viernes, 25 de marzo de 2016

Soldados de Jesucristo {parte 2}



¡Hoy terminamos de estudiar versículo a versículo la carta de Pablo a los Efesios!
Increíble tiempo en la Palabra de Dios, tanta sabiduría en una sola carta. Gracias a Dios por su Palabra.

Hoy veremos la segunda parte de la armadura de Dios.



LA ARMADURA DE DIOS

{Efesios 6:16-20}

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;


Hablábamos acerca de los poderes demoníacos que atacan a los hombres en el artículo anterior, el versículo 13 nos da luz de ello, nos instruye a resistir hasta que Cristo venga y nos defendamos de los poderes de maldad, de los demonios  que buscan acabar con nosotras, nuestro esposo, nuestros hijos, etc.


Sabiendo que hay una lucha espiritual contra nosotras, necesitamos estar firmes en Dios, revestirnos con esa armadura que nos ha dejado y portar nuestro escudo.
Escudo de la fe, ¿cómo reaccionamos cuando estamos en prueba? ¿De qué forma externamos nuestra confianza en Dios? El escudo de la fe lo portamos cuando reconocemos que Dios es quien nos da la victoria, la confianza en Dios es nuestra protección contra satanás.


Si caemos en incredulidad, si miramos hacia otro lado que no sea Jesús, si depositamos nuestra confianza en todo menos en el poder de Dios el diablo vendrá con todo para atormentarnos, para atacarnos, hacernos caer o matarnos.


Recordemos todas las promesas de parte de Dios, es necesario que leamos nuestra Biblia, que conozcamos lo que Él tiene para nosotras.  Cada promesa, cada Palabra que viene de Dios alimenta nuestra fe. ¿Cómo tendremos fe en algo que no conocemos? 


Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Romanos 10:17


Mientras más alimentemos nuestra fe con la Palabra de Dios, mas fortalecidas seremos,  así cuando el temor quiera venir a tu vida puedes decirle con certeza Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?(Salmo 27:1) cuando estemos  agobiadas o con problemas podemos clamar a Dios por su paz, la paz que sobrepasa entendimiento y aumenta nuestra fe y somos resguardadas con ese escudo.  Necesitamos leer nuestra Biblia porque nos da la certeza de lo que Dios tiene para nosotras y necesitamos al Espíritu Santo quien es el que nos da la convicción de que todo esto es real.


Yelmo de la Salvación, cubrir nuestra cabeza pues es el centro de ataque de nuestro enemigo, la mente es el campo de batalla del enemigo. Satanás tiene estrategias para atacarnos, ataca nuestra mente con nuestras debilidades, muchas veces nos presenta el ataque de manera muy sutil y si nosotras no estamos firmes en la Palabra, si no tenemos el Espíritu Santo y su discernimiento será muy sencillo caer en la trampa de satanás.


Necesitamos a Jesús todo el tiempo, porque por nosotras solas no podemos obtener la victoria en este mundo.  “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.(Romanos 12:2) guardemos nuestra mente, permitamos que nuestra mente sea moldeada de acuerdo a Él, para que nuestro entendimiento sea transformado, renovado y comenzar a rechazar las falsas enseñanzas.


Si llenamos nuestra mente con la Palabra de Dios, si dejamos de pensar como pensábamos antes de acuerdo al mundo, comenzaremos a vivir la vida comprobando la voluntad de Dios, entenderemos lo que Dios tiene y quiere para nosotros.


Cada parte de la armadura que hemos estudiado, es para nuestra protección. Sin embargo, nuestro Dios nos dejó un arma de defensa, con la que podemos derribar a los enemigos, y esa es la espada del Espíritu.


La espada del Espíritu. Ésta es la Palabra de Dios dicha en el momento preciso, soltada en el momento del ataque.  Cristo mismo nos dio el ejemplo de usar la espada del espíritu, cuando satanás lo tentó en el desierto, nuestro Señor no se defendió cuerpo a cuerpo, no lo ignoró y no negoció con él. Nuestro Señor Jesucristo usó la palabra de Dios, Él citó un versículo correcto contra ese ataque demoniaco y desarmaba a satanás.


¿Cómo podemos aplicarla nosotras? Por ejemplo: cuando estamos en una prueba o en tribulación, cuando sintamos que Dios se ha alejado de nosotras sin darnos la respuesta podemos citar:


“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,  ni lo alto, ni lo profundo,
ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:37-39


Y orar, Padre es verdad, nada de lo que acontezca en esta vida me separa del amor de Cristo, aunque pase por valle de sombras y tribulación, su amor me envuelve y en su momento me dará la salida porque tú guardas mi vida.

