lunes, 30 de mayo de 2016

Rut – El romance de la redención







Hoy termino con ésta serie devocional del libro de Rut. En los dos últimos capítulos nos muestra la belleza de la redención, una historia llena de amor y de compasión que nos hace dar cuenta de lo afortunadas que somos por tener un pariente redentor.




Desde el primer capítulo, Noemí insistía en que Rut no se quedara sola, sin casar, por ello después de tiempo que estuvo trabajando en los campos de Booz, Noemí  cree necesario que Rut rehaga su vida. Estuvieron trabajando juntos durante el tiempo de la siega, hubo oportunidad de enamorarse y conocerse. (Rut 3:1-2)


Rut escucha 4 consejos que le da Noemí:


Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; 
mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.
Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies,
 y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.

Rut 3:3-4


·        Báñate y perfúmate
·        Ponte el mejor de tus vestidos
·        Espera a que se vaya a dormir
·        Cúbrete con su manto.


¿Acaso no es lo mismo que hacemos cuando llegamos a Cristo?

…Él nos lava, nos presentamos limpias ante Dios por medio de la sangre de Cristo.
… Somos revestidas, con una nueva imagen pues se nos ha quitado el vestido del pecado.
… Somos prudentes porque llegamos a Él buscando su protección, su amor, no lo que pueda darnos materialmente.
… Buscamos su protección, su cuidado, bajo el manto de la gracia


Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.
Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que su suegra le había mandado.

Rut 3:5-6


¡Qué bendición tener a alguien cerca de nosotras quien nos instruya y nos motive a buscar la presencia de Dios!

Rut muestra sujeción a su suegra, respeto y honra. Todas esas actitudes le dan buena reputación; pero lo más bello es que ella era así. No estaba actuando, no tenía una doble vida, su carácter era afable y humilde y había decidido seguir a Dios hasta la muerte.

Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, 
no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos.
 Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas,
pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.

Rut 3:10-11


Rut obedece y hace lo correcto, busca la protección  y la redención en el hombre fuerte de la ley. Nosotras aplicando esta historia a nuestra vida espiritual, sabemos lo maravilloso que es tener un pariente redentor, un salvador en quien podemos esperar y descansar. Él ha tomado todo en sus manos y consiguió darnos la libertad. Nada ni nadie más nos puede dar la libertad, vida en abundancia, alegría y paz que sólo Jesús nos da. No necesitamos buscar en otro lugar lo que sólo Él nos da.


Pero había un pariente más cercano (Rut 3:12). Un pariente que también podría redimirla si quería, pero Booz ya había tomado en sus manos ese asunto y él en verdad estaba interesado en Rut.


Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, 
y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.
 Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo:
Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.
Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab,
 vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.
Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados,
y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, 
decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú,
y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.
Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí,
debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto,
para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.
Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad.
Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

Rut 4:1-6


¡Ah! Booz realmente estaba interesado en Rut, al pariente le hace saber de las tierras de Elimelec, pero no de Rut, le presenta primero las propiedades que puede adquirir y al final le menciona a Rut y lo que implicaba tenerla como mujer. El pariente desiste de adquirir la propiedad y a Rut porque ponía en juego su heredad, si él era un hombre casado y con hijos, el tener a una mujer moabita ponía en riesgo sus intereses.


¿Ese pariente anónimo quien representa en nuestra vida? La ley.


Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, 
sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo,
para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley,
por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

Gálatas 2:16


La ley no puede redimirnos, no nos puede salvar. La ley ha sido establecida desde antes y no puede cambiar para nosotras. Si la ley pudiera salvarnos, nosotras tendríamos que subir al nivel que ella exige, lo cual sinceramente es imposible.


Booz redime a Rut por amor, porque estuvo dispuesto a dar todo por ella, por tenerla con él, por su rescate. Esa es la única manera que tú y yo tenemos de ser rescatadas. Por alguien que nos ame de manera incondicional, que no le importe nuestro pasado, de dónde venimos, que no le importe las situaciones como llegamos a conocerle, que nuestra historia no le haga retroceder sino que anhele salvarnos y darnos una nueva vida.


Nuestro redentor, nuestro pariente cercano es Jesús, quien por amor renunció a todo lo que poseía y se entregó a sí mismo, dio su vida por la de cada persona, pagó el precio que nadie más se atrevió a pagar. Por amor.


