viernes, 29 de julio de 2016

Madres en la Biblia {Introducción}






Continuamente me pregunto si mi labor como mamá está bien hecho, cada mañana mi oración apunta a ser una madre conforme al corazón de Dios, a buscar cada día el rostro de nuestro Señor y parecerme más a su hijo Jesucristo, para ser la madre que cada uno de mis hijos necesita.



No es sencillo ser mamá, no lo ha sido para mí. No sé si se deba a mi temperamento o tal vez que he buscado en mis fuerzas el llevar a cabo mi desempeño como mamá. No lo sé, sólo sé que cada día que pasa al lado de esos pequeños será un recuerdo para ellos durante su vida. Y he decidido que tengan un gran recuerdo de mi, que ellos puedan sentarse una tarde a la sala con sus hijos y les digan: “su abuela era todo un personaje, cantaba a gran voz por los pasillos mientras mi padre estaba en casa, nos hacía cosquillas, gritaba como loca cuando corríamos en el fútbol, nos dejaba guisar con ella, nos dejaba leerle cuentos… pero sin duda, su pasión era que conociéramos y amáramos al Dios de la Biblia.”



En realidad no quiero que recuerden que la casa estaba impecable, si no tengo tiempo para ellos, no me interesa que recuerden las salidas a los parques de diversiones si no juego con ellos. La vida que Dios nos ha permitido llevar en estos años, es sin duda para que disfrutemos al máximo a nuestros hijos, no lo había visto así hasta que con llanto y mucha frustración oraba tratando de saber cómo guiarlos, cómo hacer de su vida una experiencia hermosa y llena de la presencia de Dios y vi con gratitud que soy muy afortunada, muy afortunada por tener 24 horas al día con ellos, afortunada porque no me pierdo ningún momento de sus ocurrencias, de sus frustraciones, de sus llantos, alegrías, etc. Dios es bueno mujer y sabe qué es lo que nuestros hijos necesitan de su mamá, y los míos, sin duda, necesitan atención al 100%.



Fue ahí donde comencé a estudiar a las madres y padres en la Biblia, ¿qué hacían estas mujeres que criaron grandes hombres de Dios? ¿Tenían los mismos fallos? ¿Sufrían como nosotras ahora? ¿Tenían luchas? ¿Cuál era su método? ¿Qué les llevaba a actuar como actuaban? Muchas mujeres en la actualidad nos sirven de ejemplo a seguir, lo cual es una bendición también, podemos acudir a ellas por consejos y a desahogarnos en un día caótico. Dios es bueno y nos rodea de grandes mujeres y hombres de Dios que han vivido y pasado por momentos que ahora ayudan a mujeres en la lucha diaria de la maternidad. Así que manos a la obra amiga.



No es sencillo ser mamá, pero tenemos un Dios todopoderoso que continuamente nos dice: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad” 2 Cor 12:9 Su Palabra es lámpara a nuestros pies, cuando no encontramos la salida al laberinto, su Palabra siempre nos guía de la mejor manera, y con Él al lado nuestro.



El Salmo 119:66 dice:







Nuestro Dios nos enseña de acuerdo a Su Palabra, el mejor manual es la Biblia. Pero ¿Cómo comienzo a educar o instruir bien a mis hijos? “Comenzando conmigo misma”, si vamos más a fondo podemos darnos cuenta que todo es la actitud de nuestro corazón. ¿Cómo reaccionamos ante las circunstancias? ¿Cuánto creo lo que predico?  ¿Cuánto vivo lo que le comparto a otros y principalmente a mis hijos? ¿Qué tan lleno está mi corazón de la presencia de Dios? ¿Qué tan sano está mi corazón con el cual doy amor a mis hijos?



La Palabra de Dios nos da ejemplos y testimonio de hombres y mujeres de Dios que se dejaron moldear por Dios, entregando su corazón a Él y su vida como padres y madres de familia son un ejemplo a seguir. También hay ejemplos de aquellos que se negaron a recibir la instrucción del Señor como padres de familia, y sufrieron las consecuencias. Decidamos hoy a guiar a nuestros hijos conforme a la Palabra de Dios.



