viernes, 20 de mayo de 2016

Rut – Volviendo a Dios








Tenemos una gran responsabilidad al presentar el evangelio a otros. Sea que lo hablemos, lo escribamos o con nuestra forma de vivirlo, será el Dios que les estaremos mostrando a otros.

En nuestra vida pasamos por muchas pruebas, alegrías, aflicciones y ello nos puede alterar el carácter o el estado de ánimo, sin embargo Dios sigue siendo Dios. No presentemos el evangelio a otros de acuerdo a nuestras emociones; presentemos el evangelio tal cual es. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre y no cambia con nuestro estado anímico.




Diez años habían pasado desde que la familia de Elimelec llegó a Moab. Llama mi atención que en ningún momento se menciona que hayan tenido arrepentimiento por haberse ido de la cobertura de Dios; ni Elimelec, ni Noemí ni sus hijos. No se menciona que hubieran ofrecido sacrificios a Dios, ni elevado alguna oración, tampoco se volvieron a los dioses de los moabitas, pero como que no hubo una vida "temerosa de Dios" de buen testimonio.


Después de perder a su esposo e hijos, Noemí decide regresar a su tierra cuando escuchó que Dios había bendecido a su pueblo y el hambre había terminado.


Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab;
porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan.
 Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras,
y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.

Rut 1:6-7


Buscando la mano de Dios.

Cuando amamos a Dios, cuando hemos entendido que sin Él nada somos, le buscaremos en las buenas, en las malas y en todo tiempo y lugar. Noemí es movida por razones equivocadas, decide moverse a Belén cuando oye que Dios había quitado el hambre de la tierra.No es movida a regresar para adorar a Dios o buscar su rostro, pareciera que su corazón no estaba anhelando a Dios. Sus dos nueras permanecen con ella, mujeres que habían tratado bien a sus dos hijos, sin embargo, Noemí toma una decisión errónea con respecto a ellas.


Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre;
Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo.
Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido.
Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron

Rut 1:8-9



Rumbo a Belén les dice que se regresen a su pueblo, a ese lugar pagano, lleno de idolatría ¿por qué les aconsejaría eso? ¿Acaso cuando conocemos a Dios no buscamos compartirlo con otros?


y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.
 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo?
¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos?
 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido.
Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido,
y aun diese a luz hijos,  ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes?
¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías;
que mayor amargura tengo yo que vosotras,
pues la mano de Jehová ha salido contra mí.
 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra,
mas Rut se quedó con ella.

Rut 1:10-14



Ellas ya habían aceptado irse con Noemí a Belén, era el momento perfecto para traerlas al conocimiento de Dios, de quitar toda idolatría de su vida y comenzar a servir al Dios de Israel. El querer irse al pueblo con ella, era que también seguirían viviendo bajo los estatutos que Dios exigía.



En este diálogo entre Noemí y sus nueras, ella les estaba recordando que por ser moabitas nadie querría casarse con ellas, que era mejor regresar a su pueblo y no quedarse solas. ¿Olvidó otra vez quién es Dios?  Era correcto que Noemí regresara a su pueblo ¿por qué no las invitaría a ir con ella como hizo Moisés con su suegro?  (Números 10:29)



Noemí no estaba regresando por amor a Dios, ella estaba regresando por el motivo equivocado, como aquellos que seguían a Jesús sólo por lo que les daba de comer, no por quién es Jesús. (Juan 6:26) Estaba afligida, amargada al grado de presentarle a sus nueras a Dios como el responsable de sus desgracias.  “mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí.” ¿Quién seguiría a un Dios que solo trae calamidad? Ellas viniendo de un trasfondo pagano, no aceptarían seguir a Dios a no ser que no pusieran sus ojos en los malos testimonios de la gente, sino en las grandes proezas que Dios había hecho.


Pero Dios tenía todo bajo control.



¿Qué hago si salgo de la voluntad de Dios?

Nadie sale de la voluntad de Dios “sin querer”, se nos ha dado un libre albedrío y nosotras decidimos a quien seguir. Llegará un momento en el que nos demos cuenta que sin Dios nada somos.

Si acaso nos hemos dado cuenta de que estamos fuera de la voluntad de Dios, es tiempo de regresar a Él, de confesar nuestros pecados y buscar su misericordia. Si como a Noemí, sólo nos interesa lo material, la vanidad de la vida y lo que podemos obtener de Dios, es necesario nos volvamos a Dios y nos rindamos ante Él y nos consagremos.


Volvamos hoy a Dios y Él nos perdonará.



Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos,
y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia,
y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Isaías 55:7



Para meditar:

¿Por qué razones acudimos a buscar a Dios? ¿Por lo que nos da o por quien es Él? 
¿Buscamos únicamente su provisión material o la espiritual? ¿Qué testimonio estamos dando a nuestra familia? 
¿Qué tanto estamos animándoles a seguir a Cristo? ¿Nos dejamos llevar por nuestras emociones al presentar a Cristo?
¿Qué tal si Noemí les estaba pidiendo que se fueran, para ocultar que no llevaba una vida consagrada a Dios? 
¿Hemos estado en esa situación, de preferir no invitar a alguien a la vida cristiana y decirles que en su religión están mejor, para ocultar nuestra doble moral? 

Es tiempo de volvernos a Dios.


Busquemos el rostro de Dios, no sólo su mano.


Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;
Ten misericordia de mí, y respóndeme.
Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.
Tu rostro buscaré, oh Jehová

Salmo 27:7-8




En Su Gracia


Karla





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2 comentarios:

  1. Karla, Dios bendiga enormemente tu vida y te siga guiando para bendecir a muchas mujeres. 😄

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    Respuestas
    1. Dios te bendiga querida Cristina, te mando un abrazo grande!

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