jueves, 25 de junio de 2015

Amo a mi esposo {Jueves de gratitud}






Imagino mi vida sin mi esposo y me produce dolor, lo imagino casado con alguien más  y realmente llego a las lágrimas, pues lo amo con todo mi corazón.
Debo confesar que no era así hace unos años atrás, vivía enamorada de él casi superficialmente y te lo cuento con lágrimas en los ojos porque sé que desperdicié mucho tiempo de amor entre los dos por estar enfocada 100% a mi profesión, me duele pensar que pude haberlo perdido por mi inmadurez, por orgullo y sobre todo por no amarlo de la manera que Dios me ama a mí y me pide que lo ame a él. 

Todos los días agradezco a Dios por la vida de mi esposo, por nuestro matrimonio y por el propósito por el cual Dios nos unió.



Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,
y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.
Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Marcos 10:7-9


Trabajo todos los días para ser la mujer idónea que Dios quiere que sea, me esfuerzo para hacerlo feliz y que esté confiado en mí; sufro cada vez que imagino que no soy lo suficiente para él, lloro en secreto por si acaso no soy su mujer ideal, oro por estar siempre en su corazón y ser más de lo que él espera que sea... He decidido amarlo todos los días de mi vida y dar lo que me corresponde y mucho más para hacerlo feliz.


Pero de pronto me detuve a analizar que Dios nos unió con un propósito, nuestro noviazgo y nuestros primeros años de matrimonio sólo eran parte de un plan perfecto que estaba escrito por Dios, y supe que el amor por mi esposo NO era más grande porque yo no había entendido el amor de Dios en mi, y tampoco había entendido que el amor va mucho más allá de todo el sentimentalismo que el mundo nos vende a través de la televisión, y las grandes producciones de Hollywood.


Y comencé a amar a mi esposo como Dios me ama a mí, pero no quiero "idolatrar" nuestro amor, nuestro matrimonio, quiero y anhelo que Dios siempre esté en primer lugar en mi corazón. Anhelo estar siempre enamorada de Él y reconocer cómo es que siempre ha estado aquí conmigo.


Amo a mi esposo, él estuvo en mis 3 cesáreas cuando llegaron nuestros hijos, 
estuvo al lado mío o fuera del hospital pendiente de mi, 
pero el control de todo lo tuvo Dios.


Amo a mi esposo, él estuvo conmigo en cada lágrima que derramé cuando perdí empleos, 
pero Dios era quien me consolaba y me daba descanso.


Amo a mi esposo, él estuvo abrazándome cada vez que alguien me rechazó, 
pero fue Dios quien me llenó de su amor y me levantaba con poder.


Amo a mi esposo, él me amó mucho más cuando yo pensé que había dejado de amarlo, 
pero fue Dios quien nos dio restauración, su perdón y nos complementó a los dos con su amor... 
hoy lo amo mucho más que la primera vez que le dí el "si".




Mi esposo siempre ha estado a mi lado, pero NO ha suplantado a Dios en mi corazón, mi salvador es Jesús y oro cada día por que no haya "lucha" entre el amor de ambos sino que siempre esté consciente de que el amor de Dios es lo primordial sin su amor nuestro matrimonio no tendría razón ni propósito para estar juntos...


No sé si en la eternidad seguiremos unidos, no lo sé, cuando leí Mateo 22:30 "Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo." sufrí, pero hoy lo disfruto, lo amo, vivo con la esperanza de que todos los días mi amor crezca en Cristo para repartirlo a mi esposo y si acaso en la eternidad estemos o no juntos, mi anhelo es llegar a los brazos de nuestro Dios y unirnos con nuestra verdadera alma gemela... nuestro amado Jesús.


Hoy agradezco tanto por dejarme experimentar el amor con mi esposo a la manera de Dios.


Mujer, ama a Dios incondicionalmente, déjate amar y experimenta ese mismo amor con tu esposo... hoy que es jueves de gratitud, reconoce y recuerda todas aquellas cosas que te enamoraron (y te siguen enamorando) de tu esposo, háblale, escríbele una carta de amor, cocínale su postre favorito, hazle saber que lo amas y lo agradecida que estás con Dios por su vida ¡bendícelo! Ora por él, y hazle saber que estás enferma de amor por él…


Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado,
Que le hagáis saber que estoy enferma de amor.

Cantares 5:8



Renovada en Su Gracia


Karla



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