viernes, 25 de marzo de 2016

Soldados de Jesucristo {parte 2}



¡Hoy terminamos de estudiar versículo a versículo la carta de Pablo a los Efesios!
Increíble tiempo en la Palabra de Dios, tanta sabiduría en una sola carta. Gracias a Dios por su Palabra.

Hoy veremos la segunda parte de la armadura de Dios.



LA ARMADURA DE DIOS

{Efesios 6:16-20}

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;


Hablábamos acerca de los poderes demoníacos que atacan a los hombres en el artículo anterior, el versículo 13 nos da luz de ello, nos instruye a resistir hasta que Cristo venga y nos defendamos de los poderes de maldad, de los demonios  que buscan acabar con nosotras, nuestro esposo, nuestros hijos, etc.


Sabiendo que hay una lucha espiritual contra nosotras, necesitamos estar firmes en Dios, revestirnos con esa armadura que nos ha dejado y portar nuestro escudo.
Escudo de la fe, ¿cómo reaccionamos cuando estamos en prueba? ¿De qué forma externamos nuestra confianza en Dios? El escudo de la fe lo portamos cuando reconocemos que Dios es quien nos da la victoria, la confianza en Dios es nuestra protección contra satanás.


Si caemos en incredulidad, si miramos hacia otro lado que no sea Jesús, si depositamos nuestra confianza en todo menos en el poder de Dios el diablo vendrá con todo para atormentarnos, para atacarnos, hacernos caer o matarnos.


Recordemos todas las promesas de parte de Dios, es necesario que leamos nuestra Biblia, que conozcamos lo que Él tiene para nosotras.  Cada promesa, cada Palabra que viene de Dios alimenta nuestra fe. ¿Cómo tendremos fe en algo que no conocemos? 


Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Romanos 10:17


Mientras más alimentemos nuestra fe con la Palabra de Dios, mas fortalecidas seremos,  así cuando el temor quiera venir a tu vida puedes decirle con certeza Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?(Salmo 27:1) cuando estemos  agobiadas o con problemas podemos clamar a Dios por su paz, la paz que sobrepasa entendimiento y aumenta nuestra fe y somos resguardadas con ese escudo.  Necesitamos leer nuestra Biblia porque nos da la certeza de lo que Dios tiene para nosotras y necesitamos al Espíritu Santo quien es el que nos da la convicción de que todo esto es real.


Yelmo de la Salvación, cubrir nuestra cabeza pues es el centro de ataque de nuestro enemigo, la mente es el campo de batalla del enemigo. Satanás tiene estrategias para atacarnos, ataca nuestra mente con nuestras debilidades, muchas veces nos presenta el ataque de manera muy sutil y si nosotras no estamos firmes en la Palabra, si no tenemos el Espíritu Santo y su discernimiento será muy sencillo caer en la trampa de satanás.


Necesitamos a Jesús todo el tiempo, porque por nosotras solas no podemos obtener la victoria en este mundo.  “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.(Romanos 12:2) guardemos nuestra mente, permitamos que nuestra mente sea moldeada de acuerdo a Él, para que nuestro entendimiento sea transformado, renovado y comenzar a rechazar las falsas enseñanzas.


Si llenamos nuestra mente con la Palabra de Dios, si dejamos de pensar como pensábamos antes de acuerdo al mundo, comenzaremos a vivir la vida comprobando la voluntad de Dios, entenderemos lo que Dios tiene y quiere para nosotros.


Cada parte de la armadura que hemos estudiado, es para nuestra protección. Sin embargo, nuestro Dios nos dejó un arma de defensa, con la que podemos derribar a los enemigos, y esa es la espada del Espíritu.


