lunes, 30 de marzo de 2015

Mujer de Valor {5 Características}





Mi padre fue charro, de los buenos charros de Jalisco… recuerdo que en casa siempre había espuelas, fuetes, sillas de montar, anqueras, frenos para caballos, herraduras y ese olor tan peculiar que lo tengo presente; mi padre me hablaba de la charrería como algo muy preciado, de cómo era que “echaba piales, coleaba” y que nunca hizo el paso de la muerte por orden específica de mi abuela; mientras él contaba sus anécdotas a caballo y de cómo salían a cazar bajo la lluvia, yo me sentía contemplar todo “desde la mirandilla”  que, dicho sea de paso ese término es alusivo a un pueblo de Jalisco y que quiere decir “viendo desde arriba una gran extensión territorial”


En ocasiones como mujeres podríamos pensar, que no hacemos lo suficiente o tal vez no se nos reconoce la labor que día a día llevamos a cabo; podríamos pensar que nuestro trabajo es siempre tan rutinario que comenzamos a ser invisibles a los ojos de quienes nos rodean, cuando no es así; creo que podríamos “desaparecer” si se me permite el término, cuando creemos que somos invisibles, no cuando a otros lo parezcamos ¿me explico?


Leía la historia de Débora y sin duda alguna es una mujer a quien admiro muchísimo, Débora tiene ese toque de Dios que llama mi atención y que me anima a buscarle más y más.


Débora, una mujer que gobernaba Israel por allá del 1316 a.C, cuarto juez de Israel y curiosamente la única mujer quien gobernó al pueblo. ¿te imaginas lo que sería de su vida en aquellos días? Sin embargo Dios la usa de manera increíble, puedes leer toda su historia en el libro de Jueces 4 y 5.


Me he detenido un poco en la lectura de su historia pues, hay 5 características que quiero poner en práctica y/o mejorarlas en mi vida.


Mente de gobierno y mujer consagrada

Cuando leemos y conocemos a los grandes hombres y mujeres de Dios, podemos darnos cuenta de que tenían una forma peculiar de pensar… tenían mente de gobierno, es decir sabían a quien servían y a donde llegarían; no encuentro ningún hombre pusilánime en la Biblia rescatando al pueblo de Israel; antes Dios les cambió la forma de pensar, el miedo a lo desconocido por una mente de gobierno y salieron a la batalla.
Así mismo, Débora una mujer que seguramente sabía quién era a los ojos de Dios, derivado de una vida consagrada; profetisa, una mujer dedicada a Dios sabe y conoce lo que Dios tiene para ella.  ***Necesitamos consagrarnos a Dios, estar en su presencia, deleitarnos en él y dejaremos de sentirnos y vernos a nosotras mismas como mujeres invisibles***


Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer,
Débora, profetisa, mujer de Lapidot

Jueces 4:4


Mujer de iniciativa

No esperó que fuera a ella el hombre que libertaría a Israel (Barac), ella le mandó llamar para recordarle quién era él, cuál era su llamado y a quién estaba sirviendo. En ocasiones como esposas, madres, hijas o hermanas, tendremos la oportunidad de recordarles a quienes nos rodean para qué han sido llamados por Dios, alentarles a seguir adelante cuando flaqueen, y no esperar que lo hagan por si solos, tal vez algunos habrán olvidado ese llamado y nosotras viendo “desde la mirandilla” podemos redireccionarlos al camino de Dios.

Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: 
¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, 
y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón

Jueces 4:6



Mujer de influencia y reflejo de Dios

¿Qué tendría esa mujer que Barac no quiso salir si ella no le acompañaba a la guerra? Mente de gobierno, presencia de Dios, determinación y valentía… ¿te suena familiar? Claro, las mujeres lo tenemos, entonces imagina de que tamaño es la influencia que podemos ejercer en quienes nos rodean; pero ojo, para que nuestra influencia sea la correcta necesitamos estar conectadas y siendo guiadas por Dios y dejar de centrarnos en todo lo externo y lo que nos rodea en este mundo.

 Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré.
Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, 
porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara.
Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes.

Jueces 4:8-9



Mujer que respalda

La falta de fe en Barac determinó que fuera una mujer quien derribara al capitán del ejército enemigo, tal cual lo profetizó Débora; sin embargo Barac fue quien derribara a todo el ejército contrario. Débora fue una madre espiritual, un apoyo  para él, ella lo guió, le mostró en qué momento preciso debía pelear, es decir; lo encaminó al triunfo y respaldó al varón que Dios había elegido para defender a su pueblo.

¿Qué estaría haciendo Débora mientras Barac peleaba? Y eso me recuerda a mi abuela cuando mi padre salía de charrería, ella se quedaba en su hogar rogando a Dios para que nada malo le pasara. Tal vez Débora estaba desde la mirandilla visualizando el combate y orando a Dios por su favor para con Barac, orando a Dios para salir libres de esa batalla que, aunque conocía que vencerían, no descansaba en eso sino que estaba fiel respaldando a Barac en oración, en súplica.


Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes. Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie. Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno. Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo

Jueces 4:9,14-17




Mujer de Valor, madre de Israel

Israel había quedado sin juez, sin quien lo dirigiera y se apartaban del camino, Débora se levantó, decidió ponerse a la brecha por su pueblo, se levantó como madre de Israel reconociendo el poderío de Jehová (jue 5:9-12) se compadeció de los que estaban perdiéndose y actuó para defenderlos y regresarlos al camino de Dios. Seamos de esas mujeres de valor que ven a quienes se pierden y pelean por ellos desde la mirandilla, desde el secreto de Jehová, desde el lugar de tu reunión con Dios, mujeres que no esperan que alguien más lo haga sino que lo hacemos por amor, por compasión, por amor y gratitud a Dios principalmente. Seamos una madre espiritual para quienes nos rodean, para quienes no conocemos pero que sabemos se están perdiendo; tal vez de un momento a otro Dios escuche nuestra oración, los libere, haga resplandecer su rostro sobre ellos y los regrese al camino que nunca deberían haber dejado y vuelvan a servir a Dios. 


***Nunca subestimes
el poder de tu oración***



En los días de Samgar hijo de Anat,
En los días de Jael, quedaron abandonados los caminos,
Y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos torcidos.
Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído,
Hasta que yo Débora me levanté,
Me levanté como madre en Israel.


Jueces 5:6-7


Renovada en Su Gracia


Karla

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