miércoles, 29 de junio de 2016

Ester – El cetro de la gracia








Sin duda nuestro amoroso Dios nos ha puesto en un lugar donde cumpliremos sus planes, sea que los conozcamos ahora o no pero, en determinado tiempo se llevarán a cabo y será para beneficiar a otros también.


Imagino la desesperación de Ester al saber que serían destruidos por completo y ella aún en la posición en la que estaba no podía hacer nada, si intentaba algo probablemente moriría. Pero determinada y con valentía decide ir donde el rey.


Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo:
Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; 
yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; 
y si perezco, que perezca.  Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester.

Ester 4:15-17

Seguramente has estado en circunstancias en las que tus decisiones y lo que harás necesita la intervención divina, sí, o sí. Esas situaciones en las que por donde le busques no sales bien librada si no es con la ayuda soberana del Señor. Y Ester aunque no menciona la oración ni a Dios, su confianza está puesta en aquél que la colocó en ese lugar, en ese tiempo.

Busca el apoyo de su pueblo en ayuno, nuestro Señor Jesucristo nos enseña que las batallas espirituales son libradas de manera espiritual y no terrenal.  Decidida a entrar aunque pereciera, mostró bondad y compasión hacia su pueblo y obediencia aunque muriera.

Seamos valientes, reconozcamos el lugar en el que estamos y tomemos la determinación de hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer.

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; 
temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Mateo 10:28

Esta porción de Ester me enseña que debo buscar la dirección del Espíritu Santo y ser guiada por él a la hora de orar y ayunar. Debo buscar el apoyo de personas que crean y estén fuertes en oración y ayuno para cuando busco el favor y la dirección de Dios, para recibir su gracia.

Cuando sabemos el propósito de Dios a nuestra vida,  y cuando reconocemos con quien estamos, vamos con todo.



No es por quienes somos,
sino por quién va delante de nosotras.


El Cetro de la Gracia


Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará. Y Ester dijo: Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado para el rey. Respondió el rey: Daos prisa, llamad a Amán, para hacer lo que Ester ha dicho. Vino, pues, el rey con Amán al banquete que Ester dispuso.

Ester 5:1-5


¡Leo esta porción y no puedo dejar de sonreír! Ester, la mujer que había sido huérfana, exiliada y secuestrada para ser un botín para el rey, ahora estaba vestida con su vestidura real. Cuando se presentó delante de Asuero la primera vez, nada procuró para embellecerse, ahora ella sabía quién era en el reino y dónde estaba puesta.

¿Nosotras sabemos quiénes somos en este mundo y por qué estamos en este lugar? ¿Reconocemos el lugar que se nos ha dado por parte de Dios?

Y ahí estaba ella, de pie en ese patio frente a la casa del rey, frente al aposento real. Con su vestido elegante, recordándole al rey quien era ella, su reina.
Y aunque pudo haber muerto por esa osadía, ella obtuvo gracia ante sus ojos y le extendió el cetro de oro; el cetro de la gracia. El rey le estaba concediendo la vida y hace una declaración que sólo puede venir del Dios de los cielos, recordando lo soberbio y poderoso que era el re le dice a Ester: “¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará” el favor de Dios estaba con Ester.


Necesitamos reconocer el lugar y el papel que tenemos como mujeres, como esposa, como madre, empresaria, trabajadora y tomar esas armas que el Señor nos ha dejado y luchar por nuestra heredad.


Ser fuertes y guerreras, pero a la vez dóciles, apacibles, respetuosas, hospitalarias y amables, mostrando siempre el carácter que Dios está formando en nosotras.


Nuestro Dios ha extendido su gracia salvífica a su creación. Es por su gracia que podemos acercarnos a Él y pedir perdón por nuestros pecados porque “por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios”  (Romanos 3:23) no podríamos por nosotros mismos tener acceso al Padre ni a la vida eterna.


Fue que extendió su gracia a nosotros, su hijo Jesús vino a la tierra en forma de hombre, cargó nuestros pecados y se llevó todas nuestras maldades y transgresiones en la cruz del calvario. Fue Él quien pagó nuestro pecado, quien extiende “ese cetro de gracia” para darnos vida y vida en abundancia y recibir la salvación aún cuando merecíamos morir.


Somos Mujeres de Valor, ese valor que nos lo ha dado Cristo en la cruz, el valor de su Sangre.


Para Meditar:

¿Espero en Dios el tiempo correcto para hacer lo que me ha manda? ¿Reconozco el lugar que tengo como hija de Dios? ¿Busco el momento oportuno para actuar o sigo los deseos de la carne? ¿Oro por obtener gracia a los ojos de otros? ¿Busco encontrarme con Dios todo el tiempo? ¿Sé que soy amada por Dios? ¿Sé lo que he obtenido de parte de Dios por su Gracia?



En Su Gracia


Karla






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