Es de suma importancia memorizar la Palabra de Dios. Sin ella estamos desarmadas delante del enemigo de nuestra alma.

Y por último, Orando en todo tiempo. Un cristiano sin oración es un cristiano derrotado.  La oración es un privilegio enorme que nos ha sido dado a los hijos de Dios para comunicarnos con Él.  Busquemos su rostro cada día, que nuestro encuentro con Él sea para alinear nuestro corazón con el de Él y que podamos orar para que se haga Su voluntad. Nuestro amoroso Dios nos ha dejado Su Palabra como nuestra arma más poderosa en contra de satanás, hagamos buen uso de ella.



En Su Gracia


Karla



Muchas gracias querida amiga, gracias por acompañarme estudiando la Palabra de Dios. Espero haya sido de tanta bendición como lo fue para mí. Te envío un abrazo enorme. ¡Gracias!




miércoles, 23 de marzo de 2016

Soldados de Jesucristo {Efesios 6}




Esta es una de las enseñanzas en las que debemos poner especial atención y compartirla con cada creyente. Nuestro amoroso Dios no nos dejó indefensas contra los ataques del enemigo.

El apóstol Pablo nos ilustra de manera puntual un arma de defensa en el capítulo 6 de la carta a los Efesios. Hoy veremos la primera parte.


LA ARMADURA DE DIOS

{Efesios 6:10-15}

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.


Nuestro Dios nos manda a fortalecernos en Él y en el poder de su fuerza. Nos dejó su armadura y esto es para hacer frente a nuestros enemigos, todos aquellos que están en las regiones celestes. Todos los poderes espirituales de maldad que vienen contra nosotros, son reales. No debemos luchar en nuestras fuerzas y contra gente de carne y hueso. Es nuestro deber aprender a ceñirnos toda la armadura de Dios, de lo contrario estaremos vulnerables a los ataques del enemigo.


Estar firmes, sin temor, sabiendo que de Dios viene nuestra fortaleza.


CIÑAMOS NUESTRO LOMO CON LA VERDAD.


Necesitamos estar, permanecer en la verdad; cuando Jesús hablaba a los religiosos que manifestaban los deseos de su naturaleza y los deseos del diablo les dijo:

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.
El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad,
porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla;
porque es mentiroso, y padre de mentira.

Juan 8:44

Nosotras, al ceñir nuestro lomo con la verdad necesitamos saber que con tan solo odiar a alguien, no perdonar, guardar rencor contra la gente, estamos siendo homicidas.

Al guardar rencor nos amargamos y eso detiene la gracia de Dios (Hebreos 12:2) amada amiga, la amargura nos descalifica para la obra de Dios.


No permanecer en la verdad.  Esto va mucho más allá de tan solo decir mentiras. Es acerca de cómo es que vivimos nuestra vida, si acaso vivimos aparentando sin distinguir entre la apariencia y la realidad.


Nuestra primer parte de la armadura es la verdad. Desechar la mentira.
Esta parte de la armadura protege la espalda cuando hablamos, caminamos y vivimos verazmente. Si hacemos lo contrario estamos desarmadas delante de satanás. Ciñamos la verdad a nuestra vida, que sea un hábito en nosotras.


¿Cómo está nuestra conciencia? ¿Qué tan íntegros somos?
Debemos ser auténticos y sencillos, el artículo anterior hablamos de ser ejemplo a nuestros hijos, el vivir con integridad es importante delante de nuestros hijos.  Seamos veraces en nuestra vida, no tratemos de aparentar lo que no somos. No seamos hipócritas, muchas veces ocultamos un desagrado por alguien hablándoles bien de frente y por detrás calumniándoles, eso no debemos seguirlo haciendo.


Seamos íntegros, vivamos en la verdad de nuestra vida porque eso nos protege contra los ataques de satanás. Vivamos la vida de acuerdo a la Palabra de Dios. Firmes, de pie en cada ataque que venga contra nosotras o nuestros hijos, resistamos.


LA CORAZA DE JUSTICIA


Esta pieza estaba hecha de metal y cubre los lomos, la espalda. La coraza de justicia representa la justicia de Cristo. Cuando Cristo muere, cumple todo lo que la ley demandaba y nos justifica.

Somos justos no por lo que hayamos hecho sino por lo que Jesucristo hizo. (Romanos 3:24) Él nos viste con su justicia, nos da la entrada al trono de la gracia porque al recibirlo somos hechos justos.


Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, 
y vestidos con la coraza de justicia,

Efesios 6:14


Vestíos con la coraza de justicia. La justicia que nos da Jesús es la que produce amor. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.(1 Juan 3:10) amemos a nuestros hermanos, perdonemos, soportemos a todos aunque haya quienes buscan nuestro mal, calumniarlos pues, Dios permite que pasemos por todo eso para que descubramos esa justicia de Cristo.
La justicia que perdona y no permite que nos ofendamos, esa justicia que nos permite seguir caminando con la mirada puesta en Jesús pues nos fortalece. Cuando satanás acusa, la justicia de Cristo nos defiende.


La justicia con la que Cristo nos ha revestido nos caracteriza en el trato a otros. ¿Qué tanto estamos amando a otros? ¿Qué tantas veces hemos perdonado?


En el mundo hay una frase que dice que el perdón no nos da permiso para seguir lastimando a otros. Es cierto, no debemos confiar en que nos perdonarán para tratar a otros como lo hacíamos antes. Sin embargo, si tomamos esa frase como lema nos llevará a la amargura pues si esperamos que otros no nos lastimen para evitar pedir perdón una vez más y nos lastiman, nos amargaremos. Confiemos en la justicia con que Cristo nos ha revestido y mostremos ese carácter sobrenatural que viene de parte de Él y no de nosotras.


Cuando pasemos por pruebas, sufrimientos, valle de sombras, enfermedades, etc. necesitamos que Jesucristo esté con nosotras, así no nos frustraremos, no nos amargaremos y saldremos en victoria. En un futuro, ni una sola marca de esos sufrimientos serán visibles porque Cristo está con nosotras y nos justifica y nos resguarda.



En Su Gracia


Karla






                                            
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lunes, 21 de marzo de 2016

El ejemplo arrasa





Hay una frase que dice: “Las palabras impactan, el ejemplo arrasa”. Y es tan cierto, el ejemplo que tenemos continuamente, llegamos a adoptarlo. En nuestro hogar es de suma importancia dar un buen ejemplo, sobre todo a nuestros hijos, ellos seguirán nuestro ejemplo.


Hijos, obedezcan a sus padres en el nombre del Señor, porque esto es justo.

Efesios 6:1


¿Qué tanta honra le hemos dado a nuestros padres? ¿Fuimos obedientes? ¿Cuánto los hemos procurado? ¿Les honramos o sólo son la niñera de nuestros hijos? ¿Hemos hablado mal de ellos con otros? ¿Les creemos o los ignoramos?

El ejemplo que les hemos dado a nuestros hijos en cuanto a honra a nuestros padres, ellos lo tendrán como referencia para con nosotros. Busquemos ahora ser obedientes y honrarles, no es demasiado tarde; si ellos ya han muerto, honremos su memoria y demos gracias a Dios por el tiempo que los tuvimos con vida.


Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 
Para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la tierra.

Efesios 6:2-3


Derivado de ese ejemplo es que vamos a instruirles a nuestros hijos a honrarnos como sus padres, no es egoísmo, no es para enseñorearnos en ellos, sino que es una bendición.
La promesa dice que si honramos a nuestros padres, nos irá bien y tendremos larga vida. ¿Acaso como padres  no buscamos eso para nuestros hijos? Enseñemos a ellos la honra.


Ustedes, los padres, no exasperen a sus hijos, sino edúquenlos
En la disciplina y la instrucción del Señor.

Efesios 6:4


Este es un tema muy importante para nosotras. ¿Te pasa alguna vez que has querido salir corriendo de tu hogar? ¿Crees necesarias unas vacaciones solo para ti? No nos vayamos tan lejos, ¿Un día a solas para ti? Y es que pareciera que la vida maternal que ves en las revistas, en las películas o en la vida de tu mejor amiga ¡es perfecta! ¿Cierto?


Y cuando eres mamá y experimentas esos cambios tan drásticos como el horario de dormir, la forma de vida, el encierro los primeros meses, las preocupaciones nocturnas si están enfermos, etc. es nada parecido a lo que presentan los programas de Discovery Home and Health.


Eso no quiere decir que la maternidad sea mala, al contrario, es un regalo del cielo. Aunque una enorme responsabilidad para el padre y para la madre. De pronto te das cuenta que tienes en tus manos la vida de unos pequeñitos que están creciendo y observando lo que tú haces y que ellos creerán que es lo ideal, porque ¿qué padres le enseñarían a sus hijos a hacer lo incorrecto? Espero que ninguno.