Su historia termina de manera hermosa


Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella,
y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo.

Rut 4:13


Una historia de amor que termina bien, donde Dios les visita y conciben un hijo, una historia donde la mujer que no tenía esperanza, al buscar a Dios encuentra todo lo que nadie más podía ofrecerle.


Dios no ve nuestra condición sino nuestro corazón y disposición de seguirle. Rut engendra de Booz a un hijo que fue un adorador y abuelo del rey David. Booz siendo hijo de una mujer prostituta (Rahaab) se une  a Rut y terminan siendo bisabuelos del rey David y llegan a ser parte de la genealogía de nuestro Señor Jesucristo.


Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente,
cuyo nombre será celebrado en Israel;  el cual será restaurador de tu alma,
y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz;
y ella es de más valor para ti que siete hijos.

Rut 4:14-15


Nunca es tarde para comenzar con Dios, de nuevo. Tengamos en memoria a quienes nos ayudan a encontrarnos con Dios. El reconocimiento que le dan a Rut, la mujer que dejó todo por amor a Dios, la recompensa que le da Dios de comenzar una nueva vida, una vida victoriosa, una vida que le da la oportunidad de ser miembro de la familia de Dios y de la genealogía de nuestro redentor Jesús.


¡Alabado sea el Señor que nos ha dado a Cristo nuestro redentor!


No pierdas la oportunidad de conocer a Jesús, quien pagó todo por ti.



En Su Gracia


Karla






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viernes, 27 de mayo de 2016

Rut – Todo por amor







La historia de Rut es una muestra del amor de Dios, de cómo nos llama y nos da protección y cuidado. El capítulo 2 del libro de Rut nos muestra la manera en la que Dios cuida y recompensa a quienes le buscan primeramente a Él. (Mateo 6:33) La conversión de Rut es evidencia de la gracia soberana de Dios.




Todo parecía en  contra de Rut, muere su suegro, su esposo y su cuñado, se va de la tierra que le vio nacer acompañada de su suegra quien le pinta un panorama desolador, se va sin nada a un lugar que no conocía y de donde su esposo había salido por ser castigado con hambruna.


Rut pudo desanimarse y hasta amargarse por todo cuanto acontecía en su vida y en la de sus seres amados, sin embargo ella siguió adelante, confiando en un Dios que no conocía pero si había escuchado decir que Él había visitado el pueblo nuevamente para darles pan. Un Dios misericordioso que se acuerda de su gente y les visita para alimentarles y bendecirles, un Dios de amor.


Siendo una mujer extranjera, no tenía oportunidad de casarse con alguien de la casa de Israel porque la ley lo prohibía (Deuteronomio 23:3) ¿Qué esperanza tendría al llegar a ese lugar?  Es una historia de amor, que bien podría ser contada para reconocer que cuando buscamos a Dios primeramente y le entregamos nuestro corazón a Él, Él se encarga de darnos el mejor hombre para nosotras, nos trae el varón con quien seremos complemento y seremos bendecidos por parte de Dios, así como nuestra descendencia.

Rut no conocía a nadie, no sabía si había un pariente que la pudiera rescatar, ella sólo en su condición de pobreza y siendo extranjera va a trabajar para ganarse el alimento para ella y su suegra. Levítico 19:9-10 dice: “Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.

Rut fue a recoger espigas al campo que le pertenecía a Booz, el pariente de Elimelec. La increíble soberanía de Dios, su plan perfecto para que la genealogía de Jesús fuera la correcta y el naciera en Belén de Judá. (Rut 2:1-3)

Booz, hombre fuerte, hombre conocedor de la ley, temeroso de Dios. Llega a los campos  en el tiempo de la siega, bendice a sus segadores, y su atención se dirige a la chica moabita “Rut”. La bella Rut había captado toda su atención, lo lleva a darle un trato de confianza,  un trato que sólo tenían las criadas, las de su pueblo.  (Rut 2:5-9)

¿Acaso Dios no hace lo mismo con nosotras? Nos da trato de hijos cuando apenas le conocemos, en su grande misericordia nos da un trato de familia. Te has preguntado ¿Por qué Dios ha sido tan bueno conmigo, si hacía todo lo contrario a lo que Él mandaba? Es la gracia de Dios.