La espada del Espíritu. Ésta es la Palabra de Dios dicha en el momento preciso, soltada en el momento del ataque.  Cristo mismo nos dio el ejemplo de usar la espada del espíritu, cuando satanás lo tentó en el desierto, nuestro Señor no se defendió cuerpo a cuerpo, no lo ignoró y no negoció con él. Nuestro Señor Jesucristo usó la palabra de Dios, Él citó un versículo correcto contra ese ataque demoniaco y desarmaba a satanás.


¿Cómo podemos aplicarla nosotras? Por ejemplo: cuando estamos en una prueba o en tribulación, cuando sintamos que Dios se ha alejado de nosotras sin darnos la respuesta podemos citar:


“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,  ni lo alto, ni lo profundo,
ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:37-39


Y orar, Padre es verdad, nada de lo que acontezca en esta vida me separa del amor de Cristo, aunque pase por valle de sombras y tribulación, su amor me envuelve y en su momento me dará la salida porque tú guardas mi vida.

Es de suma importancia memorizar la Palabra de Dios. Sin ella estamos desarmadas delante del enemigo de nuestra alma.

Y por último, Orando en todo tiempo. Un cristiano sin oración es un cristiano derrotado.  La oración es un privilegio enorme que nos ha sido dado a los hijos de Dios para comunicarnos con Él.  Busquemos su rostro cada día, que nuestro encuentro con Él sea para alinear nuestro corazón con el de Él y que podamos orar para que se haga Su voluntad. Nuestro amoroso Dios nos ha dejado Su Palabra como nuestra arma más poderosa en contra de satanás, hagamos buen uso de ella.



En Su Gracia


Karla



Muchas gracias querida amiga, gracias por acompañarme estudiando la Palabra de Dios. Espero haya sido de tanta bendición como lo fue para mí. Te envío un abrazo enorme. ¡Gracias!




miércoles, 23 de marzo de 2016

Soldados de Jesucristo {Efesios 6}




Esta es una de las enseñanzas en las que debemos poner especial atención y compartirla con cada creyente. Nuestro amoroso Dios no nos dejó indefensas contra los ataques del enemigo.

El apóstol Pablo nos ilustra de manera puntual un arma de defensa en el capítulo 6 de la carta a los Efesios. Hoy veremos la primera parte.


LA ARMADURA DE DIOS

{Efesios 6:10-15}

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.


Nuestro Dios nos manda a fortalecernos en Él y en el poder de su fuerza. Nos dejó su armadura y esto es para hacer frente a nuestros enemigos, todos aquellos que están en las regiones celestes. Todos los poderes espirituales de maldad que vienen contra nosotros, son reales. No debemos luchar en nuestras fuerzas y contra gente de carne y hueso. Es nuestro deber aprender a ceñirnos toda la armadura de Dios, de lo contrario estaremos vulnerables a los ataques del enemigo.


Estar firmes, sin temor, sabiendo que de Dios viene nuestra fortaleza.


CIÑAMOS NUESTRO LOMO CON LA VERDAD.


Necesitamos estar, permanecer en la verdad; cuando Jesús hablaba a los religiosos que manifestaban los deseos de su naturaleza y los deseos del diablo les dijo:

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.
El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad,
porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla;
porque es mentiroso, y padre de mentira.

Juan 8:44

Nosotras, al ceñir nuestro lomo con la verdad necesitamos saber que con tan solo odiar a alguien, no perdonar, guardar rencor contra la gente, estamos siendo homicidas.

Al guardar rencor nos amargamos y eso detiene la gracia de Dios (Hebreos 12:2) amada amiga, la amargura nos descalifica para la obra de Dios.


No permanecer en la verdad.  Esto va mucho más allá de tan solo decir mentiras. Es acerca de cómo es que vivimos nuestra vida, si acaso vivimos aparentando sin distinguir entre la apariencia y la realidad.


Nuestra primer parte de la armadura es la verdad. Desechar la mentira.
Esta parte de la armadura protege la espalda cuando hablamos, caminamos y vivimos verazmente. Si hacemos lo contrario estamos desarmadas delante de satanás. Ciñamos la verdad a nuestra vida, que sea un hábito en nosotras.