Aprendamos juntas de las mujeres de la Biblia, a ser una madre que bendiga a sus hijos y que sea hecha conforme al corazón de Dios y su diseño divino. Una madre que guerrea por sus hijos de sangre y los de corazón, una madre que se levanta cada día para guiar a sus hijos, instruirlos y conocerlos cada día más. Una madre que bendice el fruto de su vientre y sus generaciones.



¿Te unes?

Si decides acompañarme, nos leemos cada viernes aquí en el blog y entre semana en la página de Facebook.



Seamos Madres conforme al corazón de Dios.



En Su Gracia


Karla




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lunes, 25 de julio de 2016

¿Qué es, por qué y cuándo orar?







Anteriormente hemos hablado acerca de la oración, de tener una vida donde la oración sea constante. Lastimosamente hablamos más de la oración de lo que la llevamos a la práctica. Hoy vamos a enfocarnos en la oración diaria.


¿Qué es la oración?

Hablar con Dios. Hablar con Él, exponerle todos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y aprender a escucharle.
Lo hermoso de la oración es que a través de ella, desarrollamos una relación personal con Dios por nuestra comunicación íntima con Él.


¿Por qué debemos orar?

Si Dios sabe y conoce nuestras necesidades aun antes de que oremos ¿por qué debemos orar?

Para conocer a Dios íntimamente. Daniel 11:32b dice: “Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará” es a través de la oración que desarrollamos una intimidad que nos hace fuertes en Él.

También podemos orar para solicitar la ayuda divina para una situación en particular. La oración es para el espíritu lo que la respiración es para el cuerpo.
Oremos sin buscar que Dios haga nuestra voluntad, oremos par conocerle más a Él, sabiendo que su voluntad es mejor de lo que nosotras podamos esperar.



¿Cuándo debemos orar?

·        En todo tiempo (Lucas 21:36)
·        Constantes (Romanos 12:12)
·        Perseverando (Colosenses 4:2)
·        Sin cesar (1Tesalonicenses 5:17)
·        En todo lugar (1Timoteo 2:8)


La oración debe ser constante y tan natural como el respirar, y es un mandato como también es un privilegio.


Formemos el hábito de orar, probablemente no tengamos horario establecido o una forma de hacerlo pero vamos a esforzarnos, ser diligentes y tener una vida constante de oración.


Apartemos tiempo diario para la oración

Este punto es importante, como mujeres siempre tenemos algo qué hacer. Más aún si somos madres que trabajan fuera del hogar y el tiempo libre es mínimo. Pero ahora es necesario que nos hagamos de un tiempo para orar, pues su esperamos a tener tiempo, no lo tendremos nunca.
Formemos el hábito de orar y separemos un tiempo diario para hacerlo.


¿Cuánto tiempo debo orar?

Continuamente me preguntan ¿cuánto tiempo debo pasar orando?  No hay un tiempo específico para hacerlo, lo que se recomienda es pasar el tiempo suficiente para encontrarnos con nuestro Dios.

No podemos conocer a Jesucristo si no pasamos tiempo con Él, pues nuestro nivel de intimidad es determinado por el tiempo que pasamos en Su presencia.


¿Cuánto debo orar?

Todo el tiempo. A algunas se nos hace más eficaz el orar por las mañanas, a otras por la noche, tú eliges cuando hacerlo y dedicarte a ello.


Oremos sin cesar (1Tesalonicenses 5:17)

¿Es posible esto? Si. Si entendemos que durante el día podemos mantener un espíritu de oración.

Esto quiere decir que entre todo lo que hacemos, podemos estar en comunicación con Dios, dándole gracias, adorándole o haciéndole saber nuestras peticiones.


Desarrollemos buenos hábitos para orar.

·        Separar tiempo para la oración.
·        Comenzar y terminar el día en gratitud.
·        Leer nuestra Biblia.
·        Orar a lo largo del día.


Es tiempo de orar más que antes, de estar en comunión con Dios y buscar su rostro. Los tiempos son difíciles, la maldad va en aumento y nosotros, la iglesia, no podemos seguir adormecidas. ¡Levantémonos en oración y clamemos a Dios por nosotras, nuestro esposo, nuestros hijos, nuestra ciudad, nuestra nación!



