miércoles, 28 de diciembre de 2016

Resumen del Blog 2016







¡Hola mujer! Estamos a unos días de que termine este bello año 2016 y no quise dejar de escribirte y agradecerte por todo este tiempo y el favor de tu atención. En verdad muchísimas gracias por todas las demostraciones de cariño, por tus mensajes, correos, comentarios y oraciones. ¡Gracias mujer!


Unos días más y por gracia de Dios comenzaremos el 2017. ¡Que la paz y gracia de Dios se derrame en nuestros corazones y hogares, con nuestras familias para que podamos compartir el evangelio de nuestro Señor Jesucristo y cada día nos parezcamos un poco más a Él!


2016, un año para recordar. Por gracia de Dios estudiamos su Palabra en diferentes meses, compartimos devocionales, jornadas de oración y reflexiones.


Este año publiqué 126 artículos y estos fueron los más leídos:





·        No soy la mujer maravilla.

·        La armadura del matrimonio.


·        ¿Se aprende a orar?


·        Madres en la Biblia.

·        Ester.



Si te perdiste alguno de nuestros estudios y devocionales, te los anexo aquí también para que los tengas a la mano. 

(Sólo da clic al enlace para que accedas a los artículos publicados en el blog, y da clic en la imagen para que puedas descargar los recursos gratuitos que corresponden a cada estudio)



Enero: Viaja Ligera.







Febrero y Marzo: Efesios.








Mayo: Rut.




Agosto y Septiembre: Madres en la Biblia.



Octubre y Noviembre: 1 y 2 de Tesalonicenses.






Gracias a Dios porque este año le conocimos más, mi oración es que cada día nos parezcamos más a Jesús y que a través de nuestra vida Dios sea glorificado y que muchas más personas lleguen al conocimiento de Jesucristo a través de cada una de nosotras. Dios quiera este año nos use a ti y a mi como instrumento en sus manos para honrar y glorificar su nombre.



Muchos planes para el 2017, desafíos, anhelos en mi corazón de manera personal, laboral y ministerial, tanto aquí en el blog como en la iglesia donde me congrego. Ayúdame a orar para que sea la voluntad de Dios en todo ello, todo es por y para Él, Él es quien sostiene todo.



Muchas gracias mujer, en verdad agradezco mucho tu tiempo para leerme durante este 2016 y estudiar juntas, me animas a seguir y dar de gracia lo que de gracia hemos recibido. Muchas gracias por tus oraciones por mi, por mi familia, por este blog y por todo lo que estamos por emprender junto a ti.


Dios te bendiga y guarde amada hermana en Cristo, recibe un abrazo virtual y que nuestro Dios sea bendiciendo tu vida y encaminándote a toda la verdad en su hijo Cristo Jesús.




Con gratitud.



Karla.



No olvides que también puedes encontrar Soy Mujer De Valor  en las siguientes redes sociales:





¡Bendecido 2017!






¡Nos leemos el 2 de Enero del 2017 porque comenzamos Madres Que oran! ¡No te lo pierdas! 







lunes, 19 de diciembre de 2016

¿Por qué vino Jesús?








Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, 
para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, 
esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte 
estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.


Hebreos 2:14–15



Hebreos 2:14–15 vale más que 2 minutos en un devocional de advenimiento. Estos versículos conectan el principio y el fin de la vida terrenal de Jesús. Aclaran la razón que vino. 


Serían excelentes de usar con un amigo incrédulo o un familiar para llevarle paso por paso a través de la perspectiva cristiana de la navidad. Se puede explicar de la siguiente manera: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre…” El término “hijos” se toma del versículo anterior y se refiere a la descendencia espiritual de Cristo, el Mesías (Isaías 8:18, 53:10). 


Éstos también son los hijos de Dios. Es decir, al enviar a Cristo, Dios tenía la salvación de sus hijos especialmente en vista. Es verdad que de tal manera Dios amó al mundo, que envió a [Jesús] (Juan 3:16). Pero también es verdad que Dios estaba obrando especialmente para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos (Juan 11:52).


El diseño de Dios fue ofrecer a Cristo a todo el mundo, y realizar la salvación de sus hijos (1 Tim 4:10). Usted puede ser adoptado por Dios al recibir a Cristo (Juan 1:12). “…él también participó de lo mismo [carne y sangre]…” Cristo existía antes de su encarnación. Él era espíritu. Él era el Verbo eterno. Él estaba con Dios y Él era Dios (Juan 1:1; Colosenses 2:9). Pero él tomó carne y sangre y vistió su deidad con humanidad. Él llegó a ser plenamente humano y permaneció plenamente Dios. 