¿Cómo está nuestra conciencia? ¿Qué tan íntegros somos?
Debemos ser auténticos y sencillos, el artículo anterior hablamos de ser ejemplo a nuestros hijos, el vivir con integridad es importante delante de nuestros hijos.  Seamos veraces en nuestra vida, no tratemos de aparentar lo que no somos. No seamos hipócritas, muchas veces ocultamos un desagrado por alguien hablándoles bien de frente y por detrás calumniándoles, eso no debemos seguirlo haciendo.


Seamos íntegros, vivamos en la verdad de nuestra vida porque eso nos protege contra los ataques de satanás. Vivamos la vida de acuerdo a la Palabra de Dios. Firmes, de pie en cada ataque que venga contra nosotras o nuestros hijos, resistamos.


LA CORAZA DE JUSTICIA


Esta pieza estaba hecha de metal y cubre los lomos, la espalda. La coraza de justicia representa la justicia de Cristo. Cuando Cristo muere, cumple todo lo que la ley demandaba y nos justifica.

Somos justos no por lo que hayamos hecho sino por lo que Jesucristo hizo. (Romanos 3:24) Él nos viste con su justicia, nos da la entrada al trono de la gracia porque al recibirlo somos hechos justos.


Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, 
y vestidos con la coraza de justicia,

Efesios 6:14


Vestíos con la coraza de justicia. La justicia que nos da Jesús es la que produce amor. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.(1 Juan 3:10) amemos a nuestros hermanos, perdonemos, soportemos a todos aunque haya quienes buscan nuestro mal, calumniarlos pues, Dios permite que pasemos por todo eso para que descubramos esa justicia de Cristo.
La justicia que perdona y no permite que nos ofendamos, esa justicia que nos permite seguir caminando con la mirada puesta en Jesús pues nos fortalece. Cuando satanás acusa, la justicia de Cristo nos defiende.


La justicia con la que Cristo nos ha revestido nos caracteriza en el trato a otros. ¿Qué tanto estamos amando a otros? ¿Qué tantas veces hemos perdonado?


En el mundo hay una frase que dice que el perdón no nos da permiso para seguir lastimando a otros. Es cierto, no debemos confiar en que nos perdonarán para tratar a otros como lo hacíamos antes. Sin embargo, si tomamos esa frase como lema nos llevará a la amargura pues si esperamos que otros no nos lastimen para evitar pedir perdón una vez más y nos lastiman, nos amargaremos. Confiemos en la justicia con que Cristo nos ha revestido y mostremos ese carácter sobrenatural que viene de parte de Él y no de nosotras.


Cuando pasemos por pruebas, sufrimientos, valle de sombras, enfermedades, etc. necesitamos que Jesucristo esté con nosotras, así no nos frustraremos, no nos amargaremos y saldremos en victoria. En un futuro, ni una sola marca de esos sufrimientos serán visibles porque Cristo está con nosotras y nos justifica y nos resguarda.



En Su Gracia


Karla






                                            
Escribe tu e-mail y recibe las publicaciones directo a tu bandeja de entrada:

lunes, 21 de marzo de 2016

El ejemplo arrasa





Hay una frase que dice: “Las palabras impactan, el ejemplo arrasa”. Y es tan cierto, el ejemplo que tenemos continuamente, llegamos a adoptarlo. En nuestro hogar es de suma importancia dar un buen ejemplo, sobre todo a nuestros hijos, ellos seguirán nuestro ejemplo.


Hijos, obedezcan a sus padres en el nombre del Señor, porque esto es justo.

Efesios 6:1


¿Qué tanta honra le hemos dado a nuestros padres? ¿Fuimos obedientes? ¿Cuánto los hemos procurado? ¿Les honramos o sólo son la niñera de nuestros hijos? ¿Hemos hablado mal de ellos con otros? ¿Les creemos o los ignoramos?

