jueves, 10 de marzo de 2016

La nueva vida en Cristo {Efesios-Renovarse}





Leyendo el capítulo 4 de Efesios leemos cómo Pablo habla a los creyentes de forma simple, pero directa. En éste capítulo nos lleva de la mano a entender y vivir nuestra vida cristiana con el carácter de Cristo, humildes, mansos, pacientes, etc.


Si hemos en verdad decidido vivir de manera diferente, este capítulo es clave para ello.


Pero esto quiero decirles en el nombre del Señor, y en esto quiero insistir:
No vivan ya como la gente sin Dios, que vive de acuerdo a su mente vacía.

Efesios 4:17


Hemos sido elegidas por Dios, selladas con su Santo Espíritu, apartadas para Él. Después de vivir lejos de Dios, llenas de pecado y malas costumbres, nos rescata y limpia con la sangre de Cristo, nos hace nuevas criaturas y conforme pasa el tiempo, esas viejas manías y conductas irán desapareciendo.



Pablo hace referencia a ya no vivir como vive la gente sin Dios (Efesios 2:11-12) porque ya no somos extrañas en los cielos, no vivamos más con dureza de corazón pues ahora somos hijas del Rey.


Llama mi atención el versículo 19 que dice: “Después de que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza”  y es que, nuestro sabio y soberano Padre, nos da la capacidad y libertad para elegir cómo vivir nuestra vida. Tenemos libertad para seguir a Cristo y sus enseñanzas o para alejarnos de Él y pervertirnos en los placeres del mundo.



Pablo nos instruye a no ceder a esos malos deseos, dice una frase que retumba en mi mente y corazón:


Pero eso no lo aprendieron ustedes de Cristo, si es que en verdad oyeron su mensaje
Y fueron enseñados por él, de acuerdo con la verdad que está en Jesús.

Efesios 4:20-21


Un verdadero creyente, un seguidor de Jesús que le ama y teme a Dios, que ha recibido su enseñanza; la pone por obra. Es triste ver hoy en día, cristianos que no están seguros de su salvación o cristianos que aún asistiendo a una congregación fielmente, su vieja manera de vivir aún los domina.


Pablo nos da unas sencillas pero muy significativas instrucciones. Primero, seguir el ejemplo de Jesucristo, pedir la guianza y sabiduría al dulce Espíritu Santo para que nuestra vida la llevemos a la luz de la Palabra. Ya no vivimos en obscuridad, hemos sido traídas a la luz y por ello se nos instruye a:


Despojarnos de nuestra vieja naturaleza. Cristo ya lo hizo por nosotras, sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con Él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado. (Romanos 6:6)

Entonces si Cristo la crucificó ¿cómo es que seguimos pecando? Necesitamos mucho al Espíritu Santo, reconocer que por nosotras mismas no podemos dominar la carne. Necesitamos vivir una vida en comunión con Dios, alimentando nuestro espíritu, sometiendo los deseos de la carne a la obediencia a Cristo y vivir todos los días en sujeción a Él, eso ayudará a evitar que la vieja naturaleza, la pecaminosidad y los deseos de la carne controlen nuestra vida.



Renuévense  en el espíritu de su mente. Es nuestro deber  buscar todos los días el consejo de Dios, tenemos años que vivimos en un mundo con filosofías huecas, falsas doctrinas, enseñanzas contrarias a la Palabra de Dios y todo eso llenó nuestra mente, al grado de convencernos que todo aquello era normal.
Hoy que conocemos la verdad a la luz de las Sagradas Escrituras, necesitamos renovar nuestra mente. Ese es un proceso que viene de la comunión con Dios y por medio de su Espíritu Santo.

Después de todo aquello que alimentó mi mente durante años, hoy mi oración es porque mi mente sea renovada de acuerdo a su diseño divino, al diseño original con el que Dios me creó. Oremos para obtener del Señor sabiduría, inteligencia, consejo, poder, conocimiento y temor del Señor. (Isaías 11:2)



Revistámonos como dijo Pablo, de la nueva naturaleza, esa que ha sido creada a imagen de Dios, en la justicia y santidad de la verdad. Esta nueva naturaleza la trae el dulce Espíritu Santo a nuestra vida cuando nos convertimos en hijas de Dios, cuando hemos aceptado por fe que sólo nuestro Señor Jesucristo es el único y suficiente salvador.



En Su Gracia


Karla



*Todas las citas Bíblicas usadas en este artículo, son en la traducción RVC


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