Es un gran misterio en muchas maneras. Pero es el corazón de nuestra fe y es lo que la Biblia enseña. “…por medio de la muerte…” La razón que Jesús se hizo hombre fue para morir. Si solo fuera Dios, no pudo haber muerto por pecadores. 


Pero como hombre, sí pudo. 
Su meta fue morir. 
Por eso, tuvo que nacer como humano. 
Nació para morir. 



El viernes santo es la razón de la navidad. Y esta verdad es lo que se necesita decir acerca del significado de la navidad. “…para destruir…al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo…” Al morir, Cristo le quitó el poder del diablo. ¿Cómo? Al quitar todo nuestro pecado. Esto quiere decir que Satanás no tiene ninguna base por la cual acusarnos delante de Dios.


¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. (Romanos 8:33). ¿Sobre cuál base justifica? Por medio de la sangre de Jesús (Romanos 5:9).


El arma más poderosa de Satanás contra nosotros es nuestro propio pecado. Si la muerte de Jesús ha quitado nuestro pecado, el arma principal del diablo se ha quitado de sus manos. No puede hacer un caso para nuestra pena capital porque ¡el Juez nos ha declarado justos por la muerte de su Hijo! “…y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.” Así que, somos libres del temor a la muerte. 


Dios nos ha justificado. Satanás no puede anular ese decreto.  Y Dios quiere que nuestra seguridad eterna tenga un efecto inmediato en nuestras vidas. Quiere que este final feliz quite la esclavitud y el temor ahora mismo. Si no, no hay que tener miedo a nuestro último y mayor enemigo, la muerte, no hay que tener miedo de nada. Podemos ser libres: libres para el gozo, libres para otros. ¡Que regalo de navidad de Dios para nosotros! ¡Y de nosotros para el mundo!








En Su Gracia


Karla.


Tomado del libro: “Buenas nuevas de gran gozo” de John Piper. (es.DesiringGod.org)



viernes, 16 de diciembre de 2016

Dios no te ha olvidado








¿Has experimentado la depresión? ¿Te has sentido angustiada en algún momento? ¿Tu esposo lo ha experimentado? Temor, angustia, depresión, preocupación; son algunos de “los males” de este tiempo. En algún momento de nuestra vida, tendremos aflicciones.


Hace un par de semanas tuvimos una prueba económica tremenda en casa, fueron días en los que mi esposo y yo nos angustiamos en sobremanera, nos quedamos además de eso incomunicados por todos los medios, estábamos solos, totalmente solos. Tuve comunicación sólo con una amiga, pero nada más, ella junto con otras hermanas oraron por nosotros durante ese tiempo.


¿Sabes? El sentir que estás solo en medio de la aflicción es terrible. Parece que nadie escucha, ni ve tu necesidad y si acaso lo hacen, no es importante para nadie. Estoy convencida que Dios permite que eso suceda; porque cuando ponemos nuestra mirada en otros podemos olvidarnos de nuestro Dios. Él no se olvida de nosotros, nos sacude para que entendamos de una vez que Él es el dueño de todo. ¡De todo! De nuestra vida, de la de nuestro esposo e hijos, dueño de nuestro tiempo y de todo lo que nos concierne. ¿Qué podemos exigir como nuestro si todo le pertenece a Él?


Dios permite los tiempos de desierto, en su soberanía. 

Siempre está con nosotras.


Gracias a Dios porque permite esos tiempos, nos ayudan a saber cómo depender de Él, para pulirnos, para morir a nosotras mismas, para dejar de depender de nuestras capacidades o de otros quienes nos rodean.



Porque tú nos probaste, oh Dios;
Nos ensayaste como se afina la plata.
 Nos metiste en la red;
Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.
Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;
Pasamos por el fuego y por el agua,
Y nos sacaste a abundancia.


Salmos 66:10-12



Cuando aprendemos a depender de Él y a confiar en su soberanía, descansamos, entendemos y se hace real en nuestra vida la Palabra dicha en Romanos 8:28 “Todas las cosas ayudan a bien a quienes aman a Dios”.


En alguna ocasión, alguien me dijo que la aflicción y la angustia no son para los cristianos, pero en la Palabra de Dios hace mención de ella, incluso el mismo Señor Jesucristo lo menciona Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33) pasaremos aflicción, pero no debemos perpetuarla, no podemos ni debemos vivir afligidas toda la vida.