El ejemplo que les hemos dado a nuestros hijos en cuanto a honra a nuestros padres, ellos lo tendrán como referencia para con nosotros. Busquemos ahora ser obedientes y honrarles, no es demasiado tarde; si ellos ya han muerto, honremos su memoria y demos gracias a Dios por el tiempo que los tuvimos con vida.


Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 
Para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la tierra.

Efesios 6:2-3


Derivado de ese ejemplo es que vamos a instruirles a nuestros hijos a honrarnos como sus padres, no es egoísmo, no es para enseñorearnos en ellos, sino que es una bendición.
La promesa dice que si honramos a nuestros padres, nos irá bien y tendremos larga vida. ¿Acaso como padres  no buscamos eso para nuestros hijos? Enseñemos a ellos la honra.


Ustedes, los padres, no exasperen a sus hijos, sino edúquenlos
En la disciplina y la instrucción del Señor.

Efesios 6:4


Este es un tema muy importante para nosotras. ¿Te pasa alguna vez que has querido salir corriendo de tu hogar? ¿Crees necesarias unas vacaciones solo para ti? No nos vayamos tan lejos, ¿Un día a solas para ti? Y es que pareciera que la vida maternal que ves en las revistas, en las películas o en la vida de tu mejor amiga ¡es perfecta! ¿Cierto?


Y cuando eres mamá y experimentas esos cambios tan drásticos como el horario de dormir, la forma de vida, el encierro los primeros meses, las preocupaciones nocturnas si están enfermos, etc. es nada parecido a lo que presentan los programas de Discovery Home and Health.


Eso no quiere decir que la maternidad sea mala, al contrario, es un regalo del cielo. Aunque una enorme responsabilidad para el padre y para la madre. De pronto te das cuenta que tienes en tus manos la vida de unos pequeñitos que están creciendo y observando lo que tú haces y que ellos creerán que es lo ideal, porque ¿qué padres le enseñarían a sus hijos a hacer lo incorrecto? Espero que ninguno.


Tú y yo necesitamos estar firmes, convencidas de qué es lo mejor para nuestros hijos, cuál es la manera correcta para educarlos, cómo deseamos que crezcan y los ideales que ellos tendrán. Tener hijos es una inversión enorme de tiempo, no podemos educar hijos una hora al día y creer que su vida adulta será color de rosa, no podemos (ni debemos) delegarle la formación de nuestros hijos a los profesores del colegio, a las maestras de la escuelita dominical o a las personas quienes los cuidan mientras no estamos con ellos.



La responsabilidad es nuestra. En nuestras manos está el futuro de nuestros hijos, cómo se enfrentarán al mundo cuando ellos crezcan. Mujer, si no estamos bien cimentadas en las bases morales que Dios ha establecido, cualquier viento de filosofía hueca arrasará con nuestros hijos. Ellos necesitan ver que sus padres son personas congruentes con sus convicciones y lo que viven. No sirve de mucho el que llevemos a nuestros hijos a los mejores colegios,  darles una vida de ensueño para cualquier niño y nuestro  matrimonio sea una farsa dentro del hogar. Afuera podemos aparentar ser una familia perfecta, pero solo nosotros y  Dios sabemos la verdad al cerrar la puerta. ¿Cómo vamos a instruir a nuestros hijos? Recordemos que el ejemplo arrasa.


Necesitamos la sabiduría de Dios, la guianza del dulce Espíritu para saber educarlos, guiarles en cada edad, cada etapa de su vida porque; el tiempo que tenemos con ellos es clave para que su edad adulta sea menos difícil.


Dios nos da la oportunidad de guiarles en su niñez, es nuestra oportunidad de sembrar en ellos los valores que necesitan para vivir bien. Sembrar en ellos la Palabra de Dios, instruirles en el temor de Jehová y que su vida sea guiada por Él.