Tú y yo necesitamos estar firmes, convencidas de qué es lo mejor para nuestros hijos, cuál es la manera correcta para educarlos, cómo deseamos que crezcan y los ideales que ellos tendrán. Tener hijos es una inversión enorme de tiempo, no podemos educar hijos una hora al día y creer que su vida adulta será color de rosa, no podemos (ni debemos) delegarle la formación de nuestros hijos a los profesores del colegio, a las maestras de la escuelita dominical o a las personas quienes los cuidan mientras no estamos con ellos.



La responsabilidad es nuestra. En nuestras manos está el futuro de nuestros hijos, cómo se enfrentarán al mundo cuando ellos crezcan. Mujer, si no estamos bien cimentadas en las bases morales que Dios ha establecido, cualquier viento de filosofía hueca arrasará con nuestros hijos. Ellos necesitan ver que sus padres son personas congruentes con sus convicciones y lo que viven. No sirve de mucho el que llevemos a nuestros hijos a los mejores colegios,  darles una vida de ensueño para cualquier niño y nuestro  matrimonio sea una farsa dentro del hogar. Afuera podemos aparentar ser una familia perfecta, pero solo nosotros y  Dios sabemos la verdad al cerrar la puerta. ¿Cómo vamos a instruir a nuestros hijos? Recordemos que el ejemplo arrasa.


Necesitamos la sabiduría de Dios, la guianza del dulce Espíritu para saber educarlos, guiarles en cada edad, cada etapa de su vida porque; el tiempo que tenemos con ellos es clave para que su edad adulta sea menos difícil.


Dios nos da la oportunidad de guiarles en su niñez, es nuestra oportunidad de sembrar en ellos los valores que necesitan para vivir bien. Sembrar en ellos la Palabra de Dios, instruirles en el temor de Jehová y que su vida sea guiada por Él.


Tengamos cuidado de al educarlo, no provocarlos a ira. Dios sabe que como autoridad en ellos podemos no sólo irritarlos sino hasta lastimarlos. Pidamos a Dios sabiduría para saber cómo tratarlos y por supuesto, criarlos en disciplina y amonestación de acuerdo a la Palabra de Dios. Invirtamos en ellos tiempo, tiempo de calidad. Seamos ejemplo a seguir para ellos, que nuestra vida sea un reflejo de que vivimos la Palabra de Dios, ellos sabrán cuando crezcan, si nuestra forma de educarlos fue la mejor o no para aplicarla en su vida. No perdamos tiempo.



En Su Gracia


Karla






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viernes, 18 de marzo de 2016

Amor en la sumisión {Efesios 5}




Llegamos a la última parte de este estudio del capítulo 5 de la carta a los Efesios.

Hablemos de la sumisión en el matrimonio. Hay una idea errónea en cuanto a la sumisión de la mujer, se ha dado mal uso a la Palabra aún dentro de la misma iglesia. Presentan la sumisión como sinónimo de desprecio, desvalorización y esclavitud de la mujer y no es así.


Cultiven entre ustedes la mutua sumisión, en el temor de Dios.
Efesios 5:21


Para empezar, como miembros del cuerpo de Cristo tenemos que estar sujetos a Dios, porque Él es mayor que todo, es el líder y el que sabe cómo dirigirnos. Estamos bajo su mando y le obedecemos por amor.
Estar en mutua sumisión, es decir: Ninguno trate de controlar al otro.



Anhelo y oro que al leer conmigo ésta porción de la escritura y al compartir contigo este devocional, nuestro dulce Dios hable a ti de la manera tierna con que me ayudó a entender el mensaje.


Ustedes, las casadas, honren a sus propios esposos, como honran al Señor

Efesios 5:22


Nos habla a ti y a mí. “Honren a sus propios esposos” “estén sujetas a sus propios maridos”. No quiere decir que estemos por debajo de ellos, sobajadas, sin valor o pisoteadas; eso no dice la Palabra. Nos instruye a honrarlos, a estar sujetas a ellos porque es una forma de darle honra a Dios.

Es reaccionar con ellos de la manera en que lo hacemos con Dios, no porque ellos sean superiores a nosotras, sino porque eso le agrada al Señor.  No porque tengan más valor que nosotras, sino porque es una manera de amar a Dios.


