martes, 14 de junio de 2016

Vasti, la reina sin corona {Bonus Ester}






En este devocional del libro de Ester, no quería dejar de tocar el tema de la reina Vasti. Sin duda una mujer quien sus actos le quitaron el lugar privilegiado que tenía.


El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero, que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.

Ester 1:10-12



He leído varios artículos y he visto una película donde muestran a Vasti como una mujer rebelde, altanera, orgullosa y soberbia.Sinceramente no creo que las cosas hayan sido así. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios no menciona las actitudes de Vasti,  y  si  lo estudiamos desde la perspectiva de la mujer, las cosas son diferentes.


Asuero estaba borracho… “estando el corazón del rey alegre del vino”  manda llamar a su hermosa mujer.  Dice que se presentara con su corona real, algunos comentarios de judíos mencionan que al pedir que fuera con la corona sólo debía portar eso. 


Ciertamente, la Biblia no lo menciona. Menciona que se presentara delante del rey y sus amigos para mostrar la belleza de la reina. Aún así, es algo desagradable para la mujer en estos días, ahora ¿imagínate en aquellos?


La mujer siendo la creación de Dios, su obra maestra, de quien tiene cuidado como a vaso más frágil, no tiene que ser vista como mercancía o como un trofeo que se pueda presumir y mucho menos de su propio esposo quien debe cuidarla.


Vasti se negó a ir.


Pongamos esa escena en el hoy, en nuestro hogar. Nuestro esposo hace una fiesta en la que está bebiendo en exceso junto a sus amigos, pasan meses de ello y un día entre la juerga se acuerda que su esposa es hermosa y nos manda traer.
No acude él, no pregunta si deseamos salir, manda por nosotras y que por favor nos arreglemos “bien”  para presumirnos con sus amigos.


¿Es en serio? ¿Acudir donde están sólo hombres borrachos? ¿Cómo para qué?

Podemos preguntarnos ¿Y la sumisión donde queda? ¿Debo obedecer aunque esté en riesgo?  Por supuesto que siendo mujeres temerosas de Dios sabemos que ser sumisas y obedientes al esposo, es un mandato de Dios



las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor

Efesios 5:22


Claro, eso lo entendemos perfecto ¿pero aún en situaciones donde corremos peligro o va contra la santidad y el orden de Dios? Por supuesto que no. Si nuestro esposo nos pide hacer algo  que va en contra de Dios, que nos haga pecar o que por nosotras alguien más peque, por supuesto que no es cuestionable porque cada mandamiento de sumisión, está condicionado por la obligación de obedecer a Dios antes que al hombre.


Viendo esto, es posible desobedecer la orden de nuestra autoridad cuando nos lleve a pecar, pero debemos hacerlo de manera sabia, sumisa y de manera que sea para bendición de ambos. Siempre podemos recurrir a hablar con ellos y dar nuestro punto de vista, si vivimos sujetas a nuestro Dios y le honramos, Él nos honrará.


Si estamos en una situación similar ya sea en nuestro hogar o en nuestro lugar de trabajo, podemos preguntarnos:


¿vale más el lugar que tengo o mi comunión con Dios?

¿Qué tal si solo medio peco para no ser despedida?

¿Vale más el obedecer aunque esté mal o conservar mi santidad con Dios?

¿Vale más mi integridad como mujer o ceder a los deseos egoístas de alguien?


Siendo sincera contigo, yo tampoco habría acudido.  A ella no se le dio el beneficio de la duda, nadie tuvo la delicadeza de preguntarle por qué no acudía, su esposo no fue donde estaba ella y tampoco le dio la oportunidad de explicarle o defenderse.


Todo fue un plan divino para que Ester llegara al trono, la soberanía de Dios es perfecta, ello nos da pauta ahora para saber ser agradecidas con Dios de que las cosas han cambiado y de que aún con ello, Él siempre tiene el control de todo. 


Más delante vemos a un rey Asuero tomando en cuenta las opiniones de su amada esposa, haciéndola partícipe de su vida y reinando al lado de él, por su conducta casta y respetuosa, por no mostrarse ostentosamente sino siendo sumisa ante él y porque él la amaba más que a las otras mujeres y por la gracia de Dios sobre su vida…  no dudo que lo que Pedro nos menciona en su primera carta capítulo 3 sea una realidad en Ester:


Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro
o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato
de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.


Seamos agradecidas hoy porque, gracias al conocimiento de Dios y de su Palabra, podemos acercarnos a nuestro esposo en amor, en oración y ser un equipo. Saber que nos complementamos y que gracias al temor de Dios en nuestra vida, luchamos juntos por sacar a flote nuestro matrimonio muy por encima de las grandes olas y tormentas que pudieran arreciar contra nosotros.

 Podemos acercarnos a ellos y abrir nuestro corazón al no estar de acuerdo en determinadas prácticas que pudieran estar contra la santidad que Dios nos pide tengamos. Esto no nos da libertad de menospreciar al varón o de hacer nuestra voluntad sino, de reconocer que somos uno y que juntos podemos encontrar una solución que agrade a Dios.  Tenemos esa libertad por medio del conocimiento y temor a Dios 


Vasti, una mujer juzgada, señalada y sin la oportunidad de defenderse. Una mujer que merecía compasión y le fue negada por no poder presentarse ante el rey al ser desechada. Que nos sirva de ejemplo mujer, hoy tenemos libertad gracias a Dios. 


Todos somos pecadores, todos necesitamos un redentor, bendito sea Dios por la oportunidad que nos da de confesarnos y recibir ese perdón por la sangre de su hijo Jesús. No es tarde mujer, no es tarde para recapacitar y buscar el perdón de Dios si hemos sido rebeldes en nuestro matrimonio, si hemos guardado silencio al ser maltratadas, abusadas, sobajadas, no es tarde para encontrarnos con Él y exponer nuestras decisiones, malas y buenas y buscar ser mejores cada día y para buscar ayuda lo antes posible y sanar el alma. 


Busquemos a Dios y su consejo, para no ser borradas de la historia sino hacer historia con Él.


En Su Gracia




Karla




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3 comentarios:

  1. Mil gracias querida Karla, por este devocional, me ha llegado , Dios te usa con sabiduría para mostrarnos su Palabra y lo que él quiere de nosotras, por favor sigue compartiendonos en el nombre de Cristo.
    Dioste bendiga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. amén Ileana! Dios te bendiga y te guarde! nos seguimos leyendo, te mando un abrazo grande :)

      Eliminar
  2. Hermoso Karlita hoy entendí que no debemos como mujeres hacer lo que no está bien, si sujetarnos a nuestro esposo pero no hacer algo que no agrade a Dios
    Gracias Dios te bendiga y guarde

    ResponderEliminar

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