Tengamos cuidado de al educarlo, no provocarlos a ira. Dios sabe que como autoridad en ellos podemos no sólo irritarlos sino hasta lastimarlos. Pidamos a Dios sabiduría para saber cómo tratarlos y por supuesto, criarlos en disciplina y amonestación de acuerdo a la Palabra de Dios. Invirtamos en ellos tiempo, tiempo de calidad. Seamos ejemplo a seguir para ellos, que nuestra vida sea un reflejo de que vivimos la Palabra de Dios, ellos sabrán cuando crezcan, si nuestra forma de educarlos fue la mejor o no para aplicarla en su vida. No perdamos tiempo.



En Su Gracia


Karla






Escribe tu e-mail y recibe las publicaciones directo a tu bandeja de entrada:

miércoles, 16 de marzo de 2016

Viviendo como hijos de luz {Efesios}





En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor.
Por tanto, vivan como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu se manifiesta en toda bondad,
 justicia y verdad),  y comprueben lo que es agradable al Señor.

Efesios 5:8-10

Pablo nos recuerda que antes éramos oscuridad, antes de conocer a Cristo vivíamos en tinieblas, éramos tinieblas. Pero ahora somos luz y siendo luz debemos brillar.

Nuestra vida debe reflejar la luz de Cristo. Cada día de nuestra vida debe verse reflejada la bondad, la justicia y la verdad. Y recordando lo que hemos estudiado, lo que reflejamos impactará a quienes nos rodean. Vivamos siendo amables, mostrando el amor de Cristo con justicia, sin llamarle a lo bueno malo y a lo malo bueno; vivamos en la verdad ser transparentes y dejar de vivir a medias para vivir en la voluntad de Dios y así vivir la vida que agrade a nuestro creador.

Vivamos en la luz, vivamos siendo amables, justas, con principios morales y con coherencia.

No tengan nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas; al contrario, denúncienlas. 
¡Hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto!

Efesios 5:11-12

Nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas. Porque tú y yo ahora somos luz, ya no sigamos en lo que en otro tiempo estábamos, ni siquiera nombrarlas, ya no lo traigamos a memoria.

Seamos luz, necesitamos ser luz a quienes nos rodean y que con ello, la obscuridad, las tinieblas en las que viven algunos sean alumbradas, por eso dice: “Pero cuando todas las cosas son expuestas a la luz, quedan de manifiesto; porque la luz lo manifiesta todo.(Efesios 5:13)

Oremos a partir de ahora: Por eso dice: «Despiértate, tú que duermes. Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.» (Efesios 5:14), pidamos al Espíritu Santo que despierte nuestro espíritu si es que aún duerme. Oremos mujer, ya no vivamos vencidas por el sueño espiritual, necesitamos despertar cuanto antes.

Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios,
sino como sabios.  Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos.
 No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.

Efesios 5:15-17

Vivamos siendo luz, aprovechemos bien el tiempo, compartamos con otros la salvación por medio de Jesús. Ya no vivamos a medias, Cristo viene pronto y nosotras no podemos ni debemos perder el tiempo. Vivamos para Dios, vivamos reflejando la luz de Cristo y seamos luz para con los de dentro y los de fuera.

Y por último, el apóstol Pablo nos instruye a vivir la vida plenamente; cuando menciona: “No se emborrachen con vino, lo cual lleva al desenfreno; más bien, llénense del Espíritu.(Efesios 5:18) nos muestra la plenitud con la presencia del dulce Espíritu Santo; el alcohol (o cualquier otra cosa que nos produzca felicidad momentánea) da una sensación de plenitud mientras dura su efecto, satisface al cuerpo por un tiempo, después viene la consecuencia física y moral.

El llenarnos con la presencia del dulce Espíritu Santo nos dará una vida plena en toda área, sobre todo viviremos en paz. Una paz que el mundo no conoce y que nada fuera de Él la puede dar.

