viernes, 27 de marzo de 2015

Cómo divorciarse fácilmente {10 actitudes para lograrlo}





Hace años viví en un lugar donde era muy mal visto ser soltera, las chicas preferían ser divorciadas a ser solteras por el “qué dirán” ¿es eso posible? Si, la gran mayoría de jóvenes decían que se casaban sabiendo que se divorciarían, pero era mejor eso que quedarse sin casar.


Uno se casa con la visión de que será para toda la vida, pero en algunos casos, llegan al altar sabiendo que si no funciona, el divorcio siempre es la mejor opción. Dejan de luchar (si acaso lo hacen) por la persona que juraron amar para toda la vida.


Mateo 19:6

Así que no son ya más dos, sino una sola carne;
por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.




Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre…

Años atrás, lo leía y pensaba en las mujeres que querrían quitarme a mi esposo, pensaba en los familiares que no querían vernos juntos, en las antiguas parejas de ambos, en las actitudes de mi esposo, en fin… pensaba en todo menos en mí; siempre buscaba un culpable y jamás pensé que yo podría serlo, es más fácil y cómodo buscar un culpable, que aceptar nuestra responsabilidad.


Hoy no hablaré de lo que hacen terceras personas por tratar de terminar un matrimonio, ni lo que nuestro esposo pudiera hacer; hoy hablaré de lo que nosotras podemos hacer para terminarlo y tal vez ni nos habíamos dado cuenta de que está sucediendo y es tiempo de reaccionar; es una muestra de que algo está mal en el lecho matrimonial mujer, aún hay solución siempre que uno quiera seguir adelante y luche de la mano de Dios. No perdemos nada con intentar reconstruir las ruinas ¿te parece si lo intentamos?


10 actitudes que ayudan a terminar un matrimonio



1.     Ser indiferente
“¿Por qué interesarse en sus cosas? ¿acaso no sabe que yo también tengo preocupaciones? Si sufre, es porque en realidad se lo ha buscado; por lo pronto mientras me tenga bien, todo está bien.” La indiferencia nunca ha sido buena, menos en un matrimonio que se unió para estar en las buenas y en las malas.


2.    Buscar estar con otras personas
Físicamente o de manera virtual, es más sencillo aislarse y salirse de la realidad, a veces le damos más tiempo a personas ajenas a nosotras que al varón con el que pasaremos el resto de nuestra vida. ¿eso le honra? ¿hace que su lugar como esposo esté intacto? Y no necesariamente deben ser hombres con quienes hablamos, puede ser una amiga.


3.    Tiempo ocupado
¿te suena familiar?  Cuando llega nuestro esposo ¿la atención es hacia él? ¿O es cuando recién comenzamos a hacer “nuestras” cosas? Y pasan y pasan los minutos y no tenemos tiempo para ellos por estar demasiado ocupadas en labores domésticas, en tareas pendientes, trabajo y cualquier cosa que se te ocurra que te mantenga ocupada y lejos de él.


4.   Infidelidad en casa
¿En casa? Si… lastimosamente en más y más hogares se le da el lugar a alguien más que no sea tu esposo, llámese hijos, suegros, televisión, internet, ministerio, etc. y los maridos pasan a segundo o tercer término, siempre hay alguien o algo más importante que ellos y terminan siendo suplantados en un periodo de tiempo que no se detiene.


5.   Sé la víctima
Él tiene la culpa de todo cuanto nos sucede, si no hubiera sido por aquella vez que no hizo lo que debía hacer, si acaso se diera cuenta de que también sufrimos, si tan solo volteara a ver nuestro sufrimiento todo sería diferente. Tranquila mujer, ellos no es que no entiendan, no escuchen, no les importe, no lo vea, no es indiferente mujer… simplemente es otro y es diferente a ti. Eres mujer, hija del Rey, con la fortaleza suficiente para salir adelante y no dejarte sufrir por algo que tal vez ni se ha dado cuenta te lastima, habla pero no te victimices.


6.   Absórbelo para ti
Entre menos tiempo esté con sus amigos, su familia, sus hijos, su entorno menos feliz será; tú decides si quieres a tu lado un varón pleno o uno frustrado. El tiempo que esté contigo, será tiempo de calidad si acaso el está pleno en todas las áreas.


7.     Incompatibles por siempre
Incompatibilidad de caracteres… lo he escuchado muchísimas veces y es a mi forma de pensar una mentira. Todos somos diferentes, pero seguimos juntos y amando a nuestra pareja no por ser compatibles, sino por estar comprometidos en salir adelante y cumplir uno con el otro.


8.    ¿Perdonar?
¿Todo? Sí, todo… un matrimonio que perdura es el que está formado por un par de perdonadores. ¿te imaginas todo lo que nos ahorraríamos en terapias, café con amigas, ropa nueva, etc. si tan solo aprendiéramos a perdonarnos? Cuesta horrores hacerlo, lo sé, no es fácil perdonar una infidelidad, ni el abandono, ni los malos tratos. Pero necesitamos hacerlo, no porque lo libere a él, sino porque nosotras seremos libres y viviremos plenas.


9.   Viviendo en un mundo irreal
Todo está bien en mi matrimonio… somos una pareja perfecta, nos amamos, nuestros hijos se dan cuenta de que tenemos problemas como todos, nos enojamos, nos distanciamos pero al final todo está bien, esto pasará de un momento a otro, no me desanimo… No hay peor ciego que el que no quiere ver “diría mi madre” cuando una casa se está quemando ¿qué haces primero? ¿cierras el gas? ¿bajas las cortinas? ¿sacas al perro? ¡Nada, corres, sales de ahí porque todo está en llamas y acudes a los bomberos! Así sucede en un matrimonio irreal… todo indica que está en llamas pero te ciegas para que sea menos el dolor. Error, estás en emergencia y debes acudir por ayuda inmediata, antes que todo se queme y te quedes con nada. ¡ánimo mujer!


10. Que cambie él, no yo
Aaah mi parte favorita… yo no tengo por qué cambiar, él me conoció así, así se enamoró de mi y que él se adapte a mi. “si le gusta” una alta dosis de egoísmo y falta de amor sale de la boca cuando estamos enojadas y esperamos recibir todo de parte de nuestro esposo. ¿y si cambiando nosotras él cambia? Podríamos intentarlo, nada perdemos, tal vez podemos ser la mujer del esposo que anhelamos; es decir, buscamos ciertas características en un varón pero ¿nosotras daremos lo mismo? Si tu respuesta es afirmativa, entonces vamos a comenzar a ser la mujer de ese hombre ideal, todo es por fe ¿cierto? así que repite conmigo:

“desde hoy soy la mujer ideal para ese hombre ideal”




Ánimo mujer, el que tiene la última palabra es Dios; llénate de su presencia, habla con él, busca tiempo para reunirte a solas en oración. Ama a tu esposo, el matrimonio es de dos, y si uno lucha por él de la mano de Dios, ¡es mayoría! No te desanimes.



El amor no es sólo un sentimiento; es un compromiso. 
Cuando basamos nuestras decisiones en nuestros sentimientos
en lugar de nuestros compromisos, estamos destinados
a nunca tener una relación sólida.

Dave Willis




Renovada en Su Gracia



Karla
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