miércoles, 28 de enero de 2015

Al lado de cada hombre {su esposa victoriosa}





         Después de más de un año sin empleo mi esposo se sentía devastado, veía sus ojos y su actitud de derrota y lejos de sentir compasión por él tenía cierta molestia por verlo así. No entendía cómo es que no se levantaba moral ni espiritualmente; teníamos un negocio que no nos daba más que para reinvertir lo de la venta del día siguiente y para comer ese día, muchas noches nos quedamos sin cenar, muchos días sin desayunar, algunos otros mis pequeños hijos se quedaron sin leche para dormir y sabíamos que las cosas mejorarían algún día porque esa era la promesa de Dios.


Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien,
 esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Romanos 8:28


Pero, no veíamos esa respuesta y la verdad ni parecía que llegaría pronto, es muy fácil creer las promesas de Dios cuando todo está bien, pero cuando las cosas cambian de manera repentina, dichas promesas parecen tan lejanas y tan difíciles de creer.


Cada mañana veía como mi amado esposo se levantaba aún obscuro y preparaba todo para salir a vender, se vestía tan guapo como siempre, besaba a sus hijos a mí y salía con esperanza de ver las promesas cumplidas, con la esperanza de vender todo lo que un día antes había preparado con esmero y dedicación; sus ojos delataban que sufría por dentro y algunas noches lloraba en silencio tratando de ocultarme su desesperación y tristeza.


Fue un año muy difícil, pasamos cosas que no pensábamos que podrían pasar en una pareja que se ama tanto, pero pasó. ¿Por qué? ¿En qué momento fue que las cosas dejaron de ser miel sobre hojuelas entre nosotros y comenzó a haber un distanciamiento cada vez mayor? Cuando nos alejamos de Dios y su propósito para nuestro matrimonio, cuando permití que la soberbia se durmiera entre los dos, cuando el egoísmo formó parte de mi ropa de vestir todos los días. Dejé de ser su ayuda idónea y me convertí en una esposa que dejó de honrar a su esposo y por consiguiente a Dios quien nos unió.


Lastimosamente lo culpaba a él por lo que nos estaba sucediendo, le exigía que tomara su papel de varón en nuestro hogar y seguía culpándolo de todo, tenía tanto enojo en mi que perdí el norte en mi matrimonio, era como si yo hubiese sido la victima de algo que los dos provocamos, pero yo no lo aceptaba así, en ese momento él era el culpable, él era quien tenía que reconquistarme y desvivirse por mí. ¿Sabes cuándo nos íbamos a recuperar y restaurar con esa actitud? Nunca, pero Dios tenía otros planes y mejor sería que entendiéramos las cosas cuando todo está bien para así evitar los malos momentos y la disciplina tan dura de parte de Dios.


El matrimonio es un equipo de 3 {Dios, esposo, esposa} unidos llega a ser como un cordón de 3 dobleces que no se rompe nunca, se hace frágil cuando uno de los 3 decide salirse del trenzado o bien cuando lo quitamos a la fuerza.


Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán;
y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

Eclesiastés 4:12



Lo frágil del matrimonio se corrige con una buena actitud, con estar consientes que somos unidos por un propósito y que Dios está entre nosotros para fortalecer nuestra unión.
Lo entendimos tiempo después cuando nos decidimos a luchar por ese matrimonio, por sacar adelante a nuestros hijos y ser de bendición, pero no podíamos hacerlo solos, necesitábamos a Dios, a aquél que decidió unirnos para hacer un matrimonio a su manera, con diseño divino.


Hoy a la distancia vemos que nuestra historia y en específico esa noche que nos unimos en oración los dos clamando a Dios por una nueva oportunidad, se asemeja a Moisés en la cumbre del collado junto a Aarón y Hur:


Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano,
Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.
 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra,
y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur
sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro;
así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.


Éxodo 17:11-12



Las victorias de nuestro esposo son nuestras victorias también. Somos UNO con ellos, no es sano que los dejemos andar por la vida solos ni en lo espiritual ni en lo terrenal. Llega un momento en el que ambos necesitan tomarse de las manos y elevarlas al cielo juntos.


Dios es con nosotros, por eso creo de suma importancia el levantar las manos en oración por nuestro esposo, si ellos se cansan y flaquean, tú y yo debemos estar al lado de ellos levantando su mano, intercediendo por ellos, apoyándoles y haciéndoles sentir amados, entendidos, cuidados y honrados. Demos el lugar que le corresponde a nuestro esposo, es tiempo de dejar todo aquello que nos distancía atrás y buscar el bien de ambos con Dios, por nuestro bien y el de nuestras futuras generaciones, dejémosle un buen legado con bendición a nuestros hijos y a sus hijos y los que vienen después; porque mujer, al final de nuestros días sólo estaremos los dos, nuestros hijos se irán y ellos serán quienes acompañen nuestros años y nuestras canas, hagamos lo mismo para con ellos y sembremos ese amor y apapacho desde hoy.



Levantemos las manos de nuestro esposo en oración, apoyo, comprensión, ánimo, perdón… espera lo mejor y cree las promesas de Dios para tu matrimonio aunque las veas lejanas.


Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, 
pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Jeremías 29:11



Te bendigo, mujer



Renovada en Su Gracia



Karla 





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6 comentarios:

  1. Hermoso ! Muchas gracias !! Bendiciones ! Gracias por poner tu tiempo y ser de mucha ayuda para los demás

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    1. gracias a ti @eveluna por comentar, un abrazo y bendiciones!

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  2. Hermoso ! Muchas gracias !! Bendiciones ! Gracias por poner tu tiempo y ser de mucha ayuda para los demás

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  3. Que maravilla que compartas tan íntima experiencia, te agradezco mucho que lo hagas, he estado en una situación similar, y me has hecho ver cuan equivocada he estado, en mi caso mi esposo no es creyente, y es un poco difícil porque a veces me siento que lucho sola, aunque no lo estoy porque se que Dios esta sosteniendome, gracias a ti desde hoy reforzaré mi oración, Dios te bendiga y te siga dando esa sabiduría para que la compartas con nosotras

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    Respuestas
    1. amén Ile, gracias a Dios!!! no desmayes,te mando un abrazo enorme :D

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  4. Que hermosa enseñanza Karla , me ayuda mucho , somos un matrimonio joven y es de mucha bendición y edificante tu testimonio .. Gracias por compartirlo ...muchas bendiciones! ;)

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