Cuando nuestro Señor nos llene con la presencia de Espíritu Santo se notará, porque habremos de dar testimonio de lo que Él está haciendo en nosotras haciendo realidad la siguiente escritura:

Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales;
canten y alaben al Señor con el corazón, y den siempre gracias por todo al Dios y Padre,
en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Efesios 5:19-20


ü ¿Qué palabras nos caracterizan?
ü ¿Es nuestra habla un reflejo de la luz de Cristo?
ü Cuando hablamos con otros ¿Nuestras palabras son de bendición y alabanza a Dios? ¿Sólo hablamos en descontento con Dios?
ü ¿Qué tanta santidad es reflejada a través de nuestros labios?
ü ¿Somos mujeres agradecidas con Dios?
ü ¿Nuestras palabras son caracterizadas por la gratitud a Dios o hablamos amargamente?



Para meditar juntas mí querida amiga.


En Su Gracia


Karla




Escribe tu e-mail y recibe las publicaciones directo a tu bandeja de entrada:

lunes, 14 de marzo de 2016

Sin inmoralidad {Efesios}





¡Hola querida amiga!
Hoy comenzamos a estudiar el capítulo 5 de la carta a los Efesios. La semana pasada estudiamos acerca del carácter y la conducta del creyente; esta ocasión el apóstol Pablo hace un llamado a vivir siendo luz a otros en diferentes áreas.


Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados.
Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros,
Como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante.

Efesios 5:1-2



En el capítulo anterior aprendimos que hemos recibido al Espíritu Santo y que necesitamos de Él para vivir una vida renovada ya que en nuestras fuerzas y con la naturaleza pecaminosa nos sería imposible dejar la vieja manera de vivir.


Entendiendo esto, podemos actuar como Pablo nos instruye “imiten a Dios como hijos amados” necesitamos dar testimonio de que somos hijas de Dios; no es suficiente con leer la Biblia, tener ministerios enormes, si no aplicamos lo que hemos aprendido.


Tenemos al Espíritu Santo, pero si nuestra vieja manera de vivir aún sigue a flor de piel, será tropiezo a quienes nos observen porque, las personas que no creen en Dios pensarán que no somos hijas de Dios sino, las mismas de antes.


¿Cuál es el mejor ejemplo que Dios nos da para imitarle? El amor y el perdón.
Por amor envía a su hijo a morir por nosotras otorgándonos el perdón. Cristo se entrega a sí mismo por amor, como ofrenda. La cruz del calvario era como el altar de bronce en el Antiguo Testamento. Él fue ofrecido como holocausto, el sacrificio que quita el pecado del mundo.


Sabiendo y entendiendo eso, a nosotras quienes hemos creído en Él, no podemos vivir como antes, no podemos permitirnos entristecer al Espíritu Santo pues necesitamos el fruto que Él nos da, y el principal de ellos es el amor  (Gálatas 5:22) Amemos sabiendo que somos amadas, oremos porque su amor sea manifestado a otros a través nuestro.


Entre ustedes ni siquiera deben hablar de inmoralidad sexual, ni de avaricia,
Ni de ninguna otra clase de depravación, pues ustedes son santos.
 Tampoco digan obscenidades, ni tonterías ni palabras groseras.
Eso no es conveniente. En vez de eso, den gracias a Dios.

Efesios 5:3-4


Pablo nos instruye a vivir la vida lejos de la inmoralidad sexual, ni siquiera debemos mencionarla ni aún la avaricia.

En estos tiempos vemos una increíble promoción a la inmoralidad sexual, ahora es mal visto defender la moral, los principios y las buenas costumbres familiares. Somos tachados de intolerantes por no estar de acuerdo con las prácticas contrarias a lo que la Biblia establece, sinceramente no podría ser neutral entre el bien y el mal, entre lo que Dios pide y lo que el mundo ofrece.


