lunes, 9 de febrero de 2015

Enojada con él... {Solucionando problemas en pareja}




  
Quisiera decirte que mi matrimonio todo es miel sobre hojuelas y que nunca nos enojamos, ni discutimos; estaría mintiéndote porque la realidad es que aún batallo con mi carácter y aaaah no siempre soy la princesa que mi marido “cree” que soy.


Días atrás me enojé mucho por una tontería, de verdad fue una tontería; yo hablaba con mi esposo acerca de lo que me hacía falta para terminar una colcha que estoy tejiendo a crochet y sacaba medidas con la cinta métrica y sumaba, multiplicaba, dividía y ¡él me estaba ayudando! De hecho me decía cifras y hacía conversiones conmigo y al mismo tiempo él veía la tv mientras mediamos todo. Ahora me río al recordar su rostro de “tienes toda mi atención” cuando en realidad te aseguro que su mente estaba centrada en la serie de tv que miraba de reojo de vez en cuando, total, al final de todo me preguntó ¿cuánto te falta? ¿Necesitas más flores? Es mucho ¿verdad? Sentí un calor que subió  desde mis pies hasta mi cabeza y sólo lo vi a los ojos y le dije (sin despegar los dientes) “no me pusiste atención” él supo que tenía que hacer algo para componer su “desatención” porque sería el inicio de la tercera guerra mundial en cuestión de segundos y él saldría perdiendo y corriendo a esconderse, pero no fue así sólo decidí bajarme y prepararme un café para quitarme el enojo por tal tontería… claro el café lo hice sólo para mí.


Tenemos un matrimonio hermoso gracias a Dios, y hoy puedo decir que agradezco mucho más porque esos desacuerdos o enojos son por tonterías precisamente y no por ofensas mayores o pecados que puedan desestabilizar nuestra unión, no siempre fue así;  sin duda hemos sabido llevar una relación más en comunión después de pasar por esos mares impetuosos de años atrás.


Las muchas aguas no podrán apagar el amor,
Ni lo ahogarán los ríos.

Cantares 8:7


Y bueno, estuve molesta con él un buen rato, de hecho me preguntó si tenía algo porque mi semblante había cambiado, en mi mente dije: “¿es en serio? ¿Cómo me pregunta si tengo algo? ¿Qué no me conoce?” bueno si me conoce, pero para él las cosas triviales no son motivo de enojo sino de repetir las cosas ¿cuál es el problema en ello? Y si… los hombres son tan distintos a nosotras y lo más sano en la relación es darnos cuenta de qué pequeños detalles pueden ser importantes para ellos y hacerle saber cuáles son importantes para nosotras.


Me di a la tarea de pedirle consejos para esos momentos en los que el enojo puede ser motivo de un pleito mayor porque él es demasiado razonable, yo… aún batallo con eso.  La Biblia dice:


Airaos, pero no pequéis; 
No se ponga el sol sobre vuestro enojo

Efesios 4:26


Nuestro carácter está siendo formado todos los días y Dios es quien lo hace, cambiamos nuestra forma de pensar y buscamos hacer su voluntad pero ¿Qué hay de las veces en las que nos gana el enojo? ¿Esas veces en las que nuestro carácter deja de ser tan cordial como siempre? Somos humanos, tenemos sentimientos, emociones, actitudes que sin duda estamos aprendiendo a controlar gracias al dominio propio que ha sido dado a cada uno, sin embargo habrá momentos en los que actuaremos inadecuadamente, refiriéndonos al enojo por supuesto, pero recuerda:


El que tarda en airarse es grande de entendimiento;
Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad

Proverbios 14:29



Subí a la habitación con mi esposo y le pedí un consejo en cuanto al enojo ¿Qué haces tú para que “todo se te resbale” y no te ofendas ni te enojes al grado de pecar? Y pensamos en lo siguiente:



1.      Guarda silencio… en México decimos “calladita me veo más bonita”  y es que cuando estamos enojados suele ser más rápida la lengua que la mente y podemos lastimar a quienes amamos tanto. Así que guarda silencio, no contestes cuando la otra persona esté enojada porque puede ser contraproducente, guarda silencio y ora en tu mente, no permitas que te afecte y te haga enojar a ti también. Por otro lado, si tú eres la que está enojada por favor piensa antes de hablar, reconoce que estás molesta y guarda silencio, tómate un tiempo fuera y sal a caminar prepárate un té o un café, escucha música, ora… no permitas que el enojo te haga pecar y lastimar a quienes amas.


2.      No te centres en el error… “pero si él tiene la culpa” claro… puede ser pero, no nos centremos en lo que él dijo, no dijo, hizo o no hizo… ya pasó ¿tiene solución? Entonces ni vale la pena enojarse ¿no tiene solución? No te enojes mejor busquemos otra alternativa juntos y oremos por ello. Y si sientes ese calor con el cual sabes que estás por explotar respira hondo, relájate, ora y después piensa qué harás para afrontar lo que sucedió.


3.      Olvida rápidamente… “No se ponga el sol sobre vuestro enojo” mira yo sé que hay ocasiones en las que la ofensa puede ser muy grave y habernos lastimado mucho, lo sé porque también lo he vivido, sin embargo el enojo no debe durarnos todo el día ni debemos permitir que dure más tiempo, no es sano; cuando leo que no se ponga el sol, imagino cómo es que un enojo puede hacernos obscurecer todo lo que está alrededor nuestro, nos impide ver las cosas buenas de la situación y nos ciega de momento. No permitamos que el enojo impida que sigamos resplandeciendo.


Y también creo que es importante EVITAR hacer lo siguiente:


1.      No lo evidencies… ¡Y mucho menos en las redes sociales! Debemos guardar nuestra espalda mutuamente ¿qué necesidad hay de que la gente se entere de tus problemas maritales? ¿o de todos sus errores como esposo? ninguna. Si estás enojada y quieres hablar de lo mal que te sientes, siempre está Dios para escucharnos y bueno, él nos conoce así que no tendrías que guardar apariencias con él, y puedes desahogarte sabiendo que su dulce Espíritu te consolará.


2.      No te vengues… cuando nos enojamos es fácil tomar alguna represalia ¿aún los hijos de Dios? Si, aunque no debería ser así inconscientemente pensamos, “bueno… ahora no le hago café… ya habrá tiempo para decirle “te lo dije”… al rato me desquito…” ¿cierto o no? Sinceramente lo he hecho, ese acto de “no le di café” fue una respuesta meramente carnal para que supiera que estaba enojada y después me arrepentí y pedí perdón por mis actos, pude haber actuado diferente desde un inicio.

No actuemos por enojo y en venganza, más bien creo que es un momento perfecto para extender y demostrar la gracia hacia ellos, aprendamos a perdonar Rápidamente, un matrimonio lleno de gracia es un matrimonio saludable y feliz.


3.      No lo castigues…  hay consecuencias para cada uno de nuestros actos, sin embargo no nos corresponde a nosotras disciplinarlos, no somos su mamá y tampoco somos Dios. El hecho de dejar de hablarles, darles la espalda, ignorarlos lo único que hace es intensificar el dolor y sin duda esa actitud nos lleva a pecar aún más.



Seamos sabias mujer, tenemos dominio propio; nuestro carácter está siendo forjado por Dios, no te desanimes si acaso hoy no fue tu mejor día, corramos a los brazos del Padre y sincerémonos con Él, él sabe en qué batallamos más, la ventaja es que también tiene la solución a cada situación y si el carácter está siendo un problema, entonces oremos como el Salmista:



Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.


Salmo 139:23-24







Renovada en Su Gracia



Karla




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