Durante esos tiempos, pareciera que nadie nos escucha o se da cuenta de lo que sucede en nuestro interior aun cuando externemos nuestro sentir, es como si a nadie le importara lo que nos sucede y, en ocasiones creemos que Dios tampoco nos escucha. ¿Te ha pasado?


Bueno, en esa semana que te comento tuve mucho tiempo para meditar y estudiar la Palabra, mis oraciones eran más de gratitud por ese tiempo de prueba, pero llegó un momento que no pude más y me derrumbé. Y en esos momentos fue que la Palabra de Dios y en específico el Salmo 77 fue un respiro para mí.


Asaf, un levita que era director del coro de David, escribió este Salmo después de haber pasado por un tiempo de aflicción, este Salmo nos enseña la salida de toda tristeza, dolor, aflicción. Asaf, un hombre de oración, un adorador.



Con mi voz clamé a Dios,
    A Dios clamé, y él me escuchará.
Al Señor busqué en el día de mi angustia;
Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso;
Mi alma rehusaba consuelo.

Salmo 77:1-2



Clamemos a Dios cuando más afligidas nos encontremos, cuando sintamos que estamos en un hoyo de desesperación. Busquemos su rostro.



Me acordaba de Dios, y me conmovía;
Me quejaba, y desmayaba mi espíritu.
No me dejabas pegar los ojos;
Estaba yo quebrantado, y no hablaba.

Salmos 77:3-4



¡Ah! Dime si acaso te has sentido así alguna vez, de esas noches que no puedes dormir pero que tampoco puedes orar, bendito Dios que nos ha dado a su dulce Espíritu Santo que nos ayuda y nos da consuelo.



Asaf estaba profundamente abatido y nos da una idea de cómo salir de esa desesperación que podemos estar atravesando. Te confieso que fue lo que me ayudó esos días de tanta angustia, me aferré a esas palabras y recordé que Dios no se ha olvidado de nosotros.



Consideraba los días desde el principio,
Los años de los siglos.
Me acordaba de mis cánticos de noche;
Meditaba en mi corazón,
Y mi espíritu inquiría:
¿Desechará el Señor para siempre,
Y no volverá más a sernos propicio?
¿Ha cesado para siempre su misericordia?
¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?
¿Ha olvidado Dios el tener misericordia?
¿Ha encerrado con ira sus piedades?

Salmos 77:5-9



Esas preguntas nos las hemos hecho en algún momento ¿cierto? De pronto te das cuenta que estás pensando: “¿Será cierto todo lo que Dios me prometió? ¿Por qué si dijo que me sanaría, aún no sano? ¿Me falto fe? ¿No era para mí esa palabra? Tal vez Dios se olvidó de mi” Y la respuesta que se da a sí mismo Asaf, también es una respuesta para ti y para mí.




Dije: Enfermedad mía es esta;
Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
Me acordaré de las obras de JAH;
Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
Meditaré en todas tus obras,
Y hablaré de tus hechos.

Salmos 77:10-12


En los tiempos de prueba tenemos la visión muy corta, se nos cierra el mundo; es cuando más necesitamos de Dios porque podemos tomar malas decisiones para salir más rápido de ahí, y ese no es el plan. 


Saldremos de ahí, cuando Dios sepa que hemos aprendido el propósito que tuvo para nosotras desde antes de entrar a ese desierto.


No peleemos ni demos golpes al aire, lo mejor que podemos hacer es descansar en que Dios tiene el control, adorarle y buscar su consejo. Creo que entre más rápido entiendo el propósito de la aflicción, más rápido salgo de ella.


Bendito Dios que permite las pruebas en nuestra vida, porque a través de ellas también conocemos la paz que viene de Él. Dios no te ha olvidado mujer, en cada prueba, en cada desierto, Él está contigo; descansa en que todo ello tiene un propósito divino y que Él se glorificará. No olvides nunca que Él tiene cuidado de ti, no olvides de todo lo que ha hecho antes por ti, recuerda todas aquellas ocasiones en las que guardó tu vida, en las que te alimentó, cuidó de tus hijos, todas aquellas veces que impidió algo que te dañara, las sanidades… recuerda que no te ha dejado sola, su dulce Espíritu Santo mora en ti y prometió que estaría contigo todos los días, hasta el fin del mundo.