Honramos a nuestro propio esposo, no al vecino, no al maestro, no al esposo de nuestra amiga. ¿Qué tanta demostración de amor le damos?  Mira lo que continúa diciendo:


Porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia,
La cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

Efesios 5:23


Cuando leí esto con la mirada “feminista” que tenía, no me gustó. Con el paso del tiempo y entendiendo un poco más el corazón de Dios, agradecí el lugar que me dio.


¿Te imaginas la gran responsabilidad que le ha dado al varón? Es una cuestión de orden, un acto de amor y de cuidado a nosotras de parte de Dios. ¿Cuánto nos amará que nos ha dado el lugar para ser cuidadas y protegidas?


Quiero explicarme un poco más. Al decir que Cristo es la cabeza del varón, es que nuestro esposo es directamente responsable de quien tiene a su cargo, en este caso nosotras, su esposa, después sus hijos.


La sumisión es un acto de amor. Es aceptar el lugar que tenemos, el lugar que se nos ha dado por aquél que amamos y nos ama. Si en esa relación de sumisión lo hacemos por obligación y no por amor, la sumisión ya no tiene valor.


Cristo es el Salvador de su iglesia; la cuida, la guarda, la protege, vela por ella, la ama, la dignifica, le ayuda a florecer…


 Porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia… es una forma de exigirle al varón (de parte de Dios) que actúe de la misma forma con nosotras. Es una mutua sumisión, aceptar el lugar que tenemos, dar lo mejor de nosotras para cumplir con lo que Dios pide, por amor a Él y florecer juntos.


Si leemos detenidamente estos 3 versículos, podemos ver que a nosotras se nos pide que honremos el lugar del varón ¡y ya! El mandato mayor, o la mayor responsabilidad es de parte de ellos. Por eso mujer,  ¡gracias Padre, porque cuidas de nosotras y nos amas!  Porque es el lugar que nos ha dado para ser protegidas.


Nos repite el Señor: “Así como la iglesia honra a Cristo, así también las casadas deben honrar a sus esposos en todo.”  (Efesios 5:24) ¿Qué hacemos como iglesia hacia Cristo? Lo amamos, damos lo mejor de nosotras para Él, esperamos su regreso, guardamos sus mandamientos.


¿Qué tanta honra le damos a nuestro esposo? Una pregunta que retumba mi mente ahora mismo es ¿El trato que doy a mi esposo es mejor, igual o mal que cuando recién nos casamos? ¿Lo he honrado desde el primer día, hasta hoy? Eso es lo que Dios nos pide, honra. Y amiga, en ocasiones honramos más a desconocidos que a aquél que es nuestra carne.


2 versículos que se resumen a una palabra dada a la mujer. Honra, honra al varón que nos ama. Y 8 versículos con diferentes mandatos al varón.


Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia,
Y se entregó a sí mismo por ella

Efesios 5:25


¿Qué tan grande amor es éste, que Dios lo compara con la relación de Cristo con su iglesia?


Es un mandato al varón Amen a sus esposas como Cristo a su iglesia. Se entregó por ella “para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra” (Efesios 5:26) ¿Qué tanto nos dignifica nuestro varón? Ellos necesitan entender que su mujer florece a su lado, que su cuidado, paciencia, amor y dedicación nos fortalece y crecemos.


Cristo se dio por su iglesia, la sacrificó, es decir la separó para Él, la purifica con su Palabra, la cuida, la ama “a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante.(Efesios 5:27).

Nuestro esposo, que ha sido instruido a amarnos de la misma forma, necesita comprender que cada día hay acciones que realizar para dignificarnos como esposa.


Para florecer y reflejar la luz y el amor de Cristo en  nuestro matrimonio, él necesita indudablemente ser guiado por el Espíritu Santo a través de la Palabra y la oración para saber someterse a Cristo.


Nuestro matrimonio necesita estar lleno del Espíritu Santo. De reconocer que somos uno. “Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. (Efesios 5:28)


Amarnos como a su propio cuerpo. El matrimonio, la relación marital nos convierte a nosotras en alguien tan unida al varón, que nos hacemos uno; es como si fuéramos el mismo cuerpo. Cuando el varón ha entendido el papel que le ha sido dado por Dios, él ha de amarnos tan fuertemente como a su propio cuerpo pues Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.  (Efesios 5:29-30).


Esto implica todo el cuidado que necesita un cuerpo. Alimento, cuidar su salud, descanso, amor, vivificarlo, etc. ese tipo de cuidado lo recibimos cuando nuestro esposo reconoce y acepta su lugar y responsabilidad como esposo.


Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,
Y los dos serán un solo ser.

