lunes, 30 de mayo de 2016

Rut – El romance de la redención







Hoy termino con ésta serie devocional del libro de Rut. En los dos últimos capítulos nos muestra la belleza de la redención, una historia llena de amor y de compasión que nos hace dar cuenta de lo afortunadas que somos por tener un pariente redentor.




Desde el primer capítulo, Noemí insistía en que Rut no se quedara sola, sin casar, por ello después de tiempo que estuvo trabajando en los campos de Booz, Noemí  cree necesario que Rut rehaga su vida. Estuvieron trabajando juntos durante el tiempo de la siega, hubo oportunidad de enamorarse y conocerse. (Rut 3:1-2)


Rut escucha 4 consejos que le da Noemí:


Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; 
mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.
Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies,
 y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.

Rut 3:3-4


·        Báñate y perfúmate
·        Ponte el mejor de tus vestidos
·        Espera a que se vaya a dormir
·        Cúbrete con su manto.


¿Acaso no es lo mismo que hacemos cuando llegamos a Cristo?

…Él nos lava, nos presentamos limpias ante Dios por medio de la sangre de Cristo.
… Somos revestidas, con una nueva imagen pues se nos ha quitado el vestido del pecado.
… Somos prudentes porque llegamos a Él buscando su protección, su amor, no lo que pueda darnos materialmente.
… Buscamos su protección, su cuidado, bajo el manto de la gracia


Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.
Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que su suegra le había mandado.

Rut 3:5-6


¡Qué bendición tener a alguien cerca de nosotras quien nos instruya y nos motive a buscar la presencia de Dios!

Rut muestra sujeción a su suegra, respeto y honra. Todas esas actitudes le dan buena reputación; pero lo más bello es que ella era así. No estaba actuando, no tenía una doble vida, su carácter era afable y humilde y había decidido seguir a Dios hasta la muerte.

Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, 
no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos.
 Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas,
pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.

Rut 3:10-11


Rut obedece y hace lo correcto, busca la protección  y la redención en el hombre fuerte de la ley. Nosotras aplicando esta historia a nuestra vida espiritual, sabemos lo maravilloso que es tener un pariente redentor, un salvador en quien podemos esperar y descansar. Él ha tomado todo en sus manos y consiguió darnos la libertad. Nada ni nadie más nos puede dar la libertad, vida en abundancia, alegría y paz que sólo Jesús nos da. No necesitamos buscar en otro lugar lo que sólo Él nos da.


Pero había un pariente más cercano (Rut 3:12). Un pariente que también podría redimirla si quería, pero Booz ya había tomado en sus manos ese asunto y él en verdad estaba interesado en Rut.


Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, 
y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.
 Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo:
Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.
Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab,
 vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.
Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados,
y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, 
decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú,
y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.
Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí,
debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto,
para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.
Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad.
Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

Rut 4:1-6


¡Ah! Booz realmente estaba interesado en Rut, al pariente le hace saber de las tierras de Elimelec, pero no de Rut, le presenta primero las propiedades que puede adquirir y al final le menciona a Rut y lo que implicaba tenerla como mujer. El pariente desiste de adquirir la propiedad y a Rut porque ponía en juego su heredad, si él era un hombre casado y con hijos, el tener a una mujer moabita ponía en riesgo sus intereses.


¿Ese pariente anónimo quien representa en nuestra vida? La ley.


Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, 
sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo,
para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley,
por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

Gálatas 2:16


La ley no puede redimirnos, no nos puede salvar. La ley ha sido establecida desde antes y no puede cambiar para nosotras. Si la ley pudiera salvarnos, nosotras tendríamos que subir al nivel que ella exige, lo cual sinceramente es imposible.


Booz redime a Rut por amor, porque estuvo dispuesto a dar todo por ella, por tenerla con él, por su rescate. Esa es la única manera que tú y yo tenemos de ser rescatadas. Por alguien que nos ame de manera incondicional, que no le importe nuestro pasado, de dónde venimos, que no le importe las situaciones como llegamos a conocerle, que nuestra historia no le haga retroceder sino que anhele salvarnos y darnos una nueva vida.


Nuestro redentor, nuestro pariente cercano es Jesús, quien por amor renunció a todo lo que poseía y se entregó a sí mismo, dio su vida por la de cada persona, pagó el precio que nadie más se atrevió a pagar. Por amor.


Su historia termina de manera hermosa


Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella,
y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo.

Rut 4:13


Una historia de amor que termina bien, donde Dios les visita y conciben un hijo, una historia donde la mujer que no tenía esperanza, al buscar a Dios encuentra todo lo que nadie más podía ofrecerle.


Dios no ve nuestra condición sino nuestro corazón y disposición de seguirle. Rut engendra de Booz a un hijo que fue un adorador y abuelo del rey David. Booz siendo hijo de una mujer prostituta (Rahaab) se une  a Rut y terminan siendo bisabuelos del rey David y llegan a ser parte de la genealogía de nuestro Señor Jesucristo.


Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente,
cuyo nombre será celebrado en Israel;  el cual será restaurador de tu alma,
y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz;
y ella es de más valor para ti que siete hijos.

Rut 4:14-15


Nunca es tarde para comenzar con Dios, de nuevo. Tengamos en memoria a quienes nos ayudan a encontrarnos con Dios. El reconocimiento que le dan a Rut, la mujer que dejó todo por amor a Dios, la recompensa que le da Dios de comenzar una nueva vida, una vida victoriosa, una vida que le da la oportunidad de ser miembro de la familia de Dios y de la genealogía de nuestro redentor Jesús.


¡Alabado sea el Señor que nos ha dado a Cristo nuestro redentor!


No pierdas la oportunidad de conocer a Jesús, quien pagó todo por ti.



En Su Gracia


Karla






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