miércoles, 17 de diciembre de 2014

Reconciliándote con el pasado





         Mi hermana Maryjo me envió una imagen que decía:

“Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer”

Siempre le he hecho saber que sus palabras son como un bálsamo a mi vida, siempre tiene la palabra correcta en el momento preciso y es derivado de su vida de oración y de estar en continua búsqueda de Dios. Había estado llorando casi toda la mañana porque muchos pensamientos de mi pasado venían a mí y me hacían sentir mal, muchas cosas que viví desde niña habían estado resonando en mi cabeza y llegó un momento en el que me descontroló y en lugar de explotar sucedió lo contrario, imploté es decir me lo guardé todo al grado de ya no poder contenerlo y salió de pronto en un borbotón de lágrimas.




         Cambiaría la frase… yo diría:

“El ayer no puede impedir que disfrutes el mañana que es hoy”



¿A qué me refiero con eso? Todos los días estamos expuestos a recordar sucesos del pasado que nos dañaron, lo importante es no estancarnos en ellos y dejarlos fluir, sinceramente no lo había estado haciendo en un área en específico, aún sentía mucho dolor y me lo guardaba, lo suficiente para que nadie se diera cuenta de ello, aún mi esposo lo ignoraba.


He estado meditando mucho en los Salmos, que me han hecho entender que el amor de Dios va más allá de lo que pueda entender.


Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.
Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.


Salmos 63:3-4



         Imagínate todas las cosas que pudimos habernos perdido por estar enfocados en el pasado, y no es que sea malo recordar sino que el estancarse en él es lo que no nos permite avanzar, una canción, un aroma, un sabor, algún ruido puede traernos a la memoria alguna situación que nos desagradó o que nos lastimó en el pasado y si aún no lo sanamos puede ser perjudicial para nuestro día y desencadenar dolores y angustias hasta que decidamos dejarlos por completo en el pasado y que se queden ahí solo como lecciones de vida.



         El apóstol Pablo decía algo que deberíamos meditarlo y decirlo con la misma convicción que él, él decía:


No quiero decir que ya haya logrado estas cosas
ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante
a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús
 primeramente me hizo suyo. 
No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto:
olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante,
y así  avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir
el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.

Filipenses 3:12-14 NTV



...no he logrado la perfección… aún cometemos errores, somos humanos, nos equivocamos, no somos perfectos; he luchado tanto con el que se nos exija perfección a quienes predicamos de Cristo, si bien es cierto que nuestra vida y nuestra condición ha cambiado eso no es sinónimo de perfección, pero como Pablo dijo:


… sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo agradándole a él sólo a Él.


…Olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante… el pasado puede ser un ancla que no nos deja avanzar a más, puede mantenernos atados a algo que ya no existe y alejarnos de todo aquello que Dios tiene para nosotras.


Nosotras decidimos si vivir en el pasado o salir de ese lugar para seguir caminando en las bendiciones diarias del hoy.


Y, después de desahogarme en un mar de lágrimas me di a la tarea de dejar todo eso en el lugar que le corresponde… en el pasado, a los pies de Cristo y fuera de mi corazón. Es necesario que renueve mis pensamientos día a día, entregarlos a Cristo en oración y dedicarme a pensar sólo lo que es bueno para mi vida y que traerá bendición; de nada sirve que esté atormentándome con pensamientos de algo que fue hace mucho tiempo y que ya no tiene por qué hacerme sentir mal.


Ese pensamiento que me había atormentado por años era: “Casi nadie me quiere”  y lo creí muchísimo tiempo de mi vida, veía a la gente, a mi familia y la familia de mi esposo como personas que en realidad no me querían, siempre me sentí excluida y rechazada pero lo guardaba hasta que ya no pude contenerlo más, mis oraciones pasaban de largo ese tema porque lo quería olvidar, guardarlo en un cajón y no abrirlo más, pero de una u otra forma siempre lograba salir a flote y me sentía mal por ello. ¿Cómo una cristiana puede sentirse mal por algo así? ¿Qué pensaría Dios si acaso eso me ha estado lastimando por años? Y Él estaba ahí para responderme…


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero,
todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,
 todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna,
si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Filipenses 4:8


         Esa es la respuesta a ¿qué hacer cuando vengan pensamientos del pasado a mi mente? Piensa sólo lo que es digno de alabanza… y cambiemos nuestra forma de pensar, busquemos ayuda de personas, amigos en quienes podemos depositar nuestra confianza y nos apoyen en oración, una guerra, una lucha es mucho más sencilla si se pelea entre varios, no te dejes vencer y llénate de Dios; estos días he comprobado en mi vida el siguiente Salmo, vívelo también tú.




Si tu ley no hubiese sido mi delicia,
Ya en mi aflicción hubiera perecido.

Salmo 119:92



Renovada en su Gracia



Karla



Artículo escrito para Unidos Radio






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Blogging tips