viernes, 12 de febrero de 2016

Prediquemos la cruz {Efesios}




Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino. Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero. Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios! Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo.  Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.  También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.  Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido. Después que cesó el alboroto, llamó Pablo a los discípulos, y habiéndolos exhortado y abrazado, se despidió y salió para ir a Macedonia.

Hechos 19:23-32, 20:1


En nuestro caminar con Dios tendremos buen camino, sin obstáculos unos días y otros habrá contratiempos.

Nosotros debemos estar listas y preparadas para cuando eso suceda, estar firmes y no permitir que uno u otro nos afecte el estado de ánimo o bien, nos frene en el camino.

¿Cómo lograr que una distracción en el camino no nos desvíe del lugar a donde queremos o debemos llegar? Madurando en la Palabra, conociendo más de Dios, buscando y escudriñando su escritura, sometiendo nuestra carne y viviendo más en el espíritu.

Me impresiona leer de Demetrio el platero que hacía las réplicas del templo de la diosa Diana, aunque era una divinidad para ellos, eso no les importaba tanto como las ganancias que dejaba la idolatría de las personas. (V.24-25)

Pablo pudo haber desistido de hablar las buenas nuevas de Cristo al encontrarse con una “fortaleza” que veneraba a Diana. Sin embargo, algo sucedió antes y es que Demetrio sabía quién era Pablo, la verdad de lo que él predicaba, y de cómo su negocio corría peligro al saber que Diana no era diosa realmente.

¿Imaginas el poder que tenía esa creencia en Diana? Era conocida en toda Asia y el mundo entero, al caerse ese templo, sería una perdida millonaria para quienes lucraban con la fe de las personas. ¿Te suena familiar? Era tal la ceguera espiritual que tenían los habitantes de Éfeso, que defendían a capa y espada la deidad de Diana.

Nosotras nos toparemos con personas que no creen en lo que predicamos, o bien aunque saben que la Palabra de Dios y el mensaje de la cruz es verdad, lo rechazarán por conveniencia sea monetaria o por seguir en los placeres que el mundo ofrece.

Pablo hablaba con la Palabra, hablaba el mensaje de la Cruz, hablaba verdad por  cruda y dura que fuese a quienes le escuchaban. Tomemos ese ejemplo, crezcamos en conocimiento de Cristo, hablemos la verdad y libertad que Él nos da, hablemos lo que le diríamos o decimos a nuestros hijos. ¿Qué palabra es la que compartimos con ellos? ¿La verdad de Cristo o sólo lo que evita que nos apedreen?

Cuando hablemos la verdad, la idolatría de los corazones de las personas quedará expuesta a la luz y muchos renunciarán a esas prácticas que alejan de Dios; habrá oposición a nuestra vida por hablar de Cristo, muchos sufrirán persecución y serán atacados por predicar la verdad, debemos discernir cuándo hablar y cuando callar, cuando quedarnos quietas y esperar la instrucción de Dios.

Busquemos rodearnos de personas que amen a Dios, su Palabra, que peleen con nosotras la buena batalla de la fe y que podamos guardarnos la espalda unas a otras.



Prediquemos la Cruz de Cristo.



-En Su Gracia-

Karla





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