Rut sabía que siendo moabita lo que recibiría sería desprecio, pero en el fuerte Booz encontró bondad y compasión, lo que no habría recibido de parte de alguien más, lo encontró en él. Tal como Dios lo hace con nosotras, cuando estábamos siendo rechazadas, él nos acepta; Él dio a su hijo en rescate por nosotras.

LA EVIDENCIA DE LA GRACIA REDENTORA DE DIOS LO VEMOS CON BOOZ Y RUT.


Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?  Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. 
Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, 
bajo cuyas alas has venido a refugiarte.
Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado,
y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.

Rut 2:10-13

Rut dejó todo para seguir a Dios. Todo. Booz lo reconoce y halla gracia a sus ojos. ¿Qué hemos dejado nosotras por amor a Dios? La vida cristiana está llena de personas que  “fuimos”  más ahora con Cristo, nueva criatura somos. Porque si fuera por nuestros actos, ante la ley estaríamos excluidas, Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, y no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia. (Tito 3:4-5)

Mujeres, ahora somos “ex” ex rebeldes, ex adúlteras, ex asesinas, ex mentirosas, ex defraudadoras, ex prostitutas, ex alcohólicas, ex drogadictas, ex ladronas, ex amantes. Sólo por su Gracia, porque Dios nos ama.

Él borra todo nuestro pasado, mira el corazón y las motivaciones para seguirle. Lo hizo con Tamar (engendra de su suegro Gén. 38: 3) Rahaab (Prostituta Jos. 2:5), Rut  (Una moabita, de familia idólatra), Betsabé (adúltera 2 Sam 11). Todas ellas, mujeres pecadoras que alcanzaron la gracia de Dios y hoy son parte de la genealogía de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando le seguimos, deja de importar lo que hicimos en el pasado. Él es quien nos levanta, nos da identidad, nos da el privilegio de ser hijas suyas, con vestiduras nuevas, con un nuevo comienzo en victoria. (Filipenses 3:12-14) Una nueva oportunidad para enmendar errores y dirigir a las siguientes generaciones  a vivir la vida en victoria con Cristo Jesús.

TODO POR SU GRACIA.




Para meditar:
Rut le siguió sin esperar nada y busco refugio en Él, y recibió todo lo que Dios tenía para ella. Así es Dios con nosotras, nos cuida, nos da un lugar en su mesa, nos protege, nos provee, nos da palabras de aliento, nos da calor, nos da amor, nos ha redimido de la maldición, solo por amor. Es tiempo de mirar cuáles son las intenciones de nuestro corazón al seguir a Dios, la vida cristiana no es moda, no es religión, es comunión con su creador.

No olvides nunca, cuánto Dios te ama.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.

Salmos 139: 23-24


En Su Gracia

Karla







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miércoles, 25 de mayo de 2016

Rut - Quitando la amargura






Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén;
y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas,
y decían: ¿No es ésta Noemí? Y ella les respondía: No me llaméis Noemí,
sino llamadme Mara;  porque en grande amargura
me ha puesto el Todopoderoso.

Rut 1:19-20


Rut decide irse con Noemí a la tierra de Belén, entrando a esa tierra hubo un gran alboroto porque Noemí regresaba después de años de estar lejos de su hogar, ahora acompañada de una moabita.


Noemí reconocía que estaba amargada, sin alegría, acabada, pedía que la llamaran así “amarga” ¿A qué grado estaba su amargura que ya era algo normal en su vida? Estaba enojada con Dios, lo culpaba de sus calamidades y decide cambiarse el nombre. No fue Dios sino la decisión de ellos al salir buscando lo mejor por sus propios medios alejándose de la voluntad de Dios.


Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías.
¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí,
y el Todopoderoso me ha afligido?

Rut 1:21


Las circunstancias de la vida no están bajo nuestro control. Pasamos tantas calamidades desde que somos pequeñas que nos pueden llegar a amargar. Muchas mujeres han pasado por abusos sexuales desde niñas, abandono, rechazo, orfandad, golpes, divorcios, abortos, muertes de seres amados, etc. Todo eso no lo podemos cambiar, pero si podemos cambiar la forma en cómo reaccionamos a todo esto.


