miércoles, 21 de enero de 2015

La incomprendida túnica de colores {Honrando las decisiones de Dios}





         José el soñador… conocí esa historia hace años cuando me predicaron acerca de que los sueños se convierten en realidad si acaso se esperar y no temer, sin embargo esta semana me detuve a leer con calma su historia y no cabe duda que va más allá de los sueños.


         José, el penúltimo hijo de Jacob,  primogénito de Raquel la mujer que amaba, pastor de ovejas al lado de sus hermanos informaba a su padre lo mal que se portaban.


         Amado, muy amado por su padre despierta un odio de parte de sus hermanos quienes planean hacerle mal.


Esta es la historia de la familia de Jacob:
José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos;
y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa,
mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.
Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos,
porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.
Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos,
le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.


Génesis 37:2-4



         La túnica de colores hacía notar a todos quienes los conocían que era amado por su padre, tenía un lugar especial en su corazón y era muy amado; tal vez lo amaba más por ser el primogénito de la mujer que tanto amó, por ser concebido en la vejez y saber cumplida la promesa en él. La Biblia menciona que lo amaba más que a sus otros hijos, pero no menciona que tuviera distinción con ellos, el hacerle la túnica de colores no significa que a sus otros hijos no los amara sino que, confiaba más en José y lo tenía más cerca de su corazón.


         Fue incomprendido y odiado por sus hermanos por una túnica de colores que tipificaba que había hecho las cosas bien a los ojos de Jacob, el odio que despierta en sus hermanos creo que es por el hecho de que se confió en el menor y no en los 10 mayores, tal vez creían que no les amaba tanto como a José, tal vez se les hacía injusto que sólo José tuviera una túnica de colores cuando todos los demás también eran hijos.


         José… su error fue ser el consentido de su padre, el joven en quien el anciano Jacob depositó su confianza, el joven que había actuado bien a los ojos de su padre, el joven que Jacob decidió que fuese el portador de la incomprendida túnica de colores.


Y sucedió lo que habían planeado sin temor alguno… deshacerse de aquel que les estorbaba y fingir que nunca nada pasó, pues sus sueños confirmaban que sería grande y galardonado por Dios ante su familia y la sociedad, José el soñador, el que recibe bendición de parte de Dios para crecer y fructificar.


Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.
 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos:
Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.
 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos.
 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, 
y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos,
para hacerlo volver a su padre.

Génesis 37:19-22




         ¿Cuál es tu túnica de colores? ¿Qué es aquello tan preciado que Dios ha depositado en ti? Tus dones, talentos, carisma, aptitudes, habilidades, todo aquello que denotan que eres una mujer privilegiada, una mujer que ha sido elegida para llegar a ser grande en eso que tú y Dios saben que eres buena.


         Siempre hay alguien que intercede por nosotros, siempre hay una persona enviada por Dios para guardar y proteger que los sueños y decisiones que Dios ha depositado en nosotras se cumplan. Muchos odiarán tu túnica de colores, muchos buscarán quitarla de ti y hacerte desaparecer en un acto de envidia y cobardía, pero Dios cumple su propósito en la vida de las personas, en todos aquellos que buscan hacer su voluntad y que entienden que las cargas de la vida son solo procesos para levantarnos con poder y dar testimonio de ellos a nuestros angustiadores y a quienes escuchen de nosotros.


         Y por otro lado, alguien tendrá una túnica de colores que nosotros habremos deseado tener, eso es casi seguro, alguien tendrá una túnica más brillante que la nuestra; no es malo desearla, lo malo sería convertirnos en esos angustiadores como los hermanos de José y buscar quitarla de encima del otro y fingir que nada pasó.


             Tú y yo hemos sido bendecidas con una túnica de colores, tú sabes cuál es la tuya, yo reconozco las que tienen algunas de las personas a las que amo y cuando veo lo bondadoso que ha sido Dios no solo conmigo sino con muchos, me pregunto:


            ¿Por qué atacar a quien ha sido bendecido por parte de Dios? ¿Cómo saber si ese a quien atacamos por envidia, recelo o por imparcialidad del Padre es quien el día de mañana se ocupará de proveer, suplir y dar lo mejor a mí y los míos? ¿y si soy yo quien tenga que hacerlo? ¿Será que debo honrar el lugar que le fue dado por parte de Dios y de esa manera honrar a Dios mismo?



La respuesta la encontré más adelante…


Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí.
Y ellos se acercaron. Y él dijo: 
Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.
Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá;
porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.
Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra,
y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.
Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra,
y para daros vida por medio de gran liberación.
Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios…

Génesis 45:4-8




         Tiempo atrás cuando los sueños de José nadie entendía el significado de ellos, nadie se detuvo a preguntarle a él que es lo que acontecería, dedujeron desde su envidia y su negatividad al saber que su padre lo había bendecido más que a ellos, nadie salvo su padre, se detuvo a pensar en lo que acontecería después y sacaron conclusiones y se deshicieron de él. ¿Cuántas veces hemos actuado así? ¿Cuántas veces nos han hecho eso a nosotras?



         Bendigamos a aquel que Dios ha bendecido en sobremanera, guardemos su espalda como lo hizo Rubén, cuidemos de esa bendición que Dios le ha otorgado a otros porque sin duda nosotras también tenemos una túnica de colores que debemos cuidar y agradeceremos que algún Rubén nos guarde la espalda y nos haga sentir protegidos a pesar de todo lo que está en nuestra contra.



         Bendigamos cada incomprendida túnica de colores, agradeciendo a Dios  que en su infinita misericordia todo tiene bajo control, hablemos como lo hizo José, sabiendo que cada túnica tiene un motivo y una razón de estar en la persona en la que está.



les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?
 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien,
para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos.
Así los consoló, y les habló al corazón.


Génesis 50:19-21



Renovada en Su Gracia


Karla











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