. Ay Karla me reí con lo de "todo lo que encuentre en el suelo se va a la basura" porque yo también lo he dicho muchas veces!!!!! jejejeje Creo que en un momento u otro todas las mujeres pasamos por una "crisis de indentidad productiva" cuando tenemos hijos chiquitos y peleamos con las prioridades. Pero Dios nos da oportunidades cada mañana de hacer las cosas bien y eso es maravilloso!!! :) un beso!!

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    1. jajaja un beso querida Edurne!!! mil gracias por visitar y comentar te quieroooo! =D

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  2. Es como si hubieras escrito lo que me pasa x la mente...aun lo de los devocionales nocturnos que terminan en la almohada! Jajaj realmente Dios habló a mi vida! Muchas gracias! Dios te recompense aun mas!

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    1. gracias a ti por visitar y comentar, Dios te bendiga mucho!!! =D

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  3. Me identifico contigo Karla!!! no sé si soy muy cuadrada para mis cosas (creo que si efectivamente lo soy) pero necesitaba dejar todo listo y dispuesto para enfrentar el día a día, afanándome por hacer esto y aquello. Hasta que al igual que tú, comprendí que lo más importante es enfrentar el día con tu tiempo con Dios y a "estar" con EL. No hay nada más importante para mi, mi CITA por las mañanas, es una necesidad imperiosa y las anhelo!!! Junto a mi esposo cerramos el día con nuestro tiempo como matrimonio en su presencia, esto es bueno y hacerlo trae también bendición, pero nada se iguala a las citas que tengo con Dios!!! ese tiempo es especial y único!!!! Gracias por compartir tu experiencia y por los tips, los aplicaré y veré como me va, buena idea de "botarlos a la basura", creo que necesitaré unas cuantas cestas!!! cariños **********Elba Castañeda.

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    1. jajaja siiiii Elba, funciona ;) Dios te bendiga mucho gracias por visitar y comentar! saludosss! =D

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  4. Tiempo devocional. Se esta volviendo una de mis prioridades tambien. Precioso post Karla. Gracias por compartir tus pensamientos.

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    1. gracias por visitar mi querida Ileana =D Dios te bendiga y te guarde siempre, besossss!!!

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  5. Karla hola Wow pense que me conocias y estabas hablandome a mi por medio de este mensaje, gracias le doy a Dios por esa manera tan de El que tiene para hablarnos y gracias porque te uso para llamara mi atención y estoy segura que a muchisimas mujeres tambien, habia descuidado lo importante (mi devocional) y colocado lo urgente (afan) de primero, con la ayuda del Señor me enfocare en lo importante de ahora en adelante. Dios te continue bendiciendo. GRACIAS KARLA.

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    1. hola Yvonne! siii muchas nos afanamos pero bendito Dios que nos habla a tiempo! Te mando un abrazo enorme, Dios te bendiga y guarde siempre, nos leemos pronto con el favor de Dios!

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