Porque tú nos probaste, oh Dios;
Nos ensayaste como se afina la plata.
 Nos metiste en la red;
Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.
Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;
Pasamos por el fuego y por el agua,
Y nos sacaste a abundancia.
Mas ciertamente me escuchó Dios;
Atendió a la voz de mi súplica.
Bendito sea Dios,
Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

Salmos 66:10-12, 19-20









En Su Gracia


Karla






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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Justificando nuestra culpa



Sigo leyendo y estudiando 1 Samuel versículo a versículo y no cabe duda que es un libro lleno de joyas y tesoros “escondidos” te estaré compartiendo mis apuntes.










“justificación no pedida, culpabilidad aceptada”


¿Cuántas veces nos lavamos las manos delante de Dios argumentando que hicimos las cosas sin saber que era malo? Es más sencillo auto justificarnos, que aceptar la culpa y las consecuencias de nuestras malas decisiones.




Los filisteos lo experimentaron también. Fue justo cuando comenzaron a vivir en carne propia los juicios de Dios contra ellos, que decidieron deshacerse del arca de Dios que habían robado del pueblo de Israel.



Estuvo el arca de Jehová en la tierra de los filisteos siete meses.
Entonces los filisteos, llamando a los sacerdotes y adivinos, preguntaron:
¿Qué haremos del arca de Jehová? Hacednos saber de qué manera
la hemos de volver a enviar a su lugar.

1 Samuel 6:1-2



Tuvieron entre ellos el arca de Dios durante 7 meses, habían visto lo que hizo con su dios Dagón, tuvieron el tiempo suficiente para arrepentirse y someterse a Dios y aun así, endurecieron su corazón.


Decidieron que era mejor deshacerse de ella, así que consultan a sus sacerdotes y a los hechiceros quienes les dan un consejo como imitando lo que Dios había mandado hacer a sus sacerdotes.



Ellos dijeron: Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía,
sino pagadle la expiación; entonces seréis sanos, y conoceréis
por qué no se apartó de vosotros su mano

1 Samuel 6:3



En Levítico 7:1-7, Dios había ordenado un sacrificio por la culpa, los sacerdotes y hechiceros estaban imitando esa ordenanza. “entonces ellos preguntaron: ¿y en qué consiste la compensación que debemos pagar? Y ellos respondieron:



¿Y qué será la expiación que le pagaremos? Ellos respondieron:
Conforme al número de los príncipes de los filisteos, cinco tumores de oro,
 y cinco ratones de oro, porque una misma plaga ha afligido a todos vosotros
y a vuestros príncipes.  Haréis, pues, figuras de vuestros tumores,
y de vuestros ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel;
quizá aliviará su mano de sobre vosotros y de sobre vuestros dioses,
y de sobre vuestra tierra.

1 Samuel 6:4-5




Ellos no conocían el sacrificio que Dios pedía, no sabían la manera correcta de honrar al Dios de Israel porque no era su pueblo, ellos no le conocían ni le servían, así que hicieron lo que les parecía mejor y más conveniente.



Si lo vemos fríamente, ¿Cuántas veces hemos hecho algún tipo de sacrificio que no nos ha sido pedido y que nada tiene que ver con honrar a Dios? probablemente antes de conocer a Dios hicimos más de un sacrificio equivocado. Hoy en día aun es visto como algunas personas se flagelan la espalda para “pagar” por sus pecados y librarse de la culpa; otros se ponen cintos con espinas pegados al cuerpo mientras van en procesión, algunos más recorren grandes distancias de rodillas o caminando también como sacrificio para obtener algún favor de Dios o para pagar alguna promesa.


Son sacrificios que Dios no pide y que tampoco aprueba, el único sacrificio para el perdón de pecados y librarnos de la condenación, fue realizado en una cruz hace casi 2000 años, el sacrificio de Cristo. Nada de lo que nosotros hagamos para obtener el perdón por nuestros pecados, es válido.


Podemos estar ayunando 40 días y 40 noches para obtener su perdón o su favor y no es válido. Los sacrificios que pudiéramos realizar para agradarle a Dios y que como los filisteos hicieron para obtener compasión de Él, no es necesario.


Por ejemplo:  podemos estar ayunando meses para ser promovidas en el trabajo y aun así no obtener respuesta porque, es como si le dijéramos a Dios “mira cómo sufro de hambre, compadécete de mí y que me asciendan en el trabajo”, “dejo de ver la televisión Señor, pero tú dame eso que te estoy pidiendo”, iré en autobús a la escuela, pero ayúdame a aprobar las materias”


“Sacrificios” que no son válidos buscando obtener un favor de parte de Dios, olvidamos su soberanía, su grandeza y quien es Él. El Dios todopoderoso que no acepta sobornos y que no se olvida de nosotras.


