martes, 4 de agosto de 2015

La mujer en la congregación.




 La mujer ha desempeñado un papel muy importante  en el plan de Dios, y en la historia.

Y en los últimos años su desempeño en todas las áreas lo vemos  cada vez más.

Las empresas con mayor cantidad de mujeres obtienen 34% más de ganancias.

Las empresas con al menos una mujer en su comité ejecutivo tiene un retorno sobre capital accionario 44% mayor a los que solo tienen hombres.

En México las mujeres laboran áreas como:

Humanidades, educación, ciencias de la salud y artes.  Y  78% trabajan en el sector salud y en educación.

Las mujeres representan el 41% de la fuerza laboral.

De acuerdo con la ONU de 198 países, 33 han tenido presidentes mujeres.

Y así podríamos seguir  mencionando su importancia en  nuestro mundo actual,   y vemos como su influencia es cada vez mayor.

Y por eso nos preguntamos  ¿El papel de  la mujer en nuestras congregaciones es también importante?


El apóstol Pablo en  Romanos 16  y Filipenses 4:2,3, destaca a una serie de líderes y entre ella a las mujeres  que trabajaban en la obra del Señor, con creyentes adentro de la obra y afuera con los inconversos.


En todos estos hechos de servicio  y colaboración  nos enseña que el trabajo cristiano no es para ejercer dominio  sobre hombre o mujeres, sino para servir.
Y Pablo les anima diciéndoles lo mismo que les había dicho en Tesalónica, que reconocieran a los que trabajan, presiden o amonestan.


Una mujer que conoce al Señor Jesucristo, conoce su obra y sigue sus mandatos, ahora va a anunciar a hombres y mujeres que  Jesús es el Salvador del mundo. Y va a ejercer un sacerdocio no hereditario, sino constituido por Dios. El cual consiste en ofrecer sacrificios de labios que confiesan el nombre del Señor. Puede orar, alabar, predicar, servir,  y enseñar. Según sus dones y talentos.


“Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,
Pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis  las virtudes de aquel
Que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
I Pedro 2:9-10

Jesús fue quien cambió la comunidad, y les ofreció a las mujeres incluirlas en su Reino.
El tenía seguidores, hombres y mujeres que viajaban, estudiaban, aprendían y ministraban juntos.


Jesús incluyó a todo aquel que cree en El.

“Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer,
Sino que todos ustedes son uno  solo en Cristo Jesús.”

Gálatas 3:26-28


“Debido a que compartimos una humanidad  común, el llamamiento supremo de la mujer
Es el mismo llamamiento supremo de hombre: La aventura gloriosa  de llegar a conocer  la voluntad de Dios.”    

John Ortberg

“Es por  Jesús que las mujeres han viajado a otros continentes  y pasado décadas aprendiendo un idioma extraño a fin de ser capaces de traducir e evangelio, iniciar iglesias, cuidar a los enfermos, educar a los que no saben, y marchar por los oprimidos.”

Juliana de Norwich

“Las mujeres fueron las primeras en estar presentes cuando nació y las últimas en irse de al lado de la cruz cuando murió.  Presentes ellas  cuando resucitó. Estuvieron a su lado, porque estas mujeres no habían conocido a ningún otro hombre como Jesús, profeta, maestro,  que jamás las hostigó, ni las lisonjeó, ni las coaccionó, ni las  trató con desdén,  alguien  que tomó en serio sus preguntas, que no las marginó, ni las hizo a un lado,  tampoco les reprochó, ni las condenó por ser mujeres.”

John Ortberg



El papel de la mujer en la congregación es muy importante, por su influencia en su familia y la sociedad, por la manera en que nos hizo el Señor, porque es en la comunidad del creyente donde la mujer ejerce sus dones y talentos, dados por Dios.


Es donde puede florecer y cumplir el propósito que Dios le ha dado a cada una.
El papel de la mujer en la congregación tendrá importancia y fuerza en la medida que la mujer se identifique con su Señor.


Una mujer puede hacer muchas cosas estando en Cristo, porque todos sus hechos  estarán transformados por el poder de Su espíritu.


Podríamos hablar mucho de todo lo que las mujeres han aportado a la historia del cristianismo, en muchas áreas. Y seguirán siendo las mujeres  que conocen a Jesús personal e íntimamente las que continuarán  influenciando a sus  esposos a sus hijos, a sus hermanos y hermanas y a todos  con los que se relacionan.


En nuestra sociedad cada vez se reconoce  más su trabajo y aportación en el mundo laboral, político y artístico.  Jesús las reconoció mucho antes para incluirlas a su Reino.
El papel de la mujer en la congregación solo tendrá valor, cuando la mujer se reconozca  como hija de Dios, heredera de sus promesas y colaboradora  con Cristo.


Que mejor lugar para servirle y adorarle que en la comunidad que El instituyó.
Que sea este nuestro anhelo. Usar nuestros dones y talentos, nuestras diferentes personalidades, nuestra mente y corazón restaurados por aquel que nos amó primero, en la congregación local donde nos encontramos, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a la luz.



Eva García de Hernández




Durante 40 años ha dedicado su vida al Servicio de Dios, ahora junto a su esposo da clases de educación Cristiana en la congregación donde han sido sembrados.

Puedes leer más de ella en su página de Facebook Mujeres Fuertes y en su reciente blog Reflexiones sobre nosotros

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