miércoles, 10 de febrero de 2016

Dios elige a sus voceros { Devocional Efesios}




Debo decirlo, había pasado por alto este capítulo de Hechos al estudiar Efesios, me centraba sólo en los 6 capítulos de la carta y no recordaba este viaje de Pablo.


Pablo es ese tupo de personas apasionadas por la Cruz, esos que no se quedan callados ni en un solo lugar, esos hombres valientes que se dan a sí mismos para cumplir con su llamado y es que, cuando Dios es quien envía ¿Podríamos decir que no? si le amamos y le conocemos de verdad contestamos “Heme aquí, envíame a mí”.


Vemos que Pablo comparte el evangelio sin temor y sin guardarse nada. Algo que me deja como enseñanza es confirmar que quienes nos escuchan hayan realmente creído en Cristo Jesús. A veces damos por hecho que quienes están con nosotros ya lo saben pero, en realidad muchos sólo le conocen de oídas sin tener una relación con Él, y en el peor de los casos, sin realmente haber nacido de nuevo.


¿Hemos nacido de nuevo?  (Juan 3:1-21)  Nuestra vida debe reflejar ese nuevo nacimiento, una vida transformada, de muerte a vida por medio de la resurrección de Cristo. De esta forma cuando le conocemos a Él, hablar de su obra será una necesidad en nuestra vida, pero necesitamos conocerle y hablar la verdad por dura que sea y aunque muchos se opongan.


Dios es bueno con nosotras, nos ha dado la autoridad de Cristo, cuando lo hemos recibido.


Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que
aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo,
y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.

Hechos 19:11-12



Y aunque tal vez menciones “yo no sano a nadie, no hago milagros tan sorprendentes como lo hacía Pablo” si hacemos cosas maravillosas por su Gracia. Tenemos la capacidad de escuchar y consolar los corazones de nuestros hijos, tenemos la gracia de Dios para orar por nuestro esposo y que él salga victorioso a trabajar, Dios nos ha dado autoridad espiritual. Reconozcamos que somos hijas de Dios, sin temor al maligno. Recordemos quiénes somos en Cristo, creamos en la Palabra, compartamos de la sanidad y liberación que Cristo nos da.


Dios nos usa para sanar, para dar palabras de ánimo, para exhortar, para animar, es Él quien lo hace; no es Pablo, no es Pedro, no eres tú ni soy yo, es Dios quien usa a sus hijos.


Cuando nuestra vida comienza a ser instrumento en las manos de Dios, en nuestro lugar de influencia (hogar, trabajo, escuela, vecindario, etc.) será notorio a quienes nos conocen y llevará a querer conocer más de Jesús, a magnificar su nombre.


Pasará (y que sea nuestra oración) que cuando eso suceda, muchos confiesen sus malas prácticas, renuncien a su vida pasada y decida vivir una nueva vida con Cristo, se deshagan de todo aquello que no glorifica a Dios sin importar el valor sentimental o monetario.


Comprometámonos mujer, en ser parte de la obra en la iglesia de Cristo, busquemos servirle y compartir su Palabra donde aún no ha sido predicada.




En Su Gracia

Karla






Si te animas, contesta las siguientes preguntas:

¿Hay manifestaciones del poder de Dios en ti, cuáles son? ¿Conoces a personas que invocan a Jesús sin conocerle? ¿Sabes la manera de defenderte ante los ataques demoníacos? ¿Cuándo escuchas/lees la Palabra de Dios te lleva  a confesar tus pecados? ¿Aún conservas “algo” que no glorifique a Dios? ¿Compartes la Palabra de Dios?


No olvides que aún puedes descargar el diario devocional de este estudio, sólo da clic aquí:

“Efesios”




Te comparto un video en el que explico cómo estamos haciendo el estudio "Versículo a Versículo"
si no puedes ver el video, da clic aquí:





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