No se trata de hacer lo que creemos correcto, sino de hacer lo que Dios ha dicho que hagamos. “Yo creo que a Dios le agradaría que ofrendara tal cosa para recibir más de eso” cuando Dios no lo ha dicho o va contra lo que ha dejado escrito.


Los sacerdotes dan una instrucción más, para devolver el arca debían construir un carro nuevo, ellos creían que era lo correcto, pero ojo, en ocasiones nos encontraremos con personas quienes nos aconsejarán hacer algo que tal vez no sea Bíblico, ni agradable a Dios (versículos 7-8) ellos estaban pagando para recibir sanidad de los tumores que tenían, estaban dando en especie para recibir un beneficio personal.


En el camino cristiano, encontraremos personas que cobren para entrar al reino de Dios, para recibir sanidades, para obtener un milagro y recibir prosperidad. Cuando eso suceda recuerda que vivimos por gracia, que nada de lo que paguemos tiene valor porque Dios nos lo ha dado sólo por la Fe en Él, por creer en su hijo Jesucristo y porque nos ama.



El poder de Dios no se vende, ni podríamos pagarlo…


 Su gracia es suficiente.


Ahora, los sacerdotes y hechiceros no sabían diferenciar el poder de Dios y su voluntad; ellos eran meros imitadores de Dios, falsificadores de las ordenanzas de Dios. indican a los Filisteos lo siguiente al enviar el arca de Dios:



Y observaréis; si sube por el camino de su tierra a Bet-semes,
 él nos ha hecho este mal tan grande; y si no, sabremos que no es su mano la que nos ha herido,
sino que esto ocurrió por accidente.

1 Samuel 6:9


Y así actuamos en ocasiones, como queriendo justificar nuestro pecado, nuestras malas decisiones. “Bueno, adulteré, pero no me cayó un rayo; tal vez no esté tan mal lo que estoy haciendo” o también “He estado robando y mintiendo, pero no me han corrido del trabajo, Dios no debe estar enojado”  


Y retomando el ejemplo de los malos sacerdotes y hechiceros, ellos no sabían qué sucedería y justificaron su ignorancia con una simple coincidencia. Es como si ahora pagamos por recibir sanidad con uno de esos predicadores y no hay sanidad, argumentan que fue por falta de fe. Si sanas fue por lo que pagaste y ofrendaste, pero si no sanas fue por falta de fe.



¿Cómo saber diferenciar entre lo que Dios pide en verdad y lo que otros creen que pide? En Su Palabra. Si no la conocemos, si no la estudiamos, podemos ser víctimas de engaños desde los más sutiles, hasta los graves.



Y las vacas se encaminaron por el camino de Bet-semes, y seguían camino recto,
andando y bramando, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda;
y los príncipes de los filisteos fueron tras ellas hasta el límite de Bet-semes.

1 Samuel 6:12



Con ello vieron que había sido su culpa, que todos los tumores que habían tenido eran por causa del Dios de Israel. Tú y yo no tenemos que esperar hasta que las consecuencias del pecado sean evidentes. Dios nos ha dado el Espíritu Santo que mora en nosotras para convencernos de pecado, es Él quien nos redarguye y nos muestra donde estamos fallando.


En el momento que Dios nos muestre nuestro error o pecado, pidamos perdón mujer. Tenemos un abogado delante de Dios, a Jesucristo el justo. Ahora nos ha dejado su Palabra para conocerle, para saber su voluntad y para no ser engañadas tan fácilmente. Necesitamos estar bien delante de Dios, a cuentas con Él todos los días, buscar su rostro, buscar hacer su voluntad y someternos a Él.


Bendito Dios que ahora somos aceptos en el amado, gracias a Jesucristo y el sacrificio en la cruz del calvario, tenemos entrada al Padre. Podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia y recibir si perdón, su amor, su consejo. Él sigue pidiendo que seamos santos en nuestra manera de vivir, que seamos santos porque sin santidad nadie le verá.


Gracias Jesús porque tú nos has santificado, eres nuestra santificación, nuestra justificación y nuestra redención; gracias por darnos la oportunidad de acercarnos al Padre y recibir todo lo que Él nos da por gracia. Queremos permanecer en ti, porque fuera de ti, nada podemos hacer.



¿De qué manera te habla Dios a través de este escrito? Me encantaría leer tus comentarios aquí o en la página de Facebook. ¡Gracias por los emails que me envían, alegran mi día aún más! Dios les bendiga y guarde.



En Su Gracia



Karla







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