martes, 12 de enero de 2016

Tu apariencia no define quien eres {Viaja Ligera}




En una escuela primaria en los Estados Unidos, hay un rótulo en los espejos del baño de niñas que dice:


PRECAUCIÓN:

El reflejo de este espejo, puede ser distorsionada por las
Ideas de belleza construidas por la sociedad.



Vivimos en una sociedad que se ha encargado (por medio de la moda) de definir la belleza y el valor de una mujer, de acuerdo a su apariencia.


En México, muchos de los puestos ejecutivos en las empresas tienen como requisito “buena presencia”, que es una forma amable de decir que solo se contratan a mujeres que están dentro de sus estándares de belleza.


Es tan grande el bombardeo en los medios de comunicación acerca de la belleza que, muchas de nuestras jovencitas (y varones también) han sido víctimas de acoso por no ser como la industria de la moda define como belleza.


Lo cierto es que, cada mujer ha sido diseñada por Dios y eso es motivo de alegría, es sabio cuidar nuestro cuerpo, ejercitarlo, alimentarlo sanamente pero por salud, por ser el lugar donde viviremos toda la vida y por ser el templo del Espíritu Santo, pero no por darle gusto a alguien más o por adoptar modas o costumbres del mundo.



Muchas mujeres han perdido la vida por tratar de igualar el físico de las modelos de pasarela sin tomar en cuenta su complexión, su cultura y alimentación. Necesitamos estar convencidas que somos creación de Dios y que nada de lo que somos por fuera, define quienes somos en realidad.



La belleza es única para cada persona, cada una debemos aprender a amarnos tal cual somos, entender que lo externo es temporal, pero lo interno, lo que nos conecta con Dios es lo que nos da la verdadera belleza.





El temor a Dios nos embellece porque al tener temor a Él, difícilmente pecaremos deliberadamente, por temor y amor a Dios buscaremos estar en su presencia, buscando su rostro llenándonos de Él y de su Palabra para ponerla por obra.


Qué hermosa mujer aquella que encuentra su deleite en Jehová y que pone por obra todo lo que ha aprendido en la Palabra de Dios.


Qué hermosa mujer aquella que brinda a otros el amor de Dios con el cual ha sido llena primeramente, aquella que cuida de su familia, que extiende la mano al necesitado, aquella mujer que no hace distinción de personas y que ama incondicionalmente.


Una mujer hermosa que no lleva un registro de las ofensas y que su amor perdona las faltas y ofensas recibidas.



La belleza verdadera no tiene talla, figura, no tiene color de piel, ni color de ojos; la belleza real viene de un corazón feliz, agradecido y lleno del amor de Dios.



Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

Proverbios 31:30






Tu apariencia no define quien eres, eres lo que Dios creó en ti.





¿Has tenido problema con esta situación? ¿Cómo te ves ahora a la luz de la Palabra? Comparte con nosotras en un comentario aquí o en la Página de Facebook.



Renovada en Su Gracia


Karla



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