Decidamos si vamos a seguir la corriente del mundo y lejos de Dios, o  vivir la vida en la voluntad del Eterno.

Si eres madre de familia, maestra, tía o tienes niños a tu cuidado, recuerda que la moral, los principios y las buenas costumbres jamás será una mala inversión en un niño. Tomemos tiempo para sembrar en nuestros hijos las reglas morales de quien nos creó a su imagen y semejanza.


México es un país que se ha dado a conocer por el uso del “albur”  (palabras o frases en doble sentido), gran parte de la población hacíamos uso de ese lenguaje y en realidad era “algo normal”. Leyendo estos versículos podemos entender que entre los creyentes ya no debemos hacer uso de ese tipo de expresiones; tal vez por costumbre o por pasar por alto esta escritura no lo habíamos dejado de hacer.

El punto aquí es que, somos mujeres renovadas, revestidas y buscando hacer la voluntad de Dios sin entristecer al dulce Espíritu Santo. ¿Cómo podemos contrarrestar todo esto que pablo menciona? ¡Hablando con Gratitud a Dios! Acciones de gracias, siempre es bueno cambiar nuestra forma de hablar, de expresarnos corporalmente y ser agradecidas. Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo.


Probablemente estemos batallando con alguno de estos malos hábitos, hablemos con Dios, Él siempre tiene tiempo para nosotras. Es referible acercarnos al trono de la gracia y confesarnos con Él, a esperar a dominarnos y que pase más tiempo y sigamos en lo mismo entristeciendo al Espíritu Santo.


Ustedes bien saben que ninguno que sea libertino, inmundo,
o avaro (es decir, ningún idólatra), tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios.

Efesios 5:5


Libertino, inmundo o avaro… cosas que nos dominaban cuando no habíamos sido renovadas por Cristo; lo preocupantes es si aún vivimos así, practicando esos pecados. Si es así, re direccionemos nuestra vida, hagamos un análisis a nosotras mismas, pidámosle al Padre que examine nuestro corazón y veamos si es que en realidad hemos creído y decidido vivir la vida con Jesús. No podemos ni debemos vivir en inmoralidad profesando ser hijas de Dios.


Que nadie los engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene
La ira de Dios sobre aquellos que no lo obedecen.

Efesios 5:6


Por estas cosas viene la ira de Dios… que nadie nos engañe con palabras vanas; que nadie nos convenza de que lo que está escrito en la Biblia “es pasado de moda” “que no evoluciona conforme el mundo” “que no se adapta” ¿lo has escuchado? Yo sí, y me entristece que vean los principios morales como algo del siglo pasado, pero vuelvo a mencionar: “es nuestra responsabilidad inculcarlo a nuestros hijos, de lo contrario el mundo los convencerá de hacer lo contrario”.


Y si con esos actos la ira de Dios viene sobre quienes lo hacen ¿por qué arriesgarnos? Si somos verdaderamente hijos de Dios, nos alejaremos cuanto antes de esas prácticas. Si seguimos viviendo así, es tiempo de examinarnos mujer y pedir ayuda cuanto antes.


Por tanto, no se junten con esa clase de gente.

Efesios 5:7


Mi madre decía: “dime con quién andas y te diré con cuántos has estado”  ella tenía muy claro que es más sencillo imitar lo malo que lo bueno. Es más sencillo llevar a alguien a pecar, que a vivir en santidad.


Vivamos en comunión con Dios, vivamos a la luz de Su Palabra y nuestro espíritu será fortalecido, de modo que aprenderemos a controlar los deseos de pecar deliberadamente.



En su Gracia



Karla






Escribe tu e-mail y recibe las publicaciones directo a tu bandeja de entrada:

¡únete a la comunidad instagram!

Licencia Creative Commons
Este blog y todo su contenido gráfico y escrito está protegido por derechos de autor bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¡Suscríbete a mi canal!

Blogging tips