martes, 13 de enero de 2015

La almohada incómoda {la piedra que bendice tu vida}






         La vida no es color de rosa… he escuchado y dicho esa frase muchas veces, sobre todo  cuando no me ha ido muy bien en determinada cosa, es como si todo conspirara en mi contra… pero cuando las cosas van bien todo es miel sobre hojuelas.


         Así no funcionan las cosas, o por lo menos no en el lenguaje de Dios porque el promete que estará con nosotras cuando las aguas estén hasta el cuello y cuando sintamos que todo está perdido.



Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo;
y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego,
no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador


Isaías 43:1-3




                   Alguna vez me preguntaron ¿Por qué a la gente buena nos pasan cosas que no nos gustan? ¿qué hacemos mal para merecer semejante cosa? No supe que contestar en aquel entonces porque no conocía de Dios y porque quien me lo preguntó realmente estaba sufriendo y no entendía por qué.


           Hoy a 13 años de esa pregunta creo entender el por qué muchas veces Dios permite que determinadas situaciones nos incomoden. Lo importante es reconocer y apreciar esos momentos y te contaré por qué.


           El libro de Génesis nos presenta a varios hombres y mujeres que siguieron y escucharon la voz de Dios para hacer y llevar a cabo el plan divino que tenía cada uno; Jacob nieto de Abraham no fue la excepción, a él lo veo como a uno de los elegidos es decir, su abuelo fue amigo de Dios, su padre Isaac fue un regalo de Dios a la vida de sus padres ancianos y el cumplimiento de una promesa divina así que, parecería que Jacob tendría la vida resuelta por ser quien era y por venir de donde venía, pero no fue así.


           Mintió a su padre para obtener una bendición, se despierta un odio en su hermano mayor, huye de su casa en busca de protección y las cosas continúan saliéndose de control sin que alguien le dijera ¡hey, no te preocupes, todo estará bien! nadie salvo Dios quien tenía un plan perfecto para él… parece una novela ¿cierto? bueno esa parte de su vida la puedes leer en Génesis 25 al 28.


           La gran mayoría de personas tenemos en algún momento de nuestra vida un encuentro con Dios, a veces es tan real y estruendoso como un terremoto, otras veces es como un silbo apacible y casi imperceptible pero Él está ahí, necesitamos estar atentos a esos momentos en los que Dios se revela a nuestra vida y eso le sucedió a Jacob mientras huía.



Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto;
y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera,
y se acostó en aquel lugar.
Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra,
y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios
que subían y descendían por ella.
Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella


Génesis 28:10-12 a



         Me imagino a Jacob huyendo con miedo de ser encontrado y asesinado, escondiéndose y SOLO… y de entre todo lo que le rodeaba puso como almohada para dormir, piedras; no sé si una o más, chicas o grandes pero una piedra, una almohada incómoda… tan incómoda como los sucesos de la vida de muchos, tan incómoda como alguna enfermedad que no esperabas llegaría a la vida de tu padre, tan incómoda como una depresión, tan incómoda como las murmuraciones en tu contra, tan incómoda como los dedos que se levantan para enjuiciar tu conducta que a muchos no les gusta, tan incómoda como todo eso en lo que sientes que Dios no está ahí… ¿cómo estaría ahí, si el lugar donde estás es una almohada incómoda?



         Sin embargo, en esos momentos, en el lugar menos esperado y en el momento que no imaginamos Dios puede hablarnos y hacernos saber que Él está ahí y que ha conectado el cielo con la tierra a través de Jesucristo para que podamos tener una relación directa con Él, una conversación y obtener mucho más de lo que podemos imaginar o entender.



         La piedra, la almohada incómoda donde hoy pudiéramos dormir es un proceso, no el final, no siempre dormiremos sobre una piedra; aprendamos a discernir, aceptar y agradecer por esas almohadas incómodas que nos acercan más a Dios y a su propósito en nuestra vida. Jacob lo entendió tan perfectamente que en lugar de patear la piedra y reclamar por la incomodidad que eso representaba La levantó en alto, la bendijo y la ungió a manera de gratitud y adoración a Dios.




Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera,
y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.
Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el,

Génesis 28:18-19 a


          


           Hoy si me preguntaran nuevamente el por qué Dios permite que determinadas cosas le sucedan a las personas, respondería:



Todo es un proceso, todo es un plan divino para acercarnos a Él, todo cuanto está sucediendo en la vida es motivo para dar gracias a Dios, adorarle y confiar en que no es el final sino una estación de la vida en la que si prestamos atención nos daremos cuenta que Él está ahí, que tal vez las quejas y los reclamos por ello no permiten escuchar la voz de Dios y por eso mismo la piedra sigue ahí, porque nos hemos acostumbrado a dormir en una almohada tan incómoda pero parte de nosotros ya… Hoy levántate, alza esa piedra incómoda da gracias a Dios por ella, adora a Dios y entrégala a él, escucha su voz, su dirección y camina… ¡corre al lugar donde el promete llevarte y no mires atrás…!




Renovada en su gracia




Karla


2 comentarios:

  1. Hermosa reflexión! Dios siga usando tu vida. Te saludo desde Argentina

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    Respuestas
    1. gracias Alicia! Dios te bendiga abundantemente! besos hasta Argentina!!!

      Eliminar

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