Efesios 5:31


Un solo ser, para edificarse, amarse, vivir de acuerdo al diseño original para el matrimonio. Siendo el compañero ideal uno al otro, sometiéndose mutuamente y creciendo juntos. Dejar todo lo que conlleva una vida solos, para decidir vivir unidos y ser un solo ser. Amándonos, dando todo el uno por el otro.


¿Lista para vivir en sujeción?


En Su Gracia



Karla





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miércoles, 16 de marzo de 2016

Viviendo como hijos de luz {Efesios}





En otro tiempo, ustedes eran oscuridad; pero ahora son luz en el Señor.
Por tanto, vivan como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu se manifiesta en toda bondad,
 justicia y verdad),  y comprueben lo que es agradable al Señor.

Efesios 5:8-10

Pablo nos recuerda que antes éramos oscuridad, antes de conocer a Cristo vivíamos en tinieblas, éramos tinieblas. Pero ahora somos luz y siendo luz debemos brillar.

Nuestra vida debe reflejar la luz de Cristo. Cada día de nuestra vida debe verse reflejada la bondad, la justicia y la verdad. Y recordando lo que hemos estudiado, lo que reflejamos impactará a quienes nos rodean. Vivamos siendo amables, mostrando el amor de Cristo con justicia, sin llamarle a lo bueno malo y a lo malo bueno; vivamos en la verdad ser transparentes y dejar de vivir a medias para vivir en la voluntad de Dios y así vivir la vida que agrade a nuestro creador.

Vivamos en la luz, vivamos siendo amables, justas, con principios morales y con coherencia.

No tengan nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas; al contrario, denúncienlas. 
¡Hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto!

Efesios 5:11-12

Nada que ver con las obras infructuosas de las tinieblas. Porque tú y yo ahora somos luz, ya no sigamos en lo que en otro tiempo estábamos, ni siquiera nombrarlas, ya no lo traigamos a memoria.

Seamos luz, necesitamos ser luz a quienes nos rodean y que con ello, la obscuridad, las tinieblas en las que viven algunos sean alumbradas, por eso dice: “Pero cuando todas las cosas son expuestas a la luz, quedan de manifiesto; porque la luz lo manifiesta todo.(Efesios 5:13)

Oremos a partir de ahora: Por eso dice: «Despiértate, tú que duermes. Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.» (Efesios 5:14), pidamos al Espíritu Santo que despierte nuestro espíritu si es que aún duerme. Oremos mujer, ya no vivamos vencidas por el sueño espiritual, necesitamos despertar cuanto antes.

Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios,
sino como sabios.  Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos.
 No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.

Efesios 5:15-17

Vivamos siendo luz, aprovechemos bien el tiempo, compartamos con otros la salvación por medio de Jesús. Ya no vivamos a medias, Cristo viene pronto y nosotras no podemos ni debemos perder el tiempo. Vivamos para Dios, vivamos reflejando la luz de Cristo y seamos luz para con los de dentro y los de fuera.

Y por último, el apóstol Pablo nos instruye a vivir la vida plenamente; cuando menciona: “No se emborrachen con vino, lo cual lleva al desenfreno; más bien, llénense del Espíritu.(Efesios 5:18) nos muestra la plenitud con la presencia del dulce Espíritu Santo; el alcohol (o cualquier otra cosa que nos produzca felicidad momentánea) da una sensación de plenitud mientras dura su efecto, satisface al cuerpo por un tiempo, después viene la consecuencia física y moral.

El llenarnos con la presencia del dulce Espíritu Santo nos dará una vida plena en toda área, sobre todo viviremos en paz. Una paz que el mundo no conoce y que nada fuera de Él la puede dar.

Cuando nuestro Señor nos llene con la presencia de Espíritu Santo se notará, porque habremos de dar testimonio de lo que Él está haciendo en nosotras haciendo realidad la siguiente escritura:

Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales;
canten y alaben al Señor con el corazón, y den siempre gracias por todo al Dios y Padre,
en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Efesios 5:19-20


ü ¿Qué palabras nos caracterizan?
ü ¿Es nuestra habla un reflejo de la luz de Cristo?
ü Cuando hablamos con otros ¿Nuestras palabras son de bendición y alabanza a Dios? ¿Sólo hablamos en descontento con Dios?
ü ¿Qué tanta santidad es reflejada a través de nuestros labios?
ü ¿Somos mujeres agradecidas con Dios?
ü ¿Nuestras palabras son caracterizadas por la gratitud a Dios o hablamos amargamente?



Para meditar juntas mí querida amiga.


En Su Gracia


Karla




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