miércoles, 22 de julio de 2015

¿Cómo está nuestro corazón?






¡Ah, el corazón!

Me he dado cuenta que la gran mayoría, mostramos lo que tenemos oculto en nuestro corazón cuando estamos enojados, cuando estamos bajo presión, cuando estamos frustradas y a veces hasta cuando menos lo esperamos ¿cierto?

Es como si de repente toda la dulzura que podríamos mostrar, se disipara y comenzara a salir el verdadero yo, ese yo que nadie más conoce tanto como nosotras y nuestro Dios.


¿Te pasa que de repente dices cosas que no querías decir?

¿Tus palabras hieren?

¿Hablas mal de los demás?

¿Muestran dolor o rencor?

¿Hablas bien de otros pero con sentimientos contrarios?



No lo que entra en la boca contamina al hombre;
mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; 
y esto contamina al hombre.

Mateo 15:11,18



El corazón… este versículo se refiere a nuestros pensamientos, motivos, carácter, sentimientos, voluntad. Las palabras que decimos revelan la condición de nuestro corazón. Qué tremendo, ¿verdad?


Podemos hablar cosas lindas todo el tiempo, siempre y cuando no nos lleven a un estado de enojo, frustración porque entonces, sacamos el repertorio escondido y recién nos damos cuenta que aún hay cosas en el corazón que no están del todo bien.


Me pasa seguido, sinceramente… porque aunque el Espíritu Santo es quien trae convicción de pecado y nos da el poder de cambiar cada palabra; el verdadero deseo de hacerlo está en el corazón, por eso la importancia de cada día presentarnos ante Dios para limpiarnos de toda maldad.


Por  lo regular, cuando algo me frustra es cuando ¡ah digo lo que no quería decir!  Y tengo que ir directo a  la cruz y confesar mi pecado porque, entonces estaba guardando algo no bueno en mi corazón, y en realidad es un trabajo de todos los días porque, engañoso es el corazón, y perverso ¿quién lo conocerá?


Es por esa razón que cada vez que salgan de nuestra boca palabras que no son de edificación, es una oportunidad para pedirle a nuestro Dios que examine nuestro corazón; vamos a escuchar lo que decimos (o pidamos a nuestro esposo que nos diga que hablamos al estar frustradas, enojadas o irritables) y pidamos a Dios que nos limpie de toda maldad en él, que nos muestre qué es eso que está escondido en nuestro corazón que sale en las palabras que decimos.


Por algo en el libro de Proverbios hay tanta enseñanza acerca del corazón y lo que decimos.


Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.

Prov. 4:23


Cuidemos de él llenándolo con la Palabra de Dios ¿De qué estamos alimentándolo? Examina mi corazón oh Dios.



El hombre cuerdo encubre su saber;
Mas el corazón de los necios publica la necedad.

Prov. 12:23

Lo que hay en el corazón no lo podemos ocultar por siempre, llegará un momento en el que saldrá a la luz, busquemos ser prudentes y busquemos la ayuda del dulce Espíritu Santo



El corazón del justo piensa para responder;
Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.

Prov. 15:28


¡Ah, qué difícil pensar antes de responder mientras estoy enojada! ¿Cierto? si hasta al apóstol Pedro le pasaba… pero la buena noticia es que,  tú y yo contamos con el Espíritu Santo y el dominio propio.


El que odia disimula con sus labios;
Mas en su interior maquina engaño.

Prov. 26:24


***No sólo las palabras habladas dicen que hay en nuestro corazón… también las escritas, las actitudes al hablar y nuestro mensaje corporal… ¿Cómo? Mira, hace unos días hice una llamada telefónica, la persona que me atendió sólo habló cosas normales, pero su tono de voz era de enfado, molestia y me sentí agredida y pensé ¿Qué hay en su corazón para que con palabras “dulces” use un tono grosero? Así que antes de enojarme y sentirme mal por esa actitud, me disculpé y colgué.



Todos los días debemos presentarnos ante nuestro Dios y decirle

“Heme aquí, te entrego mi cuerpo, mi mente, y todo lo que soy; guarda mi boca de hablar engaño, úsame para llevar palabras de aliento y edificación a quienes me escuchen, pon un guarda en mi boca y déjame ser un instrumento en tus manos; Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno, muéstrame qué debo cambiar y llena mi corazón con tu Palabra, en Cristo Jesús amén”


Es algo de todos los días mujer… llenemos nuestro corazón con la Palabra de Dios y bendiciones fluirán de nuestra boca. Y si fallamos, una vez más acudamos al trono de la gracia y sigamos sacando “lo malo” para llenarlo con “lo mejor”



No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo.
Que todo lo que digan sea bueno y útil,
a fin de que sus palabras resulten de estímulo
para quienes las oigan.

Efesios 4:23





Renovada en Su Gracia




Karla



Escribe tu correo electrónico:


Delivered by FeedBurner

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡únete a la comunidad instagram!

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¡Suscríbete a mi canal!

Blogging tips