martes, 13 de octubre de 2015

Un regalo de sangre



Tengo la dicha que mi mejor amiga sea mi hermana; de niñas pasábamos horas jugando en el piso con la casa del árbol, jugábamos con esa pequeña familia que viene incluida en la casita, después  crecimos y teníamos amor por el mismo deporte, éramos un tanto apasionadas del basquetbol. Cuando conocí a Jesús como mi Salvador pude ser yo quien le compartiera del evangelio, y ahora su pasión es Dios, me siento muy orgullosa de mi hermana. Mi hermana es un regalo de Sangre, es mi hermana en Cristo.



Veo crecer a mis hijos y anhelo que su amor entre ellos sea durable, quiero que aprendan algunas verdades sobre la relación entre hermanos.



Una de ellas es, que como padres podremos reconciliar a nuestros hijos, Dios nos ha puesto como autoridad y guía sobre ellos,  y podemos influenciar en su relación para unir.



¿Recuerdas el ejemplo de Jacob y Esaú? Génesis 27, Jacob roba la bendición de Esaú, con el mal consejo de su madre.  El vrs. 8 dice:



Ahora, hijo mío, escúchame. Haz exactamente lo que yo te diga.Vete a los rebaños y tráeme dos de los mejores cabritos. Con ellos prepararé el plato favorito de tu padre.  Después lleva la comida a tu padre para que se la coma y te bendiga antes de morir.


Que influencia más grande la de Rebeca en la vida de este joven, si bien Dios uso todo para bien, nos deja claro el poder que tenemos en nuestros hijos.


Oremos entonces porque nuestros hijos se  perdonen.

De la manera que Jesús nos perdonó ellos deben practicar el perdón, todos los días, toda su vida.


Oremos porque se amen y tengan empatía por sus necesidades.

1 Juan3:16 En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. Así también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.



Oremos porque su amor entre ellos sea Intensamente.

1Pedro 4:8 Por sobre todas las cosas, ámense intensamente los unos a los otros, porque el amor cubre infinidad de pecados.



Oremos para que tengan amor.

1Juan 4:7 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios.



Regresemos a la historia De Jacob y Esaú. Génesis 33:4 y 10.


Los hermanos terminan perdonándose y reconciliados. Esaú corrió al encuentro de Jacob, le abrazo, le beso y lloraron. Se me enchina la piel de pensar en la escena.,  Puede ser que estés viviendo una separación entre tus hijos, te animo a ser ferviente en la oración por ellos y no desmayar.


Oremos, pare que nuestros hijos se sepan necesitados el uno del otro, sean de un mismo sentir


Hermanos, les ruego por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer. 1 Corintios 1:10.



Como padres ayudemos a nuestros hijos a ser unidos, a ponerse de acuerdo y que en todo momento sepan que son necesarios el uno para el otro.



Lizy   

 



Puedes visitar a Lizy y conocer su bello trabajo para los niños en Cristo, visitando su blog:








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