Ahora que conocemos a Dios es necesario que nos levantemos y sigamos adelante para no ser una mujer “Mara” sino una “Noemí”  porque la amargura impide que sigamos recibiendo la gracia de Dios. (Hebreos 12:15)


A Noemí no la reconocían como la mujer alegre que era, ella regreso acabada y amargada.


Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab,
y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

Rut 1:22


Noemí regresa del lugar donde perdió todo, regresó al lugar que Dios había regresado a alimentar. Ellas llegaron a Belén cuando comenzaba la cosecha de la cebada. Ya no había más hambre; el pueblo se había vuelto a Dios y Dios les sustentaba. Noemí volvió sin casa, sin hogar, sin familia, sólo con su nuera.


Cuando tenemos a Dios, en realidad tenemos todo. Noemí estaba viva, nuevas son sus misericordias cada mañana, tenemos a Dios y si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros?


Dios es quien nos levanta mujer, cambiemos nuestra actitud al salir de todas esas circunstancias, de todo eso que aunque pareciera que Dios no estuvo ahí, si lo estuvo. Hoy seguimos vivas, cada golpe recibido, cada aborto, cada rechazo, Dios nos acompañaba y cuidaba de nosotras para que ahora en adelante, nuestros hijos, sobrinos, etc. no vivan lo mismo, y nos levantemos en oración por ellos, por su protección y porque somos unas guerreras de Dios. Es tiempo de entregar todo ese dolor a Dios, de darle todo eso que no controlamos a Él y que se haga real en nuestra vida la palabra que dice: “Bienaventurados los que lloran porqie ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4)


Si acaso estamos en un momento de disciplina del Señor, no desmayemos, busquemos su rostro y aceptemos esa disciplina porque nuestro carácter está siendo forjado y será una bendición.


Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo,
sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia
a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12:11


Estamos vivas mujer, tenemos esperanza. No temamos por el final de nuestra vida, temamos que no podamos comenzar de nuevo.



Para meditar:

Las circunstancias de la vida pueden amargarnos, hoy es un buen día para entregar a Dios todo ese dolor que hemos cargado por años y que no hemos querido dejar ir. Volvamos a Dios y dejemos que Él nos guíe en nuestra vida para vivir conforme a su voluntad, buena, agradable y perfecta.









En Su Gracia




Karla





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lunes, 23 de mayo de 2016

Rut – Elijo seguir a Dios







En el devocional anterior, vimos cómo es que un mal testimonio puede afectar la decisión de seguir o no a Dios. Vimos que es necesario analizar las motivaciones por las cuales buscamos a Dios, si es sólo por recibir provisión de parte de Él o si lo buscamos por amor, porque Él nos amó primero.




Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo
y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.

Rut 1:15



Orfa se regresa a sus dioses, a su pueblo idólatra. Después de haber estado casada con un hombre del pueblo de Dios, sus convicciones de seguir con sus dioses no habían cambiado.  Al final salió a relucir que su corazón seguía perteneciendo a su dios.


Que nadie nos desenmascare por vivir un cristianismo a medias, por vivir en medio de dos creencias. No debemos ser tibios, ni medio cristianos, ni medio del mundo.



Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti;
porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré.
Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada;
así me haga Jehová, y aun me añada,
que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.

Rut 1:16-17



¡Qué increíble muestra de amor verdadero, de un deseo de seguir a Dios y amarle!  Cuando conocemos al Dios que vive, queremos seguirle, escucharle y aprender más de Él. Dejar todo por seguirle, no es una decisión sencilla si estamos atadas al pasado, a los placeres y filosofías del mundo. 


Cuando reconocemos que sin Dios no somos nada, no podemos alejarnos de Él. 

Por eso al ver nuestra nueva vida junto a Él, ésta palabra se hace real en nosotras. ¡No me pidas que me aleje! Porque sin ti nada soy, a donde quiera que vayas iré yo, no me quites de delante de ti porque en ti he creído, porque es mejor un día en tu presencia que mil fuera de ella. Separada de ti amado Dios, nada soy... 



Rut elige seguir a Dios y hace 6 declaraciones que marcarían el rumbo de su vida.



No me ruegues que te deje, y me aparte de ti

Rut estaba dispuesta en seguir a su suegra, a quedarse con ella. Rut era leal y está decidida a no regresar a su vida anterior, a no volver a los dioses a quienes antes servía y emprender un viaje junto a su suegra a una tierra desconocida para ella.