En su gracia



Karla



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viernes, 22 de julio de 2016

Ester – Resumen final








Hoy terminamos de estudiar versículo a versículo el libro de Ester. Hermoso libro, mucha enseñanza. Sinceramente no había entendido algunas cosas, otras las había pasado por alto y hoy veo más ampliamente lo que nos enseña este libro.


Este libro comenzó con una gran fiesta para un solo hombre, termina con una gran fiesta para todo un pueblo y en algunos lugares se sigue celebrando.  Una fiesta donde se promulga la paz y la verdad. Mardoqueo y la reina Ester impusieron la fiesta de purim.


Las cartas enviadas a todos los judíos de las ciento veintisiete provincias del reino de Asuero, contenían un mensaje de paz y de verdad,  y confirmaban la celebración de estos días de «purim» en el tiempo señalado, conforme a las órdenes de Mardoqueo el judío y la reina Ester. Los judíos y sus descendientes se comprometían a conmemorar el fin de los ayunos y lamentos. Las órdenes de Ester confirmaron la celebración de las fiestas de «purim», y esto quedó registrado en un libro.

Ester 9:30-32



Sin duda, Dios honra a quienes le honran. Y con Mardoqueo fue grande lo que sucedió.
Mardoqueo el judío fue segundo después del rey Asuero, fue grande entre los judíos, le amaban porque buscó la unidad, el bien y la paz entre él y todo su pueblo.



El libro de Ester muestra cómo la mano de Dios puede naturalmente moverse de una manera sobrenatural.



Veamos todo lo que Dios dispuso en la historia de Ester.

Pasaron diferentes cosas en la vida de Ester, de Mardoqueo y del Rey Asuero para que la historia terminara como terminó.  Veamos unas de ellas:

·        Dios dispuso que el rey Asuero mostrara la grandeza de su poder sin reconocer que era de parte de Dios.
·        Dios dispuso que la reina Vasti perdiera su lugar.
·        Dios dispuso que al quitarle su lugar, hubiera una competencia para elegir una nueva reina.
·        Dios dispuso que Ester siendo judía, entrara a esa competencia.
·        Dios le dio gracia a Ester delante del eunuco del rey.
·        Dios dispuso que Ester fuera delante del rey y este la eligiera como reina.
·        Dios permitió que Mardoqueo supiera los planes de quienes atentaban contra el rey.
·        Dios permitió que Ester tuviera gracia delante del rey y los asuntos del reino.
·        Dios permitió que hubieran 11 meses antes de que el decreto contra su pueblo fuera consumado (Ester 3:12-13)
·        Dios permitió que el decreto no estipulara que el ejército persa debía asesinar a los judíos, sino los medo-persas.
·        Dios guardó la vida de Mardoqueo, impidiendo que Amán lo matara.
·        Dios permitió que hubieran dos banquetes con el rey para llevar a cabo la petición de la reina.
·        Dios inquieta al rey Asuero con insomnio una noche y le recuerdan de la bondad de Mardoqueo.

Con esto nos damos cuenta de que la voluntad de Dios se cumple, Él permite y dispone ciertas cosas para que nuestro propósito divino y natural sea cumplido. Dios nos ha dado libre albedrío, sí, pero aún así su voluntad se cumple. Lo vemos claramente en la vida de cada uno de ellos.

Ester, una mujer que nos enseña de sumisión, humildad, obediencia, amor por el prójimo, sensible, segura de sí misma, valiente y con la identidad bien definida.

¿Qué enseñanza te deja este libro? ¿Qué fue lo que más habló a tu vida? ¿Cómo lo aplicas a tu vida diaria?

Mil gracias mujer por acompañarme en este tiempo de estudio, gracias por tus comentarios y por estudiar conmigo este bello libro. Dios te bendiga y te guarde siempre.

En Su Gracia

Karla



Acompáñame a nuestra próxima serie:


Madres de la Biblia  – Todos los viernes a partir del 29 de julio. El próximo viernes te compartiré la introducción y la forma en la que estaré llevando esta serie.

