jueves, 15 de octubre de 2015

¿Qué es lo que pides?





Tengo un par de meses leyendo el libro de Nehemías, vez tras vez encuentro algo diferente en la misma escritura.


La semana pasada leía nuevamente el capítulo 1 y 2, donde habla de cómo Nehemías es conmovido al enterarse que las murallas y la puerta de Jerusalén estaban destruidas, él se siente triste y se dispone a ayunar, a orar y clamar por su pueblo.


Después de tiempo, sus oraciones son escuchadas y el Rey le da su favor para regresar a su Pueblo a reconstruir dichas murallas.


Leo la Oración de Nehemías y veo una clara muestra de que él tenía el conocimiento de que cada acción tiene una reacción, de que lo que sembramos eso es lo que cosechamos.



»Cuando escuché esto, me senté a llorar y durante varios días me puse en duelo; y ayuné y oré al Dios de los cielos. Le dije: “Señor, Dios de los cielos, tú eres fuerte, grande y temible. Cumples tu pacto y eres misericordioso con los que te aman y guardan tus mandamientos. Yo te ruego que prestes atención a las súplicas que de día y de noche te hace este humilde siervo tuyo en favor de Israel. Reconozco que tu pueblo Israel ha pecado contra ti, lo mismo que mis antepasados y yo. Nuestra corrupción ha llegado a los extremos, pues no hemos cumplido con los mandamientos, leyes y estatutos que le diste a tu siervo Moisés.Recuerda que ya le habías advertido a Moisés, que si nosotros llegáramos a pecar, tú nos dispersarías entre las naciones,  pero que si nos arrepentíamos y te buscábamos y cumplíamos tus mandamientos, y los poníamos por obra, tú nos harías volver y nos llevarías a la tierra que elegiste como residencia de tu nombre, aun cuando nos hubieras dispersado hasta los confines de los cielos. “Señor, somos tu , pueblo; somos tus siervos. ¡Tú, con tu gran poder y tu brazo poderoso, nos liberaste de la esclavitud! Yo te ruego, Señor, que prestes atención a las súplicas de este humilde siervo tuyo, y a las de todos tus siervos, que honran tu nombre. Concédele a este siervo tuyo tener éxito ante el rey, para que me conceda lo que le solicite.” En esos días yo era el copero del rey.



Tiempo después, su oración es contestada.

El rey a quien él servía lo nota triste, al preguntarle qué es lo que le sucede, Nehemías abre su corazón al rey y le externa todo su pesar. (Nehemías 2:1-3)

Y aquí es donde quiero enfatizar.

En algún momento nuestro Rey verá nuestro rostro y nos preguntará ¿Por qué estás triste?

¿Te imaginas ese momento?
¿Hemos orado por ese encuentro?
¿Habremos preparado el ambiente para cuando Él nos mire a los ojos?
¿Cuál será nuestra reacción cuando nos vea?
¿Qué le responderíamos a nuestro Dios cuando nos pregunte, qué necesitamos?


El rey me preguntó entonces: “¿Y qué es lo que pides?”
Yo oré al Dios de los cielos…

Nehemías 2:4


¿Realmente sabemos qué necesitamos?


El rey le dio a Nehemías

1.-Permiso para ir y reedificar las murallas que resguardaban su pueblo (Neh 2:6)
2.- Cartas para pasar por territorio diferente (como el pasaporte) (Neh 2:7)
3.- Madera para reconstruir la puerta las murallas y su casa. (Neh2:8)
4.-Un ejército que lo escoltara.... (Neh 2:9)


¿Qué es lo que pides?


En mi oración pido que Dios unifique mi matrimonio en oración y que mis hijos se consagren a Dios. Y en estos versículos aprendí que Dios nos ha dado:

1.- autoridad espiritual para defender nuestro hogar.
2.- herramientas y armas necesarias y suficientes  para luchar y edificar.
3.- respaldo y resguardo espiritual.
Pero sobretodo
4.- el discernimiento para saber en qué área necesitamos reforzar las murallas


Discernimiento para saber cuándo una muralla está cayendo, cuando alguna puerta espiritual ya no es segura... ¿Y en qué momento caen las murallas o las puertas? Cuando pecamos, cuando permitimos que actitudes, personas, que van contra la santidad de Dios penetren nuestras murallas. (Nehemías 1:5-10)

¿Vemos lo bello que es Dios?

Cuando una persona se entrega por otros para edificar,  Dios provee ¡Todo!

¿Qué estamos haciendo en nuestro hogar? ¿Realmente nos damos, para edificarlo de la mano de nuestro esposo?   ¿De la mano de Dios para ser una mujer sabia?  Prov 14:1

Tenemos tarea mujer… En oración acerquémonos  a nuestro Dios y que nos muestre qué es lo que nos está haciendo falta para edificar y resguardar nuestro hogar. Es válido preguntar  ¿Qué es aquello que pudiera estar derribando en mi hogar,  las murallas que lo protegen?


Actuemos mujer, no nos quedemos sentadas, actuemos como lo hizo Nehemías quien nunca dejó de trabajar. Dios llama a quienes están haciendo algo, no a los estáticos.  ¡Y conquistemos!


En Su Gracia

Karla


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