Donde quiera que tú fueres, iré yo

Eso implicaba vivir en la pobreza, salir de un lugar sin nada para llegar a un lugar donde comenzarían de nuevo y aún así, Rut decide seguir adelante y compartir con su suegra todo. Al final del día, cuando caminamos en pos de Dios, el mejor lugar para vivir es el que Él elige para nosotras.



Tu pueblo será mi pueblo.

Rut estaba renunciando a su propio pueblo, a sus antiguas creencias, a sus antiguas costumbres. Ella acepta pertenecer al pueblo de Israel. En realidad eso mismo hacemos nosotras cuando recibimos a Cristo, comenzamos a vivir en un nuevo pueblo, el pueblo de Dios.


No podemos seguir a Cristo cuando negamos o no queremos pertenecer a su pueblo, cuando no queremos dejar por completo el lugar al que pertenecíamos, ese pueblo lleno de idolatría, pecaminoso y alejado de Dios.


Ahora somos pueblo suyo. (1 Pedro 2:9-10)



Tu Dios será mi Dios


Rut elige seguir a Dios, amarle, estar bajo sus estatutos y seguir caminando con Él. ¿Cómo pudo desear seguirle si no lo conocía? La gracia de Dios. Es su gracia la que nos lleva a amarle, cuando dejamos de poner nuestra mirada en los hombres y la ponemos en Dios, nos enamora.


Rut estaba renunciando al dios Quemós, a toda la idolatría que por generaciones había conocido, renunciaba a ello por amor a Dios. Tú y yo ¿Qué ídolos nos falta por quitar de nuestra vida?



Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada.


En un nuevo Pueblo, con una nueva esperanza al morir, con un nuevo conocimiento de la muerte. Sería sepultada en un pueblo nuevo para ella y todo eso se resume a morir con la esperanza de la resurrección. (Hebreos 11:9-10)



Así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.


Decidida a seguir pone a Dios por testigo de que no la dejará, ni se alejará. Muestra su amor, el que se da sin esperar algo a cambio, el amor real.


Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.

Rut 1:18



La decisión de seguir a Dios, cambia por completo el rumbo de nuestra vida. Rut pudo haber decidido regresar a su pueblo y dejar de ser nombrada en la Biblia, dejar de tener la gracia de Dios. Sin embargo, aún sin conocer hacia donde estaría llevándola esa decisión, sin saber el grado tan de honor que Dios le da a quienes le siguen y le aman sin esperar algo a cambio, Rut no volteo a ver sus circunstancias sino que siguió fiel hasta el final y esa decisión hizo eco en los cielos.



Para meditar:

En este mundo donde cada vez hay más doctrinas, más religiones y más dependencia del hombre que del mismo Dios, ¿Qué tan fieles seguimos a nuestra decisión de seguir a Dios?


Inseguridad, miedo a salir en determinadas horas del día y de la noche. Lugares a los que Dios nos ha movido y no conocemos, lugares que no son lo que esperábamos fuesen, pero que es donde Dios nos ha llevado, ¿Somos agradecidas con Dios por el lugar donde nos tiene? ¿Confiamos en que sus planes son mejores que los nuestros? ¿Hacemos de ello una queja constante? ¿Nos conmiseramos o aceptamos la voluntad de Dios y bendecimos el tiempo que estamos viviendo?


¿En realidad hemos decidido seguir a Dios por completo? Probablemente aún tengamos costumbres y actitudes de antes de conocer a Cristo pero, ¿Qué tan decididas estamos en dejarlo todo atrás para seguirle como nueva persona? ¿Cuáles son esos ídolos que aún están estancados en nuestra vida? ¿Somos presas de la idolatría moderna? No la que se inclina ante los ídolos hechos a mano de hombre, sino la idolatría a uno mismo, a nosotras mismas.


Toda idolatría de uno mismo tiene en su base los tres deseos encontrados en 1 Juan 2:16: "Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo."


Rechacemos toda idolatría y busquemos alinear nuestros corazones y mentes para que estén centrados en Dios y en el bienestar de nuestro prójimo. Cuando amamos al Señor y a otros con todo lo que está en nosotros, no habrá cabida en nuestros corazones para la idolatría.



“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con todo tu ser y con toda tu mente.”

Mateo 22:37




En Su Gracia



Karla






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