¡No te pierdas la oportunidad de aprender de las madres de la Biblia!








viernes, 15 de julio de 2016

Ester – Venciendo al enemigo





Terminamos esta semana con un mensaje de victoria. Un mensaje lleno de esperanza y del poder de Dios manifestado en su pueblo. Somos victoriosas por medio de aquél que nos amó.

En el mes duodécimo, que es el mes de Adar, a los trece días del mismo mes, cuando debía ser ejecutado el mandamiento del rey y su decreto, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos, sucedió lo contrario; porque los judíos se enseñorearon de los que los aborrecían. Los judíos se reunieron en sus ciudades, en todas las provincias del rey Asuero, para descargar su mano sobre los que habían procurado su mal, y nadie los pudo resistir, porque el temor de ellos había caído sobre todos los pueblos. Y todos los príncipes de las provincias, los sátrapas, capitanes y oficiales del rey, apoyaban a los judíos; porque el temor de Mardoqueo había caído sobre ellos. Pues Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama iba por todas las provincias; Mardoqueo iba engrandeciéndose más y más.  Y asolaron los judíos a todos sus enemigos a filo de espada, y con mortandad y destrucción, e hicieron con sus enemigos como quisieron.

Ester 9:1-5



No hay plazo que no se cumpla. En el decreto de Amán se establecía que tenían autoridad para exterminar al pueblo judío, pero sucedió lo contrario los judíos se vengaron de quienes los aborrecían.


Pasa lo mismo en lo espiritual, tal vez haya puertas abiertas o le hayamos dado derecho legal al enemigo de nuestra alma para que pudiera atacarnos, sin embargo, cuando sabemos y reconocemos quién es Dios y lo que hace en nosotros y a través nuestro, todo cambia.


Cuando ejercemos la autoridad de Dios en contra de aquellos quienes nos hacen la guerra y les resistimos, huyen. (Efesios 6:12, Santiago4:7)

Era tanto el miedo que embargaba a los enemigos, que todos los príncipes apoyaban a los judíos. Recordemos Proverbios 16:7




Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová,
Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.




¿Por qué? Porque la presencia de Dios estaba con ellos y les respaldaba. Tal como lo hace ahora con nosotras, Dios es quien da la victoria, es Él, no nuestras habilidades sino Él.


Amiga, en ocasiones las circunstancias parece que nos derrotarán en nuestra vida cristiana, las pruebas, los desiertos y las luchas parecieran que tienen el control total, sin embargo con Cristo tenemos la victoria.


Necesitamos estar preparadas para las batallas porque Dios va con nosotras como poderoso gigante. Conforme vayamos creciendo en el conocimiento de Dios, en nuestra comunión con Él y en estar conscientes de la guerra espiritual más sencillo será triunfar. Todas tenemos nuestros propios enemigos con quienes luchamos día a día pero con el Dios Eterno y todopoderoso de nuestro lado podemos clamar a gran voz: ¿Qué pues diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31)


Leer: Ester9:6-15



Cuando reconocemos que el poder de Dios está a favor nuestro y actúa en defensa de nosotras, somos poderosas delante de nuestros enemigos. Podemos vencer las tentaciones que vienen a nuestra vida y salir en victoria.Tengamos comunión con hermanas en la fe quienes nos ayuden a soportar las cargas que vienen a nuestra vida, y estemos listas para la batalla recordando las palabras  de David contra Goliat:







Tenemos como padre al Dios que cuida de su pueblo y nunca duerme (Salmo 121:3-5) quien nos adiestra las manos para la batalla, y nuestros dedos para la guerra, nuestro castillo, nuestra fortaleza y nuestro libertador, nuestro escudo en quien confiamos, nuestra fortaleza y nuestro libertador (Salmos 144:1-2)


Nuestro Rey venció a nuestros enemigos.



Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él,
perdonándoos todos los pecados,  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, 
quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, 
los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Colosenses 2:13-15




En Su Gracia


Karla



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miércoles, 13 de julio de 2016

Ester – Decreto de Salvación






Respondió el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo el judío: He aquí yo he dado a Ester la casa de Amán, y a él han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los judíos. Escribid, pues, vosotros a los judíos como bien os pareciere, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado. Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Siván, a los veintitrés días de ese mes; y se escribió conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los judíos, y a los sátrapas, los capitanes y los príncipes de las provincias que había desde la India hasta Etiopía, ciento veintisiete provincias; a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, a los judíos también conforme a su escritura y lengua. Y escribió en nombre del rey Asuero, y lo selló con el anillo del rey, y envió cartas por medio de correos montados en caballos veloces procedentes de los repastos reales; que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes, en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero,
 en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar.

