martes, 23 de junio de 2015

El adulterio en la mujer Cristiana {¿Qué hago?}




El matrimonio es para toda la vida… dicen los matrimonios de hace décadas, y es algo con lo que estoy completamente de acuerdo; sin embargo, hoy en día las relaciones maritales se están viendo afectadas por el adulterio y bueno, no es de ahora ese tema, siempre ha existido.

Pero lo que me causa tristeza de todo esto es, que antes para adulterar era necesario salir de casa, buscar lugares escondidos donde ver a la otra persona; hoy en día es tan sencillo adulterar a través de las redes sociales y los dispositivos móviles aún cuando tu esposo está sentado al lado tuyo viendo el televisor.


Pero… ¿Por qué adultera la mujer Cristiana? ¿Por qué crees tú? ¿Qué es aquello que desata el adulterio? Porque seamos honestas mujer, el adulterio existe sin hacer distinción de raza, edad, cultura, religión o creencias personales; solo que se oculta más en las personas con conocimiento de Dios, que en las que no lo tienen.


Es una tristeza que no se toquen temas como estos, necesitamos estar alerta tanto mujeres casadas, como las solteras. Evitar a toda costa adulterar, fornicar y no solo nosotras, nuestras hijas y nietas también deben estar alerta en ello y conocer las consecuencias de dichos actos.


En el antiguo testamento, el pecado de adulterio se castigaba con muerte; imagina qué tan sagrado es el lecho nupcial o matrimonio para Dios que, el castigo era tan severo.

Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, 
el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.

Deuteronomio 22:22



Y desgraciadamente estos temas en su mayoría son dirigidos al varón, también las mujeres corremos peligro de adulterar. Pero ¿Por qué se da el adulterio en la mujer? Sabes, muchas son las razones que podríamos mencionar, muchas tal vez hasta las veríamos como una razón “justificada” si lo analizamos con nuestra mente carnal, sin embargo, el pecado no tiene justificación para cometerse.

Ninguna razón es válida para pecar… ninguna.



Te daré mi punto de vista sobre el tema, la mujer está constantemente siendo “atacada” o “influenciada” por los medios masivos de comunicación; prendes el televisor y encuentras en ella historias de novela donde el varón es un príncipe azul, romántico y bien parecido; los compañeros de trabajo son tan exitosos y atentos contigo, ese varón que te escribe por mensajes de texto a través de facebook y que aunque no lo conoces, sabe por lo que estás pasando… son tan diferentes a tu esposo… tu esposo no conoce de Dios aunque dice que si, no sabe tratarte como una mujer de verdad, no tiene el cuidado que los otros si lo tienen. ¿Por qué habrías de soportar eso? ¿Qué no eres una mujer de valor? Si él no te valora, huye con quien si lo haga…

¿Viste el común denominador?

·        El poner nuestra mirada en el varón… buscamos "llenar" con ellos vacíos que sólo nuestro Dios puede suplir.
·        El ocio de la vida, sin buscar de Dios.
·        El desviar nuestra mirada a lo que realmente importa. ¿Puedes enumerar todo lo bueno y maravilloso de tu esposo y no sólo lo malo?



Esto ataca tanto a mujeres creyentes y las que no lo son. Todos los humanos somos capaces de hacer cualquier cosa. ¡Cualquiera! Pero es el temor de Dios, lo que hace que nos detengamos, es recordar el poder de Dios en nuestra vida lo que hace que huyamos de la tentación, es recordar el sacrificio de Jesús en la cruz, lo que nos detiene de cometer actos pecaminosos.

¿Por qué entonces, si sabemos todo eso seguimos pecando? Porque nos hemos separado un poco (o mucho) de la presencia de Dios, estamos desviando nuestra mirada de Él para ver lo que lo de alrededor me ofrece, es muye peligroso mujer, poner un pie fuera de su voluntad ¿por qué? Porque entonces dejaremos de ver las cosas a través de su santidad. Se nos hará “normal” el pecado en nuestra vida. ¿Cómo lo sé? Porque he pecado al salirme de su camino, y se también lo fácil que es sacar un pie de ahí y de repente darte cuenta que ya estás totalmente fuera del lugar de donde nunca debiste haber salido y por supuesto, se lo difícil que es regresar a ese lugar.

¿Pecaste? ¿Estás en adulterio? Mujer… huye de eso. Antes de que sea demasiado tarde.


¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,  ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

1 Corintios 6:9-10


¿Qué hacer? Creo que lo principal es darse cuenta que estamos pecando, que aunque la sociedad diga que no hay problema, que es normal; tú y yo sabemos que moral y espiritualmente no es correcto y actuar para salir de ello.

1.      Huye de la tentación. Recapacita mujer, saldrás dañada en toda área de tu vida. No pierdas todo por un momento de placer. (1 Corintios 6:18)

2.      Confiesa tu pecado a Dios, no lo encubras más. Mira que Dios perdona el pecado y nos pide no lo hagamos más. Él nos limpia, lee lo que dice en 1 Corintios 6:11. Pide perdón a tu esposo y busquen ayuda los dos, ambos necesitan estar firmes en la Palabra de Dios y en la Fe para que puedan sobrellevar y sanar las heridas prontamente.  Pide consejo a líderes de tu iglesia y busquen la restauración matrimonial; si tu esposo no es creyente, ora mucho por él, por su corazón y mujer, clama a Dios por sabiduría y el momento adecuado para confesarlo y si es necesario decirlo o esperar. (Efesios 4:32)

3.      Cuida tu mente, tus ojos, aún tus palabras. Y comienza a llenarte con la Palabra de Dios; nada como ella para darte vida y recordar todo lo hermoso que ha hecho Dios contigo. (Salmo 119:25-32)

4.      Aléjate de todo aquello que pudiera hacerte recordar o regresar; no traigas a memoria las cosas pasadas, elimínalas de tu mente, de tu vida y levántate en victoria. Pierde contacto con esa persona, aléjate de la tentación, huye del pecado, bendícelo pero no vuelvas más, o por lo menos hasta que estés bien cimentada en la fe, en Cristo.

5.      Mantente en la voluntad de Dios, en Su camino. No te alejes ni a diestra ni siniestra de Él, y camina sabiéndote perdonada, amada y sin ganas de volver atrás.


Tus ojos miren lo recto,
Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.
 Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.
No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.


Proverbios 4:25-27




Renovada en Su Gracia



Karla


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