Ester 8:7-12


Asuero hace saber a Ester y a Mardoqueo que les entregaba la casa de Amán y lo habían ahorcado por atentar contra la vida de los judíos.


Un edicto firmado por el rey era irrevocable, sin embargo pide que escriban a su nombre lo que Mardoqueo creía conveniente para ellos. Estaba mostrando su total apoyo al pueblo judío. Asuero no estaba cambiando, ni modificando el decreto, ese no podía ser quitado nunca.


¿Qué habrá sentido cuando supo que su reina y su pueblo estaban por ser destruidos? ¿Cuánto habrá amado a Ester que busco su salvación? ¿Te suena familiar?


El rey no perdió tiempo y mandó a toda prisa a sus heraldos a que entregasen las cartas en todos los idiomas que habían en el reino, todos debían conocer que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes. El rey dejaba saber que apoyaba a los judíos.


La salvación del pueblo de Dios estaba en proceso de hacerse del conocimiento de todos. Justo como nos ha sucedido a ti y a mí, alguien tuvo a bien  hacernos saber que nuestra vida sería salvada por el Dios de los ejércitos.


Ester aunque no menciona el nombre de Dios, nos muestra una imagen hermosa y tan real de la salvación de su pueblo, de sus hijos. En nuestra vida había un decreto que decía que toda el alma que pecara, moriría (Ezequiel 18:4) Ninguno de nosotros habríamos alcanzado la salvación, todos merecíamos morir porque vivíamos presas del pecado, estábamos separados de la gloria de Dios y no había nadie en esta tierra que pudiera cancelar ese decreto.





Aun cuando pudiéramos pensar que haciendo cosas buenas llegaríamos al cielo no es así, buscando ser perfectos para agradar a Dios y tener vida eterna tampoco era una opción. La realidad es que todos hemos pecado, todos estábamos perdidos y hundidos, corrompidos y necesitábamos un salvador.


¿Un salvador? Si, tal vez no alcanzamos a entender el por qué necesitaríamos un salvador si no recordamos haber hecho algo que nos condene a la muerte. Pero el pecado nos ha condenado a ella. (Romanos 3:23)

Gracias a Dios que nos proveyó de un Salvador, su hijo Jesucristo. Es a través de nuestros pecados que tenemos un decreto legal en contra de nosotras, pero de la misma forma en la que Dios derrotó a Amán, ha derrotado al enemigo de nuestra alma: satanás. No cambió el decreto que menciona que el alma de quien pecaré moriría, no lo transgredió sino que Él toma el castigo que todos merecíamos, su contra decreto nos salva.


Estemos felices, agradecidas porque somos Libres, porque nos dio la salida y nos ha llenado de su amor. Salgamos a toda prisa a contar las buenas nuevas de salvación, salgamos de nuestra zona de confort y compartamos que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida y que separados de Él nada podemos hacer. No podemos llegar al Padre si no es a través de Él

Y salió Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y púrpura. La ciudad de Susa entonces se alegró y regocijó;  y los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra.  Y en cada provincia y en cada ciudad donde llegó el mandamiento del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos.

Ester 8:13-17



Mardoqueo salió vestido con vestiduras reales, ya no más ceniza, no más tristeza. Él era un hombre nuevo.  La ciudad de Susa se alegró porque era una confirmación para ellos que todo estaba cambiando para bien.

 Y los judíos tuvieron luz y alegría, y gozo y honra…



Hoy nosotras tenemos esa luz hermosa, Jesús la luz del mundo. Nuestro gozo y paz, nuestra renovación y fortaleza es Él. Que nuestro testimonio de fruto a quienes no le conocen aún para que ellos anhelen conocer a Cristo y rendir su vida a Él.



Jesús nos da la alegría de vivir, esa alegría que nada, absolutamente nada en el mundo nos la da.



Vivamos para Él.



En Su Gracia


Karla





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